Wednesday, July 06, 2016

El pop-ulismo por encima de la ideología

Por Guillermo Mejía

Los periodistas persiguen a los políticos, los políticos buscan la atención de los periodistas más allá de que los adulen o critiquen, en un espectáculo continuo donde la imagen y los discursos vacíos atiborran a los públicos que mantienen la sintonía, aunque renieguen de la política y carezcan de certezas ideológicas.

Son apreciaciones en torno al libro Política pop: De líderes populistas a telepresidentes (Ariel, 2016) de la profesora e investigadora argentina Adriana Amado, recientemente presentado en Buenos Aires, y que –como era de esperarse- ha sido bien recibido en círculos intelectuales y periodísticos.

“Cuando Andy Warhol, el rey de la cultura pop, sentenció que en estos tiempos todos tendrían derecho a sus quince minutos de fama no imaginaba que la forma más expedita para lograrlo era convertirse en político. O, más precisamente, en presidente, de esos que usan dinero de los ciudadanos para cumplir el sueño de ser celebridades con programa propio”, reza el prólogo.

“Hasta el más revolucionario sucumbe a la seducción de verse en pantalla aclamado por multitudes y adulado en campañas publicitarias que repiten incansablemente que son los líderes que la patria necesita. Llegan a contratar encuestas que dibujan números que ratifican el encantamiento”, agrega.

“Para colmo, no nos dejan ni ver tranquilos la televisión, tan empeñados en interrumpir la programación a cualquier hora con aviso de autoelogios o cadenas oficiales. Así los políticos se comen sus mentiras mientras los ciudadanos se indigestan de mensajes edulcorados o mastican sin tragar, su desencanto”, denuncia.

Según declaraciones de la autora a los periodistas, América Latina ha sido propicia para los políticos populistas obsesionados por sus apariciones públicas “que diseminan una millonaria red de relaciones públicas sostenida con recursos estatales”, lo cual evidencia que la comunicación es prioridad en el ejercicio del poder y en la búsqueda de gobernabilidad.

En su afán ha estudiado la comunicación gubernamental en Argentina, Colombia, Ecuador, México, entre otros países: “Y vi que era una forma de gobernar que no se restringía a una cuestión ideológica. Encontré rasgos comunes entre Uribe y Cristina. O entre Peña Nieto y Ollanta Humala en cuanto a cómo se comunicaba”.

Se propuso analizar cómo las políticas estuvieron marcadas por la lógica del espectáculo: “Esta lógica es poderosa porque genera mucha adhesión y entusiasmo pero al mismo tiempo es vacía y efímera. Esto explica por qué estos líderes que tenían una adhesión que parecía mayoritaria y prometían cambios estructurales terminaron diluyendo su capital político”.

“Estos líderes populistas que analizo en el libro tienen rasgos comunes: Dedican más tiempo a comunicar que a gestionar, gastan más dinero en medios de comunicación que en educación y suponen que los medios pueden cambiar las sociedades cuando en realidad es la sociedad la que transforma a los medios”, señaló Amado a los periodistas.

“En lo pop entra el Papa, que es la gran estrella pop de este siglo, y no es casual que se haya forjado en la Latinoamérica de siglo XXI. El toma todos esos grandes recursos. De hecho, todas sus espontaneidades están grabadas y eso es muy cercano a esa narrativa de los medios de comunicación de este siglo, de ese reality show, o del You Tube, o de la supuesta viralización, que parece espontánea…”, afirmó la investigadora argentina.

Caudillos pop y periodistas pop

“Los periodistas se convirtieron en groupies que siguen a la celebridad de turno como si fueran estrellas del espectáculo. Una inauguración aquí, un desfile allá, selfies con el pueblo invitado al acto nuestro de cada día, no menos de tres discursos diarios, si no televisados, por lo menos registrados por un séquito con rango de secretarios de Estado que asiste semejante exigencia escénica”, se lee en el ensayo.

“El líder pop necesita una prensa que lo venere o lo critique pero que jamás lo ignore, y que hable más de su imagen que de sus hechos. El caudillo obtiene del periodista repercusión y el periodista, del caudillo, temas de qué hablar. El periodista pop alardea de ser intérprete privilegiado de la voz de la gente igual que el caudillo pop se erige como vicario del pueblo”, se añade.

Como si pueblo y gente no fueran las mismas personas, según la obra referida, estos políticos y periodistas son oportunistas, acomodadizos a los cambios de clima, personalistas de esos que suponen que después de ellos solo viene el diluvio, efímeros –como demuestra la historia reciente- e inocultablemente ambiciosos, tanto más sensibles son a la conveniencia que a las ideologías. Como cualquier popstar.

Los políticos invierten más tiempo en comunicar que en gestionar, y a invertir más dinero en medios que en escuelas. ¿Y los ciudadanos?: “Los hay encantados de presenciar el espectáculo más importante que hayan visto y de ser parte de un grupo exultante. Hay otros inmunizados o fastidiados de tantos mensajes que contrastan con sus realidades cotidianas”, se advierte.

Los tiempos del pop-ulismo

“El populismo latinoamericano resulta, casi siempre, pop-ulismo: El personalismo que usa la demagogia y el espectáculo para encantar a multitudes que se miden en votos o índices de audiencia, según corresponda. El pop-ulismo es lo popular mediático al servicio de la construcción del político-celebridad, la comunicación política como una de las industrias culturales más promisorias de estos tiempos.

“Su maquinaria de comunicación es un gran negocio para medios, periodistas y consultores que se convierten en principales beneficiarios del régimen mediático, generoso para sus defensores y funcional para sus detractores. La política pop construye una máquina que se autolegitima para garantizar su subsistencia.

“No hay en Latinoamérica artista o empresa que maneje un presupuesto tan alto como el que insume la comunicación del líder pop ni que disponga de la cantidad de medios para divulgarlo. Sin embargo, el éxito del político pop-ular se explica mejor por la apropiación de los ritos globales del consumo, la religión, la exclusión, la ignorancia, que disimulan con mensajes insustanciales pero irresistibles.

“El caudillo pop cimienta su popularidad en la ritualidad de las prácticas sociales como el espectáculo y el entretenimiento; aunque en apariencia reñida con las pretensiones revolucionarias de estos líderes, resultan más efectivas que los mensajes publicitarios”.

Thursday, May 05, 2016

La comunicación alternativa, un sombrero para la cabeza de la sociedad civil

Por Guillermo Mejía

Con mucha atención he leído el libro “La Comunicación Alternativa desde la Perspectiva de la Sociedad Civil” (Ediciones Calle del Convento, El Salvador, 2016) del periodista y profesor universitario José Eduardo Cubías Colorado, quien tuvo la amabilidad de facilitármelo a fin de compartir criterios sobre uno de los temas de suma importancia en el presente y del cual hace falta mayor proyección literaria.

Como bien lo estima el autor, este material procede de su experiencia como profesional de las comunicaciones y de la docencia; por lo tanto, más que academicista en cuanto a su metodología se rige por los cánones de la investigación periodística, pues incorpora la indagación documental con fuentes precisas y ejemplos de escritos relacionados con el tema.

El profesor Cubías Colorado parte de colocar cada cuestión en su lugar: aclara que Comunicación Popular, que muchos confunden con Comunicación Alternativa, trata de criticar, analizar, transformar y mejorar la sociedad, pero el líder es el “pueblo” el que sufre al grado máximo por causas estructurales de la sociedad (José Martínez Terrero).

En cambio, la Comunicación Alternativa adopta el concepto de “Sociedad Civil” para referirse a los mismos públicos (“el pueblo”) y a las organizaciones que buscan una opción diferente de comunicar fuera de la potestad del Mercado y del Estado, por lo cual crean sus propios medios.

“En la praxis pudimos comprobar que la Comunicación Alternativa ‘no es el sombrero elástico que en cualquier cabeza cabe’. El sombrero tiene la justa medida para la cabeza de la Sociedad Civil, no para la cabeza del Estado ni del Mercado, ya que estos sectores tienen sus propios medios”, advierte el autor.

De ahí concluye:
*Si no es democrática no es Comunicación Alternativa: La Comunicación Alternativa pretende ser democrática desde el momento que se busca el pluralismo de ideas y el debate democrático. Presenta igualdad de oportunidades para ser involucrados a todos los sectores de la sociedad sin exclusión ni discriminación.

*La Comunicación Alternativa es propositiva: Adopta como suyo el lema “más que la protesta, la propuesta”. Con ello se desvirtúa el viejo paradigma “si no es de oposición no es alternativa”. Ser propositiva en el entendido de ser parte del colectivo y que participe en la organización, producción y emisión del mensaje, que procure su retroalimentación en un proceso continuo de comunicación. Requiere la propiedad del medio.

*La Comunicación Alternativa supone un medio de contrainformación y de formación de conciencia crítica: Este es el punto más fuerte de unión con la Comunicación Popular. Ambas conciben de la misma forma la parte educativa del receptor. Bajo esta dirección el receptor cuestiona el mensaje, sobre todo si proviene del Estado o del Mercado, en el sentido de no ser un mero consumista de información o de publicidad de marcas de productos y/o servicios transnacionales.

*La Comunicación Alternativa basa su programación o su agenda en la Cultura de Paz y el respeto de los Derechos Humanos y a la dignidad del ciudadano y de la ciudadana: Los ejes transversales del Periodismo Alternativo se fundamentan en estos principios, adoptados en El Salvaldor luego de la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, bajo la tutela de la Organización de las Naciones Unidas.

En cuanto a su estructura, el libro consta de once capítulos con sus conclusiones, citas, bibliografía y apéndices. Parte del contexto histórico de la Comunicación Alternativa para dar paso a la propia vivencia del autor en la edición del semanario “La Crónica” y la política editorial del que fuera uno de los iconos periodísticos de nuevo tipo a finales de los años 60’s.
Continúa con el marco conceptual de la Comunicación Alternativa y la experiencia de post-guerra en radios comunitarias participativas. Además, nos hace un recuento de las experiencias de cátedra en el área de Periodismo Alternativo como profesor en el Departamento de Periodismo de la Universidad de El Salvador (UES).

Sigue con la Comunicación Popular como objeto de controversia, los cuadros comparativos de las formas de Comunicación Social, y el papel de las radios guerrilleras “Venceremos” y “Farabundo Martí”. Particular mención merece el capítulo sobre la figura del valor de las letras nacionales Ítalo López Vallecillos, editor y promotor cultural. Y culmina con los medios de Comunicación Alternativa frente a la globalización de la información.

Queda en sus manos este aporte de primer orden del profesor Cubías Colorado, para el rescate de la memoria histórica del periodismo salvadoreño y la formación de futuros periodistas y comunicadores que hagan gala de la toma de conciencia crítica frente a la realidad en la búsqueda de cristalizar el derecho a la comunicación de los ciudadanos y ciudadanas.

Uno de los prólogos del libro “La Comunicación Alternativa desde la Perspectiva de la Sociedad Civil” del periodista y profesor universitario José Eduardo Cubías Colorado, presentado por el autor en la Semana del Periodista (2 al 6 de mayo de 2016) organizada en conmemoración del 61 aniversario de fundación del Departamento de Periodismo de la Universidad de El Salvador (UES).







Thursday, March 31, 2016

Gilles Lipovetsky: Una mirada a la crisis de la política

Por Guillermo Mejía

La desconfianza en la política, pensar que la derecha y la izquierda no harán nada diferente y la aparición de otras temáticas más de preocupación académica y ciudadana configuran el escenario de la hipermodernidad actual donde también la intelectualidad ha perdido su peso, pues las nuevas generaciones se abocan a la lógica técnica y mercantil.

Son algunas de las apreciaciones del sociólogo francés Gilles Lipovetsky, que nos ha heredado su conceptualización sobre la hipermodernidad, para dibujar a la sociedad contemporánea donde los metarrelatos perdieron fuerza y pasaron a microrrelatos –el mesianismo caduco, por ejemplo, frente a las posibilidades de construir sentido a partir de intereses de grupos específicos.

Este prestigioso académico es profesor de la Universidad de Grenoble, Francia, y autor de los libros La era del vacío, El imperio de lo efímero: La moda y su destino en las sociedades modernas; La tercera mujer: Permanencia de revolución de lo femenino y La estilización del mundo: Vivir en la era del capitalismo artístico, entre otros.

En conversación reciente con el Diario Tiempo, de Colombia, Lipovetsky aseguró que “la política sigue, sí, pero también hay cambios. Lo que caracteriza la hipermodernidad es el fin de la confianza. Ya no les creemos como antes. Hoy vemos en las encuestas que la gente ya no confía en el Congreso, en el presidente, en los sindicatos…”

¿Razones?: “La gente se ha distanciado de la política por razones de fondo: Porque los políticos no cumplen con sus promesas, escasean las ideas que pongan a soñar y porque hoy es el capitalismo el que está liderando la danza”, agrega. Además, la gente está más informada, hay menos ideologías fuertes y más crítica. Los partidos políticos tienen menos militantes.

Según el sociólogo francés, el poder de la política es poca, en la actualidad “nadie cree que ella pueda cambiar el mundo” y, aunque le queda algo de poder, el que ejerce el capitalismo hace retroceder la autonomía de lo político.

“Entonces, los ciudadanos no son imbéciles y dicen ‘bueno, derecha e izquierda va a hacer lo mismo, que es cuidar a los grandes capitales’. No quiero decir que los ciudadanos hayan perdido el interés en la cosa pública, pero ya no creen tanto en la política. Francia es un gobierno socialista, pero el Ministro de Finanzas es un hombre traído de la banca”, advierte.

Sin embargo, la existencia de desconfianza en los políticos de antes no quiere decir que las personas se hayan negado a apoyar y defender causas, ya que se trata más bien de ver que no es lo político la aspiración, sino que existen nuevos escenarios para expresar el pensamiento: Hoy se debate sobre energías renovables y el cambio climático en la esfera académica no en la política.

Lipovetsky señala el crecimiento del fanatismo religioso, por ejemplo el caso de los jóvenes europeos que se enrolan en el yihadismo y que crecieron escuchando rock and roll, música pop y jugando videojuegos: “…es el individualismo hipermoderno, hay una pérdida de identidad y buscan formas de valorización y de legitimación de su propia vida para justificarse…”

Por otro lado, habla de un empobrecimiento cultural, pero quizás en las élites: “Cuando vemos la manera en la cual las élites europeas fueron educadas a principios de siglo (latín, griego, lectura de los clásicos, cultura humanista), la realidad hoy es diferente. Ahora la gente va a escuelas de ingeniería y a las escuelas de negocios, básicamente. Es una cultura del cálculo operativos”.

“No obstante, nunca ha habido tanta gente que escucha música. Me dirán ‘bueno, pero no es la misma música’. De acuerdo. Pero es cultura igual. ¡No escuchan Wagner! ¡No escuchan Debussy, no Mozart! ¡Ni siquiera jazz, al parecer! Igual es música. Puede parecer menos sofisticado, trascendental, y probablemente lo es, pero igual es cultura.”

¿La mentalidad del corto plazo de hoy puede cambiar?

Gilles Lipovetsky responde:

“El cortoplacismo está en el consumo, pero también en el sistema de la bolsa, en el bancario. Estoy convencido de que la educación tiene un papel fundamental. Hay que ofrecerles una educación digna a los jóvenes, que incluya otras perspectivas diferentes a ganar dinero y consumir.”

“Creo que la educación artística es insuficiente. Hemos considerado que la educación artística era lo último: Primero las matemáticas, las ciencias, un poquito de arte, ahí, salpicado… Y creo que es un error. Es un error porque el hombre del mañana tendrá cada vez más aspiraciones estéticas: El amor por la belleza y la necesidad de expresarse.”

“Por eso, la expresión artística, el amor al arte, a la fotografía, al video, al cine, le dan a la gente felicidad, una felicidad más personal, algo que se siente adentro.”

“Uno como consumidor no progresa: Uno compra una cosa hoy y otro mañana. En el arte sí. La política democrática real debe trabajar en pro de la autoestima de los ciudadanos, que se sientan orgullosos de sus vidas. La información se puede conseguir en internet, pero ese amor se cultiva con la educación.”

Thursday, January 28, 2016

Los delitos informáticos y un modelo ético en Internet

Por Guillermo Mejía

La urgencia de combatir los delitos informáticos conforme a una ley especial ha abierto una discusión entre legisladores que se reparten entre los que creen conveniente sancionar a quienes difundan información perjudicial contra la dignidad y el honor de las personas en el espacio virtual o, al revés, conformarse con las ya existentes en los códigos.

Las denuncias sobre la clonación de las páginas virtuales de La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, las campañas difamatorias contra personalidades públicas o la existencia de centros de troles de todos los colores animaron a las autoridades respectivas a concretar esa legislación especial a fin de ir en sintonía con los tiempos.

Desde la academia se plantea que más que nuevos retos éticos o una “contemporización” de la ética a las nuevas tecnologías, se trata de una mayor responsabilidad por parte de los usuarios, porque la red está modificando a la sociedad y los problemas están a la orden (analfabetismo progresivo, denigración en el uso del lenguaje, contenidos perniciosos, espectacularidad, etc.)

Con la llegada de las nuevas tecnologías y la revolución de Internet no pocos especialistas han insistido en la necesidad de armar un modelo ético de cara al libertinaje que representa para muchos el acceso y difusión en la red de redes. Los planteamientos éticos se enfrentan al desafío de la velocidad de los cambios que muestra la plataforma digital.

Sin embargo, el maestro Juan Pedro Ortuño, de la Facultad de Teología San Dámaso, de Madrid, advierte que “más que un ente dinámico, la ética es un modelo (o modelos) permanente de referencia. Independientemente del progreso o avances tecnológicos, la persona sigue siendo ser trascendente y sujeto de dignidad en sí mismo considerado”.

En ese sentido, el catedrático español da una serie retos éticos que plantea Internet, entre otros:

Primero, la “brecha digital” o gran desigualdad respecto a la implantación de Internet en diferentes áreas del planeta. Se entiende por brecha digital el progresivo distanciamiento entre los países ricos y los países pobres. Se deriva de la desigual distribución de la riqueza en el mundo.

Segundo, el colonialismo cultural, que es un problema que afecta fundamentalmente a los gobiernos y centros de decisión de poder. Va unido a otro problema no exclusivo de Internet, que es la cada vez mayor concentración de medios en pocas manos.

Tercero, la difusión inmediata de noticias sin estar debidamente contrastadas. Este hecho que venía dándose ya en todo el periodismo conforme mejoraban las tecnologías, ahora se ve acentuado. Internet supone un flujo constante de información, mucha de ella con errores.

Cuarto, la difusión de pornografía y la apología del racismo. El problema de controlar los contenidos. De hecho, en Internet es posible encontrar prácticamente de todo. Unido a este hecho, está que Internet se ha convertido en un mercado para adquirir cualquier cosa.

Quinto, el problema de la privacidad y el anonimato. Una parte de este problema está claro por su carácter delictivo. El tratamiento ético debería ser el mismo que el que se daría a quien interviniera un teléfono.

Sexto, la realidad virtual. Internet está siendo objeto de experimentación de simulaciones de la realidad. La realidad virtual puede sumergir a la persona en una ilusión funcional de lo real –a diferencia de las representaciones clásicas, que sólo adoptan la forma de su modelo.

“Internet es una buena herramienta. Y más que plantear nuevos retos éticos, o una ‘contemporización’ de la ética a las nuevas tecnologías, de lo que se trata es de la práctica de una mayor responsabilidad por parte del usuario. El uso de Internet está modificando a la sociedad”, señala el profesor Ortuño.

“Hay problemas que empiezan a vislumbrarse de forma dramática, como puede ser la progresiva analfabetización de la población, la denigración en el uso del lenguaje, la pérdida de contenidos culturales sólidos, y una cada vez mayor cultura del juego o ‘cultura espectáculo’ (…) Internet sirve para trabajar con mayor eficiencia, pero también para perder multitud de horas en navegaciones absurdas”, agrega el catedrático español.

Ortuño nos orienta sobre cómo podemos actuar con responsabilidad frente a la red de redes:

Así, llama a estar atentos a las verdaderas necesidades que puedan surgir en nuestro entorno vital como usuarios de Internet. A la vez, detectar y organizar contenidos, personalmente o en común con otros usuarios, con transparencia. Y analizar y discernir algunas de las realidades presentes en Internet, desde una visión constructiva de la sociedad y del bien común.

También, colaborar con la tarea educativa y formativa, existente ya desde plataformas universitarias u otro tipo de escuelas, y que garantizan el desarrollo integral de la persona. Discernir con claridad si los contenidos divulgados en Internet son acertados en conformidad al bien común social y crear grupos de noticias y foros para el conjunto de contenidos en Internet.

“Los grandes principios éticos universales pueden ser aplicados a Internet, sin necesidad de inventar una ética de carácter ‘virtual’; es decir, inexistente, o sujeta al libre capricho de los que ostentan el poder económico o político coyunturalmente”, sentencia el maestro Ortuño sobre la base del respeto a la dignidad de la persona.

Wednesday, December 30, 2015

El Salvador: La violencia fratricida, tragedia y vergüenza

Por Guillermo Mejía

Al final del año, con mucha pena, frustración y preocupación, apreciamos el recuento oficial de víctimas de la violencia con más de 6 mil 500 crímenes, en gran mayoría cometidos con armas de fuego, que vienen a demostrar una vez más el fracaso de los planes de seguridad pública del gobierno, la persistente impunidad y sin que se avizore un futuro prometedor para el 2016.

Al contrario de los mensajes publicitarios de esperanza y paz gubernamentales, así como la mediática insistencia en que la seguridad pública te acompaña en todo el territorio, lo que se encuentra a fin de cuentas es la hemorragia incontenible que devora –en especial- al estrato más joven de la sociedad salvadoreña con la ilusión del “para mientras” y que “muerto el chucho se acaba la rabia”.

Obviamente, el problema de esta violencia fratricida, sobre todo enmarcada dentro de la evolución de las pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico, viene desde hace ratos más allá de este gobierno, el de Mauricio Funes y los cuatro períodos de Arena, eso sí con pasos apurados y sofisticados por el mal manejo de la situación en los últimos 25 años. Arena y el Fmln son corresponsables.

Como bien dicen los expertos en el tema, al contrario del ayer, hoy es más fácil encontrar un lugar en el mapa de El Salvador que tenga presencia de la delincuencia… es decir, los puntos marginales que van quedando son los lugares donde no hay presencia de esa delincuencia, sobre todo las pandillas… al grado que solamente en eso “sectores marginales” se estima que hay una paz relativa.

A continuación les presento una muestra de lo que algunas publicaciones periodísticas y columnistas han expuesto al respecto:

El Salvador cerraría el año más violento de su historia con sobre 6,600 homicidios

El Salvador despediría el 2015 como el año más violento de su historia, con un 70 por ciento más de homicidios que en el año pasado por un desbordamiento de las agresiones de las temidas pandillas callejeras, dijo un funcionario forense del país centroamericano.

Las víctimas mortales podrían llegar hasta 6.650 personas al cierre del año, muchas más que las 3.912 de 2014, dijo en una entrevista con Reuters Miguel Fortín Magaña, director del Instituto de Medicina Legal (IML) de El Salvador.

"Este año en la historia de El Salvador es el más violento en cuanto a homicidios", dijo el funcionario. "Es una verdadera pandemia".

La cifra llevará la tasa de homicidios a más de 100 por cada 100,000 habitantes, lo que colocaría a la pequeña nación centroamericana de 6.4 millones de habitantes como la más violenta del mundo, según datos de Naciones Unidas.

"Es un dato totalmente alarmante", dijo Fortín Magaña.

La policía responsabiliza de la violencia criminal a las "maras", pandillas nacidas entre inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos en la década de 1990 que libran sangrientas batallas por el control del tráfico de drogas y extorsionan a pobladores y empresas.

Las pandillas rivales Barrio 18 y Mara Salvatrucha han atacado oficinas del Gobierno y hace unos meses forzaron a un paro del transporte durante cuatro días amenazando a los chóferes para que no salieran y asesinando a varios de ellos.

En el año, 62 policías y 24 militares han muerto en ataques o enfrentamientos con las pandillas.

La violencia también ha empujado a más mujeres y niños a emigrar hacia Estados Unidos.
Las muertes violentas este año serían aún más que en tiempos de la guerra civil que desangró al país entre 1980 y 1992 y en la que se calcula que murieron 75,000 personas y otras 8,000 desaparecieron.
"Durante la guerra no se sabe cuántas personas murieron, se calcularon siempre 5,000 muertos (al año)", dijo Fortín. (Nelson Rentería Meza, Agencia Reuters)

Del Purgatorio al Infierno, un paso

El Salvador terminará 2015 con una cifra abrumadora de homicidios: 6.500 ó más… Esta cifra nos revela el grado de descomposición en que ha caído nuestro país. La cifra de muertos es de una guerra y una guerra sangrienta.

Es increíble, pero si comparamos a nuestro país con Islandia, donde sólo se registra un homicidio anual, quiere decir que para que este país europeo tenga la misma cantidad de asesinatos, tendrían que pasar 6.500 años. ¿No es asombroso?

Esa es una realidad totalmente difícil de imaginar. Pero podemos abocarnos a realidades más cercanas.

Con una tasa de homicidios de 3,1 por cada 100.000 habitantes, en 2013, -la menor en América Latina- y un total de 550 muertos, Chile es el país que menos homicidios registra en la región.

Eso quiere decir que en El Salvador se cometen 11,8 veces más homicidios que en Chile. Y que la tasa de homicidios de El Salvador es 33 veces mayor que la del país sudamericano.

El homicidio no es una simple muerte, no. Un asesinato deja repercusiones graves en la familia del asesinado: traumas, tristezas, sed de venganza... Y a ello se suma la impunidad con que actúan los homicidas, cuando sus crímenes no son investigados ni castigados.

Hay necesidad de parar los niveles de violencia. Toda la sociedad y el Estado debe contribuir en ello; los partidos políticos deben apartar sus intereses particulares. Solo así el pequeño paso que hay del Purgatorio al Infierno, lo podemos evitar. (Editorial periódico digital Contrapunto)

La seguridad a cargo de extranjeros incrédulos, magos de piñata y políticos maquiavélicos

La mayoría de los días de este año, los titulares de periódicos y noticieros informaron sobre situaciones que, para quienes no viven en nuestro país, pareciesen inventadas. Irónicamente, esta postura, la de un incrédulo extranjero ajeno a la realidad diaria de El Salvador, es la que los funcionarios y aliados del oficialismo favorecieron durante los últimos doce meses. Bajo esta perspectiva estatal, los medios que informan sobre estos hechos son enemigos del Estado. Poco les ha faltado a los voceros del gobierno para calificar la labor periodística como subversiva. No creo que exista un solo salvadoreño que no haya fruncido el ceño entre asombro e indignación al escuchar a Benito Lara, Hato Hasbún y otros tantos tristes personajes de la política nacional, tratar de vender que la crisis delictual no existe más que en las páginas de rotativos mal intencionados.

La mayoría de salvadoreños, los más vulnerables son los que están más expuestos a los embates de la criminalidad. Las familias más humildes y gran parte de la clase media, viven secuestradas en sus colonias, sometidas por el poder fáctico de las pandillas. Son relativamente pocos los que tienen acceso a los recursos necesarios para costear y, por lo tanto, gozar de medidas de seguridad adicionales que les permitan aislarse de los peligros que conlleva vivir en el país más violento del mundo.

El argumento de Lara --que la crisis delictual es pura percepción-- entonces, se debe de interpretar como un discurso dirigido a estos pocos que no son victimizados que son a los que puede convencer. Esta es una explicación lógica, ya que, de lo contrario, Lara y todos los que replicaron su posición, trataron de convencer a los que fueron blanco de la delincuencia que, lo que les pasó, realmente fue una ilusión. Resulta inconcebible pensar que un funcionario de seguridad juegue a ser mago de piñata, tratando de hipnotizar, sin éxito, a su público. Solo que no se trata de la rutina jocosa de un mago que trata de entretener a un grupo de niños, sino de una mal intencionada mentira que esconde una estrategia oscura. Es posible que el discurso incoherente vaya más allá de la simple ineptitud.

Esta semana compartí una noticia en la que un medio digital informaba sobre cómo el cuerpo decapitado de un estudiante egresado de la UCA, fue localizado en Santa Tecla, habiendo desaparecido de la zona turística de la playa El Tunco. Muchos en las redes sociales comentaron la noticia y, con sarcasmo, plantearon la posibilidad que el oficialismo, ante tan alarmante hecho, sostendría que todo es percepción. Poco a poco el intercambio en las redes sociales fue adoptando un tono más serio y los participantes fueron planteando escenarios más maquiavélicos sobre esa usual postura gubernamental ante delitos que causan alarma social.

Muchos sugirieron que ese discurso desconectado y, aparentemente, resultante de un abordaje comunicacional equivocado, realmente es parte de una estrategia mucho más amplia que busca acomodar el escenario y crear las condiciones que faciliten la justificación de medidas autoritarias para incrementar el control gubernamental sobre la información publicada en los medios de comunicación. Lara, por lo tanto, es esbozado como una de las figuras políticas maquiavélicas involucradas en este plan.

El oficialismo no ha perdido oportunidad para manipular políticamente la crisis en seguridad para la consecución de intereses partidarios. Ha utilizado la gravedad de la situación para atacar a la Sala de lo Constitucional, enemigos políticos y críticos, y aprobar créditos y leyes. Resolver el problema de la seguridad no es prioridad, se le anteponen los intereses partidarios y personales del oficialismo y sus máximos dirigentes políticos, respectivamente. Esto es algo que los salvadoreños no debemos de olvidar a la hora de evaluar los argumentos de funcionarios cuando proponen medidas controversiales en nombre de la seguridad pública. (Carlos Ponce, columnista de El Diario de Hoy)

Carta al presidente: No puede seguir con el mismo gabinete

Estimado Salvador Sánchez Cerén:

Me imagino que no soy el primero que se lo diga: Su Gobierno no puede seguir así, el país no lo aguanta.

Hay unos ignorantes que ante la crisis del país le piden su renuncia a la Presidencia. Pero esto es propaganda barata. Los presidentes no pueden renunciar, pero si pueden (y deben) rehacer su Gobierno cuando está fallando. Usted tiene el mandato popular de gobernar, pero sus ministros, viceministros, secretarios y demás funcionarios del Ejecutivo sólo tienen el mandato suyo - y tienen que irse el día que usted llegue a la conclusión que no cumplen.

Luego de un año y medio es más que evidente quiénes son los funcionarios (y sus respectivas políticas) que han fallado y necesitan, con urgencia, sustitución.

Primero de todo, los responsables del desastre de Seguridad: el ministro de Seguridad Benito Lara, el comisionado presidencial para Seguridad Hato Hasbún; el director general de la PNC Mauricio Ramírez Landaverde.

¿Realmente necesita que le expliquen las razones? Los responsables de Seguridad consiguieron cerrar este año con más de 6,500 homicidios, o sea 2,700 mil homicidios más que en el 2014, y con más de 4 mil (!) homicidios más que en el 2013.

Los funcionarios, en los cuales usted depositó la misión más importante del Gobierno, la de enfrentar la violencia, son los corresponsables de un aumento de homicidios en un 70% en comparación al primer año de su Gobierno; y de un aumento dramático de 166% en comparación al año antes de asumir ustedes el Gobierno. Los números hablan.

¿Quiere que también le calcule el aumento en policías y soldados muertos del 2013 al 2014, y del 2014 al 2015? Saldrán aumentos porcentuales aun más dramáticos…
Las cabezas de su gabinete de Seguridad tienen que irse, para que usted pueda nombrar a funcionarios nuevos y darles la tarea de reformar todo el área Seguridad de cabeza a pies; PNC, inteligencia, Centros Penales - ya la parte inexistente de “Justicia” en el ministerio. ¿No sabe cómo hacer esto? Bueno, hable con uno de los dos amigos comunes que nos quedan. Una es la doctora Rodríguez, y el otro ya sabe quien es…

De paso sea dicho: Hato Hasbún tampoco le está funcionando en su otra función, la de secretario Presidencial de Gobernabilidad. Luego de años de funcionar Hato Hasbún como bombero, negociador, Fixer político, la relación con la empresa privada está tan mal o peor que al inicio de su Gobierno; el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana se ha convertido en un órgano del Ejecutivo y no logra incorporar las aspiraciones de la sociedad civil; y la creación de la Interpartidaria terminó en un aborto.

Posiblemente todo esto no sea culpa de Hato Hasbún, más bien es expresión de la línea partidaria detrás de su Gobierno, pero ciertamente su Secretario de Gobernabilidad se ha desgastado con discursos y promesas irreales y ahora ya no puede concertar con nadie. Usted debería aprovechar las capacidades de Hato nombrándolo jefe de asesores de la Presidencia, en vez de seguirlo desgastando con misiones que no puede cumplir.

El otro cambio drástico que hace falta es la sustitución del presidente de CEPA por un profesional idóneo con capacidad técnica y vocación de concertación. Si usted no para la hemorragia de talentos en CEPA, las consecuencias para la competitividad del país serán desastrosas. Usted necesita nombrar a un presidente de CEPA que reconstruya el tejido administrativo y técnico de la institución, seriamente lesionada por los funcionarios que usted nombró en 2014.

Otro funcionario que no debería quedar en el 2016 es el viceministro de Transporte. Mauricio Funes y luego usted le han dado a este señor un poder dictatorial para hacer y deshacer en el sector transporte, sin concertaciones con los transportistas ni con los alcaldes. El SITRAMSS es solo la punta del iceberg de la crisis de transporte que Nelson García ha creado. La solución: facultar a Gerson Martínez, como jefe del MOP, a asumir la responsabilidad plena como ministro y a elegir a la persona adecuada para dirigir al VMT bajo su supervisión ministerial.

Se me acabó el espacio, pero igualmente debería sustituir a Tharsis López y buscar a un ministro de Economía. Quisieron poner a un ministro independiente del partido y terminaron instalando a uno dependiente de ALBA.

Si usted para inicio del 2016 hace estos cambios en su gabinete, combinado con una reformulación de las prioridades y las políticas públicas correspondientes, su Gobierno puede todavía lograr que el país, poquito a poquito, comience a mejorar. Si no, su presidencia, y con ella el país, su hundirá.

Un feliz año le desea Paolo Lüers

PS: Obviamente hay otros ministros deficientes que no menciono en esta carta. Es cuestión de prioridades. (Paolo Lüers, columnista de El Diario de Hoy)

Friday, November 13, 2015

La rebelión de los públicos

Por Guillermo Mejía

El ascenso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTICS) en la vida cotidiana ha propiciado el cambio paradigmático de sociedad de masas a la categoría de públicos en red, con lo que es posible instaurar un modelo alternativo de democracia que propicie la participación y deliberación ciudadanas sobre temas de interés público.

De esa forma lo aprecia el profesor y editor Hugo Aznar, de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, España, al dirigirse al pleno del XV Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social Felafacs 2015, celebrado recientemente en Medellín, Colombia, cónclave útil para verificar el estado actual del mundo de las comunicaciones.

“Lo que los nuevos públicos articulados a través de las NTICS representan se corresponde mejor con una concepción alternativa de la democracia: un modelo que permita abrir la toma de decisiones colectivas –e incluso ocasionalmente también su puesta en práctica- a la participación del público, tal y como quiere recogerse en la propuesta de una democracia deliberativa”, afirma.

Según el catedrático español, de cara a una democracia simplemente agregativa, limitada a sumar periódicamente las preferencias de la gente en su entorno privado, la democracia debería aspirar a integrar estos nuevos públicos en el debate de los asuntos de interés común (máxime si existen facilidades tecnológicas para la participación).

“Si los públicos se hayan motivados y pueden generar soluciones de nivel epistemológico, dimensión actuacional o justicia superiores –ya por el hecho mismo de su participación-, no hay motivo para mantenerlos excluidos de las decisiones colectivas en torno a recursos que generan esos mismos individuos”, argumenta Aznar.

Además, es necesario articular esos mecanismos participativos si se quiere evitar que el sistema democrático actual quede desbordado por la desafección de unos públicos que se sienten excluidos sin otra justificación que el diseño y las prácticas institucionales establecidas. Y que actúan activamente en otros ámbitos, según lo expuesto.

“Podría ser que la implicación de estos nuevos públicos resultara a la postre menos mayoritaria de lo que suele suponerse. Pese a las oportunidades de participación que pudieran abrirse, probablemente una parte importante de la sociedad seguirá centrada en sus intereses puramente privados”, dice Aznar, pero la articulación de los nuevos públicos con las NTICS deslegitima la exclusión y el monopolio político y profesional de la gestión pública.

Con ello, la “era de las masas ha quedado atrás; podemos seguir siendo muchos, pero no por ello dejamos de estar singular y colectivamente capacitados para participar en las decisiones que afectan al bien y la vida en común de todos nosotros, disponiendo además de medios tecnológicos que lo permiten”, concluye el profesor español.

De masas a públicos en red

De acuerdo con Aznar, la categoría de sociedad de masas pareció reflejar bien y adecuarse a las transformaciones de las primeras décadas del siglo XX, que venían precedidos por las transformaciones sociales derivadas de la Revolución Industrial. Es obvia su validez y que sirvió para plantear un modelo de democracia ajustado a ella (democracia elitista-agregativa-de audiencias) dominante en el siglo XX.

En ese sentido, plantea preguntarse si ese modelo de masas quedó desfasado frente al de la sociedad del conocimiento o de las nuevas tecnologías.

“Como resultado: surgen dos visiones completamente alternativas de los mismos. Mientras que de los primeros se seguía una crisis amenazadora de los supuestos del ordenamiento democrático y la tradición liberal, y hasta incluso de la propia civilización occidental; a partir de los segundos ha surgido toda una serie de reflexiones que ven ellos una fuente de renovación de la ciudadanía y la vida democrática, incluso una fuente renovada de las expectativas utópicas de mejora universal hace tanto dejadas atrás”, explica el catedrático español.

Los rasgos del entorno comunicativo de las NTICS rompen con la dinámica que había guiado la comunicación social del último siglo y medio: la tendencia creciente a la concentración de las emisiones y la conformación de una comunicación masiva:

-1830 comenzó un período de concentración de emisiones y destinatarios que habría durado hasta finales del siglo XX.
-1890 el proceso se acentuó con periódicos que iban adquiriendo alcance nacional y en algunos casos tiradas millonarias.
-1920-1950/60 la aparición del cine, la radio y la televisión acentuó la tendencia a formar grandes públicos destinatarios.
-1980-1990 el proceso fue empresarial, con uniones y absorciones de empresas hasta reducir el mapa de la comunicación a unos grandes grupos oligopólicos tanto nacionales como internacionales.

“Desde el último cuarto del siglo pasado viene siendo común en cambio hablar de una sociedad de la información y el conocimiento para describir el nuevo entorno de las sociedades occidentales, muy distinto al que en su día habría caracterizado a la sociedad de masas”, señala el autor.

Entre los rasgos específicos de las NTICS que han configurado ese nuevo entorno están: Alcance, discrecionalidad, pluralidad, descentralización, fragmentación, bidireccionalidad, interconectividad, horizontalidad, equipolaridad, intercreatividad, velocidad, ubicuidad y permanencia.

En ese sentido, parece claro que muchos de los rasgos atribuidos en su día a la sociedad de masas –y también en gran medida a la comunicación de masas- no se ajustan ya al entorno propiciado por la generalización de las NTICS y se puede apreciar en la siguiente comparación que hace el autor entre los rasgos predominantes en cada concepción de masas y públicos en red:

-Rasgos antropológicos:
Reactivas/activos (prosumidores); predominio de la pasión o la emoción/presupuesto de la acción intencional; producto del desarraigo/creadores de vínculos y redes.

-Rasgos sicosociales:
Homogéneas, indiferenciadas, unívocas/diferenciados, particularizados, variables; próximas físicamente y asimilables mentalmente/separados por la distancia pero vinculados entre sí; proclives al contagio involuntario/proclives a la agregación voluntaria y la cooperación; receptoras de una comunicación efectista y manipuladora-tendencia a la concentración/tendencia a la fragmentación.

-Rasgos sociopolíticos:
Dependencia unívoca del líder/horizontalidad lógica de redes; necesidad de autoridad/autoorganización; riesgo para la democracia y las libertades/revitalización de la participación y movilización ciudadanas; decadencia sociocultural/ciberutopía.

Según Aznar, “la visión que se sigue del nuevo entorno supone un cuestionamiento del status quo vigente en las democracias occidentales: los presupuestos que sirvieron en su día para excluir a la ciudadanía de la participación efectiva y para conformar el actual sistema representativo y de partidos vigente(…) ya no resultan apropiados.” Se ha dado un salto cualitativo.

Wednesday, October 07, 2015

Política y comunicación (y viceversa)

Por Guillermo Mejía

La comprensión de la política pasa por reconocer lo que es importante, o sea todo aquello que más influye en el resultado de los acontecimientos, mientras la comunicación es una categoría básica de la sociedad, de la política y, por ende, de la democracia, y no sólo porque la política es inimaginable sin la comunicación, sino porque la propia sociedad tampoco es inimaginable sin ella.

Son las reflexiones del profesor y autor español-uruguayo Javier del Rey Morató en su libro Democracia y posmodernidad: Teoría general de la información (Editorial Complutense, 1996) donde expone de manera magistral el fenómeno de la democracia desde su versión histórica, heredera de la tradición, hasta la reconocida democracia mediática.

Al referirse a la política en la comunicación, el maestro de la Universidad Complutense de Madrid nos orienta: “Significa reconocer lo que es valioso –la influencia de cada resultado político sobre nuestros valores y sobre las personas y cosas que nos interesan-, y significa también –aunque parezca obvio, lo consignaremos-, conocer lo que es real y verdadero.”

“Y lo que es real y verdadero tiene que ver con esta pregunta: ¿cuáles de nuestras impresiones, de nuestras intuiciones, de nuestras creencias y pronósticos, resistirán la prueba de la realidad, que es la prueba de la verificación y de la experiencia práctica?”, añade, a la vez que –cita a Harold Lasswell- “el hecho fundamental de la política es inseparable de la sociedad humana (…)”

Del Rey Morató, especialista en comunicación política, nos ilustra sobre que la política es una cuestión de comunicación, en la que los mensajes generados por el líder político, el partido o el gobierno, tienen que contrastarse con los mensajes que llegan desde la realidad, es decir, de la economía, de los sindicatos, de la patronal empresarial, de otros partidos o de otros gobiernos.

“Y como la acción política es de tal naturaleza que muchas veces, para adoptar una decisión, no puede esperar el desenlace de los acontecimientos, la actividad política –y la comunicación política por la que nos enteramos de ella-, está siempre signada por la incertidumbre de los resultados”, afirma el profesor titular de periodismo.

Ejemplifica de la siguiente forma:

“La base de toda acción política es una información incompleta, y –como acontece en el mundo de la empresa-, la decisión de actuar se toma en una situación de relativa incertidumbre.

“La urgencia con que hay que tomar determinadas decisiones tiene, por lo tanto, el riesgo del error y de sus consecuencias, que recaen sobre el político, el partido y el gobierno que las adoptó, pero también sobre los ciudadanos.

“La demora en adoptar una decisión no es menos arriesgada que la urgencia, y tanto el jefe del Gobierno como la oposición, otros actores sociales y los medios de comunicación social, tienen que comparar el coste del error con el coste de la demora, y decidir, siempre en situación de relativa incertidumbre.

“Y las acciones políticas, urgentes o demoradas, remiten a los valores, porque la política es una cuestión de hechos, acciones, reacciones y valores: o hay en las acciones de la política una preocupación por la verdad, o –advierte Deutsch-, si se decide prescindir de las pruebas, todo termina en un choque de opiniones, presiones, propaganda o mera fuerza.

“Una de las actividades sociales que enriquece el diálogo racional de la democracia con pruebas y con hipótesis, comentarios, críticas o elogios, que intentan despejar incógnitas y reducir la incertidumbre es, precisamente, la comunicación política.”

Por otro lado, Del Rey Morató al referirse a la comunicación en la política recuerda al filósofo David Hume sobre el hecho que “estando los muchos gobernados por los pocos, éstos se someten a aquéllos, y resignan sus sentimientos y pasiones ante ellos, ante sus ambiciones e intereses”, fenómeno que está en el centro de la actividad política y es motivo de preocupación científica.

“Hume añade que si nos preguntamos por qué medios se produce ese fenómeno, se notará que la fuerza está siempre del lado de los gobernados, y que quienes gobiernan no pueden apoyarse en otro recurso que no sea la opinión, único fundamento del gobierno, tanto en los sistemas democráticos como en los despóticos”, advierte el autor.

Gobernación y sumisión, o las relaciones entre gobernantes y gobernados, suponen instrumentos y posibilidades para su mantenimientos.

Luego vuelve a ejemplificar:

“Para pensar la comunicación política –escribe (Jacques) Gerstlé-, podemos optar por dos aproximaciones: la primera disocia política y comunicación, y da al segundo concepto la prioridad para comprender el proceso de la política; la segunda insiste en la consustancialidad de política y comunicación.

“Pero lo que Gerstlé presenta como teorías o aproximaciones que compiten y parecen excluirse mutuamente, nosotros preferimos interpretarlo como approches que se complementan: como acontece con los modelos, lo que uno privilegia queda oculto o en segundo plano en otro, y hace falta contemplar la luz que dos o más modelos arrojan sobre la realidad, sin olvidar que se trata de modelos, y que la realidad –cuyo atributo más notorio es la complejidad-, está siempre más allá que lo que ellos nos enseñan.

“Quedó dicho que la comunicación es una categoría básica de la sociedad, de la política, y, por supuesto, de la democracia, y no sólo porque la política es inimaginable sin la comunicación, sino porque la propia sociedad tampoco es imaginable sin ella.”