Sunday, November 10, 2019

La prostitución de la opinión pública

Por Guillermo Mejía

Las revelaciones que los periodistas han hecho en los últimos días acerca de la prostitución de la opinión que se genera en el sistema de medios de comunicación colectiva vuelve a descascarar la pretendida idea -vendida por empresarios mediáticos, periodistas, editores y políticos- que en el país reina la libertad de información y de opinión.

De acuerdo con la pesquisa de los periodistas Efren Lemus y Gabriela Cáceres, de elfaro.net, la revisión de miles de mensajes del celular del ex fiscal general, Luis Martínez, preso por corrupto, establece que una red de “opinadores” al mando del operador político Porfirio Chica ha desfilado, mediante pago, difuminando escoria a través de los medios.

Publicaron los colegas Lemus y Cáceres:
“El Faro analizó un total de 7,155 mensajes que Martínez recibió o envió entre la noche del 22 de febrero de 2015 y la noche del 22 de agosto de 2016, el día de su captura por corrupción, acusado de favorecer desde la Fiscalía al empresario Enrique Rais. Hace un año, este periódico publicó el primer vaciado telefónico que la Fiscalía hizo al celular del exfiscal Martínez. Ahora, nuevos mensajes hablan de una red de personas (entre las que hay varios exfuncionarios públicos), habituales analistas y opinadores en medios de comunicación que, según los mensajes de Chica, acordaban con él cómo referirse a la labor del exfiscal, que entonces buscaba su reelección. Esta red era coordinada por Chica, un operador político y de medios de comunicación que durante las dos últimas décadas ha sido hombre de confianza de altos funcionarios como René Figueroa o Antonio Saca, y actualmente cercano al gobierno de Nayib Bukele.”

Se menciona a Geovani Galeas, el diputado Juan José Martell, el ex fiscal Garrid Safie, el ex viceministro Julio Valdivieso e incluso el vicepresidente Félix Ulloa, entre otros, como parte del equipo de “analistas pre pago” que han bailado al son que les toca el interesado mediante la red que incluso llevaba en el portafolio a Gabriel Trillos, editor de La Prensa Gráfica, y los activistas Bessy Ríos y Ramón Villalta.

Algunos de los integrantes de la lista negaron su participación, otros no atendieron al llamado de los periodistas investigadores.

Por supuesto, el tema es “más viejo que el tufo”, pero hay que celebrar el trabajo que los colegas Lemus y Cáceres nos han dado sobre la forma en que esa prostitución de la opinión y de la información se genera en plena sociedad salvadoreña del siglo XXI. Obvio, los mecanismos no han variado a lo largo de las últimas décadas.

Ante tal situación bochornosa sería una buena oportunidad que los medios de comunicación social, en general, hicieran una limpia de su agenda de “analistas” y “opinadores” a fin de corresponder con el derecho a la información y la comunicación de los salvadoreños. Y, claro, los medios de comunicación social comprometidos en estas revelaciones, pues, dejar de ofertar a sus “colaboradores” que están en la lista de meretrices de la opinión –que sin duda incluye más de un conductor de entrevistas.

Sería bueno para la vida democrática del país, que pasa por democratizar los espacios de información y de opinión que tienen relegada a la ciudadanía. Se torna también en un llamado de atención hacia el gobierno de Nayib Bukele que sigue con el secuestro de la pauta publicitaria con lo que se convierte en un botín para “los mismos de siempre” al igual que ocurrió en las administraciones de Arena y del FMLN.

Nos dice Pascual Serrano, periodista y académico español, que “igual que los medios de comunicación gustan de presentarse como el simple reflejo de la realidad en cuanto a su cobertura informativa, cuando opinan o editorializan intentan hacer entender a los ciudadanos que esa opinión o posición ideológica solo es un reflejo del sentir mayoritario, ‘un clamor’, como suelen señalar con frecuencia”.

Pero, “se trata de un claro ejemplo de cobardía intelectual y de engaño a la audiencia, puesto que no lo anuncian como su ideario o propuesta política, sino que intentan hacernos creer que es la ciudadanía quien participa de esa posición y demanda acciones, sin que existan elementos informativos rigurosos que lo sostengan”, sentencia.

Las revelaciones sobre la prostitución que se da en los espacios de opinión de los medios de comunicación social me reconfirma la validez de la decisión que tomé hace muchísimo tiempo atrás: no pierdo el tiempo en consumir la chatarra con que nos encontramos en esa “oferta” de discusión de los temas de interés público.

Wednesday, October 30, 2019

Las redes sociales y la nueva comunicación política

Por Guillermo Mejía

Las redes sociales han provocado cambios sustanciales en la relación de la comunicación con la política a partir de generar nuevas posibilidades ciudadanas, más allá del monopolio que hasta tiempo reciente mantenía el sistema de comunicación colectiva en agendar los temas que consideraba de importancia para el debate en la sociedad.

Como sabemos, la comunicación política se refiere a la relación que mantienen gobernantes y gobernados, en un flujo de mensajes de ida y vuelta, a través de los medios de comunicación social, y con el trabajo de periodistas especializados en cubrir la información generada por las instituciones y los protagonistas del hecho político.

En la sociedad contemporánea, ya no es posible que dejemos de lado el aporte –para bien o para mal- de las redes sociales en la interacción de la comunicación y la política si no veamos la forma de actuación de un sinnúmero de líderes políticos, como Donald Trump, Nayib Bukele, Miguel Díaz-Canel, entre otros, que no pierden la oportunidad de activar en la red.

Según el uruguayo Daniel Eskibel, especialista del tema, hay que tomar los casos de las redes sociales, como WhatsApp y Facebook, fenómenos sociales “que son un verdadero desafío para la comunicación política, pero también para la propia política y al final del día también para la salud democrática de los países”.

“Porque se pueden convertir en compartimientos sociales, comunicacionales, psicológicos y políticos totalmente aislados unos de otros, donde ocurren comunicaciones y se generan percepciones que en ocasiones pueden llegar a extremos de manipulación sorprendentes”, añade.

Para el caso, según el investigador, la primera red es un medio de comunicación masivo, aunque no lo parezca, a la vez que es una red social, aunque tampoco lo parezca: “Por WhatsApp circulan mensajes políticos, mensajes personales, noticias reales, noticias falsas, textos, vídeos, audios y todo un enorme torrente de contenidos”, afirma.

“También podemos incluir a Facebook dentro de este contexto de redes sociales clandestinas por las cuales circulan mensajes que están ocultos para el público en general, pero que causan gran impacto en los segmentos sociales hacia los que se apunta en cada caso”, agrega Eskibel.

De acuerdo con el especialista uruguayo, la nueva comunicación política debe considerar la importancia de las redes sociales, así como la presencia de las Fake News en la sociedad contemporánea, sin dejar de lado el marketing político, la agenda setting y las estrategias políticas –estos últimos siempre presentes en el análisis.

Según Eskibel, en el establecimiento de la agenda, los medios tuvieron siempre una posición relevante y casi sin competidores, pero “esa dinámica cambió al ritmo de los cambios en los medios, del surgimiento de nuevas vías y canales, y de la profunda transformación de las comunicaciones que se origina en la revolución tecnológica”.

“El impacto de internet y en particular de las redes sociales sacudió con fuerza aquel paradigma de agenda setting. Y afectó profundamente la posición de los medios tradicionales que tanta influencia tenían en la definición del menú de temas de comunicación política”, advierte.

Aunque, “estos últimos siguen conservando, o más bien re-creando, una posición importante a la hora de fijar agenda. Y son vitales para que la comunicación política no sea desnaturalizada por las Fake News que crecen y se reproducen a velocidad de vértigo”, sentencia.

Al final, en la sociedad contemporánea resulta un desafío saber si realmente se está informado y es “vital el trabajo de medios periodísticos serios, de redacciones de prensa con oficio, de periodistas profesionales que investiguen y verifiquen, y en general de una prensa libre, rigurosa e independiente”, señala el especialista uruguayo Daniel Eskibel.

“La lucha por instalar los temas políticos continuará siempre porque está en la base misma de la acción política. Pero la profesionalidad periodística ayudará a que las reglas del juego sean más estables, a que los partidos políticos tengan mayores garantías, a que la discusión pública sea sobre asuntos reales y a que los ciudadanos tomen decisiones con información de mayor calidad”, concluye.

Monday, October 21, 2019

El populismo de Trump y Bukele en las redes sociales

Por Guillermo Mejía

No importa si los comportamientos son vulgares por parte de los presidentes populistas, comenzando con Donald Trump, en Estados Unidos, y Nayib Bukele, en El Salvador, entre otros líderes políticos, ya que está comprobado que les sirve para potenciar su imagen sin necesidad de dar cuenta a los periodistas.

“Por supuesto que jamás permitiría que me chupara las medias, ni ninguna otra cosa”, tuiteó Bukele como respuesta a un diputado derechista de la Asamblea Legislativa que cuestionó el hecho de que algunos de sus colegas le siguen el juego al mandatario. “Es lamentable andar de chupa medias”, dijo Ricardo Velásquez Parker.

Los líderes populistas han encontrado en las redes sociales la forma de estar en contacto especialmente con sus bases y no necesariamente con los que muestran ser independientes, según comentó el académico argentino Silvio Waisbord en declaraciones al periódico La Nación, de Buenos Aires.

“En primer lugar, les permite saltear al periodismo, poder hablar sin recibir preguntas. Los populistas tienden a usar las redes sociales más activamente y quizás mejor que los no populistas, que también las usan. El uso directo de las redes les permite comunicar permanentemente sin tener que ir a la televisión o dar conferencias de prensa”, afirmó.

“Ese es el gran cambio”, continuó, “Trump es un maestro en el uso de Twitter. Su discurso y su forma de hablar encajan extrañamente bien en el lenguaje de esta plataforma. No es el lenguaje del político tradicional, más ceremonial, sino que es más franco, un lenguaje de la vida cotidiana, más agresivo y, en algunos casos, hasta más vulgar”.

Según Waisbord, especialista en comunicación, Trump le habla a su gente no a los independientes y conoce el efecto que tiene eso en la prensa. “Él es quien impone la agenda mediática por Twitter, y la cambia constantemente. Permanentemente le está tirando carne roja a los perros vía Twitter. En parte creo que responde a una estrategia deliberada para evitar que se discutan temas que son inconvenientes para él”.

Como hemos observado, en el caso de Bukele, ha logrado domesticar a cantidad de medios de prensa que responden al antojo del presidente que no descansa en el uso de su cuenta de Twitter desde donde expone cualquier expresión irracional sin que queden por fuera, inclusive, la corrección de plana a miembros de su gabinete de gobierno y uno que otro humo.

Waisbord, en el caso trumpiano, va a la yugular: “Los medios saben que son utilizados por Trump como lo fueron en 2016 para su campaña electoral, es algo irresistible. Incluso comprueban que él miente, pero no pasa absolutamente nada porque él sigue mintiendo, inmune al supuesto castigo simbólico del fact-checking”.

Pero en el cambio de época hay que repensar el para qué del periodismo, una función social que tuvo el monopolio de la información, que siempre determinaba qué era noticia, según lo expuesto por el académico argentino, y si alguien deseaba informarse sobre la realidad buscaba al periodismo.

“Esa tarea ahora es compartida con Facebook, que actúa según el algoritmo que privilegia la compañía. Incluso hoy en día uno se puede informar evitando totalmente el periodismo a través de las redes sociales”, advirtió Waisbord al responder la interrogante sobre el papel del periodismo que antes cumplía la función de imponer agenda.

“Algunos medios, los más fuertes y con más prestigio, siguen siendo importantes en términos de circulación de información por el tamaño de su público. Pero si pensamos el papel de los medios en este ecosistema, vamos hacia una concentración de audiencias brutal”, señaló el especialista.

Y remató: “Gran parte del periodismo sufre una crisis múltiple: una crisis económica feroz y una crisis de influencia por su menor presencia. Y la principal víctima de este cambio es la calidad de la información, no la calidad del periodismo”. Los líderes populistas, como Trump y Bukele, explotan muy bien las redes sociales, mientras el aplauso de las focas es constante.

Saturday, October 05, 2019

Remembranzas del siglo XX de cara al futuro

Por Guillermo Mejía

A través de la aguda mirada del historiador Roberto Turcios ha llegado un valioso texto sobre los acontecimientos que han marcado la historia contemporánea salvadoreña, titulado Siglo XX: Tendencias y coyunturas de cambio (2019), que se torna imprescindible para el que desee ilustrarse, reflexionar y comprometerse con el país.

“Los acontecimientos, las coyunturas y las tendencias del siglo no fueron tallados en mármol; al contrario, los forjaron las mujeres y los hombres que soñaron y sufrieron, sudando sus esperanzas y cóleras en jornadas memorables”, señala la introducción del aporte intelectual del que fuera director de la prestigiosa Revista Tendencias (1992-2000).

“Ojalá que estas páginas den lugar a intercambios, propuestas y correcciones que pongan de manifiesto el vigor intelectual de un nuevo siglo, pues está despuntando la tercera centuria de la República”, advierte al inicio del recorrido por cuatro etapas que comienzan con la expansión cafetalera y la evolución del régimen político hasta la transición luego de la guerra civil.

El libro pertenece a la Colección Bicentenario, proyecto editorial del Instituto de Formación Docente (INFOD) que articula, según sus directivos, reflexión crítica, investigación histórica y pensamiento pedagógico de cara a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia centroamericana con el fin de potenciar la enseñanza de la historia en el sistema educativo.

“El texto tiene una narración de los hechos principales en las coyunturas de cambio seleccionadas, presentando para cada una, propuestas de interpretación. Las primeras se identificaron a partir de los momentos en los que hubo señales de viraje; las segundas se formularon tratando de que fueran claras, breves y se ajustaran a los indicios ofrecidos por las informaciones”, precisa.

El texto está integrado de la siguiente forma: El primer capítulo aborda la expansión cafetalera y la evolución de su régimen político; mientras el segundo se dedica a la crisis y la dictadura. El tercer capítulo desarrolla el régimen autoritario, su estrategia de desarrollo y sus coyunturas de cambio, hasta la configuración de la crisis histórica, en 1978. El proceso de la guerra y los planteamientos en torno a la solución política, junto a la disputa de tres bloques políticos ideológicos forman el contenido del cuarto capítulo. El quinto ofrece un panorama sobre las negociaciones, las características de los Acuerdos de Paz y la reforma constitucional. El último capítulo presenta la configuración del final de un siglo político; según esa propuesta la implementación de los Acuerdos de Paz impulsa el despliegue pleno de la transición a la democracia, con base en procesos inéditos, como la desmilitarización. Bajo ese enfoque, la transición y un nuevo modo de desarrollo, basado en las privatizaciones, constituyen la clausura de un siglo. (Pág. 13)

En la consideración final, Turcios afirma: “El siglo político terminó en forma impresionante, clausurando la mayor guerra con el reconocimiento al diálogo y a las negociaciones. El sedimento, sin embargo, siguió lleno de intolerancia. Otra etapa, otro siglo, comenzó con disputas por el Gobierno sin que los adversarios se agarraran a balazos”.

“Antes no había ocurrido nada igual. Así transcurrió la fundación de la democracia en El Salvador. A un lado, los jóvenes comenzaban a librar las disputas de sus pandillas con la fuerza de las armas. Así comenzó el futuro, entre nuevas violencias y viejas intolerancias; dejando en el pasado los giros políticos basados en asesinatos”, continúa.

“Después de dos siglos de irrespeto a los derechos de la gente, aquel fue un inicio prometedor, con la lucha política abierta, sin amenazas de cárcel ni de muerte. Por primera vez fue razonable la disputa electoral en libertad; por primera vez las mujeres y los hombres pudieron aspirar al respeto de sus derechos y al ejercicio de la crítica mordaz contra todos los poderes”, concluye.

Roberto Turcios cuenta con una amplia producción sobre historiografía salvadoreña, entre sus están: La concentración económica en El Salvador: Un esbozo histórico (1990); Autoritarismo y modernización (1994); Los primeros patriotas (1995); Guillermo Manuel Ungo: Una vida por la democracia y la paz (2012); y su obra más reciente Rebelión. San Salvador, 1960 (2017).

Saturday, September 28, 2019

Más allá de la foto de Nayib Bukele en las Naciones Unidas

Por Guillermo Mejía

El presidente Nayib Bukele se hizo un selfie y luego reprochó lo obsoleto de las Naciones Unidas en el marco de la revolución que imprimen constantemente las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, hecho que ha dado de qué hablar -a favor o en contra- del mandatario que no se refirió a los problemas cruciales del mundo.

“El nuevo mundo ya no está en esta Asamblea General, sino en el lugar a donde irá esta foto, a la red más grande del mundo, donde miles de millones de personas están conectadas prácticamente todo el tiempo y casi en todas las facetas de la vida”, dijo Bukele frente al asombro de quién sabe cuánta gente.

Pero, para ser justos en la medida, también es pertinente decir que el presidente no solo descansó su estrategia mediática en las redes sociales, sino que cargó un grupo de periodistas de esos “medios obsoletos” que lo siguieron a cada paso, al igual que a su esposa Gabriela y su hija Layla.

Los acontecimientos que han dado mucho de qué hablar en la sociedad salvadoreña, dan pie para reflexionar acerca de los nuevos escenarios políticos que se han abierto con la presencia de las redes sociales en la vida cotidiana, desde las visiones optimistas o del encanto hasta las pesimistas o demonizadoras de las nuevas tecnologías.

El especialista argentino Luciano Galup, que ha escrito el libro “Big data & política” (Penguin Random House, 2019), considera que en sí no son las redes sociales las que han provocado el descrédito de las instituciones, al grado que han prosperado propuestas autoritarias al mejor estilo de Donald Trump en Estados Unidos o Nayib Bukele en El Salvador.

“(…) no son las redes quienes debilitaron a las instituciones tradicionales, me parece que tiene que ver con una etapa política, económica, más vinculada a la globalización y a la etapa del neoliberalismo de los últimos 30 años”, contestó Galup en una entrevista reciente con el periódico argentino elciudadanoweb.com

“Y las redes sociales se insertan en ese contexto y no son las que polarizan a las sociedades. Sí, obviamente, contribuyen a acelerar esa polarización, a darle combustible, pero lo que termina dividiendo y generando esas polarizaciones son las exclusiones, las injusticias y los grandes segmentos de la población que están excluidos de la economía y de la política”, añadió.

Sin embargo, aclaró que no es cierto que las redes sociales han generado mayor participación y democratización en la sociedad actual, ya que históricamente estuvimos polarizados, inundados de información falsa: “Las redes reproducen jerarquías, diferencias y desigualdades, no son una profundización de la experiencia democrática, ni mucho menos”.

Una mirada de lo que es vivir la política en nuestra sociedad la ha dado Alvaro Rivera Larios, intelectual salvadoreño residente en España, quien comentó precisamente en las redes sociales que se ha puesto de moda burlarse de la pobreza argumentativa de los simpatizantes del presidente Bukele sin considerar que es reflejo de “nuestra cultura política”.

“En vez de la burla fácil, habría que intentar comprender ‘las estructuras’ que llevan a los nayilibers hasta esos juicios que producen rubor. Al igual que las maras, los nayilibers son síntomas de nuestra sociedad y nuestra cultura. Sus pendejadas pertenecen a un horizonte que entre todos hemos engendrado”, afirmó.

“Hay que salvarse de ese partidismo fácil en que muchos ‘pensantes’ han caído y que los hace verse como muy inteligentes y ver a los otros como muy pendejos. Mejorarán de verdad, cuando comprendan que el suyo es también un marco interpretativo pendejo”, agregó Rivera Larios en un reflexión titulada “Semos pendejos”.

“Dichas luminarias antibukelianas están presas de un juego amigo-enemigo que es como la otra cara del juego de Bukele y sus nayilibers”, sentenció Rivera Larios.

“Hay que salirse de este juego y no perder el tiempo burlándose de lo que es fácil burlarse. Hay que dirigir nuestras energías a la construcción de nuevas formas de hacer política y a la construcción de nuevos sujetos políticos que puedan realizar esas nuevas formas de hacer política”, concluyó.

En síntesis, qué importa volverse viral en las redes sociales.

Saturday, September 21, 2019

Una sociedad envuelta en la desinformación y la propaganda

Por Guillermo Mejía

La sociedad salvadoreña vive presa de la desinformación o envuelta en la propaganda, especialmente la generada desde fuentes oficiales dentro de las que sobresale el presidente Nayib Bukele que ha sabido capitalizar el uso de las redes sociales y asegurar su estrategia publicitaria dentro de un sistema mediático nacional complaciente.

La reciente encuesta de la Universidad Centroamericana (UCA) reflejó que los espacios que los ciudadanos han utilizado para saber de las acciones del gobierno en los primeros 100 días de gestión han sido las redes sociales (48.6%) y la televisión (40.2%), precisamente en los que Bukele ha invertido el esfuerzo y más de la mitad del pastel publicitario (TCS).

Llama la atención que de las redes sociales ha sido Facebook (73%) y Twitter (19.2%) las que los salvadoreños buscan para conocer sobre la gestión gubernamental. A lo que se suma que consideran muy adecuado (43.9%) o algo adecuado (23.2%) que el presidente haga uso de Twitter para informar de sus acciones y de las de su gobierno.

Hay que decir que dentro de las otras opciones utilizadas para informarse en los primeros 100 días están los periódicos impresos (4.6%), los periódicos digitales (3.7%) y la radio (2.9%). Y de estos puntean El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica, en los primeros; La Página y La Prensa Gráfica, en los segundos; y la YSKL y la Nacional, en los terceros.

En general, es preocupante confirmar “por enenésima vez” que la gente respira artificialmente dentro de una supuesta atmósfera de libertad, donde están protegidos sus derechos a la información y a la opinión, mientras es conocido cómo el gobierno se mueve a su antojo en las redes sociales y dentro de un sistema mediático complaciente por diversas razones.

El comunicólogo boliviano Raúl Rivadeneira Prada nos recuerda que “dentro del contexto comunicacional, América Latina es un campo de experiencias donde una pequeña parte de su población actúa protagónicamente en la toma de decisiones y una gran mayoría hace de espectadora, respecto de dichas decisiones”.

“No puede haber acción participativa sin pleno acceso a la información. Sin embargo, en la medida en que la información clave sea monopolizada, encerrada en sistemas de dominio sectario, la participación será anulada y ésa es, entre otras cosas, una de las causas del adormecimiento general y de la disociación que cumplen los grandes medios masivos”, añade.

Según Rivadeneira Prada, es necesario arribar a la condición de autonomía del ser a fin de superar ese estado de cosas. De ahí que nos propone una serie de respuestas:

En primer lugar, reconocer que el problema de la comunicación es esencialmente educativo y que la educación es sobre todo un problema comunicacional. Dentro de este criterio, el analfabetismo es el primer gran escollo de la democratización informativa; pero, un plan de alfabetización integral y de contenido liberador puede ser el comienzo para articular y sentar las bases de una democratización real.

En segundo lugar, el problema educativo y el comunicacional tienen sus raíces estructurales en el campo de la economía y en la correlación de fuerzas productivas. La dependencia económica de América Latina determina el tiempo de dependencia cultural y viceversa.

En tercer lugar, la participación, con vistas a la democracia, tendrá que ser integral y de ningún modo sectaria. Esto representa acceso pleno de todos los sectores políticos, sociales, religiosos, deportivos, de grupos formales, informales, cuasigrupos, grupos reales e imaginarios, etc., en la información disponible.

Es un “huevo de cuatro yemas” en el que está metida la sociedad salvadoreña, víctima de la desinformación y la propaganda.

Thursday, September 12, 2019

Los renglones torcidos de Nayib Bukele

Por Guillermo Mejía

La arremetida del presidente Nayib Bukele contra los periodistas, que incluye despidos en medios de comunicación estatales, así como la exclusión de medios de prensa digitales de conferencias, representa uno de tantos errores estratégicos del nuevo gobierno a cien días de arribar al poder.

Desde diversas instancias, tanto nacionales como internacionales, se han escuchado voces contrarias a las prácticas autoritarias de un mandatario cuya imagen se instaló en el imaginario como la solución que esperaban los salvadoreños tras seis mandatos de los partidos herederos de la guerra civil.

La Mesa de Protección a Periodistas, que reúne a colectivos de prensa, organismos no gubernamentales y entidades oficiales, demandó corregir las tropelías del gobernante contra los colegas de El Faro y Factum, además de otras violaciones al derecho a la información y el despido de más de treinta trabajadores de Canal Diez y Radio Nacional.

Los de El Faro, agraviados por la exclusión, escribieron: “A partir de ahora, el Gobierno de Nayib Bukele tendrá que mostrar su verdadera naturaleza, y si de verdad quiere abrir una nueva etapa para El Salvador haría bien en escuchar más allá del coro de aduladores, hacer lectura autocrítica de sus primeros cien días, aceptar que en democracia se convive con cuestionamientos, voces discordantes y otras visiones políticas del Estado”.

“Y trabajar en función de su propia visión de Estado, confiando en que la tiene, sin esconderla -menos aún subordinarla- en una estrategia de marketing”, agregaron.

Ante los atropellos sistemáticos de parte de Nayib Bukele y compañía, la mayoría de medios de comunicación social, radio, prensa, televisión y digitales, guardan un silencio cómplice o mezclado con el otorgamiento de la pauta publicitaria estatal, a lo que se suma la marginación de los medios estatales como señal piloto frente a medios privados.

Ante la gravedad de los acontecimientos, la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) consideró en su postura editorial que: “Para distanciarse de sus predecesores, el presidente debería aprender de estos 100 primeros días de gobierno y escuchar lo que dicen sus críticos, no solo los aplausos de sus seguidores y aduladores”.

“Si en verdad le interesa informar a la población sobre su gestión, no puede seguir limitando la participación de los medios de comunicación en las ruedas de prensa, no puede abstraerse a las preguntas incómodas o los señalamientos, no puede pretender que solamente se le escuche a él”, añadió.

El catedrático Javier del Rey Morató ha advertido el riesgo para la democracia que representaría ya sea la desaparición del papel mediador de los periodistas entre los gobernantes y el pueblo o, como parece ser la estrategia oficial, la cooptación de la prensa por parte del gobierno.

“Si la sociedad se queda sin intermediarios, sin aquellas instituciones y grupos que median entre el poder y el pueblo, con tecnologías que permiten alocuciones no mediadas, como las del General De Gaulle –constructor de la representación social, constructor de la realidad-, sólo nos queda ese rol mediador de los periodistas, sin los cuales quedaríamos indemnes, indefensos, a merced de los poderosos”, afirma el maestro español.

Frente a los reclamos, Bukele rectificó la decisión de excluir a los periodistas de El Faro y Factum y permitió su ingreso a su última conferencia: “Yo dije: bueno, dejémoslos que entren y veamos si se pueden comportar; y, pues, hoy entraron y se comportaron y los felicito”, expresó.

Ojala, Bukele, corrija los renglones torcidos a cien días del inicio de su gestión presidencial.