Tuesday, December 11, 2018

El Salvador: Un país símbolo de lo fallido

Por Guillermo Mejía

“Oscuro como la tumba donde yace mi amigo”, respondió el escritor y periodista salvadoreño Horacio Castellanos Moya a la pregunta formulada por el periódico El País, de España, sobre el futuro de El Salvador, por ahora sumergido en una contienda electoral presidencial que culmina el próximo tres de febrero.

“¿Hay algún candidato que lo convenza?”, le interrogaron. “No”, respondió. Enseguida, la periodista le formuló la pregunta: “¿Qué le diría al presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén?”, a lo que dijo de manera contundente: “Tanto esfuerzo, ¿para qué?”

El laureado escritor, cuya última novela se titula “Moronga” donde se perfila siempre la sociedad marcada por la violencia, resulta una muestra de una coincidencia de la población sobre la cada vez más lejana posibilidad de encontrar una solución a la grave situación marcada por la violencia, la huida y la crisis económica.

No por gusto, el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, volvió a utilizar la expresión de Estado fallido para referirse a El Salvador, pese a que –como la última vez- le sobrevinieron críticas desde el gobierno y la Fiscalía General de la República por lo que consideraron una calificación muy desproporcionada.

“Una cosa es Estado fallido en términos rigurosos, que eso no es lo que estamos viviendo, ciertamente. Pero en el sentido amplio sí, porque el Estado le habría fallado a la gente humilde, al pobre, al del campo, al del suburbio, al del barrio pobre”, denunció el religioso.

“Los gobiernos, y no me refiero a un partido o a otro, no han resuelto el problema, no sé por qué. Probablemente han tenido voluntad y no han podido, o no sé por qué. Es una lástima que el pueblo siga sufriendo el embate de la violencia”, agregó.

En cuanto a los candidatos presidenciales, el arzobispo de San Salvador demandó “que nos digan cómo van a resolver el problema de la violencia. Eso es lo que el pueblo quiere saber y ya no aguanta, es demasiado. Y esta violencia no ayuda a nadie, a nadie”.

Uno de los que respondieron fue el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde: “Utilizar el término de Estado Fallido es una categoría muy fuerte, esto hay que entenderlo. Yo no puedo dar otro criterio que no sea lo que los organismos internacionales que hacen este tipo de mediciones”, dijo.

“El Salvador es el país más estable de la región, veamos cómo ha estado la región centroamericana, el Triángulo Norte en particular. Hay un total y pleno ejercicio de las libertades democráticas en nuestro país”, añadió.

El gobierno afirma que desde principios del año hasta inicios del mes en curso, el país contabiliza cerca de 3 mil 100 asesinatos, con un promedio de nueve crímenes diarios, menor al promedio de 11 asesinatos diarios ocurridos en 2017. Y también argumenta que es producto del éxito de sus medidas.

Sin embargo, la violencia es un problema latente en el territorio nacional. Producto de ello, por ejemplo, fueron asesinados tres policías en días pasados. Que en un país los encargados de la seguridad estén con sus vidas en peligro dice mucho de la gravedad del problema. Qué se puede esperar del común de los mortales.

Ante eso, algunos estudiosos del fenómeno de la violencia afirman que más bien lo que se tiene en estos países son Estados criminalizados, donde los gobiernos –y los políticos en general- se ven en la necesidad de negociar con los delincuentes organizados, para el caso con las “maras”, a fin de llevar a cabo sus planes. Se favorecen, pero también favorecen al crimen organizado. Un pasito más y te encuentras con un Estado fallido.

Tuesday, December 04, 2018

Los riesgos de ejercer la política como transacción económica

Por Guillermo Mejía

En la actual coyuntura electoral de cara a las presidenciales del próximo año, existe el peligro que las fuerzas contendientes asuman compromisos de poder alejados de visiones de la filosofía política y vulgarmente se decanten por pactos bajo la mesa a fin de asegurarse protección mutua, autodefensa y protección de intereses particulares.

Es la advertencia que hace el periodista norteamericano Douglas Farah, asesor y consultor en seguridad nacional en Estados Unidos, en declaraciones a La Prensa Gráfica, donde una vez más habló sobre la presencia de las mafias, el narcotráfico, el crimen organizado, que han convertido a El Salvador en un “Estado criminalizado”.

“Lo que estamos viendo, no solo en El Salvador sino en toda la región es que ya la política es una transacción económica: quién está en el Congreso, quién va a ser fiscal, quién va a ser presidente, quiénes van a ser los candidatos son resultados de pactos que no son en el fondo políticos o ideológicos, sino pactos de protección mutua, de autodefensa y de protección de intereses más grandes que los propios partidos”, afirmó Farah.

Según él, hay razones para pensar que el modelo funciona, por ejemplo, se dio en la transición del ex presidente Tony Saca al ex presidente Mauricio Funes, es decir de Arena al Fmln: “Ahí se puede ver que se pueden hacer pactos para mantener las estructuras criminales sólidas de administración en administración”, señaló.

“Dentro de ese paquete hay muchas alianzas económicas entre gente del Frente, entre areneros, los del PCN y de todo mundo que están metidos en negocios conjuntos que buscan alianzas para perpetuar ciertas estructuras que no dependen de la ideología de la administración, sino de la voluntad de ciertos individuos de mantener esas estructuras funcionando”, advirtió.

“Para una democracia es peligrosísimo. Estamos ya en un proceso, desde hace un rato ya, donde la democracia está muy amenazada”, afirmó Farah, que en la pasada guerra civil salvadoreña fue corresponsal para el periódico The Washington Post y la agencia internacional de noticias UPI.

Por otro lado, el experto internacional se refirió a que las cosas se le facilitan al crimen organizado porque El Salvador está dolarizado y hay falta de control del gobierno de turno en temas bancarios: lo más fácil si uno quiere lavar dinero es tener los dólares, meterlos en dólares, sacarlos en dólares y moverlos offshore en dólares.

“Y eso es algo que ofrece El Salvador”, dijo Farah. “Con una preocupación mayor hemos visto que el presidente vetó la ley sobre la Unidad de Investigación Financiera, donde no hay mínimo interés del gobierno de Salvador Sánchez Cerén de realmente controlar esos flujos. Cuando se van cortando diferentes accesos a grupos a nivel internacional, la mafia rusa, algunos grupos mexicanos buscan los lugares más fáciles donde mover su dinero. Y El Salvador, lamentablemente, está dentro de ese grupo”, agregó.

En cuanto al proceso electoral salvadoreño, Farah afirmó que la mayoría de la gente entiende que lo que ve no es todo lo real. “Eso va en desgaste de los partidos tradicionales y el nacimiento de grupos como ha hecho Nayib Bukele, diciendo ‘yo soy distinto, no soy de la clase política’. Tanto Arena como el Frente, el PCN o la democracia cristiana están totalmente desgastados, nadie cree en ellos, salvo su base sólida de 20 por ciento cada uno”, sentenció.

“La gente está harta y está buscando soluciones. En este momento en donde todo es transaccional, se corre un peligro real de comprar y vender votos, sin pensar realmente en la democracia y sin que la gente pueda decir algo de su propio futuro”, advirtió Farah.

Tuesday, November 27, 2018

Una lección histórica de la justicia contra la impunidad

Por Guillermo Mejía

Recientemente, conocimos la condena de un militar guatemalteco a más de cinco mil años por un crimen colectivo ocurrido durante la guerra civil y, aunque resulta simbólica porque la pena máxima a cumplir es de 50 años en la nación centroamericana, hay que reconocer el hecho frente a la impunidad reinante en El Salvador.

El soldado Santos López Alonzo, de 66 años, quien fue miembro del batallón contrainsurgente kaibiles, participó en el asesinato de 171 civiles, entre hombres, mujeres y niños, en el poblado rural de Dos Erres, ocurrido el siete de diciembre de 1982. El militar fue condenado luego de ser deportado de Estados Unidos.

“Fue sentenciado a treinta años por crímenes contra la humanidad y treinta años adicionales por casa una de las 171 víctimas”, relató The New York Times, además de ser acusado de secuestro y de adoptar a un niño de cinco años, Ramiro Osorio Cristales, cuya familia fue asesinada en la masacre. Osorio Cristales testificó en el juicio del ahora condenado a 5 mil 160 años de cárcel.

Según los relatos, López Alonzo participó en el operativo en busca de guerrilleros, pero “cuando la patrulla fracasó en encontrar a la guerrilla o a las armas, sacaron a los pobladores de sus hogares y violaron a muchas niñas, de acuerdo con los fiscales. Para encubrir las violaciones, asesinaron a casi todas las personas que vivían ahí”, publicó el rotativo.

Por si fuera poco, la masacre sucedió durante el régimen del genocida general Efraín Ríos Montt, que gobernó Guatemala de facto durante uno de los períodos más sangrientos dentro de la guerra civil de 36 años que culminó con un Acuerdo de Paz, entre el gobierno de turno y la guerrilla, en 1996.

Durante el conflicto armado guatemalteco se estima que murieron al menos 200 mil personas, mientras unas 45 mil quedaron desparecidas. La mayoría a manos de los militares y en menor cuantía de la guerrilla.

En El Salvador, este tipo de hechos debe hacernos reflexionar de cara al futuro frente a las deudas con la justicia que no han sido saldadas luego de 26 años del fin del conflicto armado que dejó unos 75 mil muertos y unos 8 mil desaparecidos, más la actual vorágine de violencia que cuenta cuando menos 4 mil muertes anuales y también miles de desaparecidos.

Al contrario de ciertos hechos ilustrativos en Guatemala, como la condena del soldado López Alonzo, en El Salvador han sido más las maniobras a favor de la impunidad. Ejemplo ha sido el crimen de los sacerdotes jesuitas y sus dos colaboradoras que, tras la derogatoria de la ley de amnistía, aún no se hace justicia.

Si bien el coronel Orlando Montano, quien fue extraditado de Estados Unidos hacia España para que responda por el crimen colectivo, en nuestro país solamente guarda prisión el coronel Guillermo Benavides y se llegó al extremo que durante el gobierno de Mauricio Funes, prófugo por delitos de corrupción y asilado en Nicaragua, escondieron en una guarnición militar a otros de los señalados en la masacre.

Es tan grave el caso de la impunidad en este país que en la actualidad de cara a la elección del nuevo fiscal general de la República, que iniciará su período en 2019, los partidos políticos, en especial Arena, Fmln y Gana, andan tras la búsqueda de un fiscal que les haga el favor de esconder las fechorías por las que algunos han sido señalados.

Y si pretenden que queden en la impunidad delitos como enriquecimiento ilícito, narcotráfico y lavado de activos, entre otros, ¿qué puede pasar con los crímenes de lesa humanidad arrastrados desde el conflicto armado e incluso muchos años antes de la guerra civil? Sépalo, los políticos salvadoreños sí le apuestan a la impunidad.

Tuesday, November 20, 2018

La lucha por la conquista política de los jóvenes en el espacio digital

Por Guillermo Mejía

En el panorama que se vive en la sociedad contemporánea, inmersa en la mediatización de la política y la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la vida cotidiana, los políticos han tenido que asumir los retos que conlleva conquistar a los jóvenes utilizando las herramientas digitales.

Los especialistas argentinos Lucas Malaspina y Mercedes Larosa señalan, en un artículo de opinión de la revista Nueva Sociedad, que en América Latina los jóvenes representan el 30 por ciento de la población y toman en cuenta al estrato de entre los 18 y 35 años, conocidos como la “generación de los Millennnials”, por los cuales se pelean los políticos.

“La tecnología tiene un rol primordial en sus vidas a la hora de interactuar socialmente, de consumir y de manifestar sus opiniones. Inevitablemente, esta nueva manera de socializar afecta su manera de politizar(se)”, afirman los investigadores.

“Se trata de una generación que se moldea a través de lo instantáneo y que, al mismo tiempo, parece tendiente a involucrarse con causas puntuales. Una generación que establece relaciones con los partidos y con estructuras orgánicas más laxas y equívocas”, agregan.

Según los autores, la vanguardia en la exploración y utilización de las nuevas herramientas en la política la desplegó Barack Obama en las elecciones de Estados Unidos, en 2008. Quedó demostrada la eficacia del uso de redes sociales como un factor importante para expandir mensajes y comunicarse con la ciudadanía de forma directa y dinámica.

“Además de tejer redes entre sus propios seguidores para fortalecer al núcleo duro en el que se basaban sus votos seguros. Mientras que el eje central en 2008 estaba enfocado en el uso de las redes sociales, en las elecciones de 2012 todo giró alrededor del big data, con el trabajo de un equipo multidisciplinario que analizó los datos demográficos, etarios, socioculturales y económicos de los probables electores de Obama con el fin de utilizar la microsegmentación”, explican.

En la primera elección obtuvo 66 por ciento de los votos de los jóvenes de 18 a 29 años, mientras que cuatro años después consiguió 60 por ciento, concluyen los estudiosos argentinos.

En América Latina, Malaspina y Larosa ponen como ejemplos los resultados electorales presidenciales en Argentina, Brasil y México, donde los jóvenes –una vez apáticos frente a la política- participaron activamente utilizando herramientas digitales: redes sociales y el canal de mensajería Whatsapp.

Pero, en América Latina, son sobre todo los partidos de derecha los que tienen mayor claridad sobre el uso de las redes sociales para enamorar a los jóvenes y, por ende, han incursionado con éxito.

“En cambio, los sectores de izquierda, progresistas o nacional populares, en general llegan con retraso a disputar poder en este terreno. Y es que este campo de acción estaba muy desestimado, por lo que quedó librado a las iniciativas individuales de sus propios militantes. Una razón posible por la que la derecha absorbió más rápido este know how puede hallarse quizás en la mayor cercanía de sus cuadros con el mundo corporativo”, advierten los expertos argentinos.

Sin embargo, no se puede caer en la ingenuidad de creer que las redes de por sí tienen que ver con la democracia y con una visión progresista de la sociedad, basta ver el caso brasileño donde triunfó Jair Bolsonaro, un racista, homofóbico y machista, que supo utilizar las herramientas digitales.

Sería muy interesante ver lo que pasa con los jóvenes y la apuesta de los políticos a través del entorno digital en el actual proceso electoral presidencial salvadoreño.

Wednesday, November 14, 2018

La Radio YSUCA de cumpleaños

Por Guillermo Mejía

Creada como un proyecto de radio universitaria y de vocación cristiana, especialmente por el recordado padre jesuita Ignacio Ellacuría, asesinado junto a sus hermanos de fe y dos mujeres integrantes de la comunidad por militares, en 1989, la emisora YSUCA cumplió 27 años de estar al aire bajo el lema “la voz con vos”.

Como integrante del primer grupo de profesionales de la comunicación que sentó las bases prácticas del proyecto en noviembre de 1991, y ahora como colaborador de artículos de opinión, me siento muy contento por la madurez que ha logrado la radio que insisto fue un sueño del ex rector Ellacuría que vio la luz dos años después del múltiple crimen.

En aquel equipo editorial y de producción estuvieron Walter Martínez Raudales, Oscar Venancio Ramírez, Fidel Toloza, Silvia Cartagena, Mirna Martínez, Otto Salamanca, Carlos Ayala, Guillermo Mejía. Obviamente, hay otros colegas y amigos que se escapan a la memoria a casi treinta años de los acontecimientos que dieron vida a la frecuencia 1420 de la Amplitud Modulada (AM).

La emisora surgió en los albores de la firma de la paz, que se concretó en enero de 1992 entre el gobierno de turno y la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Luego del fin del conflicto armado de doce años, llegaron nuevos proyectos de comunicación alternativa como Revista Tendencias, el semanario Primera Plana, radios participativas, etcétera.

Se señaló a la YSUCA como una radio con perfil cultural universitario y de inspiración cristiana. “Nos definimos como una radio al servicio de las mayorías, las que por lo general han sido excluidas de los beneficios y han cargado con los sacrificios en la sociedad salvadoreña”, reza un documento donde se comprometieron con fomentar la participación y la expresión ciudadanas.

Durante los festejos por los 27 años de la emisora, fue coincidencia generalizada el deseo de periodistas, amigos y colaboradores porque se profundicen los cambios que se han perfilado de cara al futuro a fin de cristalizar ese compromiso con la sociedad salvadoreña en el marco del proceso de democratización y el respeto a los derechos humanos.

Particularmente, considero muy oportuno que YSUCA enriquezca su quehacer comunicativo e informativo con énfasis en un verdadero papel mediador donde se fomente la participación ciudadana -tan deficitaria en nuestra sociedad- se le apueste a la pluralidad de voces y se luche por los derechos a la comunicación y a la información.

Como bien señala el maestro español Javier del Rey Morató en las sociedades actuales y gracias a la presencia de los medios en la vida cotidiana, con lo que nos encontramos en democracias mediáticas, el periodista se torna en un ser legitimado por los ciudadanos para conocer de primera mano el ejercicio del poder.

Sin embargo, el problema, según Morató, es de desarrollo democrático de los medios de comunicación social. “En ese sentido, entre más profesionales y libres sean esos medios de comunicación social la influencia será reflejo de las demandas de los sectores sociales”, dice el profesor español.

La hoja de ruta está señalada para YSUCA. Confiamos en el trabajo tesonero del equipo editorial y de producción dirigido por el periodista Alberto Barrera que durante los festejos también anunció nuevos bríos a la radio y el mejoramiento del equipo técnico a fin de consolidar los presupuestos de una emisora comprometida con la sociedad salvadoreña. Felicidades a la YSUCA, “la voz con vos”.

Tuesday, November 06, 2018

Estados Unidos no puede asumir demencia en la crisis de los migrantes centroamericanos

Por Guillermo Mejía

Los Estados Unidos no puede negar su responsabilidad en el hecho de que miles de centroamericanos huyan en caravanas sorteando todo tipo de calamidades, dado la continua intervención de las administraciones norteamericanas, especialmente en El Salvador, Honduras y Guatemala, donde reina la corrupción, la violencia, el terror y la pobreza.

Es la denuncia del académico y crítico estadounidense Noam Chomsky en declaraciones al sitio informativo Democracy Now! al reaccionar contra la campaña antiinmigrante del presidente Donald Trump, que habló de una invasión de centroamericanos y amenazó con responder con fuerzas militares a lo largo de la frontera con México.

“Es interesante ver este delirio histérico junto a otra asombrosa campaña de propaganda que (John) Bolton y sus colegas están llevando a cabo con respecto a la caravana de gente pobre y miserable que huye de la opresión severa, la violencia, el terror y la pobreza extrema de tres países: Honduras –principalmente Honduras, en segundo lugar Guatemala, en tercer lugar El Salvador y no Nicaragua-”, dijo Chomsky.

“Por cierto, tres países que han estado bajo la dura dominación de Estados Unidos, desde hace mucho tiempo, pero particularmente desde la década de 1980, cuando las guerras de terror de (Ronald) Reagan devastaron particularmente El Salvador y Guatemala, en segundo lugar Honduras. Nicaragua fue atacada por Reagan, por supuesto, pero Nicaragua era el único país que tenía un ejército para defender a la población. En los demás países, el ejército eran los terroristas de estado, respaldados por los Estados Unidos”, recordó el académico.

Según el profesor de la Universidad de Arizona, es lógico que la mayoría de migrantes sean de Honduras –de donde se estima unos 8 mil- porque el país se volvió ingobernable desde el golpe de Estado propiciado por Estados Unidos, en 2009. A ellos se han unido cerca de 2 mil salvadoreños y un sinnúmero de guatemaltecos.

“Y tú tienes esta increíble farsa en marcha, que el mundo está mirando con total asombro: Pobres, miserables, familias, madres, niños, huyendo del terror y la represión, de los que somos responsables, y en reacción, están enviando miles de tropas a la frontera. Las tropas enviadas a la frontera superan en número a los niños que huyen. Y con una notable campaña de relaciones públicas, están asustando a gran parte del país al creer que estamos a punto de ser invadidos por, ya sabes, terroristas de Oriente Medio financiados por George Soros, etcétera”, denunció Chomsky.

Y sentenció: “Quiero decir, todo esto me recuerda a algo que pasó hace 30 años. Tal vez recuerden que en 1985, Ronald Reagan se ató sus botas de vaquero y se puso en frente de la televisión, llamando a emergencia nacional, porque el ejército nicaragüense estaba a dos días de marcha de Harlingen, Texas, a punto de abrumarnos y destruirnos. Y funcionó. Quiero decir, este espectáculo es casi indescriptible. Incluso aparte de notar de dónde vienen, los países en los que hemos estado involucrados de manera crucial en la destrucción”.

La coincidencia generalizada de expertos, observadores y periodistas que cubren el drama de los centroamericanos que huyen de sus países es que es la respuesta de la gente en naciones donde reina la corrupción, la violencia, el terror y la pobreza, frente a la incapacidad de las autoridades de contener las acciones de pandillas, narcotraficantes y el crimen organizado.

La Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) afirmó recientemente que “las caravanas no son del agrado de los Gobiernos de sus países de origen, porque muestran sus fracasos e incapacidades. Por eso, tanto el Gobierno hondureño como el salvadoreño recurren a justificaciones similares para eximirse de responsabilidad por el éxodo de su gente”.

Tuesday, October 30, 2018

La caravana de salvadoreños hacia Estados Unidos

Por Guillermo Mejía

La caravana de salvadoreños inició su recorrido hacia Estados Unidos bajo la consigna del pueblo “cansado de la decadencia en este país manejado por corruptos ladrones”, pese a los llamados a desistir de parte del gobierno de Salvador Sánchez Cerén como de la embajadora norteamericana, Jean Manes.

Los migrantes, que se suman a los más de siete mil hondureños que rompieron capote hace días, se concentraron en el Salvador del Mundo –donde pasaron lluvia y frío- y caminaron rumbo a la frontera con Guatemala en busca del Norte dado que en el país no hay trabajo, abunda la corrupción y la violencia.

“Aquí no hay nada que hacer”, dijo uno de los migrantes, aunque de todos son conocidas las condiciones infrahumanas que les toca vivir a los migrantes hondureños, tanto en Guatemala como en México, con el agravante que son víctimas de una campaña de desinformación de la administración Trump.

Aunque el presidente Sánchez Cerén dijo que apoyaba a la caravana de hondureños y que Estados Unidos no les ha ayudado a evitar la migración de salvadoreños, su gobierno exhortó a “a nuestros compatriotas a no arriesgar sus vidas emigrando de forma irregular y, de manera especial, les llamamos a no exponer la vida de niñas, niños y adolescentes en un viaje de esta magnitud”.

Esa postura, unida a la aplicación de la ley a hondureños –muchos de los cuales tuvieron que lanzarse al río Goascorán-, se enmarca dentro del alineamiento de los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala a la política discriminatoria de Donald Trump, que incluso amenazó con quitarles la asistencia económica.

Por su parte, la embajadora Jean Manes llamó a desistir del viaje, porque “el presidente Donald Trump ha advertido que todas las personas que entren de manera ilegal a los Estados Unidos serán detenidas y procesadas para su deportación. La ley migratoria de los Estados Unidos está siendo aplicada más que nunca”.

Al contrario, “El Salvador no tiene que emigrar por un futuro mejor, lo mejor es crear su futuro aquí en El Salvador”, señaló Manes, a la vez que reiteró el compromiso de su gobierno “a trabajar con el pueblo salvadoreño para encontrar soluciones a los desafíos que enfrentan”.

Sobre la migración hacia el Norte, el periodista norteamericano David Brooks, columnista del diario La Jornada, de México, alertó recientemente que “no hay una crisis migratoria en Estados Unidos”.

“Tal vez el peor error de políticos en México y América Latina –tanto de derecha como progresistas- es aceptar la narrativa del gobierno estadounidense y responder con promesas de cooperación para buscar soluciones a un problema que no existe. Al aceptar la ficción y participar dentro de ella, se hacen cómplices de un complot político derechista con tintes fascistas aquí”, escribió David Brooks.

Todo se trata, según el periodista, de una estrategia de Donald Trump que está utilizando a los inmigrantes dentro de su campaña republicana que busca defender su control de ambas cámaras del Congreso en los comicios intermedios del próximo seis de noviembre.

Ilustró Brooks: “Veamos: la inmigración indocumentada a Estados Unidos está hoy día en uno de sus puntos más bajos desde 2000, y el año pasado llegó a su nivel más bajo en casi medio siglo. Los cálculos sobre flujos de inmigración indocumentada generalmente se miden con base en el número de detenciones por las autoridades en la frontera con México”.

Y remató: “En 2000 se registraron aproximadamente un millón 600 mil detenciones, bajaron un poco a mediados de esa década a poco más de un millón, y desde entonces se han desplomado. Durante el gobierno de Obama se registró un promedio de medio millón de detenciones cada año, y en el año fiscal de 2017 fueron sólo 310 mil 531; la cifra más baja desde 1971”.