Tuesday, June 11, 2019

Nayib Bukele en la Society Fast

Por Guillermo Mejía

La celeridad en los procesos ha llegado al grado que el ejercicio del poder está siendo revestido por la intempestiva respuesta –o propuesta- del líder del momento que ha encontrado su cancha a través de las redes sociales, especialmente Twitter, desde donde ordena, descalifica y pontifica acerca de la vida en común.

El presidente Nayib Bukele continúa en la práctica que le resultó exitosa desde cuando era candidato por el desprestigiado partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana), escisión de la no menos transparente Alianza Republicana Nacionalista (Arena), esfuerzo que desplazó de la presidencia al decadente Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln).

En apenas una semana, Bukele cambió la ceremoniosa forma de ir armando las piezas de la administración por la descarga de tuits en los que ha llegado al extremo de ordenar el despido de empleados públicos, especialmente familiares de ex miembros del anterior gobierno.

Si bien los seguidores del mandatario han celebrado sus acciones publicitarias y propagandísticas de un hecho que siempre se ha dado, el separar de los cargos a la gente de confianza del anterior gobierno, aún está por verse la legalidad en los casos en que los trabajadores han sido despedidos en masa luego de la clausura de varias secretarías.

La práctica del presidente Bukele se enmarca dentro de las formas en que se va desenvolviendo el ser humano: “Vivimos la Society Fast, de la comida rápida, de la distracción rápida, del compartir rápido con la familia, etcétera”, alerta el intelectual suramericano Atawallpa Oviedo Freire.

“Todo es rápido. Nada es profundo, sentido, disfrutado, asimilado. Lo que interesa es pasar rápido por todo, creyendo tener todo, pero a la final no se tiene nada. Si observamos a las personas con sus ‘smartphones inteligentes’, casi no se detienen en lo que miran, simplemente ven rápidamente algo, y pasan con su ‘dedo vital’ a otra imagen o texto, y siguen, y siguen...”, advierte.

“De vez en cuando se detienen y ven más en detalle, pero no terminan todo, sino que con un poco ya se contentan. Como hay tanto por mirar tienen que seguir moviendo el dedo vital para ‘no perderse nada’", agrega el especialista en comunicación alternativa.

“Cuando se detienen es para ver si hay algo divertido, algún entretenimiento, algo fuera de lo común; pero no para leer un texto, una crítica política, un análisis científico. Eso es aburrido, y todos repiten: La política es una porquería. Todos son unos corruptos. Todos son iguales. Las mismas historias de siempre. Ya sabemos que siempre será así y nada se puede hacer”, afirma.

Como han advertido muchos, a través de las mismas redes sociales o los medios de comunicación tradicionales, es temprano para concluir sobre lo que pasará en el período de Bukele, aunque está muy clara su visión de privilegiar a la empresa privada y a los intereses de Estados Unidos.

Resulta preocupante para otros que no se ven contrapesos políticos frente a su forma de gobernar ante el descalabro de los partidos, en especial Arena y el Fmln, caídos en desgracia por parecerse gemelos por los errores cometidos en su paso por la presidencia de la república.

Nos ilustra Atawallpa Oviedo Freire: “A este paso, los idiotas van a ir aumentando, solo repitiendo conceptos creados, agachando la cabeza a un trabajo para tener el ‘maldito dinero’, y aceptando de que así es la vida, de que la vida es una mierda y de que no se puede hacer nada”.

¿Quiénes sacan ventaja de esa condición?, dé su respuesta.

Tuesday, June 04, 2019

El turno del presidente Nayib Bukele

Por Guillermo Mejía

La administración del empresario Nayib Bukele arrancó con la ventaja que más de la mitad de los salvadoreños cree que sabrá responder a las demandas de bienestar económico y seguridad, tareas en las que fracasaron los cuatro gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y los dos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln).

El ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén dejó la presidencia de la República como el mandatario peor evaluado desde la firma de la paz, en 1992, según los resultados de la última encuesta de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA). Su nota fue de 4.38 puntos, la menor de su gestión, con el reproche del 59.6 por ciento de los salvadoreños.

De acuerdo con las cifras, los consultados esperan un cambio en la política económica y la de seguridad (más del 80 por ciento) y creen que el nuevo gobierno tendrá voluntad política para combatir la corrupción (el 74 por ciento) y para combatir el narcotráfico y el crimen organizado (el 65.8 por ciento). Los retos son inmensos.

Una de las situaciones sobre las que existen expectativas es la relación que mantendrá el presidente Bukele con los periodistas, dado los recientes enfrentamientos con algunos medios de comunicación que le demandan respuestas en nombre del derecho a la información de los ciudadanos más que su presencia en las redes sociales.

El estira y encoje entre algunos colegas y el mandatario salvadoreño trajo a mi memoria reflexiones sobre la difícil relación entre periodistas y políticos en una sociedad, como la nuestra, que se abre camino en medio de las diversas caras de la violencia e injustica estructural sobre las que poco o nada han hecho los políticos en el ejercicio del poder.

Escribí que los periodistas y los políticos experimentan, por tradición, una de las peores relaciones que se dan dentro de la sociedad, independientemente que sea de países metrópolis –como Estados Unidos- o periféricos –como El Salvador. Los políticos condenan, atacan, fustigan o, al revés, lisonjean, condecoran, premian.

Que en nuestro caso sea más salvaje es cierto, porque la prensa, en general, es una extensión de grupos de poder, especialmente los que se acomodan alrededor de gobiernos, y elites que utilizan al periodismo como una forma de presión o ideologización en detrimento de un servicio a la colectividad y el bien común.

Pero encontramos a periodistas que pretenden hacer su trabajo desde una trinchera profesional y en concordancia con la ética, así como a tantos (quizás la mayoría) que, a pesar de tener en su último sueño un desencanto, pasaron de periodistas a voceros de los políticos.

Dependiendo del grado de intromisión, al político le puede bastar una simple llamada telefónica, para quitarse del camino a un periodista molesto. O, al contrario, simples tres pesos para congraciarse con el periodista que le sirve en su función, en especial en tiempos de campaña o, para silenciarlo, en momentos de tensión por cualquier hecho que le afecte.

Pero independiente de que el periodista y el político lleguen a un acuerdo infame, asqueroso y denigrante, siempre existirá ese desprecio mutuo que se sienten por cuanto, en primer lugar, el periodista se vende al mejor postor –por infinidad de razones- y, en segundo lugar, al político le desencanta llenarle el buche para tenerlo tranquilo.

Habrá tiempo para ver si las promesas del presidente Nayib Bukele no son más de lo mismo.

Tuesday, May 28, 2019

El Salvador: La actualización del código de ética periodística

Por Guillermo Mejía

A pesar de la invisibilización de la prensa tradicional, que por lo general no promueve la discusión y reflexión sobre aspectos ético-morales de la información y la comunicación, resulta muy alentador que la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) haya actualizado el código de ética periodística con la ayuda de profesionales y la academia.

Sobre todo muy oportuna la presentación de la nueva versión del código en momentos de transición en el poder Ejecutivo, a partir del uno de junio, en medio de acusaciones entre el presidente electo Nayib Bukele y algunos medios de prensa que le achacan el incumplimiento de su deber de responder al derecho a la información de la ciudadanía.

Nos recuerda la APES que “la ética periodística es el conjunto de principios que rigen la consciencia moral del profesional que ejerce el periodismo” establecidas en el código para periodistas y profesionales de la comunicación, los cuales son adoptados por convicción personal y no por obligatoriedad legal.

“En el proceso de informar y comunicar, la ética periodística, de la mano de la búsqueda de una mayor transparencia en todos los órdenes, tiende cada vez más a formar parte de la agenda pública en escala global. La ética de la profesión se fundamenta en unos principios dirigidos a establecer la responsabilidad del periodista frente a la sociedad”, agrega.

Dentro de las novedades de la actualización del código están artículos referentes al compromiso de los periodistas con los deberes relacionados a la promoción de la no violencia por razones de género y la cobertura de sucesos de violencia y discriminación contra la mujer.

Las personas que se dediquen al ejercicio periodístico deberán adecuar el vocabulario haciendo uso del lenguaje no sexista en las diferentes notas, tal como se establece en la Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres. Además, al abordar temas de violencia contra las mujeres, deben utilizar los términos aplicando los tipos establecidos en la Ley Especial para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres.

La otra novedad se refiere a los deberes del periodismo digital y nuevas tecnologías que establecen que los periodistas y profesionales de la comunicación deberán cumplir lo estipulado en la Ley Especial contra los Delitos Informáticos y Conexos, y promover la transparencia de las plataformas digitales de información.

“Los periodistas y profesionales de la comunicación deben aplicar principios de ética al contenido publicado en sus plataformas digitales, incluyendo redes sociales. Evitar publicar contenido que pueda violentar los derechos, dignidad o reputación de personas e instituciones; y, previo a compartir una noticia, el periodista deberá verificar si la fuente o la noticia no es ‘fake news’ o noticias falsas”, reza el artículo 37.

La existencia del código de ética de los periodistas y profesionales de la comunicación representa un salto cualitativo en la sociedad salvadoreña, por cuanto se cuenta con un referente sobre el buen hacer en la comunicación e información que sirve a los diversos sectores nacionales, además de los trabajadores de los medios de comunicación.

“El periodista necesita una formación ética”, nos dice el maestro Manuel Ocampo Ponce. “La libertad de prensa es un derecho humano, pero ha de interpretarse en el sentido de servicio al público en la verdad y en el bien”, precisa. Sería beneficioso para la ciudadanía que también asumiera un papel activo en la conquista de su derecho a la información y la comunicación.

Tuesday, May 21, 2019

La ética en Internet frente a los abusos en nombre de la libertad

Por Guillermo Mejía

Un grupo de diputados de la Asamblea Legislativa ha propuesto reformar la Ley Especial contra los Delitos Informáticos y Conexos, para penalizar de cuatro a ocho años de cárcel a quienes utilizando perfiles falsos cometan los delitos de difamación, calumnia, injuria, daños al honor y apología del delito.

Los legisladores de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), Concertación Nacional (PCN) y Democracia Cristiana (PDC) buscan incorporar al Artículo 24 el literal “A” a fin de regular el uso de perfiles falsos o troles en las redes sociales, periódicos, revistas digitales sin autores responsables.

De inmediato, el presidente electo Nayib Bukele (quien ha sido acusado de utilizar troles) denunció lo que considera “ley mordaza” de los políticos frente a la crítica. En la lista de los firmantes aparecen algunos legisladores que permanecen molestos porque en sitios web y redes sociales son señalados de corruptos.

Sin embargo, algunos de esos firmantes, como Rodolfo Parker, del PDC, aclararon que no se legislará contra la libertad de expresión, más bien es en contra de los troles que aprovechan la oscuridad para atacar. Además, las leyes ya contemplan penas para la difamación, calumnia, injuria, daños al honor y apología del delito.

Vale recordar que con la llegada de las nuevas tecnologías y la revolución de Internet no pocos especialistas han insistido en la necesidad de armar un modelo ético de cara al libertinaje que representa para muchos el acceso y difusión en la red. La ética se enfrenta al desafío de la velocidad de los cambios en la era digital.

El maestro español Juan Pedro Ortuño advierte que “más que un ente dinámico, la ética es un modelo (o modelos) permanente de referencia. Independientemente del progreso o avances tecnológicos, la persona sigue siendo ser trascendente y sujeto de dignidad en sí mismo considerado”.

En ese sentido, expone una serie de retos éticos que plantea Internet:
Primero, la “brecha digital” o el progresivo distanciamiento entre los países ricos y los países pobres. Se deriva de la desigual distribución de la riqueza en el mundo.

Segundo, el colonialismo cultural, que es un problema que afecta fundamentalmente a los gobiernos y centros de decisión de poder. Va unido a otro problema no exclusivo de Internet, que es la concentración de medios.

Tercero, la difusión inmediata de noticias sin estar debidamente contrastadas. Este hecho que venía dándose ya en todo el periodismo conforme mejoraban las tecnologías, ahora se ve acentuado. Internet supone un flujo constante de información, mucha de ella con errores.

Cuarto, la difusión de pornografía y la apología del racismo. El problema de controlar los contenidos. De hecho, en Internet es posible encontrar prácticamente de todo. Unido a este hecho, está que Internet se ha convertido en un mercado para adquirir cualquier cosa.

Quinto, el problema de la privacidad y el anonimato. Una parte de este problema está claro por su carácter delictivo.

Sexto, la realidad virtual. Internet está siendo objeto de experimentación de simulaciones de la realidad. La realidad virtual puede sumergir a la persona en una ilusión funcional de lo real.

“Internet es una buena herramienta. Y más que plantear nuevos retos éticos, o una ‘contemporización’ de la ética a las nuevas tecnologías, de lo que se trata es de la práctica de una mayor responsabilidad por parte del usuario”, señala el profesor Ortuño. No hay que buscarle tres patas al gato, pero eso sí hay que estar atentos frente a las tentaciones autoritarias.

Tuesday, May 14, 2019

La lucha histórica por el derecho a la información y la comunicación

Por Guillermo Mejía

Cuando se produce en la sociedad un enfrentamiento entre los políticos y los periodistas sobre el tratamiento informativo, especialmente en temáticas de importancia ciudadana como la política y la justicia, es necesario traer a la memoria la existencia de una lucha histórica por el derecho a la información y la comunicación.

Desde 1948 quedó plasmado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su Artículo 19 y ratificado en 1963 por las mismas Naciones Unidas en lo que se considera “etapa universalista” de la lucha histórica que ha representado y representa para la humanidad jornadas inclusive teñidas con sangre de mártires.

Es trascendental, pues, el papel de los periodistas, para el traslado de la información y en abrir los espacios a fin de que los ciudadanos participen del diálogo conforme a sus derechos y obligaciones cívicas que presuponen las sociedades democráticas.

Frente al malestar de los políticos con los periodistas –para el caso el presidente electo Nayib Bukele que privilegia el uso de redes sociales frente a la necesidad de que hable directo con la prensa- es oportuno recordar las etapas principales que componen el esfuerzo político por el ejercicio de la libertad en materia de información y comunicación.

En primer lugar, la fase de la negación absolutista del derecho a la comunicación. Durante el “viejo régimen” fue el Estado absoluto el único sujeto libre para comunicar, el titular exclusivo y excluyente de las facultades del derecho a comunicar. Todo tipo de comunicación no estatal fue objeto de licencias, concesiones y censuras previas. El sujeto primordial estaba reducido a la condición de súbdito.

En segundo lugar, la fase de limitación burguesa que se divide en el preludio revolucionario, es decir, el asalto histórico al “viejo régimen” por parte de los revolucionarios que establecen la libertad de expresión y de opinión en la Declaración del Hombre y del Ciudadano, en 1789; y el desenlace burgués, el que la burguesía, a partir de la ausencia del derecho a la comunicación en la legislación francesa de 1799, se erige como titular privilegiado del derecho a comunicar.

En tercer lugar, la fase de control intervencionista. Se da a partir de la Primera Guerra Mundial y los problemas económicos y sociales en los años veinte del siglo pasado con la intervención del Estado en algunas naciones y, por otro lado, la asunción de todos los poderes en otras. Desde una concepción totalitaria, el derecho a la comunicación sufre las consecuencias por cuanto los medios de comunicación son apetecidos como instrumentos de propaganda.

En cuarto lugar, la fase de reconocimiento normativo universal. Tras la Segunda Guerra Mundial, la reflexión democrática se proyecta sobre la comunicación social. Entramos entonces a la etapa del derecho a la información, la más importante etapa histórica en el derecho a la comunicación.

Por lo tanto, es necesario el compromiso de los políticos de participar del derecho de los ciudadanos a la información y la comunicación dando la cara en cuanto a los temas de interés público frente a sus acostumbradas estrategias de marketing político que buscan persuadir a los ciudadanos especialmente a través de las redes sociales.

En consonancia, también es pertinente que los colegas periodistas asuman el compromiso de servir la información y tender los puentes para que los ciudadanos participen de la comunicación conforme las normas éticas de la profesión periodística y sin caer –como en algunos casos- en agendas mediadas por intereses particulares.

Wednesday, May 08, 2019

La degradación de la política en las redes sociales

Por Guillermo Mejía

Las advertencias sobre la pérdida de la capacidad de debate y argumentación en las redes sociales por el derroche de posturas irracionales se hace cada vez más frecuente en la sociedad contemporánea y las vicisitudes de la política muestran la contaminación de lo superfluo y egocéntrico frente al ejercicio de la reflexión.

“Los textos más pausados y pensados, también a menudo más extensos –en los que una tesis se desdobla en párrafos argumentales, ejemplos, estudios, consecuencias lógicas y conclusiones-, nos son frecuentes en Twitter y Facebook. Ni los límites de extensión en la primera ni la dinámica en ambas lo permiten”, afirmó hace poco el escritor argentino-canadiense Alberto Manguel.

“Y es que las redes obedecen a una lógica de la ocurrencia y no a una de debate sustancial. Hay una paciencia en el desarrollo de los textos de largo aliento (no todos y no siempre) que implica un valioso ejercicio intelectual que corre el riesgo de perderse con la brevedad ingeniosa y la inmediatez que recompensan las redes sociales”, escribió en The New York Times.

“Este no es, o no quiere ser, un lamento nostálgico por el pasado”, agregó Manguel, “pero sí un llamado de atención sobre los riesgos que entrañan las formas de comunicación que caracterizan nuestro siglo: la brevedad y la falta de argumentación puede reducir la conversación a una frase tuitable. ¿Qué peligros hay en una sociedad de lectores de formas tan sucintas, a menudo vehementes y generalmente escasas de argumentos y datos verificados? Los 280 caracteres que permiten los tuits pueden simplificar la complejidad de una reflexión y, por lo tanto, empobrecer el debate público”.

Según el autor, las reglas retóricas en las redes sociales han masificado la tendencia al desarrollo de argumentos remplazado por el filo de la condensación, frases muchas veces ingeniosas pero casi siempre vacías o triviales, al grado que el prestigio de la labor intelectual se ha erosionado y se ha tendido a desdeñar los ejercicios que implican pensar y argumentar.

Manguel pone como ejemplos de esas prácticas preocupantes en la política a algunos presidentes como el estadounidense Donald Trump, el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el brasileño Jair Bolsonaro: “Estos políticos han sabido entender bien la dinámica del lenguaje de las redes: menos propuestas estructurales y más declaraciones lapidarias”, sentenció.

Y agregó: “Sus discursos incitan a la reacción irreflexiva y visceral de los ciudadanos y menosprecian la labor analítica de sus críticos, a los que llaman ‘fifis’ o ‘enemigos del pueblo’. Estos gobernantes populistas se benefician del empobrecimiento del debate público que las redes facilitan: la crítica se debilita, el debate se dispersa. Como el eslogan del franquismo: ‘¡Muera la inteligencia, viva la muerte!’”.

Qué decir en El Salvador. Por lo que venimos observando desde antes del triunfo del presidente electo Nayib Bukele, éste ha privilegiado las redes sociales para dirigirse al conglomerado y, a su favor, encender la confrontación con sus adversarios y parte de los periodistas a quienes acusa de andar en el búsqueda de “el pelo en la sopa”.

La estrategia de marketing político diseñada incluye que sus oponentes y los periodistas molestos caigan en su tela de araña para desatar, con frases contundentes y que apelan a la irracionalidad, la furia de su ejército de seguidores dispuestos a destruir a quien se atreva a criticar la figura de su líder.

¿La solución? Manguel no cree necesario abandonar las redes sociales, pero sí retomar la lectura: leer ficción, leer periodismo, leer más. Pero no solo eso: debemos evitar la tentación de reproducir la dinámica de las redes sociales que funciona a partir de la indignación y el instinto en los debates de nuestra vida política, económica y social. Manos a la obra, pues.

Tuesday, April 30, 2019

Reflexiones en el Día Mundial de la Libertad de Prensa

Por Guillermo Mejía

El 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa a iniciativa de las Naciones Unidas en un esfuerzo para evaluar su aplicación, la defensa de los medios de comunicación de los ataques sobre su independencia, así como de rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el ejercicio profesional.

La fecha fue proclamada en 1993 a solicitud de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en respuesta al llamado de los periodistas africanos que dos años antes elaboraron la Declaración de Windhoek sobre el pluralismo y la independencia de los medios de comunicación.

Dice la UNESCO: “Sirve para recordar a los gobiernos la necesidad de respetar su compromiso con la libertad de prensa y es también un día de reflexión entre los profesionales de los medios de comunicación sobre cuestiones relacionadas con la libertad de prensa y la ética profesional”.

“Igualmente importante, el Día Mundial de la Libertad de Prensa es un día de apoyo a los medios de comunicación que son objeto de la restricción o la abolición de la libertad de prensa. También es un día de recuerdo para los periodistas que perdieron la vida en la búsqueda de una historia”, agrega.

En la actual coyuntura nacional, la conmemoración se da en el marco del desencuentro del presidente electo Nayib Bukele con algunos periodistas a raíz de la insistencia de los colegas porque el futuro mandatario dé la cara ante los medios de comunicación más allá de su estrategia publicitaria que descansa en las redes sociales.

Además, que explique ante la sociedad las contradicciones en sus pasos hacia el cargo. Por ejemplo, el aliarse con figuras políticas de lo que ha llamado “los mismos de siempre”, y la negativa de presentar la nómina de miembros del futuro Gabinete de Gobierno.

El choque de Bukele contra algunos medios ha sido frontal. El presidente electo ha denunciado la estrategia de “el pelo en la sopa” por parte de periodistas que se esfuerzan por buscar lo malo de sus actuaciones, mientras esconden lo bueno. Mientras, los periodistas se vuelven sensibles ante las críticas que les formula.

“¿No serán ellos los antidemocráticos, al pretender ser inmunes a la crítica? Porque la libertad de expresión es un derecho fundamental y universal. No es solo para periodistas o plumas pagadas, sino para todos. Y esa palabra ‘todos’, incluye al presidente”, afirmó Nayib Bukele a través de las redes sociales.

“El objetivo de los que nos critican no es que mejoremos, no es darnos un consejo, es lograr post electoralmente lo que no pudieron en las elecciones. ¿O alguien creería que las críticas de Paolo Lüers, de (Miguel) Fortín Magaña, de La Prensa Gráfica o de (la Revista) Factum son constructivas?”, añadió.

Ante los señalamientos, la Revista Factum en su editorial titulado “No le tema al periodismo, presidente” afirmó que el comportamiento de Bukele se parece a la estrategia que utilizaron cuando candidatos los presidente Donald Trump, Nicolás Maduro, Jimmy Morales o Vladimir Putin.

“Uno de los ingredientes más comunes en esta fórmula, la de calificar a la prensa crítica como una institución social al servicio de intereses espurios y no del bien común, es tan viejo como el fascismo, el estalinismo, el maoísmo, el trumpismo y todos los que vinieron antes. Y está, ese ingrediente, basado en una falacia: el único interés auténtico es el mío, el del que gobierna, porque en mí reside el interés del pueblo. Del pueblo, ese término que izquierdas, centros y quienes nacieron de ellas pero ya no lo son, han banalizado tanto”, remató.

En consonancia con el derecho a la información de la ciudadanía y la libertad de prensa, ojalá tanto Bukele como los colegas periodistas cumplan su papel con madurez, honestidad y en la búsqueda del bien común.

Tuesday, April 23, 2019

El Salvador: Las amenazas latentes contra los periodistas

Por Guillermo Mejía

La organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF) advirtió que los medios de comunicación salvadoreños no escapan a las amenazas del narcotráfico y la violencia generalizada y que el derecho a la información se ha visto deteriorado durante la actual gestión presidencial.

“En los últimos años varios periodistas han sido asesinados; también se han registrado casos de agresiones. La libertad de información no ha dejado de perder terreno desde que Salvador Sánchez Cerén fue electo presidente, en 2014”, afirmó la entidad con sede en París, Francia, en su informe correspondiente al año 2019.

“El mandatario ha acusado a los medios de comunicación de emprender una ‘campaña de terror psicológico’ contra su gobierno y no respeta el derecho de acceso a la información”, agregó, al tiempo que señaló que “la legislación salvadoreña protege poco a la prensa y los periodistas que investigan temas relativos a la corrupción o las finanzas públicas padecen intimidaciones y presiones de funcionarios”.

Reporteros Sin Fronteras puso como ejemplo de esas prácticas en contra de los periodistas que en febrero de 2019 “un equipo de periodistas de investigación de la revista Factum fue intimidado por las autoridades para que revelara sus fuentes, pues investigaba un caso comprometedor para el gobierno”.

Eso le ha valido a El Salvador caer 15 puestos en la clasificación mundial de la libertad de prensa con respecto al 2018, ya que ocupa el número 81 de 180. A los periodistas les toca trabajar en un ambiente donde impera el miedo y la autocensura por amenazas que también incluyen a políticos y a las mismas empresas periodísticas, aunque esto último no lo refleja el informe de RSF.

“Este fenómeno se observa en muchos países de la región en los que existe un elevado grado de corrupción y de violencia. Es el caso de Centroamérica, en particular de El Salvador, que experimentó la segunda mayor caída de esta zona”, alertó la entidad profesional.

“Las condiciones de trabajo de la prensa se deterioraron mucho en el país en 2018: los periodistas padecen a menudos ataques armados y presiones y los políticos suelen tratar de intimidarlos. La situación es similar en Honduras y Guatemala, países minados por la corrupción y el crimen organizado”, añadió Reporteros Sin Fronteras.

Según el informe, en la región centroamericana, los periodistas que trabajan para la prensa de oposición y para los medios de comunicación comunitarios que se atreven a denunciar las malversaciones de funcionarios y políticos suelen ser agredidos, amenazados de muerte, e incluso pueden ser asesinados, por lo que a veces los reporteros optan por el exilio.

En el caso salvadoreño, entidades profesionales de los periodistas han presentado un anteproyecto de ley para la protección de los trabajadores de los medios de comunicación social en la Asamblea Legislativa, aunque duerme el sueño de los justos en medio de la insensibilidad de los políticos y los intereses de los empresarios periodísticos.

Es necesario recordar que uno de los derechos ausentes de los Acuerdos de Paz firmados entre el gobierno de entonces y la izquierda el 16 de enero de 1992 en Chapultepec, México, es el de la comunicación entendiéndose éste como conjunto de facultades inherentes al ser humano como ser sociable, para intercambiar y poner en común diversas formas de mensajes.

Si bien en el discurso dominante se insiste en la evolución del sistema de comunicación colectiva como señal inequívoca de avance del proceso democrático, a partir del proceso de paz, no es tan cierta esa pretensión en cuanto muchas falencias del sistema se mantienen invariables.

Tuesday, April 16, 2019

La comunicación alternativa frente a la incertidumbre

Por Guillermo Mejía

Las dos primeras décadas del siglo veintiuno nos dejan un mundo que nos mueve a la preocupación y, por supuesto, muchas preguntas, miedos, confusiones, indignación e inseguridad ante el futuro, particularmente en América Latina donde las posibilidades de construir democracia están en crisis.

Esa es la perspectiva del belga Humberto Vandenbulcke, asesor de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER), que –ante los problemas que enfrentamos- cree oportuno el papel de la comunicación alternativa a fin de contextualizar los acontecimientos actuales, para avanzar en la creación de otro planeta.

“La comunicación alternativa debe combatir la degeneración de la democracia promoviendo el montaje de amplias mesas de debate público sobre temas cruciales relacionados a la vida, la sociedad, la naturaleza, desde las comunidades, desde las realidades concretas de la población”, afirma el experto.

Y agrega: “En ese ejercicio comunicativo se iría renovando el contrato social entre Gobierno y población. En nuestro plan de vuelo, los gobiernos que no construyen sus políticas públicas sobre una plataforma amplia de participación y de apoyo por la sociedad civil no pueden ser sostenibles”.

En ese sentido, Vandenbulcke ha presentado su libro “Comunicar la Esperanza: Camino al buen (con)vivir”, editado por ALER en 2017, donde narra una serie de prácticas alternativas basadas en este nuevo paradigma que cuenta con ricas experiencias en la transición hacia modos auténticos de vivir y convivir, tanto en lo personal, en sociedad y el globo.

En ese viaje, según el autor, transitamos hacia un mejor futuro y “al mando de la nave tenemos tres actores interrelacionados y en complicidad: la ciudadanía, la empresa y quienes gobiernan. La tarea común es modelar, con esfuerzos aunados, el camino hacia el futuro”.

“Los tres pilotos conciertan un pacto social ecológico, con el compromiso de soñar juntos propuestas que desplacen sistemas insostenibles. Pensar ciudades y cambios viables para la convivencia, impulsar una economía social y ecológica, y promover nuevos estilos de vivir, producir y consumir”, añade.

La acción política de los gobiernos será democrática y estará al servicio de ese gran proyecto, en diálogo con la población, direccionando las empresas e instalando normas y leyes como sustento de las múltiples iniciativas alternativas, en la consolidación de una economía social y ecológica.

“Todas las personas son llamadas a participar activamente en la transformación de la realidad. Los miedos y la desesperanza que arropan a la humanidad en este cambio de época, se combaten haciendo la pelea por la esperanza. La comunicación alternativa promueve la esperanza”, señala.

“La comunicación que acompaña y estimula la realización de ese proyecto de sociedad se hace con comunicadores/comunicadoras que cultivan la sensibilidad por la gente, los derechos humanos y del planeta. Son personas que optan por sumergirse con pasión en los procesos de cambio que restablecerán el equilibrio y la armonía en el mundo”, recalca.

Buen aporte del experto Humberto Vandenbulcke, en especial para la sociedad salvadoreña que estrenará gobierno el uno de junio: ¿Habrá cambio o será más de lo mismo?

Feliz Semana Santa, momento de reflexión y esparcimiento.

Tuesday, April 09, 2019

La bomba de tiempo de las miserables pensiones

Por Guillermo Mejía

Con mucha expectativa se ha visto la reciente marcha “No más AFP” en Chile, país del que los empresarios y políticos salvadoreños copiaron el nefasto sistema previsional privado que hace de las suyas de los fondos de los trabajadores para engordar sus ganancias, mientras condena al usuario a pensiones de miseria.

El sistema de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) fue impuesto en Chile, en 1980, por iniciativa del que fuera ministro de Trabajo y Previsión Social, José Piñera, hermano del actual presidente Sebastián Piñera, y en El Salvador la Asamblea aprobó la ley, pese al descontento popular, en 1996.

Como reseñó el periodista chileno Andrés Figueroa Cornejo en aquel momento era tan complicado el tema de que “ni siquiera el dictador (Augusto Pinochet) accedió a que la fórmula del economista liberal ortodoxo José Piñera se implementara en las Fuerzas Armadas por el temor de provocar descontento en la ‘familia militar’”.

Según el colega, “con las AFP, las y los trabajadores terminan con pensiones de hambre y que, en el mejor de los casos, mensualmente alcanza a un tercio del último sueldo obtenido como empleado activo. De cada trabajador es obligatoriamente retirado de manera automática un 13% de su salario, del cual un porcentaje significativo se juega en el casino especulativo bursátil”.

Las decisiones sobre los recursos de la gente son tomadas por los financieros, sin anestesia. “Especialistas de la salud mental, entre otras variables, han asociado el suicidio de las personas de la tercera edad a la depresión feroz causada por la miseria que sufren por los montos de sus pensiones”, advirtió Figueroa Cornejo.

La sindicalista chilena Orietta Fuenzalida, de la Coordinadora “No más AFP”, la reciente protesta popular en Santiago de Chile es “el hito inicial de 2019 que expresa nuestro rechazo a la propuesta previsional que el gobierno pretende realizar en el corto plazo y que favorece todavía más al capital en desmedro del trabajo”.

“Las organizaciones sociales aquí reunidas no permitiremos que la reforma de la extrema derecha prospere. El Estado y sus administraciones de turno, sistemáticamente buscan arrebatarnos los escasos derechos que nos quedan. Sin embargo, no cejaremos en el objetivo justo de conquistar una verdadera seguridad social para nuestro pueblo”, agregó.

En El Salvador las nuevas pensiones han dejado desnudo al sistema previsional, que ha tenido varios parches por intereses fiscales de los gobiernos de turno, al grado que muchos trabajadores en edad de retiro han desistido de la medida al darse cuenta que el monto de su pensión es una parte miserable de su salario.

La Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” publicó un editorial donde denuncia el énfasis que se hace sobre que la crisis de las pensiones solamente es responsabilidad de los gobiernos de turno, desde Tony Saca al presente, por haber tomado los ahorros de los trabajadores para paliar sus problemas fiscales.

“Los que solo culpan al Estado han escondido antes y siguen escondiendo hoy que la sustitución del sistema público y de reparto por uno de ahorro privado constituye una estafa para los trabajadores y supone un enorme endeudamiento para el Estado. Tan grande que no se ha podido cuantificar con exactitud, pero algunos estudios lo estiman en 20 mil millones de dólares”, señaló la UCA.

Y añadió: “En contraste, de acuerdo a datos de la Superintendencia del Sistema Financiero, desde que se fundaron en 1998 hasta el año 2017, las AFP han ganado $1,748.2 millones. Así, los beneficios de las AFP en 2016 equivalieron al 53% de su patrimonio neto, el segundo mayor de la región. Por contrapartida, el fondo acumulado de pensiones de los trabajadores registró un rendimiento promedio anual del 2.6%, el más bajo entre todos los países de la región”.

Los chilenos mantienen la lucha contra el despojo, excelente ejemplo para los salvadoreños.

Tuesday, April 02, 2019

Los centroamericanos y las aspiraciones electorales de Donald Trump

Por Guillermo Mejía

Los países del Triángulo Norte centroamericano, El Salvador, Honduras y Guatemala, han vuelto a aparecer en el discurso amenazante del presidente estadounidense Donald Trump con el corte de la ayuda norteamericana a los respectivos gobiernos del área, en su esfuerzo por reelegirse en la Casa Blanca.

El Departamento de Estado confirmó la decisión de la administración Trump bajo el argumento de que los tres países no toman medidas, para evitar las reconocidas “caravanas de centroamericanos” que periódicamente parten en busca del “sueño americano” y que desacreditan las promesas del presidente estadounidense de terminar con la inmigración ilegal.

Coincidentemente, el pasado sábado partió otra “caravana de centroamericanos” desde San Salvador, compuesta por cerca de 100 compatriotas, mientras en México existen expectativas ante la posibilidad de que se esté gestando una mega-caravana de al menos 20 mil personas, lo que ha puesto en emergencia a las autoridades migratorias.

“Por instrucciones del secretario (Mike Pompeo) estamos cumpliendo con las órdenes del presidente y acabando los programas de asistencia exterior para los países del Triángulo Norte del año fiscal 2017 y 2018. Entablaremos conversaciones con el Congreso como parte de este proceso”, afirmaron fuentes del Departamento de Estado.

Trump, molesto, dijo “les estábamos dando 500 millones de dólares”. “Estábamos pagando enormes cantidades de dinero, y ya no, porque no han hecho nada por nosotros”, agregó. A la par, ha amenazado con cerrar la frontera sur si las autoridades mexicanas no cortan el paso a las “caravanas de centroamericanos”, con lo que cortarían también el tránsito comercial.

De la cantidad de asistencia norteamericana a los países del Triángulo Norte, El Salvador registra 58 millones de dólares en 2018, y 73 millones de dólares en 2017. El corte de la ayuda tiene que resolverlo el Congreso estadounidense con la aprobación de los representantes respectivos en una decisión no tan fácil para los deseos de Trump.

Las voces contrarias a las aspiraciones del gobierno no se han hecho esperar. El senador de Nueva Jersey, Bob Menéndez, calificó la decisión de Trump como un “anuncio temerario” y demandó el rechazo de los representantes demócratas y republicanos, ya que “la asistencia extranjera de Estados Unidos no es caridad; promueve nuestros intereses estratégicos y financia iniciativas que protegen a los ciudadanos estadounidenses”.

Por su parte, el presidente electo Nayib Bukele prefirió buscarle el lado amable a la decisión del mandatario norteamericano sobre la ayuda: “(…) esperamos que esta se reanude e incluso incremente al entrar el nuevo Gobierno. Hasta ahora, todos nuestros proyectos han sido acompañados y hay mucho entusiasmo por el cambio en nuestro país”, tuiteó.

“El 80% de nuestras exportaciones van a Estados Unidos y solo aprovechamos un 17% del TLC. ¿Se imaginan si aprovechamos al menos un 50%? No habría desempleo. No habría necesidad de migrar. Y eso sin contar todos los demás mercados internacionales”, agregó en otro tuit.

Definitivamente, es una mirada contradictoria de Bukele a los esfuerzos electorales de Donald Trump de cara a los comicios presidenciales de noviembre de 2020, aunque muy en sintonía con la embajadora de Estados Unidos, Jean Manes, que se muestra complacida con el presidente electo. Son innumerables las muestras de simpatía de la representante de Trump en El Salvador.

Tuesday, March 26, 2019

La intolerancia a la crítica debe hacernos reflexionar

Por Guillermo Mejía

Del encuentro civilizado entre gobernantes y gobernados a través de una variedad de mecanismos, entre los cuales sobresale la generación de procesos de formación de opinión pública crítica, es que se pretende concretar el ejercicio del poder que se caracterice por consolidar el camino hacia una auténtica democracia.

Por eso, resulta preocupante que un artículo de opinión escrito por el académico Omar Serrano, vicerrector de Proyección Social de la Universidad Centroamericana (UCA), titulado “¿Qué cabe esperar del nuevo Gobierno?” fuera “denunciado” en las redes sociales para que fuera censurado en una evidente muestra de intolerancia a la crítica.

“La UCA entró en Facebook en 2010. Hace unos días, por primera vez desde entonces, un sector descontento con un artículo de opinión invisibilizó el texto en esa red social denunciándolo en masa con motivos falsos”, tuiteó la entidad educativa al referirse al bochornoso caso que debería ser motivo de reflexión en la sociedad salvadoreña.

Serrano escribió: “El presidente electo, Nayib Bukele, no dio su primera conferencia pública en El Salvador, sino en Estados Unidos. El título de la misma fue “Una nueva era para El Salvador” y la impartió en uno de los centros de pensamiento más conservadores del mundo, la Fundación Heritage. Dentro del país, el futuro presidente no se ha reunido todavía, que se sepa, con sectores sociales, ni con empresarios, ni con organizaciones del movimiento social. Sus reuniones acá han incluido funcionarios del Gobierno del norte y de organismos financieros internacionales, y embajadores.”

Y agregó: “Como ya se ha dicho antes en este espacio, lo que prevalece en este periodo de transición es la incertidumbre sobre el tipo de gobierno que el país tendrá desde el próximo 1 de junio. Tenemos a un presidente electo del que no se sabe a ciencia cierta cómo gobernará. Mes y medio después de su elección, no ha anunciado a su equipo de transición, mucho menos ha dado indicios sobre su futuro gabinete. ¿Cómo será su gobierno? ¿Cuáles serán sus prioridades? Esto todavía es un misterio y, como tal, produce las más diversas especulaciones.”

Y quizás lo que motivó más el enojo de los seguidores de Bukele fue que sentenció: “A partir de lo poco que ha dicho hasta hoy, pareciera que tendremos un presidente inclinado, ideológicamente hablando, a la derecha, aunque antes haya dicho que su corazón estaba al lado izquierdo y después que no era de izquierda ni de derecha. Un presidente pro empresa privada, lo cual en sí mismo no es malo. Pero si la referencia es la Fundación Heritage, asistiremos a una profundización de los postulados neoliberales que han causado daños estructurales a nuestra economía y al que ni sus mismos fundadores defienden ya. Si la tónica de la campaña se mantiene, tendríamos a un presidente con una visión autoritaria, en la que lo único que vale es su palabra.”

Como se puede apreciar, las preguntas son válidas, el tono es mesurado, por lo que bien valdría para los políticos y sus seguidores recordar la alta cuota de sacrificio que significó la conquista histórica del derecho a la libertad de expresión y de opinión consagrado en la proclama de la Revolución Francesa, de 1789, y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948.

También, es oportuno traer a cuenta los aportes del filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, heredero de la Escuela de Frankfurt, quien reivindica a los procesos de formación de opinión pública crítica con el soporte y fortalecimiento de la democracia, para lo que es necesario, por ejemplo, el diálogo racional de los gobernados sobre el ejercicio del poder. El periodismo es una herramienta adecuada para tal propósito.

Recordemos, comprometerse y trabajar en la consolidación de la democracia implica ir más allá de ser favoritos en las encuestas, de pagar por estrategias de marketing político y de utilizar las redes sociales con el accionar de los equipos de troles que hacen descargas emocionales dirigidas a la conquista de mentes y corazones receptivos de productos nocivos para la salud, tal cual comida chatarra.

Tuesday, March 19, 2019

Las erráticas políticas de seguridad pública en El Salvador

Por Guillermo Mejía

En los últimos quince años se han experimentado políticas de seguridad pública que han potenciado aún más la violencia social en lugar de superarla, debido a que ha prevalecido en los distintos gobiernos la tentación represiva en contra de las maras o pandillas en lugar de privilegiar una solución integral del problema.

La conclusión se extrae del estudio “Las políticas de seguridad pública en El Salvador 2003-2018”, elaborado por la especialista Jeannette Aguilar y editado por la alemana Fundación Heinrich Boll-Stiftung, en enero pasado, donde se detallan los planes que tuvieron los respectivos gobiernos de Arena y del Fmln.

“La simplificación políticamente interesada que ha prevalecido en los distintos gobiernos sobre el fenómeno de la violencia y la criminalidad, ha llevado a que esta sea reducida a una de sus expresiones más visibles: las maras o pandillas, hacia quienes se ha enfocado casi unilateralmente la acción punitiva del Estado”, señala el estudio.

“La retórica oficial indistintamente del gobierno de turno, ha insistido en atribuir a la gran mayoría de hechos delictivos a las pandillas, sin que hasta hoy se cuente con información oficial consistente que respalde tales aseveraciones”, agrega. Al grado que han llegado a distorsionar la interpretación de las cifras para tal propósito.

En consecuencia, se ha carecido de un diagnóstico certero sobre el flagelo que sustente las intervenciones y el diseño de políticas públicas.

“En un país con una violencia crónica como El Salvador, la ausencia de procesos de planificación, implementación y evaluación de las políticas públicas del sector seguridad con base a evidencia, ha favorecido la evolución y complejización de las dinámicas criminales a lo largo de los años”, sentencia.

Por otro lado, los distintos gobiernos del período abordado han adoptado medidas de seguridad temporales, reactivas y excepcionales que han pasado a ser permanentes, porque se han generado en situaciones de emergencia y como respuesta al clamor popular desde una evidente improvisación del aparato estatal.

Se suma la participación del ejército nacional en tareas de seguridad pública a partir de las Manos Duras, desde 1993, que en las administraciones del Fmln ha crecido a niveles sin precedente durante la posguerra, según el estudio, llegando al extremo de militarizar la política pública se seguridad y, en particular, la respuesta del Estado al fenómeno social.

“La máxima expresión de la militarización de la respuesta institucional a las pandillas ha ocurrido durante las Medidas Extraordinarias de Seguridad en las que a batallones élites conformados por miembros de los comandos antiterroristas del ejército se les encomendó la función de neutralizar y limpiar los territorios de miembros de pandillas”, advierte.

Otro elemento destacado es la utilización de la política de seguridad como estrategias de política electoral, ya que los gobiernos y actores políticos se han servido de la violencia y las pandillas para conseguir réditos electorales y beneficios personales. Uno de los casos emblemáticos es la famosa “tregua entre pandillas” en el gobierno de Mauricio Funes.

Y, ante la complejidad del problema, “se han privilegiado estrategias efectivistas que generan resultados a corto plazo. Bajo esta lógica, la prevención y la persecución se han concebido como antagónicas, aunque en la retórica se admita la importancia de los enfoques integrales”, concluye el documento.

¿Qué hará el gobierno del presidente electo Nayib Bukele a partir del uno de junio? Está por verse: Sigue en las mismas o da un golpe de timón.

Tuesday, March 12, 2019

El derecho a la comunicación no es prioridad para Nayib Bukele

Por Guillermo Mejía

Con las señales que vamos recibiendo sobre lo que será el mandato presidencial del ex alcalde capitalino Nayib Bukele, el goce del derecho a la comunicación de los ciudadanos, violado y sin que hayan habido planes serios por reivindicarlo en los últimos gobiernos, seguirá durmiendo el sueño de los justos.

Desde la firma de la paz, en 1992, la derecha que gobernó por cuatro períodos nunca se acordó de ese derecho, lo mismo pasó en las dos presidencias de la izquierda; en la primera, incluso se frustró un proyecto de sistema de medios públicos que, además del olvido oficial, se engavetó en la Asamblea Legislativa.

Y no es para menos. Los políticos cuando asumen el ejercicio del poder caen a la cuenta que resulta muy espinoso tratar con una ciudadanía activa que, para el caso, se empodere desde el Estado para lograr la conversión de la Radio Nacional y el Canal 10 de nacionales a públicos.

El presidente Mauricio Funes, del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), luego de tres años de ejercicio publicó “El camino del cambio en El Salvador”, en 2012, donde mencionó como una de sus deudas la construcción del sistema de medios públicos que hiciera realidad una programación inclusiva, de calidad y de servicio.

La cuestión no pasó a más. Durante la administración del actual presidente Salvador Sánchez Cerén se sepultó la idea de los medios públicos e incluso ha sido un mandatario que se ha caracterizado por su ausencia frente al derecho de la ciudadanía a conocer la opinión del presidente. El silencio sobre el tema incluye al período presidencial que se inaugurará en junio.

Es oportuno señalar que la construcción de un sistema de medios públicos no es fácil, máxime en una sociedad que es y ha sido víctima del autoritarismo, la imposición y la antidemocracia. Por eso, es loable el esfuerzo ciudadano y comunitario que demanda el derecho a la comunicación con medidas precisas como democratización del espectro radioeléctrico y la pauta publicitaria estatal.

A continuación señalo algunos criterios sobre el tránsito de lo gubernamental hacia lo público en materia de comunicación e información:

En primer lugar, el especialista Marc Raboy recuerda tres acontecimientos que han configurado una nueva realidad de los medios de comunicación: “a. La explosión en capacidad de canales y la desaparición de las fronteras audiovisuales hechas realidad por las nuevas tecnologías; b. La desintegración del modelo estatal de radiotelevisión de servicio público, ocurrido tras el colapso del bloque socialista y la tendencia hacia la democratización en varios puntos del planeta; c. El rápido crecimiento en el mercado de los medios de comunicación y la aparición de sistemas mixtos en aquellos países donde existían monopolios estatales”.

En segundo lugar, La UNESCO ha definido con claridad el significado de la Radiotelevisión de Servicio Público (RSP), que conocemos como medios públicos, a partir de su rol en la sociedad: “Es la organización de difusión pública; se dirige a todos como a un ciudadano. Los difusores públicos estimulan el acceso y la participación en la vida pública”. A la vez, “la difusión pública se define como un punto de encuentro donde todos los ciudadanos son bienvenidos y considerados en un plano de igualdad. Constituye un herramienta de información y educación, accesible y dirigida a todos sin excepción, sin importar su condición social o económica”.

Dentro del derecho a la comunicación, contar con medios públicos es un proceso intensivo, lleno de creatividad y compromiso social, es un proceso de largo plazo donde se pone en situación qué estamos entendiendo sobre comunicación e información en la sociedad contemporánea, así como la asunción de responsabilidades de cara a la construcción de ciudadanía crítica. Por lo que vemos, no está en la agenda presidencial de Nayib Bukele. Los ciudadanos tienen la palabra.

Tuesday, March 05, 2019

La rapiña política y el TPS gringo

Por Guillermo Mejía

En el camino hacia las elecciones de diputados y alcaldes del año 2021, los políticos se apresuran a ganar mentes y corazones a través de espectaculares medidas de carácter populista, en esa línea se han advertido las maniobras que han ejecutado para agenciarse la prórroga al Estatuto de Protección Temporal de los salvadoreños en Estados Unidos, TPS.

Ni lentos, ni perezosos integrantes de los partidos políticos, en especial Arena y el Fmln, además de gente vinculada al presidente electo, Nayib Bukele, han aparecido en escena para más que celebrar la acción que responde a una decisión jurídica interna de los norteamericanos, al grado que incluso más de un oportunista la adjudicó al reciente triunfo golondrino.

A finales del mes pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos notificó que todos los documentos de empleo de salvadoreños, nicaragüenses, haitianos y sudaneses mantienen vigencia hasta el dos de enero de 2020. Con esa medida, queda sin efecto el término del programa en septiembre.

Los políticos criollos pretenden incorporar al imaginario colectivo que ellos han trabajado ante las autoridades gringas para mantener el TPS, lógicamente por los daños que sufrirían casi 200 mil salvadoreños que gozan del permiso y sus familias, además de que muchos de los recursos que generan palian las necesidades económicas en el país vía remesas.

Sin embargo, hay que recordar que el recule de las acciones migratorias de la administración Trump se debe a la demanda interpuesta por organizaciones cívicas en un tribunal del Estado de California a nombre de la inmigrante Crista Ramos contra la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, en marzo de 2018.

En su alegato, los demandantes expusieron que el TPS había sido una decisión prorrogada, tanto por republicanos como por demócratas, desde que se aprobó en 2001, año de los fatídicos terremotos en El Salvador. A la vez, que su cancelación causaría graves daños económicos en Estados Unidos como en el país.

Punto clave de la gestión fue que las organizaciones cívicas advirtieron al tribunal californiano que la decisión de la Administración Trump era inconstitucional, porque se instala dentro de la agenda de la supremacía blanca antiinmigrante que abanderó el presidente desde la campaña electoral que culminó con su llegada a la Casa Blanca.

Vale traer a la memoria la lucha de los “tepesianos” junto a las organizaciones cívicas en Estados Unidos, por cuanto la ofensiva de Trump incluyó que en la búsqueda de expulsar a los inmigrantes llamó a El Salvador, Haití y otros países africanos como “shithole countries”, traducido libremente como “países de mierda”.

Al contrario que el actual gobierno, que siempre mantuvo un perfil bajo frente a su homólogo estadounidense e incluso le contradijo sus políticas ante otros países como Cuba y Venezuela, el ahora presidente electo Nayib Bukele ya confirmó su disposición a profundizar sus relaciones con el que considera su principal socio. Las fotos con la embajadora Jean Manes lo atestiguan.

Bukele le dijo a la agencia de noticias AP: “Con actos del partido del gobierno con pancartas Yankee Go Home, o quemando banderas de Estados Unidos, es muy difí¬cil tratar de negociar una salida, pero si les demostramos las señales correctas, yo creo que podemos negociar una salida para el problema en común que tenemos con el TPS”.

Los países del Triángulo Norte, El Salvador, Honduras y Guatemala, se han comprometido con las autoridades estadounidenses a evitar más caravanas de emigrantes a cambio de mayor asistencia, mientras al gobierno de México le doblaron el brazo y ha tenido que aceptar la permanencia de centroamericanos que tramitaron asilo en Estados Unidos.

Wednesday, February 27, 2019

En El Salvador: ¿Caudillismo mesiánico a la vista?

Por Guillermo Mejía

Por la rendija del reciente estira y afloja entre el presidente electo Nayib Bukele y sus adversarios de los partidos Arena y Fmln, sobre el cambio de parte del destino de un crédito para construir el nuevo edificio de la Asamblea Legislativa, cabe preguntarse si caeremos en la tentación del caudillismo mesiánico.

No prosperó la iniciativa, que buscaba parte de 32 millones de dólares para educación. El Legislativo no era el camino, sino el Ejecutivo, según el organismo internacional proveedor de los recursos, máxime en un período de transición que se supone debe haber armonía entre el que le toca entregar el mando y el que lo recibe.

Sin embargo, no puede pasarse por alto la forma en que el presidente electo condujo el asunto frente al conglomerado, especialmente a través de las redes sociales y, por supuesto, con la atención automática de los medios de comunicación que velan cada mensaje –o más bien descarga emocional- de la fuente.

“Hagan su edificio de $32 millones si quieren… Antes de que lo terminen, tendremos mayoría en la @AsambleaSv y lo convertiremos en un nuevo hospital para niños. Con helipuerto para emergencias”, advirtió Nayib Bukele en su cuenta de Twitter. En buen salvadoreño, el salveque al no atenderse su demanda con prontitud.

Para ilustrar el caso, el caudillismo mesiánico fue abordado días atrás en The New York Times por el escritor argentino Diego Fonseca en su comentario “El mundo compartido de Donald Manuel López Trump”, donde ve en los presidentes de Estados Unidos y de México una versión corregida y aumentada del añejo hombre fuerte.

Donald Trump creó una emergencia nacional para tomar dinero federal, para construir su electorero muro fronterizo; mientras, Andrés Manuel López Obrador dio por acabada la guerra contra el narcotráfico en su búsqueda de la paz, decisiones puestas en escena en el teatro mediático para el consumo de las audiencias.

“El gusto de los dos líderes por la inventiva no es baladí: ambos son mesiánicos. Uno cree que es el tipo más listo del mundo. El otro ha bautizado a su brevísimo gobierno como la Cuarta Transformación de México, ubicándose —sin esperar al juicio histórico— en el mismo panteón que Benito Juárez”, señaló el escritor argentino.

Y agregó: “Este caudillismo mesiánico es un problema. En ambos está la idea de refundar la nación y en ambos predomina el amor por imponer hegemonías más que tejer consensos. Primero va el líder, luego las instituciones. Con matices, AMLO y Trump son la cabeza de movimientos enfebrecidos que han polarizado a México y Estados Unidos. En ocasiones, sus “bases” se parecen a un hato de fanáticos para los que no existe mayor verdad que la razón de sus líderes y que ven en cualquier crítica un gesto de alta traición”.

Fonseca cree que no son tiempos para estos comportamientos: “En un momento de discursos incendiarios y sociedades divididas, si Donald Manuel López Trump dicen que cambiarán las cosas, debieran empezar por lo imposible: cambiar ellos mismos. Esto es, menos caciques y, al menos, más políticos. Estos son tiempos para seres aburridos, diplomáticos y pausados no para la agitación de líderes que creen que el mundo debe ajustarse a sus caprichos”.

Y concluyó: “Si quieren salvar a Estados Unidos y transformar a México, su camino debiera ser el más aburrido de todos: el lento, imperfecto y agridulce escenario de las negociaciones institucionales, la inevitable convivencia con los otros, el farragoso —pero imprescindible— proceso de construcción de consensos. Si en cambio tiran de sus tácticas mesiánicas, la derrota —de ellos y de todos— es más cercana”.

En Brasil, se regodea el derechista Jair Messias Bolsonaro como otro de los caudillos mesiánicos de estos tiempos. Vale preguntarse: ¿cuál será el destino de Nayib Bukele en El Salvador?

Tuesday, February 19, 2019

El buen periodismo como antídoto a la desinformación

Por Guillermo Mejía

Sumergidos en una atmósfera cargada de falsedades –fenómeno que para nada es nuevo- a periodistas, editores y académicos nos queda la obligación de no claudicar en el esfuerzo profesional que asegure a los públicos un periodismo de calidad, el antídoto contra el veneno de la desinformación.

El especialista mexicano Raúl Trejo Delarbre, que recién publicó su ensayo “La disputa por la verdad”, nos señala que “las noticias falsas, cuando tienen éxito, es porque resultan verosímiles. A veces quienes confían en ellas tienen necesidad de creer en algo. En otras ocasiones, las versiones falsas se ajustan a las tendencias o los prejuicios de las personas”.

En El Salvador, en la sucesión de hechos cotidianos, marcados por preocupaciones puntuales como la situación de inseguridad o la crisis económica, encontramos una descarga de informaciones falsas, rumores o chambres dependiendo el interés de grupos particulares o interesados que potencian sus acciones con la utilización de las redes sociales.

El problema quedó evidenciado aún más en el marco de las elecciones presidenciales, que ganó el ex alcalde capitalino Nayib Bukele con el partido derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) que, no obstante ser una agrupación formada por el ex presidente Elías Antonio Saca preso por corrupción, representó el azote para el binomio Arena-Fmln.

Señala Trejo Delarbre que “la avasalladora abundancia de información que recibimos nos aturde tanto que, con frecuencia, no acertamos a distinguir entre hechos ciertos y falsos. En las redes sociodigitales las informaciones más variadas se confunden y, así, se trivializan”.

Agrega: “Los medios de comunicación profesionales, que han tenido la función de autentificar y jerarquizar las noticias, han sido en parte —y en algunos casos totalmente— desplazados por las informaciones en Facebook, Twitter y otras redes. Gracias a internet y sus redes adquirimos la capacidad de tener voz ante los más variados asuntos. Pero en vez del concierto de puntos de vista que requeriría un intercambio en democracia lo que tenemos, en general, es un griterío en donde sobresalen las expresiones más altisonantes. Esa confusión facilita que circulen noticias falsas”.

De acuerdo con el autor mexicano, la trivialización de las informaciones auténticas y su entremezclamiento con noticias falsas se acentúa debido a tres rasgos propios de las redes sociodigitales: Primero, la velocidad que alcanza la propagación de cualquier tema, pero muy especialmente la rapidez con la que circulan noticias insólitas, extravagantes o sorprendentes.

Segundo, el carácter reticular de esa propagación. Las informaciones no circulan de manera uniforme (como sucede en los medios de comunicación convencionales) sino con mayor cobertura e intensidad entre las personas dispuestas a creerlas; y tercero, en algunos casos esa propagación es intencional. Qué mejor forma que utilizar las redes sociodigitales para tal propósito.

Según Trejo Delarbre, “el periodismo profesional es el mejor recurso que tenemos ante las noticias falsas. Las versiones improvisadas o falsas no resisten la prueba de una investigación periodística rigurosa”.

Y concluye: “En medio del torrente de datos e informaciones que recibimos todo el tiempo, los medios de comunicación profesionales, cuando hacen su trabajo, distinguen las noticias auténticas de las falsas, les asignan la relevancia que ameritan de acuerdo con sus criterios editoriales (que desde luego varían de un medio a otro), difunden tales informaciones y aportan datos, documentos u otras notas que permitan aquilatarlas”.

El periodismo, pues, no puede ser cualquier cosa, mucho menos el miasma que transita las redes sociales.

Wednesday, February 13, 2019

Condenados a cinco años más de neoliberalismo económico

Por Guillermo Mejía

Por los vientos que soplan, El Salvador tiene asegurado cinco años más de prácticas económicas neoliberales –siguiendo el guión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- con lo que los sueños del cambio y prosperidad que vendió la campaña del presidente electo Nayib Bukele serán solamente eso, sueños.

Eso concluye la economista Julia Evelyn Martínez, catedrática de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), en entrevista con la Radio YSUCA sobre la propuesta económica de Nayib Bukele, quien derrotó sin despeinarse y con amplio margen al binomio Arena-Fmln en las elecciones presidenciales recién pasadas.

Según la maestra, la gente atendió “con una gran esperanza que (viniera) un partido o un presidente como Nayib Bukele a romper este paradigma neoliberal y a mí lo que me preocupa, que (me) da tristeza al mismo tiempo, es que si uno se atiene a lo que está escrito en la propuesta económica” pues “yo le diría a la población que no coma ansias, que no se entusiasme tanto”.

Eso por dos razones: En primer lugar, Bukele habla en el preámbulo del plan económico que promoverá una economía anti neoliberal, “pero cuando leemos la propuesta económica llegamos a la contradicción que él propone romper con el neoliberalismo, pero dándole seguimiento, incluso ampliando, el neoliberalismo”, sentenció.

Por ejemplo, buscará una inversión de unos 3 mil millones de dólares, donde la empresa privada sea la responsable del 70 por ciento; se consoliden los asocios público-privados con otro 20 por ciento; el Estado con tan solo el 8 por ciento, mientras la inversión de los municipios con el 2 por ciento.

En el fuerte del programa económico encontraremos exenciones de impuestos a la empresa privada, la flexibilidad laboral tan dañina para los intereses de los trabajadores, además de una educación en función de la productividad económica, no para alimentar el espíritu crítico de la población. En otras palabras, más neoliberalismo.

En segundo lugar, según Martínez, la propuesta pretende ser la base para una nueva economía, pero tiene un problema porque pretende hacerlo a partir de viejas ideas económicas. El problema que tiene es que se rodea de asesores y un posible gabinete de gobierno que es, precisamente, formado en políticas económicas neoclásicas.

En ese sentido, buscará mayor recaudación con impuestos, pero sin reforma fiscal; un gasto público más eficiente, pero sin equidad. Es un plan económico que está basado en la añeja teoría del rebalse que pretende que según se eleve la productividad económica habrá más fondos al erario vía pago de impuestos al consumo, nunca se buscará que el que tenga más pague más.

“Al final del segundo año creo que nos vamos a dar cuenta que los discursos, que las selfies, que el Twitter, que el Facebook, no son suficientes para resolver la problemática de la gente”, afirmó Martínez. “Y la gente, me temo, va a caer nuevamente en la desesperación, en la desesperanza” pues se dará cuenta que no hay nueva economía, sino un discurso populista, remarcó.

De acuerdo con la catedrática de la UCA, lo que se necesita en El Salvador es refundar la sociedad, refundar la economía “y eso solo se puede hacer desde una visión popular, una visión que sea no neoliberal e impulsando nuevas ideas que no las viejas ideas que están en la propuesta económica de Nayib Bukele”. Así de simple, así de sencillo.

Tuesday, February 05, 2019

El triunfo del voto del despecho, el desencanto y la frustración

Por Guillermo Mejía

El gane de la presidencia en primera vuelta por parte del ex alcalde Nayib Bukele, bajo la bandera de un oscuro partido de derecha, reflejó el voto del despecho, el desencanto y la frustración de un electorado que le dio la espalda a la cimentada dupla Arena-Fmln desde hace treinta años.

Según el Tribunal Supremo Electoral, la votación también mostró una participación popular a medias, por un poco más del 50 por ciento del padrón. Del total, Bukele se agenció el 53 por ciento, seguido por Carlos Calleja con un 31 por ciento, Hugo Martínez con el 14 por ciento y Josué Alvarado con casi uno por ciento.

Se traduce en 1.3 millones de votos para Gana; 831 mil votos para Arena y la coalición; 377 mil votos para el Fmln; y 20 mil votos para el partido Vamos.

La gente consultada por periodistas, así como los analistas coincidieron en que –como en pasados procesos electorales- se resiente la crisis de inseguridad y la crisis económica, seguido de las malas prácticas políticas, evidenciadas en la corrupción y el nepotismo, vibrantes en diversos gobiernos de Arena como en los del Fmln.

Bukele, que corrió por el partido derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) creado ni más ni menos por el ex presidente Tony Saca –ladrón confeso, preso por corrupción-, si bien ganó la partida a políticos en crisis, frente a la necesaria gobernabilidad no tiene un cheque en blanco, al contrario debe bajar la voz y buscar entendimientos.

Sus votantes, además de los de Gana que no es un partido de arrastre popular, provinieron sobre todo del izquierdista Fmln y de clasemedieros volátiles que aún resienten la enganchada que les propinó Arena y también el ex presidente Mauricio Funes con su “nace la esperanza, viene el cambio”. De ahí que se debe considerar la ausencia de casi la mitad del electorado.

El cardenal Gregorio Rosa Chávez comentó que “yo creí que (la votación) iba a ser masiva, pero dicen que no, andamos por el 50 por ciento, es un mensaje de quienes no quisieron ir a las urnas, me sorprende, pero quizá de rechazo, de desilución. Yo esperaba más. La gente fue de manera pacífica a la urnas, las mesas funcionaron bien, son buenas lecciones de lo que son buenas sociedades”.

Pero pasados los comicios presidenciales, según el prelado católico, a Bukele se le vienen desafíos muy grandes, el principal es la violencia homicida que hay que atacar de raíz, no solo con parches, con mucha inteligencia y que todos nos podamos involucrar, es el principal desafío.

“Segundo es despolarizar el país, estamos polarizados, esta campaña desató agresividad, ofensas, mentiras, eso no es bueno para una democracia. Esperemos que en su nueva posición dé un ejemplo de cómo llevar un país reconciliado en paz. Tercero, el país es de todos, debemos trabajar para que el proyecto político que necesitamos se haga presente cuanto antes, no podemos esperar más, ahí está el tema de la juventud, como dijo el papa (Francisco) en Panamá, necesita raíces, familias fuertes, oportunidades, un grupo de apoyo”, agregó Rosa Chávez.

Otro punto destacado de los resultados es que se cierra el episodio de la post guerra, ya que desde los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, tanto Arena como el Fmln se habían repartido la presidencia. Sin embargo, no se puede decir que Bukele y Gana son nuevos, sin pasado.

Es de esperar el rumbo que tomarán los perdedores, especialmente Arena y el Fmln, frente a los desafíos que presuponen los nuevos tiempos y el hastío de la gente que los rechazó en las urnas. Y, por supuesto, hay que atender a la futura administración de Bukele, que también tiene señalamientos de prácticas corruptas, al igual que el partido que lo cobija, Gana. Buena oportunidad de los periodistas para contarle las costillas al poder.

Tuesday, January 29, 2019

Elecciones presidenciales: La hora decisiva

Por Guillermo Mejía

El ambiente que rodea a las elecciones presidenciales de febrero no es para nada optimista, pues sin mayor esfuerzo se constata en la gente el desencanto, la desesperanza y el temor por vivir inmersa en una crisis de inseguridad y en su economía familiar. Además, lo que proponen los políticos no está a la altura de los desafíos.

Quedará en deuda la presidencia de Salvador Sánchez Cerén ante el fracaso de su gestión frente a los mismos problemas de inseguridad y economía que, cuando llegó, mantenían los ánimos del pueblo caídos, más allá del acostumbrado ilusionismo de las encuestas de opinión, los seudo debates mediáticos y las promesas recicladas.

Esa desesperanza y enojo se le debe primordialmente al otro fiasco que se llevaron los salvadoreños con la presidencia de Mauricio Funes, prófugo de la justicia bajo cargos de corrupción, que en 2009 logró, como nunca antes, inyectar un espíritu de cambio a la sociedad que venía de soportar veinte años de administración de la derecha con sus tropelías.

Precisamente es en ese contexto que agarró fuerza la candidatura del ex alcalde Nayib Bukele bajo la bandera del partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) que, no obstante que es una agrupación creada por el ex presidente Elías Antonio Saca, ladrón confeso que cumple una condena de 10 años por corrupción, no le significó mayor costo al aspirante de la golondrina.

Y, al revés, es lo que le han facturado tanto a Carlos Calleja, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), como a Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), dado que llevan el lastre de representar a partidos que han estado o están en el Ejecutivo y acusados de haberse corrompido.

Al final, frente al ardor, desesperanza y hastío con los partidos que han gobernado desde la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, no importó que Nayib Bukele haya rehuido el debate, presentara un plan con plagios, mantuviera poco contacto físico con sus seguidores y fuera acusado de cometer algunas fechorías.

Sin duda, tanto Calleja como Martínez, fueron al reencuentro de su gente a lo largo y ancho del país a fin de enamorar a sus bases contaminadas con la atmósfera de frustración y pesimismo que se ha visto reflejada en los estudios de opinión pública que se dieron a conocer en su oportunidad.

Inmenso reto enfrentaron los especialistas en el marketing político para tratar de levantar partos helados, gran esfuerzo de seducción tuvieron que hacer a fin de resucitar a estos candidatos de partidos políticos que ya estuvieron o están el poder, sin que dieran resultados; sin embargo, la hora decisiva es el tres de febrero.

“Durante la presente campaña hemos visto y escuchado de todo. Destapes, acusaciones, golpes, insultos, amenazas, agresividad, populismo, ‘trolles’, arrogancia, evasivas, ridiculeces, todo ello mientras el panorama nacional sigue desangrándose con la violencia y con la salida del país de cientos de compatriotas que no ven otra escapatoria a la situación que vivimos”, afirmó la escritora Jacinta Escudos.

Y agregó: “Quizás lo más indignante es que los diseñadores de las campañas políticas insultan la inteligencia de la ciudadanía pensando que basta enfocarse en el descontento generalizado para vendernos a su correspondiente candidato. Los partidos políticos no asumen como obligación hablar con claridad, pero sobre todo con objetividad sobre sus propuestas”.

Como sabemos, pues, elecciones van y elecciones vienen.

Al fondo, hay que lamentar la ausencia de una ciudadanía crítica que haga valer sus derechos y asuma sus deberes políticos.

Tuesday, January 22, 2019

A propósito de la recta final del proceso electoral

Por Guillermo Mejía

El asesinato de miembros de la Policía Nacional Civil (PNC), de la Fuerza Armada y la incontenible hemorragia que desangra a los salvadoreños componen el escenario del proceso que arribó a su etapa final, y el próximo 3 de febrero se elijará al presidente de la República entre cuatro figuras políticas cuyos perfiles distan del estadista que necesitamos.

De lo que Carlos Calleja, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena); Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln); Nayib Bukele, de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana); y Josué Alvarado, de Vamos; han expuesto ante los problemas nacionales, pues, a leguas se nota que nos quedaron en deuda.

Sobre violencia y seguridad, así como situación económica y crisis fiscal, que son cuestiones que vienen socavando los programas de gobierno de la posguerra, los candidatos presidenciales poco o nada han propuesto con mayúscula, más bien –como les han señalado voces críticas- quizás respondieron para salir del compromiso más que tener alternativas viables y justificadas, especialmente en lo financiero.

La campaña electoral, pobre y deslucida, nos deja tantas deudas. Para el caso:

En primer lugar, y como siempre, la incidencia de las pandillas o maras en los procesos electorales se volvió a sentir en la sociedad salvadoreña. A la vez, tras bambalinas, la anuencia de los partidos políticos hacia esos grupos para no verse limitados en su proyección pública. Son cuestiones que no podemos obviar y que van para largo.

El asesinato de nueve miembros de la PNC, integrantes de la Fuerza Armada y la imparable muerte de pobladores a lo largo y ancho del país, han demostrado que el crimen organizado sigue teniendo la iniciativa frente al caduco discurso oficial que anuncia que existen mejoras sustanciales en seguridad pública.

En ese sentido, me solidarizo con la familia de Bryan Alexander Castro, estudiante de Periodismo de la Universidad de El Salvador (UES), asesinado en medio de la vorágine que nos agobia en este país.

En segundo lugar, fuimos testigos de una pobre campaña proselitista y el alineamiento mediático que dista de corresponder a las necesidades informativas de la población para que asuma el compromiso ciudadano con el ejercicio del poder, a lo que se agregó la presencia tóxica de trolles -de todos los colores- que inundaron las redes sociales con su pestilencia.

Por ejemplo, el personaje que concentró la atención y animó el imparable ataque con motivaciones electoreras en las redes sociales fue el ex presidente Tony Saca, condenado por corrupción y que purga una pena de 10 años en el penal de Mariona: Desde el olvido Carlos Calleja, cuando Saca fue presidente bajo la bandera de Arena, pasando por la negación de Nayib Bukele, candidato de Gana -precisamente el partido político creado por Saca- hasta el ataque de Hugo Martínez siendo Saca y Gana la tabla de salvación de los últimos dos gobiernos presididos por el partido Fmln. ¿Pueden Arena, el Fmln o Nayib Bukele (con Gana) asumir demencia en el caso de Tony Saca?

En tercer lugar, todavía estamos lejos de optar por el debate consciente y enriquecedor de los ciudadanos como herramienta de discusión, menos si hablamos de transparencia en el ejercicio del poder. Aunque, en esta ocasión hubo conversatorios con los candidatos en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) e intentos de debate en la Universidad de El Salvador (UES) y la Asociación de Radiodifusores (Asder), estos dos últimos a los que no asistieron los candidatos por el partido Gana que pregonan no ser más de lo mismo.

Ojala que más temprano que tarde los que participan en procesos electorales para arribar al poder asuman el compromiso de poner en discusión sus planteamientos, justificarlos y demostrar su viabilidad financiera, como amerita toda democracia. Y que, por cierto, no caigan en el error de poner cualquier cosa en busca de votos -dado que el papel aguanta con todo- mucho menos cometer plagio bajo la mala costumbre del “copy-paste”.

Wednesday, January 16, 2019

Los desaparecidos: Olvidados por los candidatos presidenciales

Por Guillermo Mejía

A pesar que los desaparecidos de la violencia social son miles cada año, los candidatos de los partidos políticos que buscan la presidencia no los han tomado en cuenta dentro de sus promesas de campaña. Si al caso, se han referido marginalmente a la situación de inseguridad reinante donde básicamente prometen más de lo mismo.

Cifras ofrecidas por la Fiscalía General registran cuando menos 3 mil 514 denuncias de personas desaparecidas durante 2018, cifra superior a los crímenes que sumaron 3 mil 340 durante el mismo periodo, de acuerdo con la Policía Nacional Civil (PNC). Al sumar las estadísticas resulta dantesco.

Las desapariciones de personas se dispararon durante el periodo de tregua del gobierno del presidente Mauricio Funes con las pandillas cuando se solaparon los crímenes para que artificialmente se mostrara una baja sensible de un promedio de unos 20 asesinatos a seis o cinco por día, situación que mientras no se conoció a fondo dio para proclamar un rotundo éxito en los planes de seguridad.

Desde esa fecha y, en coyunturas especiales como las electorales, las pandillas han tenido a bien utilizar sus estrategias a fin de sacar ventajas con funcionarios en ejercicio o políticos que buscan arribar a puestos de poder al grado que, por ejemplo, miembros de los principales partidos contendientes en los comicios de 2019, Arena, Fmln y Gana, han participado de negociaciones turbias.

De cara a las elecciones presidenciales de febrero próximo, los candidatos han coincidido en buscar alternativas que no sean “manoduristas”, utilizadas tanto por gobiernos de Arena como del Fmln, calificadas como fracasadas porque en lugar de resolver el grave problema de violencia social solo significaron echarle más leña al fuego.

El ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, recientemente señaló que no ve cambios sustanciales en las propuestas de los candidatos frente a los desafíos que representa la violencia social, más que todo buscan humanizar el tratamiento del caso y que en el actual gobierno ya han dado pasos concretos. El programa “Yo cambio”, según él, es prueba de ello.

Sin embargo, de los candidatos presidenciales no se ha escuchado nada sobre el desaparecimiento y menos del desplazamiento interno forzado por la violencia.

Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) dada a conocer con Cristosal reveló que 8 de cada 10 salvadoreños considera que el Estado debe reconocer el desplazamiento interno forzado por la violencia.

Son al menos 235 mil compatriotas que se vieron obligados a dejar su lugar de residencia, por la violencia imperante, durante el año pasado.

Asimismo, el estudio concluyó que el 75.7 por ciento de los encuestados indicó que las medidas extraordinarias de seguridad había permitido al gobierno recuperar en poco o nada los territorios controlados por las pandillas, mientras que el 75.1 por ciento de los encuestados consideró que las restricciones habían reducido la delincuencia en poco o nada.

Los participantes también mostraron en un 65.5 por ciento su apoyo en mucho o algo la promulgación de una ley de rehabilitación de pandilleros como respuesta integral al problema.

El abogado de Cristosal, David Morales, dijo que “esta es la voz de la opinión pública que deben escuchar las candidaturas y los equipos que están trabajando por obtener la presidencia de la república y el futuro gobierno”. Como dicen, el vivo a señas y el tonto a palos.

Wednesday, January 09, 2019

Las elecciones presidenciales: Una cita a ciegas

Por Guillermo Mejía

Más que adentrar de forma crítica al ciudadano al proceso electoral y sus protagonistas, como reza el deber ser de los periodistas, el sistema de comunicación colectiva salvadoreño se decantó otra vez por la acostumbrada espectacularización informativa con lo que queda en evidencia su falta de compromiso con la profundización de la democracia.

De esa manera, carentes de información valiosa, escogeremos al futuro presidente entre Carlos Calleja, del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena); Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln); Nayib Bukele, de Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana); y Josué Alvarado, del partido Vamos.

Como he expresado en otras oportunidades, en el periodismo nacional no se trasciende de prestar micrófono y, algo lamentable, de convertirse en cajas de resonancia de la propaganda política de los candidatos presidenciales y sus partidos, sin que se asuma una postura consecuente con los intereses de la sociedad.

Nos hace falta información trabajada con responsabilidad, el abordaje a profundidad de temas que aclaren el panorama para los ciudadanos y las respuestas oportunas a situaciones comprometedoras por parte de los que buscan la silla presidencial; es decir, cumplir con una misión trascendental que han depositado los ciudadanos en los periodistas.

En realidad, ¿quiénes están detrás de las candidaturas presidenciales?, ¿a qué intereses responden los que manejan los hilos del poder en los partidos contendientes?, ¿de dónde provienen las millonarias inversiones de los políticos en la campaña electoral?, son preguntas que merecen ser respondidas para transparentar el proceso.

Y, claro, por respeto a la ciudadanía, los candidatos presidenciales tienen que presentar planes concretos de la forma en que tratarán los problemas nacionales, por ejemplo crisis económica y deuda externa, las pandillas y la violencia social, la precaria educación y el decadente sistema de salud, entre otros, más que dejar todo al marketing y las encuestas electorales.

En ese sentido, es necesario también que en la sociedad salvadoreña se instaure de una vez por todas el debate de los postulantes sobre temas de interés colectivo y ante tal mecanismo no es posible que los candidatos rehúyan participar, porque demuestran el irrespeto a los electores. El ejercicio del poder amerita la discusión libre y oportuna.

En consecuencia, la ciudadanía salvadoreña debe ser respetada en su derecho a la información por parte de dueños, editores y periodistas de cara a las elecciones presidenciales de 2019; mientras, los candidatos y sus partidos tienen que respetar la autonomía del trabajo periodístico a fin de estar en sintonía con la profundización de la democracia.

“El paso de la microdemocracia a la macrodemocracia, o democracia de las sociedades industriales, supone la invención de algunos instrumentos para salvar la brecha abierta entre los pocos que hacen la política y aquellos sobre los que esa política se ejecuta”, señala el maestro español Javier del Rey Morató.

“Y esos instrumentos no son otros que los medios de comunicación, que hacen posible la comunicación política, ese fenómeno cultural que se produce desde el subsistema de la comunicación social, y cuya autonomía relativa hace posible una realidad bien distinta de la que genera en una dictadura, en la que está atrapado en la redes del subsistema político, que lo acapara todo”, afirma el especialista.

Tanto en el proceso electoral, que culmina el próximo 3 de febrero, como en otros órdenes de la vida nacional, es urgente que los medios de comunicación den un salto de calidad, para corresponder a los derechos ciudadanos. Si bien es válido que los medios perfilen sus críticas al ya caduco sistema político nacional, también es necesario que hagan lo propio en el sistema de comunicación colectiva.