Wednesday, February 13, 2019

Condenados a cinco años más de neoliberalismo económico

Por Guillermo Mejía

Por los vientos que soplan, El Salvador tiene asegurado cinco años más de prácticas económicas neoliberales –siguiendo el guión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- con lo que los sueños del cambio y prosperidad que vendió la campaña del presidente electo Nayib Bukele serán solamente eso, sueños.

Eso concluye la economista Julia Evelyn Martínez, catedrática de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), en entrevista con la Radio YSUCA sobre la propuesta económica de Nayib Bukele, quien derrotó sin despeinarse y con amplio margen al binomio Arena-Fmln en las elecciones presidenciales recién pasadas.

Según la maestra, la gente atendió “con una gran esperanza que (viniera) un partido o un presidente como Nayib Bukele a romper este paradigma neoliberal y a mí lo que me preocupa, que (me) da tristeza al mismo tiempo, es que si uno se atiene a lo que está escrito en la propuesta económica” pues “yo le diría a la población que no coma ansias, que no se entusiasme tanto”.

Eso por dos razones: En primer lugar, Bukele habla en el preámbulo del plan económico que promoverá una economía anti neoliberal, “pero cuando leemos la propuesta económica llegamos a la contradicción que él propone romper con el neoliberalismo, pero dándole seguimiento, incluso ampliando, el neoliberalismo”, sentenció.

Por ejemplo, buscará una inversión de unos 3 mil millones de dólares, donde la empresa privada sea la responsable del 70 por ciento; se consoliden los asocios público-privados con otro 20 por ciento; el Estado con tan solo el 8 por ciento, mientras la inversión de los municipios con el 2 por ciento.

En el fuerte del programa económico encontraremos exenciones de impuestos a la empresa privada, la flexibilidad laboral tan dañina para los intereses de los trabajadores, además de una educación en función de la productividad económica, no para alimentar el espíritu crítico de la población. En otras palabras, más neoliberalismo.

En segundo lugar, según Martínez, la propuesta pretende ser la base para una nueva economía, pero tiene un problema porque pretende hacerlo a partir de viejas ideas económicas. El problema que tiene es que se rodea de asesores y un posible gabinete de gobierno que es, precisamente, formado en políticas económicas neoclásicas.

En ese sentido, buscará mayor recaudación con impuestos, pero sin reforma fiscal; un gasto público más eficiente, pero sin equidad. Es un plan económico que está basado en la añeja teoría del rebalse que pretende que según se eleve la productividad económica habrá más fondos al erario vía pago de impuestos al consumo, nunca se buscará que el que tenga más pague más.

“Al final del segundo año creo que nos vamos a dar cuenta que los discursos, que las selfies, que el Twitter, que el Facebook, no son suficientes para resolver la problemática de la gente”, afirmó Martínez. “Y la gente, me temo, va a caer nuevamente en la desesperación, en la desesperanza” pues se dará cuenta que no hay nueva economía, sino un discurso populista, remarcó.

De acuerdo con la catedrática de la UCA, lo que se necesita en El Salvador es refundar la sociedad, refundar la economía “y eso solo se puede hacer desde una visión popular, una visión que sea no neoliberal e impulsando nuevas ideas que no las viejas ideas que están en la propuesta económica de Nayib Bukele”. Así de simple, así de sencillo.

Tuesday, February 05, 2019

El triunfo del voto del despecho, el desencanto y la frustración

Por Guillermo Mejía

El gane de la presidencia en primera vuelta por parte del ex alcalde Nayib Bukele, bajo la bandera de un oscuro partido de derecha, reflejó el voto del despecho, el desencanto y la frustración de un electorado que le dio la espalda a la cimentada dupla Arena-Fmln desde hace treinta años.

Según el Tribunal Supremo Electoral, la votación también mostró una participación popular a medias, por un poco más del 50 por ciento del padrón. Del total, Bukele se agenció el 53 por ciento, seguido por Carlos Calleja con un 31 por ciento, Hugo Martínez con el 14 por ciento y Josué Alvarado con casi uno por ciento.

Se traduce en 1.3 millones de votos para Gana; 831 mil votos para Arena y la coalición; 377 mil votos para el Fmln; y 20 mil votos para el partido Vamos.

La gente consultada por periodistas, así como los analistas coincidieron en que –como en pasados procesos electorales- se resiente la crisis de inseguridad y la crisis económica, seguido de las malas prácticas políticas, evidenciadas en la corrupción y el nepotismo, vibrantes en diversos gobiernos de Arena como en los del Fmln.

Bukele, que corrió por el partido derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) creado ni más ni menos por el ex presidente Tony Saca –ladrón confeso, preso por corrupción-, si bien ganó la partida a políticos en crisis, frente a la necesaria gobernabilidad no tiene un cheque en blanco, al contrario debe bajar la voz y buscar entendimientos.

Sus votantes, además de los de Gana que no es un partido de arrastre popular, provinieron sobre todo del izquierdista Fmln y de clasemedieros volátiles que aún resienten la enganchada que les propinó Arena y también el ex presidente Mauricio Funes con su “nace la esperanza, viene el cambio”. De ahí que se debe considerar la ausencia de casi la mitad del electorado.

El cardenal Gregorio Rosa Chávez comentó que “yo creí que (la votación) iba a ser masiva, pero dicen que no, andamos por el 50 por ciento, es un mensaje de quienes no quisieron ir a las urnas, me sorprende, pero quizá de rechazo, de desilución. Yo esperaba más. La gente fue de manera pacífica a la urnas, las mesas funcionaron bien, son buenas lecciones de lo que son buenas sociedades”.

Pero pasados los comicios presidenciales, según el prelado católico, a Bukele se le vienen desafíos muy grandes, el principal es la violencia homicida que hay que atacar de raíz, no solo con parches, con mucha inteligencia y que todos nos podamos involucrar, es el principal desafío.

“Segundo es despolarizar el país, estamos polarizados, esta campaña desató agresividad, ofensas, mentiras, eso no es bueno para una democracia. Esperemos que en su nueva posición dé un ejemplo de cómo llevar un país reconciliado en paz. Tercero, el país es de todos, debemos trabajar para que el proyecto político que necesitamos se haga presente cuanto antes, no podemos esperar más, ahí está el tema de la juventud, como dijo el papa (Francisco) en Panamá, necesita raíces, familias fuertes, oportunidades, un grupo de apoyo”, agregó Rosa Chávez.

Otro punto destacado de los resultados es que se cierra el episodio de la post guerra, ya que desde los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, tanto Arena como el Fmln se habían repartido la presidencia. Sin embargo, no se puede decir que Bukele y Gana son nuevos, sin pasado.

Es de esperar el rumbo que tomarán los perdedores, especialmente Arena y el Fmln, frente a los desafíos que presuponen los nuevos tiempos y el hastío de la gente que los rechazó en las urnas. Y, por supuesto, hay que atender a la futura administración de Bukele, que también tiene señalamientos de prácticas corruptas, al igual que el partido que lo cobija, Gana. Buena oportunidad de los periodistas para contarle las costillas al poder.

Tuesday, January 29, 2019

Elecciones presidenciales: La hora decisiva

Por Guillermo Mejía

El ambiente que rodea a las elecciones presidenciales de febrero no es para nada optimista, pues sin mayor esfuerzo se constata en la gente el desencanto, la desesperanza y el temor por vivir inmersa en una crisis de inseguridad y en su economía familiar. Además, lo que proponen los políticos no está a la altura de los desafíos.

Quedará en deuda la presidencia de Salvador Sánchez Cerén ante el fracaso de su gestión frente a los mismos problemas de inseguridad y economía que, cuando llegó, mantenían los ánimos del pueblo caídos, más allá del acostumbrado ilusionismo de las encuestas de opinión, los seudo debates mediáticos y las promesas recicladas.

Esa desesperanza y enojo se le debe primordialmente al otro fiasco que se llevaron los salvadoreños con la presidencia de Mauricio Funes, prófugo de la justicia bajo cargos de corrupción, que en 2009 logró, como nunca antes, inyectar un espíritu de cambio a la sociedad que venía de soportar veinte años de administración de la derecha con sus tropelías.

Precisamente es en ese contexto que agarró fuerza la candidatura del ex alcalde Nayib Bukele bajo la bandera del partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) que, no obstante que es una agrupación creada por el ex presidente Elías Antonio Saca, ladrón confeso que cumple una condena de 10 años por corrupción, no le significó mayor costo al aspirante de la golondrina.

Y, al revés, es lo que le han facturado tanto a Carlos Calleja, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), como a Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), dado que llevan el lastre de representar a partidos que han estado o están en el Ejecutivo y acusados de haberse corrompido.

Al final, frente al ardor, desesperanza y hastío con los partidos que han gobernado desde la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, no importó que Nayib Bukele haya rehuido el debate, presentara un plan con plagios, mantuviera poco contacto físico con sus seguidores y fuera acusado de cometer algunas fechorías.

Sin duda, tanto Calleja como Martínez, fueron al reencuentro de su gente a lo largo y ancho del país a fin de enamorar a sus bases contaminadas con la atmósfera de frustración y pesimismo que se ha visto reflejada en los estudios de opinión pública que se dieron a conocer en su oportunidad.

Inmenso reto enfrentaron los especialistas en el marketing político para tratar de levantar partos helados, gran esfuerzo de seducción tuvieron que hacer a fin de resucitar a estos candidatos de partidos políticos que ya estuvieron o están el poder, sin que dieran resultados; sin embargo, la hora decisiva es el tres de febrero.

“Durante la presente campaña hemos visto y escuchado de todo. Destapes, acusaciones, golpes, insultos, amenazas, agresividad, populismo, ‘trolles’, arrogancia, evasivas, ridiculeces, todo ello mientras el panorama nacional sigue desangrándose con la violencia y con la salida del país de cientos de compatriotas que no ven otra escapatoria a la situación que vivimos”, afirmó la escritora Jacinta Escudos.

Y agregó: “Quizás lo más indignante es que los diseñadores de las campañas políticas insultan la inteligencia de la ciudadanía pensando que basta enfocarse en el descontento generalizado para vendernos a su correspondiente candidato. Los partidos políticos no asumen como obligación hablar con claridad, pero sobre todo con objetividad sobre sus propuestas”.

Como sabemos, pues, elecciones van y elecciones vienen.

Al fondo, hay que lamentar la ausencia de una ciudadanía crítica que haga valer sus derechos y asuma sus deberes políticos.

Tuesday, January 22, 2019

A propósito de la recta final del proceso electoral

Por Guillermo Mejía

El asesinato de miembros de la Policía Nacional Civil (PNC), de la Fuerza Armada y la incontenible hemorragia que desangra a los salvadoreños componen el escenario del proceso que arribó a su etapa final, y el próximo 3 de febrero se elijará al presidente de la República entre cuatro figuras políticas cuyos perfiles distan del estadista que necesitamos.

De lo que Carlos Calleja, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena); Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln); Nayib Bukele, de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana); y Josué Alvarado, de Vamos; han expuesto ante los problemas nacionales, pues, a leguas se nota que nos quedaron en deuda.

Sobre violencia y seguridad, así como situación económica y crisis fiscal, que son cuestiones que vienen socavando los programas de gobierno de la posguerra, los candidatos presidenciales poco o nada han propuesto con mayúscula, más bien –como les han señalado voces críticas- quizás respondieron para salir del compromiso más que tener alternativas viables y justificadas, especialmente en lo financiero.

La campaña electoral, pobre y deslucida, nos deja tantas deudas. Para el caso:

En primer lugar, y como siempre, la incidencia de las pandillas o maras en los procesos electorales se volvió a sentir en la sociedad salvadoreña. A la vez, tras bambalinas, la anuencia de los partidos políticos hacia esos grupos para no verse limitados en su proyección pública. Son cuestiones que no podemos obviar y que van para largo.

El asesinato de nueve miembros de la PNC, integrantes de la Fuerza Armada y la imparable muerte de pobladores a lo largo y ancho del país, han demostrado que el crimen organizado sigue teniendo la iniciativa frente al caduco discurso oficial que anuncia que existen mejoras sustanciales en seguridad pública.

En ese sentido, me solidarizo con la familia de Bryan Alexander Castro, estudiante de Periodismo de la Universidad de El Salvador (UES), asesinado en medio de la vorágine que nos agobia en este país.

En segundo lugar, fuimos testigos de una pobre campaña proselitista y el alineamiento mediático que dista de corresponder a las necesidades informativas de la población para que asuma el compromiso ciudadano con el ejercicio del poder, a lo que se agregó la presencia tóxica de trolles -de todos los colores- que inundaron las redes sociales con su pestilencia.

Por ejemplo, el personaje que concentró la atención y animó el imparable ataque con motivaciones electoreras en las redes sociales fue el ex presidente Tony Saca, condenado por corrupción y que purga una pena de 10 años en el penal de Mariona: Desde el olvido Carlos Calleja, cuando Saca fue presidente bajo la bandera de Arena, pasando por la negación de Nayib Bukele, candidato de Gana -precisamente el partido político creado por Saca- hasta el ataque de Hugo Martínez siendo Saca y Gana la tabla de salvación de los últimos dos gobiernos presididos por el partido Fmln. ¿Pueden Arena, el Fmln o Nayib Bukele (con Gana) asumir demencia en el caso de Tony Saca?

En tercer lugar, todavía estamos lejos de optar por el debate consciente y enriquecedor de los ciudadanos como herramienta de discusión, menos si hablamos de transparencia en el ejercicio del poder. Aunque, en esta ocasión hubo conversatorios con los candidatos en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) e intentos de debate en la Universidad de El Salvador (UES) y la Asociación de Radiodifusores (Asder), estos dos últimos a los que no asistieron los candidatos por el partido Gana que pregonan no ser más de lo mismo.

Ojala que más temprano que tarde los que participan en procesos electorales para arribar al poder asuman el compromiso de poner en discusión sus planteamientos, justificarlos y demostrar su viabilidad financiera, como amerita toda democracia. Y que, por cierto, no caigan en el error de poner cualquier cosa en busca de votos -dado que el papel aguanta con todo- mucho menos cometer plagio bajo la mala costumbre del “copy-paste”.

Wednesday, January 16, 2019

Los desaparecidos: Olvidados por los candidatos presidenciales

Por Guillermo Mejía

A pesar que los desaparecidos de la violencia social son miles cada año, los candidatos de los partidos políticos que buscan la presidencia no los han tomado en cuenta dentro de sus promesas de campaña. Si al caso, se han referido marginalmente a la situación de inseguridad reinante donde básicamente prometen más de lo mismo.

Cifras ofrecidas por la Fiscalía General registran cuando menos 3 mil 514 denuncias de personas desaparecidas durante 2018, cifra superior a los crímenes que sumaron 3 mil 340 durante el mismo periodo, de acuerdo con la Policía Nacional Civil (PNC). Al sumar las estadísticas resulta dantesco.

Las desapariciones de personas se dispararon durante el periodo de tregua del gobierno del presidente Mauricio Funes con las pandillas cuando se solaparon los crímenes para que artificialmente se mostrara una baja sensible de un promedio de unos 20 asesinatos a seis o cinco por día, situación que mientras no se conoció a fondo dio para proclamar un rotundo éxito en los planes de seguridad.

Desde esa fecha y, en coyunturas especiales como las electorales, las pandillas han tenido a bien utilizar sus estrategias a fin de sacar ventajas con funcionarios en ejercicio o políticos que buscan arribar a puestos de poder al grado que, por ejemplo, miembros de los principales partidos contendientes en los comicios de 2019, Arena, Fmln y Gana, han participado de negociaciones turbias.

De cara a las elecciones presidenciales de febrero próximo, los candidatos han coincidido en buscar alternativas que no sean “manoduristas”, utilizadas tanto por gobiernos de Arena como del Fmln, calificadas como fracasadas porque en lugar de resolver el grave problema de violencia social solo significaron echarle más leña al fuego.

El ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, recientemente señaló que no ve cambios sustanciales en las propuestas de los candidatos frente a los desafíos que representa la violencia social, más que todo buscan humanizar el tratamiento del caso y que en el actual gobierno ya han dado pasos concretos. El programa “Yo cambio”, según él, es prueba de ello.

Sin embargo, de los candidatos presidenciales no se ha escuchado nada sobre el desaparecimiento y menos del desplazamiento interno forzado por la violencia.

Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) dada a conocer con Cristosal reveló que 8 de cada 10 salvadoreños considera que el Estado debe reconocer el desplazamiento interno forzado por la violencia.

Son al menos 235 mil compatriotas que se vieron obligados a dejar su lugar de residencia, por la violencia imperante, durante el año pasado.

Asimismo, el estudio concluyó que el 75.7 por ciento de los encuestados indicó que las medidas extraordinarias de seguridad había permitido al gobierno recuperar en poco o nada los territorios controlados por las pandillas, mientras que el 75.1 por ciento de los encuestados consideró que las restricciones habían reducido la delincuencia en poco o nada.

Los participantes también mostraron en un 65.5 por ciento su apoyo en mucho o algo la promulgación de una ley de rehabilitación de pandilleros como respuesta integral al problema.

El abogado de Cristosal, David Morales, dijo que “esta es la voz de la opinión pública que deben escuchar las candidaturas y los equipos que están trabajando por obtener la presidencia de la república y el futuro gobierno”. Como dicen, el vivo a señas y el tonto a palos.

Wednesday, January 09, 2019

Las elecciones presidenciales: Una cita a ciegas

Por Guillermo Mejía

Más que adentrar de forma crítica al ciudadano al proceso electoral y sus protagonistas, como reza el deber ser de los periodistas, el sistema de comunicación colectiva salvadoreño se decantó otra vez por la acostumbrada espectacularización informativa con lo que queda en evidencia su falta de compromiso con la profundización de la democracia.

De esa manera, carentes de información valiosa, escogeremos al futuro presidente entre Carlos Calleja, del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena); Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln); Nayib Bukele, de Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana); y Josué Alvarado, del partido Vamos.

Como he expresado en otras oportunidades, en el periodismo nacional no se trasciende de prestar micrófono y, algo lamentable, de convertirse en cajas de resonancia de la propaganda política de los candidatos presidenciales y sus partidos, sin que se asuma una postura consecuente con los intereses de la sociedad.

Nos hace falta información trabajada con responsabilidad, el abordaje a profundidad de temas que aclaren el panorama para los ciudadanos y las respuestas oportunas a situaciones comprometedoras por parte de los que buscan la silla presidencial; es decir, cumplir con una misión trascendental que han depositado los ciudadanos en los periodistas.

En realidad, ¿quiénes están detrás de las candidaturas presidenciales?, ¿a qué intereses responden los que manejan los hilos del poder en los partidos contendientes?, ¿de dónde provienen las millonarias inversiones de los políticos en la campaña electoral?, son preguntas que merecen ser respondidas para transparentar el proceso.

Y, claro, por respeto a la ciudadanía, los candidatos presidenciales tienen que presentar planes concretos de la forma en que tratarán los problemas nacionales, por ejemplo crisis económica y deuda externa, las pandillas y la violencia social, la precaria educación y el decadente sistema de salud, entre otros, más que dejar todo al marketing y las encuestas electorales.

En ese sentido, es necesario también que en la sociedad salvadoreña se instaure de una vez por todas el debate de los postulantes sobre temas de interés colectivo y ante tal mecanismo no es posible que los candidatos rehúyan participar, porque demuestran el irrespeto a los electores. El ejercicio del poder amerita la discusión libre y oportuna.

En consecuencia, la ciudadanía salvadoreña debe ser respetada en su derecho a la información por parte de dueños, editores y periodistas de cara a las elecciones presidenciales de 2019; mientras, los candidatos y sus partidos tienen que respetar la autonomía del trabajo periodístico a fin de estar en sintonía con la profundización de la democracia.

“El paso de la microdemocracia a la macrodemocracia, o democracia de las sociedades industriales, supone la invención de algunos instrumentos para salvar la brecha abierta entre los pocos que hacen la política y aquellos sobre los que esa política se ejecuta”, señala el maestro español Javier del Rey Morató.

“Y esos instrumentos no son otros que los medios de comunicación, que hacen posible la comunicación política, ese fenómeno cultural que se produce desde el subsistema de la comunicación social, y cuya autonomía relativa hace posible una realidad bien distinta de la que genera en una dictadura, en la que está atrapado en la redes del subsistema político, que lo acapara todo”, afirma el especialista.

Tanto en el proceso electoral, que culmina el próximo 3 de febrero, como en otros órdenes de la vida nacional, es urgente que los medios de comunicación den un salto de calidad, para corresponder a los derechos ciudadanos. Si bien es válido que los medios perfilen sus críticas al ya caduco sistema político nacional, también es necesario que hagan lo propio en el sistema de comunicación colectiva.

Tuesday, December 18, 2018

Los fantasmas del general Munguía Payés

Por Guillermo Mejía

Con asombro se escucharon las advertencias del ministro de la Defensa, general David Munguía Payés, sobre la posibilidad de un levantamiento popular producto de un fraude en las elecciones presidenciales del próximo tres de febrero, situación que no ha sido tema de discusión salvo las denuncias de uno de los candidatos que incluso fue corregido por su propio partido político.

“Ha habido en el pasado algunos llamados de políticos a la institución armada precisamente porque no se encuentran satisfechos con el resultado; entonces nosotros esperamos, creemos en el sistema, que nada va a suceder y que no tengamos que intervenir en caso de que haya un levantamiento popular en función de que la gente crea que las elecciones no se han desarrollado como deben desarrollarse”, advirtió el funcionario.

“La FAES se va a mantener fiel al mandato constitucional, esperamos que no nos vayan a comprometer, en el sentido de que yo pedí juego limpio al sistema político del país porque si aquí no se juega limpio podemos tener una conmoción social”, afirmó en abierta contradicción con el Artículo 211 de la Constitución de la República que señala a la Fuerza Armada como apolítica y no beligerante.

Sin embargo, el general justificó sus declaraciones en que “yo soy político y debo emitir opinión”; es decir, “soy el político de la Fuerza Armada de El Salvador porque soy un miembro del gabinete del Gobierno”.

De inmediato, se escucharon las opiniones contrarias a la postura del militar, dado lo delicado de enredar a la institución armada en asuntos políticos, característica del estamento hasta la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, cuando quedó establecido su papel a la defensa de la soberanía nacional.

El diputado arenero, Mauricio Vargas, contestó que “aunque el ministro sea un ingrediente político, tiene que sopesar todos los componentes de la institución, porque no es a su persona, es a la institucionalidad”.

“Adicionalmente, no se puede venir a decir de esta manera cuando él ha jugado un papel con el Fmln, con Mauricio Funes, y se habla entre rumores y entre corrillos que está jugando un papel con Nayib Bukele siendo complaciente con concepciones políticas y en visiones institucionales”, remató el diputado.

Y, precisamente, fue el candidato Bukele, del partido derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana), quien habló sobre un posible fraude en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) por el cambio de intensidad en el color de la bandera del partido en la papeleta, a la vez que llamó a sus seguidores a una protesta callejera.

Empero, dirigentes de su mismo partido Gana descalificaron las denuncias y negaron que sus bases hayan participado en la protesta.

Las actuaciones controversiales del general Munguía Payés no son nuevas. Durante el gobierno de Mauricio Funes, prófugo de la justicia por denuncias de corrupción y asilado en Nicaragua, fue el “padre de la tregua” del gobierno con las pandillas, situación que disparó la violencia con el incremento de los desaparecidos y los respectivos cementerios clandestinos y la consolidación de las maras.

Además, aunque le debe obediencia al presidente de la República, son recordadas las palabras nada afortunadas sobre la inferioridad militar de El Salvador frente a Honduras que –según él- le bastaban minutos para destruir la infraestructura nacional. El ex presidente Funes en esa oportunidad lo apañó diciendo que era una apreciación personal del general.

Hay que agregar la gravedad de que en ambos gobiernos del Fmln, en los cuales ha sido funcionario de seguridad y de la defensa, se ha militarizado al extremo la seguridad pública con el incremento de casos de violaciones a los derechos humanos. En el fondo, cabe preguntarse: ¿A las cabales quién es el ventríloco que se expresa mediante la figura del general David Munguía Payés? Póngale coco.