Friday, November 22, 2013

El paraíso de la seudo comunicación

Por Guillermo Mejía

La carrera sin fin en la revolución de las nuevas tecnologías con su impacto innegable, el destello de informaciones fragmentadas y la pérdida del ser humano camino a convertirse en sujeto mecanizado son evidentes en la sociedad contemporánea, por lo que urge la reinvención de ese sujeto social en su condición humana.

Esas fueron algunas preocupaciones del recién desaparecido filósofo venezolano Massimo Desiato, escritor y profesor universitario, que desde antes de iniciarse el Siglo XXI tuvo un discurso crítico y humanista frente a la seudo comunicación imperante en la sociedad producto de lo que denunció como “turbocapitalismo” (motor acelerado hasta más no poder).

“En esta aceleración, la configuración que solíamos llamar ‘hombre’ desaparece. Emerge una generación en el ciberespacio de ‘mutantes’. El hombre se transforma en otra cosa, algo que se hace frente a nuestros propios ojos que van perdiendo, a causa de la desaparición misma de nuestra configuración, la capacidad de ver. Ya no vemos, somos vistos”, dice el filósofo.

En ese marco, advirte sobre el riesgo de que en la pérdida del sujeto humano aparezcan las máquinas-sujeto y se tengan:

1. Máquinas-sujetos basadas en ‘sistemas de información y caracterizadas por la repetición y la falta de pregunta acerca de si lo que están haciendo corresponde a lo humano del hombre’. Estas máquinas-sujetos tienen en el fondo hombres colocados en lejanías interactivas, en una soledad que tratan de solventar mediante la virtualidad.

2. Tendríamos hombres-sujetos basados en la ‘comunicación’ y caracterizados por la ‘constante posibilidad de hacer surgir la pregunta acerca de lo humano del hombre evitando así la deshumanización a manos del propio hombre’. El hombre-sujeto está colocado en cercanías recíprocamente activas.

“En las máquinas-sujetos, donde el hombre es fondo y residuo de lo que la virtualidad deja, la lejanía se acompaña a una obsesión de localización, es decir, la máquina-sujeto exaspera la interactividad por el terror a la soledad del ‘hombre fondo’”, señala Desiato.

“De ahí que el móvil en la mano, el correo electrónico constantemente conectado, Skype y cuanto otro sistema de conexión de última generación, constituyan el dispositivo básico de la máquina-sujeto-hombre-fondo. Pero estos dispositivos y esta mutación por más que representen lo más cercano a la desconfiguración radical respecto de la generación formada en la tradición del libro, de la prensa, de la radio, de la televisión, tienen que remitirse al hombre-sujeto y a la comunicación, abandonando el sistema de información: ‘Efectivamente, siempre llega un momento en que es preciso apagar la máquina y hablar con alguien. Todas las competencias que tenemos con las tecnologías no conllevan para nada una competencia en las relaciones humanas’”. (La cita última es de Aguilar García, T. En: Ontología cyborg. Barcelona, Gedisa. pp.63)

Aunque estemos frente a un “tiempo rápido que se traga el tiempo”, o sea la desaparición de la temporalidad, a la vez que la globalización ha cambiado el concepto de espacio, estamos en todas partes y por tanto en ninguna, no es cierto que se logre eliminar la diferencia entre sistemas de información y de comunicación (las máquinas no pueden sustituir al ser humano).

En la misma línea de pensamiento, Desiato advierte sobre la tecnología como “una ilusión de comunicación”: “No importa la cantidad de información que pongan a la mano, si ella no logra ser integrada en un proyecto. ¿De qué vale tener tanta información si no se sabe qué hacer con ella? Lo que más bien produce es más dispersión”.

De nada sirve el saber memorizado en una computadora si este saber no se integra a la vida de los hombres mismos. Mas el filósofo venezolano pide que no se malinterpreten sus palabras, porque las nuevas tecnologías no son malas en sí, lo que está mal es el uso que se hace de ellas, así como la manera de enfrentarlas.

“Saber usar la máquina es distinto a saber operarla; lo primero va mucho más allá de aprender el folleto de instrucciones, en tanto que apunta a un saber hacer frente a la fascinación. El buen uso de la máquina remite a la discriminación y selección de los estímulos, a su integración en un paradigma distinto de aquel de la tecnología y de los medios de comunicación masiva”, señala el académico.

Desiato orienta: “En ningún canal de televisión o radial aparecerá la cuña ‘apague el televisor’, cuando éste debería ser apagado. Esa cuña sólo vendrá de afuera. La moralización de los medios no pasa por los medios mismos, pues allí más que nunca se concentran los intereses y el poder”. Hay que recuperar la comunicación para formar una comunidad que recupere lo público.













Thursday, October 24, 2013

Sindicalismo y movimiento popular:
Vida y lucha de Guillermo Rojas

Por Guillermo Mejía

Recibí de manos del estimado amigo y luchador social Guillermo Rojas, el histórico líder del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social (STISSS), su obra autobiográfica titulada “Sindicalismo y movimiento popular: Vida y lucha de Guillermo Rojas”, un sugestivo recuento del trajinar de un salvadoreño comprometido con la lucha por la dignidad y la libertad.

“Relato mis experiencias sindicales de finales de los años 60, y, de ambas, desde finales de los años 70 y principios de los 90, cuando logro mi incorporación a una de las organizaciones populares de la época”, dice Rojas en el prólogo del libro de 146 páginas, editado por esfuerzo propio en agosto de 2013.

“En mi niñez temprana logré obtener algunas vagas ideas del sindicalismo. Ello fue posible porque en ocasiones acompañé a mi padre adoptivo a reuniones del sindicato al que él pertenecía. Era el sindicato de trabajadores de la fábrica de abonos orgánicos. Esta fábrica funcionaba en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como comunidad ’22 de abril’ del municipio de Soyapango”.

Nos cuenta Rojas como “una de las primeras y difíciles experiencias políticas” su participación en la protesta cívica por el fraude electoral de 1977, que terminó en la masacre de la Plaza Libertad, de San Salvador, cuando la dictadura militar arrebató el gane electoral a la oposición política. Meses después se incorporó al STISSS.

“Por el mes de agosto de este mismo año, me vinculé a las filas del Partido Comunista Salvadoreño, PCS y con ello inicia mi formación política e ideológica; pero varios meses después, fui reclutado por mi hermano Oscar para el Frente de Acción Popular Unificada, FAPU”, añade el ahora docente universitario tras sus estudios en filosofía y educación.

Como dirigente sindical del Seguro Social participó en la fundación e integración de la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños (UNTS), en 1986, además de otras organizaciones que tenían en agenda la lucha reivindicativa de obreros y campesinos, a la par de la lucha política bajo la directriz de la izquierda revolucionaria (él pertenecía a la Resistencia Nacional).

Uno de los episodios de la vida sindical y política de Rojas que aparecen en el libro se refiere a “La huelga de 30 días”, en 1985, bajo la administración del Doctor Jorge Bustamante, ginecólogo de respeto ya fallecido, que concluyó en una brutal represión policial –incluso murieron cuatro efectivos militares de civil a manos de los mismos policías que los confundieron.

Al leer esa parte del valioso documento histórico caen en mi memoria las imágenes de ese suceso que tensó a la sociedad salvadoreña inmersa en la guerra civil, incluso una de mis hermanas trabajaba en el Hospital General del ISSS, precisamente en la sala de emergencias donde ingresaron los policías a punta de bala, lanzaron al personal al suelo y lo amarraron.

“Estando boca abajo y amarrado, le decía a una de las compañeras que se encontraba muy cerca, que resistiéramos hasta que amaneciera (pensaba que en algún momento podrían desalojarnos del lugar y llevarnos para matarnos en otro); la compañera con mucha lealtad me contestó: ‘Sí, señor Rojas’”, remembra el dirigente sindical sobre ese hecho de represión.

Más adelante, nos relata que, según otros sindicalistas presentes, los policías capturaron a los cuatro efectivos militares de civil, les ordenaron colocarse boca abajo sobre el piso y procedieron a ejecutarlos con sus armas a pesar de que los asesinados les insistían que no los mataran porque eran “de los mismos”. Supuestamente creyeron que eran sindicalistas armados.

Como esa, hay otras anécdotas de Guillermo Rojas, entre ellas su participación en la multitudinaria marcha del 22 de enero de 1980, que fue reprimida con fuego de metralla a la altura del Palacio Nacional, así como su incorporación a la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre de 1989 que incluyó la noticia de que había muerto en combate –por suerte resultó ser falsa.

Al final del prólogo del libro, Rojas nos dice: “espero y deseo que algunas de las ideas y argumentos expuestos en los siguientes relatos acerca de mi experiencia sindical y política, sean de alguna utilidad a las nuevas generaciones de sindicalistas; a esas generaciones que han optado por cierto nada fácil y sí muy intrincado de la lucha reivindicativa y política de los trabajadores…”.

Exitos, Guillermo Rojas. Te apreciamos mucho en la familia.













Tuesday, October 01, 2013

Pieza de Indias: Africanos en El Salvador

Por Guillermo Mejía

El título de este artículo es tomado del documental realizado por la Secretaría de Cultura con el fin de coadyuvar al rescate histórico sobre la herencia africana en El Salvador, tema invisibilizado por la pervertida “política de blanqueamiento” impuesta desde el Estado, además de reivindicar la afrodescendencia que corre sobre las venas del salvadoreño del Siglo XXI.

“Pieza de Indias: Africanos en El Salvador” fue parido por la Dirección de Cine y Audiovisuales, Dirección Nacional de Artes, de dicha secretaría, bajo la dirección del culturólogo Marvin Aguilar bajo la supervisión de Jorge Dalton junto a un equipo idóneo, con el aporte intelectual de especialistas como Pedro Escalante Arce, Carlos Leucel, Marielba Herrera, entre otros.

La herencia africana en nuestra región centroamericana pretende ser negada y sólo es asumida –en muchos casos a regañadientes- donde las características físicas son tan obvias, en otras palabras la “política de blanqueo” nunca fue superada, tal es el caso de El Salvador donde el ancestro de color se fue diluyendo en la mezcla de la población que se asume en general mestiza.

El historiador salvadoreño Pedro Escalante Arce aseguró en una ocasión que dado ese mestizaje ha perdurado un porcentaje de la población salvadoreña que lleva sangre mulata en sus venas, pero “en la casi totalidad de casos sin tener en absoluto conocimiento del ancestro, al cual comentaristas e historiadores y el sentimiento popular sumieron en el olvido y callaron el mensaje”.

Tanto así que El Salvador, sumido en ese mestizaje “y no obstante que la memoria colectiva se volvió amnésica respecto al legado negro y mulato, y lo rechazó, lo indudable es que ha dejado, de una manera u otra, su impronta en los salvadoreños”, afirma Escalante Arce. Incluso la palabra guanaco –con la que se designa al salvadoreño- tiene íntima relación con el mundo mulato.

Para el caso, la participación activa de los negros y pardos en el movimiento de independencia centroamericano de España, es un hecho incuestionable. Uno de los casos emblemáticos es el del 5 de noviembre de 1811, en San Salvador, del cual de cumplieron 200 años en el 2011, aunque en la fiesta oficial nunca se reivindicó el aporte de nuestra gente de color.

Vale recordar las palabras de Miriam Miranda, integrante de la Organización Fraterna Negra Hondureña (OFRANEH): “El silencio y el olvido al que hemos sido condenados en Centroamérica los pueblos que poseemos herencia africana, es parte del feudalismo que impera en el istmo”.

“Desde la invisibilización hasta el avasallamiento, han sido las políticas de los Estados centroamericanos que se han distinguido en la historia por la violencia y desprecio hacia los pueblos indígenas y negros”, agrega. En nuestra región hay más de tres millones de afrodescendientes.

Miranda recuerda la introducción de esclavos en Centroamérica provenientes de Africa en los siglos XVI y XVII por la explotación minera y asentamientos de africanos, por ejemplo, en ciudades como Santiago de los Caballeros y Villa de la Gomera en Guatemala; El Realejo, San Felipe de Austria, Santa María del Aro, y Abierto, en Nicaragua; San Vicente, en El Salvador; y la Puebla de los Pardos, en Costa Rica.

El lamentable grado de ignorancia de los salvadoreños sobre el legado negro lo pone en evidencia el especialista José Heriberto Erquicia, de la Universidad Tecnológica, quien recuerda el trillado discurso de que “aquí no hay negros porque Martínez los prohibió” y que cuando los hay se refieren a “personas que nos visitan del exterior” sin asumir lo propio. Nada más falso.

Nos recuerda Erquicia: “El proyecto de nación de los gobernantes salvadoreños de finales del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX era el de homogenizar las diversidades étnicas de todos los pobladores de la naciente Nación y volvernos ciudadanos de un Estado-nacional. Mediante la idea de “dejar de ser indígena, negro o mulato”, por ser ‘moderno’, ‘educado’, ‘escolarizado’, ‘civilizado’. La visión fundamental era que para modernizarse y ‘avanzar’ hay que dejar de ser indio, negro y mulato, y pasar a ser mestizo”.

Como he escrito en otras ocasiones, hay una cuenta histórica con nuestros antepasados de origen africano que en condiciones infrahumanas, injustas y denigrantes fueron arrancados de sus lugares en Africa y traídos como esclavos a tierras americanas. Sería bueno para la salud de la sociedad salvadoreña entrarle en serio a este asunto histórico.

Susceptible a mejoras, porque siempre quedan deudas al respecto, hay que celebrar el aporte hecho con el documental “Pieza de Indias: Africanos en El Salvador” como un primer abordaje audiovisual a tan rica y negada historia nacional. Es importante que existan profesionales comprometidos con tan loable labor.

Para que aprecien el documental, pueden acceder a las siguientes direcciones gracias a la producción y distribución de la entidad afrohondureña Organización de Desarrollo Etnico Comunitario (ODECO), fincada en puerto-ciudad de la Ceiba, departamento de Atlántida, caribe de Honduras:

1. http://plataformacumbremundialafro.blogspot.com/2013/09/documental-pieza-de-indias-africanos-en.html

2. http://www.youtube.com/watch?v=yviEMgxjYqI












Monday, September 16, 2013

El laberinto mediático

Por Guillermo Mejía

La actual coyuntura electoral nos envuelve hasta la parálisis por la presencia de una lógica mediática que, además que nos cuenta a medias las situaciones o personajes involucrados, se rebusca en la perversa espectacularización dirigida a un consumismo exacerbado más que a configurar conciencia crítica sobre la realidad.

De esa forma, hemos sido “impactados” por una serie de acontecimientos dirigidos a persuadir, ya sea por parte de sectores de poder (algunos institucionalizados) o por los intereses mediáticos, que fácilmente se vislumbra que persiguen fines particulares de cara a las elecciones presidenciales de febrero de 2014.

No es posible que, por ejemplo, los periodistas dejen las temáticas –algunas de importancia por referirse a la cosa pública- sin llegar a conclusiones, mientras los espacios informativos y de opinión dan seguimiento morboso a otros temas que más que todo son “cortinas de humo” frente a problemas cruciales.

En ese sentido, hemos asistido en los últimos días a una cantidad de informaciones mal tratadas sobre el caso de corrupción que se conoce como Bulevar “Diego de Holguín” (luego Monseñor Oscar Arnulfo Romero) cuya salida espectacular curiosamente se dio en medio de resquemores por la aprobación de los fondos del milenio por Estados Unidos.

En el caso se involucra al ex ministro de Obras Públicas, Jorge Nieto, su vice ministro Sigifredo Ochoa Gómez, además de otras personas, pero ha quedado la duda sobre el que fuera también ministro David Gutiérrez, así como las acusaciones que sobre él diera el dirigente arenero Hugo Barrera (dice que escuchó que Gutiérrez le entregó $40 millones al ahora candidato Tony Saca).

La pregunta reiterada al respecto por parte de un periodista desequilibró al Fiscal General, Luis Martínez, que le advirtió señalando con su dedo que tenía que respetarlo. Situación penosa y lamentable que pasó así nomás, sin que el medio de comunicación, ni el gremio de periodistas denunciara el hecho de intolerancia de un funcionario público.

Resulta raro que lo dicho por Barrera en el Canal 21 no de para iniciar una investigación por estar dentro de la coyuntura electoral, según lo expresado por el Fiscal General.

Por otro lado, está el caso del cartel del narcotráfico conocido como Texis -existencia nunca admitida con anterioridad por el gobierno de turno. Una serie de capturas de los que algunos llaman los operativos del cartel salió también en momentos en que se discutía la aprobación del segundo aporte de los fondos del milenio y las quejas de Estados Unidos. ¿Coincidencias?

Para ilustrar esta situación también creo que es importante señalar el teatro montado entre las autoridades de El Salvador y de Honduras respecto al islote Conejo, ubicado en el Golfo de Fonseca, donde el gobierno salvadoreño protestó porque su par hondureño izó la bandera al inicio de las fiestas patrias centroamericanas (cada cual asegura que el islote le pertenece).

El punto está en que ni en El Salvador ni en Honduras tenemos acceso a información de peso acerca de la validez de las posturas de cada gobierno; en ambos sistemas mediáticos se cae en el “patrioterismo”, el guión perfecto de “cortinas de humo” en dos sociedades que afrontan graves problemas de inseguridad, crisis económica y que están en procesos electorales.

Como sabemos, el tema del islote Conejo así como llega –coyunturalmente- se va.

El profesor español Ramón Reig nos recuerda que por esa lógica mediática “se produce una actuación por parte de los medios de comunicación generalmente orientada no a reducir (…) la incertidumbre humana sino a mantenerla cuando no a incrementarla”.

“Los medios de comunicación llegan a producir en la comunidad lo que denominaremos efecto de hibernación, como lógico resultado de una paralización de la actividad asimilativa de la mente, incapaz de interpretar un elevadísimo cúmulo de material informativo bruto que la lleva a la desconexión y a la confusión respecto a su entorno”, señala Reig.

Lastimosamente, la sociedad salvadoreña tiene un déficit de información clave que le serviría para reflexionar sobre su entorno, además de la inexistencia de un verdadero debate plural de ideas sobre los problemas que la aquejan. Lo que vemos es el culto al espectáculo y la puesta en escena del más vivo (y obviamente el más bruto). El interés público sale sobrando.











Friday, August 30, 2013

Las elecciones marchitas

Por Guillermo Mejía

El ambiente que rodea a las elecciones presidenciales de febrero de 2014 no es para nada optimista, pues sin mayor esfuerzo se constata en la gente el desencanto, la desesperanza y el temor por vivir inmersa en una crisis de inseguridad y de bolsillos. Para rematar, las figuras políticas de la contienda más bien parecen tizones apagados.

Los ánimos están caídos, más allá del ilusionismo de las encuestas de opinión, los seudo debates mediáticos que se instituyen y la cantidad de promesas –ya fallidas por recicladas- que se marchitan una vez salen de los labios de los contrincantes que en realidad son representantes de corporaciones mercantiles.

Recordemos el espíritu que inyectaron las promesas de cambio del 2009, que sacudieron a esta sociedad conservadora pero cansada de tanta frustración, y comparemos la negatividad que embarga a la ciudadanía con vistas a los comicios donde ni Norman Quijano, ni Salvador Sánchez Cerén, ni Elías Antonio Saca logran sacar chispa.

Inmenso reto enfrentan los especialistas en el marketing político para levantar a los partos del hielo, gran esfuerzo de seducción tienen que hacer a fin de resucitar a estos personajes que ya estuvieron o están el poder, sin que dieran resultados, frente al huevo de tres yemas del azote del crimen y la crisis económica –preocupa que ningún partido tiene proyectos serios y viables.

Para coadyuvar al debate de ideas en torno al proceso que ya inició –aquí la ley sale sobrando y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) es un espanta pájaros- aprovecho la ocasión para recordar algunas ideas expuestas en coyunturas anteriores, pero que no pierden actualidad, porque nuestros problemas parecen congelados en el tiempo:

La participación ciudadana en un proceso electoral no se puede conformar con tan sólo ser objeto de encuestas de opinión, información genérica sobre candidatos y partidos políticos, promesas de campaña y las condiciones de infraestructura básica para asistir al evento.

Quedarse ahí forma parte de la concepción tradicional sobre la participación de los ciudadanos en la elección de sus autoridades; sin embargo, solamente asegura que esos electores ejerzan su soberanía con tan sólo emitir su voto no así que se vean involucrados en el proceso desde su génesis, o sea en escoger candidatos y definir los temas de debate desde las bases.

Si bien no se pueden negar cambios en los procesos electorales desde el fin de la guerra civil –acordémonos de la cultura del fraude- aún falta una perspectiva cívica con esa participación que vaya más allá de los sondeos de opinión, de las decisiones verticales de las cúpulas partidarias y de la concentración del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en manos de los mismos políticos.

Considerando que la política se observa y reconoce a través del sistema mediático, por eso es tan importante asumir los retos de la comunicación política, una forma conciente desde la comunicación colectiva conlleva una perspectiva ciudadana que privilegie la participación del conglomerado mediante prácticas deliberativas que impacten en la escena pública.

La autora y catedrática colombiana, Ana María Miralles, afirma que dar voz a la gente pasa “por procesos deliberativos de formación de opinión pública, que se constituyen en toda una práctica pedagógica, con un sentido renovado de la política que ya no estará exclusivamente en manos de los ‘políticos profesionales’ y que no necesariamente tiene que pasar por las instituciones”.

Al contrario, esa experiencia democrática “se mueve en espacios más abiertos y definidos desde un punto de vista predominantemente cultural, más cerca de los sistemas simbólicos de la gente”, agrega Miralles, “es un reto político y educativo frente al predominio del sistema de la representatividad que ha hecho del ciudadano un sujeto que delega en otros la iniciativa”.

En ese sentido, el periodismo ciudadano o cívico puede convertirse en una buena herramienta, para que ese ciudadano sea interpelado y de esa forma recupere el control de la agenda temática superando la idea tradicional de que lo público es sinónimo del Estado como si no fuese la persona el eje de la acción política.

“Construir o reconstruir un sentido de lo público como un sistema de comunicación democrática, con la presencia de diversos actores, discursos, opiniones y acciones para la vida colectiva, supone re-educar al ciudadano; es decir, adelantar estrategias de pedagogía política que si bien no pasan solamente por lo medios de comunicación, encuentran en ellos uno de sus principales escenarios”, explica la profesora colombiana.

Como práctica comprometida, los periodistas deben involucrar al ciudadano en el proceso y no solamente –como es la tradición- encantarlo para que emita el voto. Es preciso que el ciudadano se encuentre con los candidatos sobre temas de gobierno más allá de los temas de campaña, en otras palabras realmente significa sentar las bases de un foro mediático.

“Es más que una técnica: encierra toda una filosofía que pretende recobrar el sentido del proceso electoral y de paso recordar que más que electores se debe hablar de ciudadanos que pueden construir una agenda temática alrededor de la cual los candidatos se pronuncien para conectarse con los intereses y necesidades” del pueblo y hacer sus propuestas”, señala Miralles.

La acción política de los periodistas no significa que se está desplazando a los políticos de por sí, sino que se trata de hacer más viable la democracia en las actuales sociedades de masas, ya que se ponen a los medios de comunicación a disposición del diálogo social con la puesta en escena de tres agendas: la de los políticos, la de los medios y la de la ciudadanía.

Para aclarar el punto, la profesora colombiana explica que los sondeos de opinión –tan comunes en los procesos electorales- deben realmente servir, para la construcción de la agenda ciudadana, o sea ir más allá del enfoque tradicional que los utiliza sólo para medir los índices de popularidad de los candidatos. La agenda ciudadana debe servir para escoger a los candidatos.

“La campaña ocuparía solamente un espacio del espectro y probablemente podría ser entendido como mecanismo de difusión y no de construcción de ideas. Lo problemático de poner como centro del cubrimiento electoral los temas de campaña, es que la opinión pública está cediendo la iniciativa a quienes compiten por un puesto y con ello se les da el control del proceso”, advierte.

En resumen, el proceso electoral debe “ciudadanizarse”, sacarlo del control de los partidos políticos, en un juego donde la agenda ciudadana necesariamente va a competir con la de los políticos y también la de los medios de comunicación que no son simples testigos de dicho proceso electoral. Una comunicación comprometida con la ciudadanía puede ser la diferencia.













Thursday, July 25, 2013

El Triángulo Norte: Un paraíso del crimen organizado

Por Guillermo Mejía

En los países del Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Honduras y Guatemala- existe el peligro que las estructuras de poder están siendo manipuladas por el crimen organizado y los gobiernos se han sometido yendo de “débiles y corruptos” a infuncionales comprometiendo así las respectivas soberanías nacionales.

Es una de las conclusiones a las que llegó el periodista e investigador estadounidense Douglas Farah, del IBI Consultants, que en días pasados presentó el informe “Triángulo Norte de Centroamérica: Tiempos de Confusión y Transición”, un controversial documento que persigue ilustrar la penetración de los cárteles de la droga en la región.

“Con grandes recursos a su disposición, la penetración de las autoridades del orden y la protección política de la que gozan, los grupos del crimen organizado transnacional han cambiado la correlación de fuerzas en la región y están en ascendencia”, señala Farah, “mientras por el otro lado, los tres gobiernos tienen poco recursos, están en retirada y son incapaces de resolver los asuntos serios de seguridad nacional que fortalecen la democracia y la seguridad ciudadana”.

Actualmente, si bien en El Salvador han bajado los índices de asesinatos entre las pandillas rivales por medio de una tregua poco convincente, en Guatemala y Honduras persisten otros niveles de violencia, especialmente en este último donde también se está experimentado con una medida similar a la tregua salvadoreña.

En el caso salvadoreño ya incluso se pasó por la manipulación del número de crímenes, que subió en días recientes, en medio de la cada vez más confusa –por enredada- postura del gobierno del Presidente Mauricio Funes frente a la tregua que tuvo que “reciclar” a su cuestionado ex ministro de Justicia y Seguridad, general David Munguía Payés, a ministro de Defensa.

Farah advierte que “con cada uno de los tres países ejecutando un rol específico, como nódulos de actividades ilícitas, el Triángulo Norte está emergiendo como una región en la que el Estado ya no es el centro del poder y está tan entrelazado y relacionado con actores de actividades ilícitas, que hasta el mismo Estado llega a convertirse en parte de la empresa criminal”.

Son palabras muy fuertes de Farah, corresponsal en la pasada guerra civil salvadoreña, que inclusive afirma que la cooptación, la corrupción y la intimidación son tales por parte del crimen organizado transnacional, especialmente de origen mexicano, que “han dejado a los tres débiles gobiernos enfrentando una crisis de legitimidad, autoridad y gobernabilidad democrática”.

A la par, cada vez es más común en la región centroamericana concluir que las políticas estadounidenses para contener el flagelo han fracasado al grado que “están más focalizados a la reducción de la violencia, y analizan que acomodarse a las estructuras del crimen organizado transnacional es políticamente correcto”. Los niveles de violencia, entonces, son negociables.

“Los bajos niveles de homicidios que muestran las estadísticas tiene su explicación no en el buen funcionamiento de los gobiernos, sino más que todo en las fluctuaciones y dinámicas que imponen los grupos del crimen transnacional”, dice Farah. Pone de ejemplos: 1. En Guatemala: la consolidación del control territorial de los Zetas en ciertas áreas lleva a la reducción de asesinatos; 2. En El Salvador: las negociaciones entre pandillas, y entre pandillas y gobierno incluyen también la reducción de crímenes.

Por otro lado, la presencia de los cárteles y las estructuras criminales locales ha significado que extensas franjas de territorio, los negocios legales y la infraestructura oficial han pasado a manos del crimen organizado y, efectivamente, “tomen el rol del Estado”. Hay regiones donde el narco ha adquirido terrenos y dan empleo, servicios médicos ocasionales, de educación, etcétera.

“Uno de los hallazgos más preocupantes, y poco estudiado en la región, son las informaciones de la adquisición de tierras en los países del Triángulo Norte. Según fuentes conocedoras del tema, en los tres países del Triángulo Norte, los dueños de entre el 25% y el 50% de la tierra, en cada país, son grupos del crimen organizado transnacional”, advierte Farah. Difícil que el Estado Ejerza soberanía en esos lugares.

Entre otros puntos claves del informe el periodista e investigador estadounidense, que trabajó en la agencia de noticias UPI y The Washington Post, pone los siguientes:

Primero: Hay factores sicológicos que ahora con importantes en la región. Uno de esos factores sicológicos tiene que ver con el sentimiento de que los gobiernos no pueden –o no van a hacer nada- para resolver los problemas básicos de la población. El otro factor tiene que ver con que la gente le gusta estar del lado ganador (los gringos han fracasado y los narcos están ganando).

Segundo: El control del corredor de Centroamérica por los cárteles mexicanos ha llevado a la “mexicanización” de la región, y la adaptación e imitación por parte de las estructuras locales del crimen de la cultura y hábitos de los grandes señores de la droga. A la orden están: los caballos de lujo, los vehículos de lujo, las propiedades de lujo, los narco-corridos y las mascotas exóticas.

Tercero: La situación en los tres países tenderá a empeorarse. Y está en manos de los tres países del Triángulo Norte el determinar sus propios destinos, pero los Estados Unidos también, como socio y con interés económico y de seguridad, deberá apoyarlos en combatir a los grupos del crimen organizado transnacional y procurar fortalecer sus estructuras democráticas.

Por cierto, esos informe de Farah le han agenciado muchos enemigos en grupos de poder y esferas oficiales donde consideran que tiene una imaginación muy fértil. ¿Será o no será?












Tuesday, July 16, 2013

De políticos en campaña y sueños de mordaza

Por Guillermo Mejía

El Presidente Mauricio Funes no tuvo otra salida que vetar el Decreto No. 412 de la Asamblea Legislativa –conocido en los corrillos como “decreto Saca”- porque conlleva inconstitucionalidades, entre otras lesiona las libertades de información y de expresión, aunque consideró que en el fondo la idea legislativa tiene buenas intenciones.

“Hicimos un análisis en la Secretaría Jurídica y llegamos a la conclusión de que, aunque la intención es buena, pero tal como está formulado contiene por lo menos tres vacíos que son sinónimos de inconstitucionalidad…lo que más nos preocupa es, en primer lugar, que existe una especie de censura previa, que eso lo prohíbe la Constitución”, señaló el mandatario salvadoreño.

“¿Por qué digo que la intención es buena? Porque la intención es evitar las difamaciones, evitar las calumnias, pero muchos de esos delitos ya están contenidos en la normativa jurídica y, por lo tanto, está demás ponerlos en una normativa especial y de carácter transitorio”, agregó Funes al tiempo que aconsejó a los diputados redactar otra versión que no contraríe la Carta Magna.

El decreto vetado, en su Art. 1, dice: “A partir de la entrada de este decreto, queda prohibido, previo y durante la campaña electoral, realizar propaganda, publicidad o eventos proselitistas, qué por cualquier medio de comunicación desprestigien a las personas, especialmente cuando se realicen en contra de quien públicamente se haya postulado, como aspirante a la Presidencia o Vicepresidencia de la República, aunque su candidatura aún no se encuentre inscrita”.

La multa por violentar esa ley sería de cinco mil a veinticinco mil dólares y el Tribunal Supremo Electoral el encargado de tramitar la imposición de la misma.

Como estamos en una campaña electoral adelantada, aunque a todas luces ilegal, al sólo aparecer la medida aprobada en la Asamblea Legislativa se le achacó a las necesidades de los candidatos presidenciales, en especial las del ex presidente Elías Antonio Saca que en boca de muchos tiene “cuentas pendientes” por actuaciones ilegales en su período de gobierno. De ahí “decreto Saca”.

El analista Salvador Samayoa, uno de los críticos, escribió: “El decreto N° 412, al que hemos llamado "excreto legislativo" para no utilizar palabras soeces, fue aprobado (…) como si fuera un asunto de urgencia extrema. Como su contenido es una clara y grave amenaza a la libertad de información y a la libertad de expresión, es necesario registrar que el adefesio fue aprobado con los votos de 31 diputados del FMLN, 11 diputados de GANA, 1 del PDC , 7 del PCN y los 5 desertores de ARENA.”

Según él, la medida “es pura y simple intimidación a los ciudadanos y a los medios de prensa. Es una variante de ‘ley mordaza’, una censura que viola de manera grotesca libertades y derechos fundamentales consagrados de forma explícita e inequívoca en la Constitución”, además de la utilización política del Tribunal Supremo Electoral en menoscabo del proceso electoral.

Samayoa consideró que “el decreto no tiene defensa posible: en primer lugar, el Código Penal tipifica y sanciona los delitos de calumnia, difamación e injuria; en segundo lugar, la censura está prohibida en la legislación; tercero, es inconstitucional porque crea una categoría de ciudadanos –los candidatos- con ámbitos de protección privilegiada.”

De manera contundente Samayoa afirmó: “Desde un punto de vista político, asusta e indigna la facilidad con la que el FMLN y los tres partidos que conforman UNIDAD, han estado dispuestos a imponerle una mordaza al resto de la sociedad, pero lo que no se entiende es cómo no se han dado cuenta de que con este decreto redundante, innecesario, chapucero y antidemocrático han hecho ver a sus respectivos candidatos inseguros, temerosos, a la defensiva, como aceptando de antemano que necesitan protección especial; que tienen el techo de vidrio y que cualquier piedra les puede romper el edificio de su campaña.”

Y, para ponerle la tapa al pomo, arremetió a la conducta del FMLN: “¿Porqué hacen sus diputados cosas tan absurdas como estas? ¿ya se hicieron cómplices de la corrupción? ¿Es que ya nadie piensa en ese partido? ¿O será que a algunos en la fracción de la Asamblea no les importa el daño que le hacen a la candidatura de Leonel?”

La gravedad del caso es que los políticos han instrumentalizado una realidad inocultable que tiene que llevar al razonamiento a los periodistas, editores y dueños de los medios de comunicación, ya que sí es cierto que en muchas ocasiones se utiliza la desinformación y la propaganda para contaminar el periodismo, máxime en tiempos electorales.

Sin embargo, como está claro también en esta ocasión, no se vale que por intereses particulares y espurios –de partidos y candidatos de reputación cuestionable- se pretenda violentar derechos constitucionales, en especial los de información y expresión, lo que mueve a la toma de conciencia del gremio periodístico y la sociedad en general. Despierta pueblo salvadoreño.













Friday, June 28, 2013

Ernesto Sábato:
Si el universo fuera perfecto el arte no existiría…


Por Guillermo Mejía

El escritor argentino Ernesto Sábato habría cumplido 102 años el 24 de junio pasado, pero se nos fue el 30 abril de 2011 casi al cumplir los cien. Pero sigue con nosotros su legado artístico, tanto en literatura como en pintura, y su referente humano frente a la decadente sociedad consumista, tecnocrática y robotizada.

Sábato, nacido en 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires, fue anarquista, luego comunista, después decepcionado de la experiencia soviética culminó abrazando la idea de un socialismo que “termine con la alienación y la sociedad de consumo, que termine con la miseria física pero también con la espiritual, que ponga la técnica y la ciencia al servicio del hombre”.

Antes de consagrarse a las letras, el escritor se dedicaba a las ciencias físicas y matemáticas -ostentaba un doctorado en esas disciplinas- fue profesor de Física superior en la Universidad de La Plata. Su reconocimiento le valió que el profesor argentino Bernardo Houssay, Premio Nobel de Física, lo apadrinara para una beca en el Laboratorio Curie, en París

En una antología de artículos hispanoamericanos y españoles titulada “Grandes Firmas”, Ediciones Efe (Madrid; 1987), Sábato nos cuenta su experiencia de niño, enfermizo e inseguro, con una madre tierna y un padre durísimo, ambos de origen italiano, que “desarrolló una introversión que encarnizadamente me llevaba a escrutar mis ideas, mis presunciones, mis sentimientos”.

“Esto se intensificó cuando me enviaron a seguir los estudios secundarios en una ciudad que para mí era remota. Allí añoré con melancolía a mi madre, al mismo tiempo que me sentía sucio y culpable, ansiando un orden límpido que no tenía”, dice.

“Y entonces tuve una revelación portentosa, cuando nuestro profesor de matemáticas demostró por primera vez ante nosotros un teorema de geometría. No lo supe, claro, pero acababa de descubrir el universo platónico, el perfecto orden de los objetos ideales, eternos y purísimos. Aquel milagro marcó buena parte de mi existencia”, agrega.

Sábato compartía por un lado, las físicas y matemáticas, y por el otro, el arte: “Puedo decir ahora que mi vida entera fue una pugna de esas dos inclinaciones, que aumentó cuando con los años los fantasmas que se agitaban en mi inconsciente trataban de manifestarse. ¿Quiénes eran? ¿Qué querían? Nunca lo supe y tampoco puedo decir que lo sepa ahora”.

A la par que trabajaba en el Laboratorio Curie, de París, escribía sin que lo vieran una novela titulada “La Fuente Muda”, que no se atrevió a publicar completa si al caso fragmentos muchos años después. En ese tiempo se reunía en un café de Montparnasse con los surrealistas, como “una honrada ama de casa que al anochecer ejerciera la prostitución”.

Dejar la física para irse con la literatura no resultó fácil. “Luché mucho tiempo hasta tomar la decisión, en 1943, cuando decidí irme con mi mujer y mi hijito a vivir en una cabaña de las sierras de Córdoba, lejos del mundo civilizado. No fue una decisión racional. Ni siquiera razonable. Pero en los momentos cruciales de mi existencia siempre confié más en el instinto que en las ideas, y así era empujado a acometer empresas que cualquier persona sensata desaprobaba”.

En esas circunstancias escribió “Uno y el Universo”, como una despedida a la ciencia y su arribo a la literatura: “La ciencia ha sido un compañero de viaje, durante un trecho, pero ya ha quedado atrás. Todavía, cuando nostálgicamente vuelvo la cabeza, puedo ver a alguna de las altas torres que divisé en mi adolescencia y me atrajeron con su belleza exenta de vicios carnales”.

“Pronto desaparecerán en el horizonte y sólo quedará el recuerdo. Muchos pensarán que ésta es una traición de la amistad, cuando es fidelidad a mi condición humana. De todos modos, reivindico el mérito de abandonar esa clara ciudad de las torres –donde reinan la seguridad y el orden- en busca de un continente lleno de peligros, donde domina la conjetura”, añade.

Sábato se quedó sólo con su mujer y su hijito de cuatro años. Sus colegas de ciencia lo vieron como renegado, otros más duros –según cuenta- dominados por la mentalidad positivista, que siempre despreció al pensamiento mágico, le reclamaron cómo se había atrevido a abandonar el rigor científico por el “charlatanismo de la literatura”.

Por eso, al principio no se atrevía a publicar ficciones, prefirió el ensayo, mas en 1948 salió a luz “El Túnel”, la primera ficción que se atrevió a lanzar a la jauría cientificista. Agarró fuerzas y comenzó a escribir “Hombres y Engranajes”, donde puso en claro sus posturas respecto a la ciencia y la técnica. El mundo era un caos, pero había una revolución romántica.

La escritora, periodista y educadora argentina Victoria Azurduy, a quien conocí en los aciagos años de la guerra salvadoreña (en los 80), compañera de batallas junto al periodista mexicano Luis Albarrán –ya fallecido-, conversó con Sábato en 1991 en su tierra natal.

“Se reconoce apasionado, y por eso pasa de la tristeza a la exaltación o al éxtasis, aunque la depresión le puede durar días, semanas, años”, cuenta la doña Vicky.

Y, en palabras de Sábato: “Este estado anímico que sufro desde chico no se lo deseo a nadie porque es el sufrimiento más grande que existe. Por eso mi propensión hacia la literatura o el arte”.

“El arte es un acto de reacción contra una realidad que a uno le parece abominable, y a través de él se puede crear otra realidad. Estoy convencido que si el universo fuera perfecto, bello, bueno, agradable, habitados por seres sin tristeza, el arte no existiría”.

Sábato se comprometió también con la política, donde tuvo sus detractores por una cita de él y otros autores como Jorge Luis Borges con el dictador argentino Rafael Videla, en 1976, que luego pretendió aclarar. Presidió la Comisión Nacional sobre Desaparecidos de la dictadura militar (1975-1983) que presentó un informe que reflejó la tragedia argentina.

La colega Victoria Azurduy nos trae una última reflexión del autor: “El hombre moderno muere de alienación. Está siendo enajenado y robotizado por las comunicaciones, la sociedad del consumo, la tecnología. Si logramos sobrevivir a la catástrofe atómica, habría que repensar la humanidad. Y esa humanidad tendría que ser representada desde bases muy distintas, donde la ciencia y la técnica tengan un lugar estricto y nada más. Y olvidar para siempre la tecnolatría que existe ahora y que nos consume en el absurdo”.

Novelas y ensayos múltiples son el legado del escritor argentino, Premio Cervantes 1985. Entre otras obras: “El Túnel”, “Abaddón, el Exterminador”, “Sobre Héroes y Tumbas”, “El Escritor y sus Fantasmas”, “Antes del Fin”, sus memorias.












Friday, May 31, 2013

De la tierra de Funes(landia)

Donde no se rebuzna porque Dios es grande

Por Guillermo Mejía

El gobierno del presidente Mauricio Funes arribó a su cuarto aniversario, en general lo bueno los paquetes de asistencia social y lo malo la situación económica y la inseguridad, aderezada por una controversial tregua entre pandillas que sigue siendo oscura igual como nació hace poco más de un año en un contexto de medias verdades y medias mentiras.

Lo último, el reality show montado por propagandistas del proceso, gente del gobierno (uno de ellos defenestrado como chivo expiatorio), políticos electoreros en las sombras y ni más ni menos que el hijo del pastor bautista Tobi, el Jr., que llevaron a los dirigentes pandilleros “el sirra”, de la MS, y “el viejo lin”, de la 18, al culto frente a las miradas y aplausos de la congregación.

La sociedad ha quedado estupefacta frente a la metida de pata y hasta Funes habló de falta de respeto a las familias de las víctimas de la violencia.

Pero el mandatario salvadoreño y los acompañantes del denominado “proceso de pacificación” insisten en la validez del esfuerzo, aunque falta transparencia sobre el mismo y el verdadero papel del gobierno que es señalado dentro y fuera del país de haber negociado prebendas con las dirigencias de los pandilleros a cambio de la reducción de homicidios entre sus miembros.

Muchas cosas se dicen al respecto, inclusive que existen riesgos de que los pandilleros se conviertan en actores políticos, pues tienen una fuerza social (ellos, sus familias y los barrios) nada despreciable como para poder negociar votos en procesos electorales, así como nexos con estructuras del crimen organizado.

Como hemos visto, la tregua entre pandillas ya se convirtió en tema de campaña electoral (anticipada) con la instrumentalización que hace el candidato arenero Norman Quijano y, por lo que viene, ese partido de derecha enfilará el ataque por ese flanco. La izquierda y su candidato Salvador Sánchez Cerén tienen una papa caliente por acompañar a Funes.

La ironía del asunto es que los areneros hablan del fracaso de la seguridad pública como si no fueran ellos los que con sus políticas –también fracasadas- propiciaron el fortalecimiento de las pandillas, fenómeno social importado de Estados Unidos que halló terreno fértil por las condiciones de pobreza y exclusión de la sociedad salvadoreña.

Al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) le convendría aclarar el punto de cara a la población en cuanto, si bien es el partido oficial, el margen de maniobra de Funes a conveniencia va más allá de los intereses del partido cuando se está a las puertas de las elecciones presidenciales y la gente no acompaña la tregua entre pandillas. El riesgo es grande.

El cuarto aniversario del gobierno de Funes da para mucha reflexión. En el sistema mediático hay productos periodísticos buenos y malos, sobre todo porque abunda el chambre y escasea la información. Imaginémonos a la sociedad salvadoreña en pleno goce del derecho a la información y quizás no estaríamos en ese consumo chatarra y mucho menos con la clase de politiqueros.

Para tener acceso a otras reflexiones y aclarar el panorama les recomiendo las siguientes lecturas de algunos medios de comunicación salvadoreños:

-De Contrapunto:
Funes, último año de gobierno (Por Roberto Cañas)

-De El Diario de Hoy:
La abismal desconexión entre el Gobierno y la ciudadanía (Por Carlos Ponce)

-De La Prensa Gráfica:
La foto de mal augurio (Por César Castro Fagoaga)

-De El Faro:
Horacio Castellanos Moya, escritor:
“¿El Salvador? Ya no me siento cómodo en ningún lado del planeta”


Posdata:
En su informe de cuarto año de gobierno, el presidente Mauricio Funes al referirse al problema de seguridad pública no mencionó la palabra “tregua”, solamente presentó entre otros datos que los homicidios se redujeron poco más de la mitad y a fin de combatir las extorsiones –que es uno de los problemas que resiente la gente- integrará un grupo especial con policías y militares. Algo muy curioso fue que señaló al gobierno de Francisco Flores como el responsable de que el problema de las maras se haya profundizado con la mediática y fracasada “mano dura”; sin embargo, omitió referirse al gobierno de Elías Antonio Saca –ahora candidato presidencial- que también fracasó con la también mediática “súper mano dura”, reconocida como una de las responsables de haber profundizado la violencia de las pandillas.













Tuesday, May 21, 2013

Las ilusiones de la democracia digital

Por Guillermo Mejía

Las “ilusiones de democratización” que se han popularizado en la Internet desde hace años no han pasado de ser eso conforme la práctica cotidiana ha demostrado que se mantienen las asimetrías sociales, la concentración del poder y el control de las élites, según las reflexiones de Daniel Innerarity, catedrático de filosofía e investigador en la Universidad del País Vasco.

“Nos habían anunciado la accesibilidad de la información, la eliminación de los secretos y la disolución de las estructuras de poder, de tal modo que parecía inevitable avanzar en la democratización de la sociedad, renovando nuestra tediosa democracia o implantándola en sociedades que parecían protegidas frente a los efectos más benéficos de la red”, señala.

“Los resultados no parecen estar a la altura de lo anunciado y ya se formulan las primeras teorías de dicha desilusión que pretenden desmontar el mito de la democracia digital”, advierte de forma contundente el profesor español.

Nos recuerda Innerarity que los seres humanos nos ilusionamos con toda innovación tecnológica:
“Marx creyó que el ferrocarril disolvería el sistema de castas en la India; el telégrafo fue anunciado como el final definitivo de los prejuicios y las hostilidades entre las naciones; algunos celebraron el avión como un medio de transporte que suprimiría, además de las distancias, también las guerras; sueños similares acompañaron al nacimiento de la radio o la televisión”.

Sin embargo, “ahora contemplamos estas suposiciones con ironía y desdén, pero en su momento parecían una promesa verosímil”, añade.

De hecho, las tecnologías –ahí colocamos, por ejemplo, el despliegue de las redes sociales- son parte del fenómeno. Resulta lógico que las tecnologías empoderan, vinculan a las personas y facilitan el acceso al conocimiento, según el catedrático e investigador, por lo que despiertan esas ilusiones de emancipación democrática.

“Pasadas las expectativas exageradas, estamos en condiciones de desenredar esa ilusión y preguntarnos si realmente Internet ha aumentado la esfera pública, hasta qué punto ha hecho posible nuevas formas de participación, ampliando el poder de la gente frente al de las élites. Sin dejar de reconocer las capacidades de la red, podemos examinar críticamente las promesas del ciberutopismo, esa ingenua creencia en la naturaleza inexorablemente emancipadora de la comunicación on line que desconoce sus límites o incluso su lado oscuro”, dice Innerarity.

De acuerdo con el catedrático español, en el caso de las tecnologías de la información y la comunicación se constata que el entusiasmo ha simplificado la visión de sus efectos políticos, ha exagerado sus posibilidades y ha minimizado sus limitaciones. “Buena parte de nuestra perplejidad ante los límites o ambigüedades de los procesos sociales tecnológicamente posibilitados se debe a no haber entendido que cualquier innovación técnica se lleva a cabo en un contexto social y tiene unos efectos sociales que varían en función del contexto en que se despliegan”, afirma.

“La información no fluye en el vacío sino en un espacio político que ya está ocupado, organizado y estructurado en términos de poder. De haber tenido esto suficientemente en cuenta, no habríamos caído en la ingenuidad de pensar que una tecnología tan sofisticada como Internet produce idénticos resultados en países diversos”, agrega.

En la misma dirección, se constata que no es tan cierto que las redes sociales constituyen un movimiento contrario a la concentración de poder, que desequilibra la autoridad de las élites y tiende a anular las asimetrías establecidas.

Se pregunta Innerarity: ¿Hasta qué punto es tan abierta la arquitectura de Internet? ¿Es verdad que los ciudadanos son más escuchados en el ciberespacio, que las redes descentralizan las audiencias, favorecen la flexibilidad de las organizaciones y posibilitan la desintermediación de la actividad política?

“Los gatekeepers (que filtran en los canales de la información y condicionan nuestras decisiones) siguen formando parte de nuestro paisaje social y político. Hay quien sostiene, incluso, que la concentración de la audiencia es mayor en la red que en los medios tradicionales. No hay necesariamente más objetividad ni menos partidismo en el espacio abierto de Internet que en el de los medios tradicionales. El hecho de que el poder esté descentralizado o sea difuso, no significa que haya menos poder, que seamos más libres y la democracia de mejor calidad”, responde.

Otro sueño desmontado es el del supuesto que la red de Internet favorece siempre al oprimido, tan en boga en la actualidad.

“Internet no elimina las relaciones de poder sino que las transforma. En la red sigue habiendo asimetrías; es una ingenuidad pensar que Internet favorece siempre y necesariamente al oprimido frente al opresor. La razón más importante que explica la persistencia de relaciones de poder en la red es estructural, reside en su propia arquitectura”, asegura el autor.

“Para comprender la infraestructura del poder de Internet hay que tener en cuenta que su naturaleza conectiva determina el contenido que los ciudadanos ven, en virtud de lo cual no todas las elecciones son iguales. Esto no es debido a normas o leyes sino a las decisiones que están en el diseño de Internet y que determinan lo que les está permitido o no a los usuarios. La topología link que regula el tráfico de la red hace de Internet algo menos abierto de lo que se espera o teme. Existe una jerarquía estructural debida a los hyperlinks, una jerarquía económica de las grandes corporaciones como Google o Microsoft y una jerarquía social porque un cierto tipo de profesionales están sobrerrepresentados en la opinión on line”, añade.

En ese sentido, las opciones ya están definidas y superan a las alternativas. Es poca la gente que escapa al sistema. La inmensa mayoría está condicionada por hábitos dirigidos que se configuran dentro de una ideología.

“El valor supremo de esta ideología es la ‘libre expresión’ y guarda un sospechoso parecido con los valores de la desregulación, la libertad de circulación o la transparencia entendidos de manera neoliberal. Y por eso mismo esos valores son difícilmente asumibles en otras culturas, pero también en países democráticos que, como Francia y Alemania, tratan de impedir el acceso, por ejemplo, a páginas antisemitas”, señala el catedrático español.

Nos alecciona sobre dos hechos trascendentes: en el primer caso, las revueltas árabes ponen de manifiesto que derribar no es construir, que la descentralización no es suficiente para el éxito de las reformas políticas; en el segundo caso, que Barak Obama haya sido mejor candidato que presidente debería servir para controlar la fascinación que la red ha ejercido sobre quienes han olvidado que ganar unas elecciones no es lo mismo que gobernar.

“El hecho de que la red esté destruyendo barreras, debilitando el poder de las instituciones y los intermediarios, no debería llevarnos a olvidar que el buen funcionamiento de las instituciones es fundamental para la preservación de las libertades”, advierte Innerarity. En fin, Internet puede facilitar derribar el autoritarismo, pero eso no significa que sea eficaz a la hora de consolidar la democracia.












Monday, May 06, 2013

Las nuevas tecnologías como placebo para la humanidad

Por Guillermo Mejía

Desde una perspectiva crítica a la utopía de la comunicación potenciada por la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (Tic’s), es necesario hacer conciencia que en la actualidad sobrevivimos en sociedades que están inmersas en una ilusión donde los intereses políticos formatean esos avances tecnológicos.

Son reflexiones que pone en el debate la comunicóloga brasileña Carolina Dantas de Figueiredo, profesora de la Facultade Vale do Ipojuca-Caruaru (PE) y de las Facultades Integradas Barros Melo-Olinda (PE), en un esfuerzo intelectual que se orienta a buscar una crítica a la utopía de la comunicación que pretende ver a los avances tecnológicos con euforia.

Recuerda la profesora brasileña al autor Philippe Breton (1994) que analiza a la visión optimista sobre el fenómeno como “utopía de la comunicación” donde, según él, el proyecto utópico se da en tres niveles: la emergencia de una sociedad mejorada o ideal, la redefinición antropológica del hombre y la promoción de la comunicación como valor.

Al contrario, encontramos la visión pesimista sobre el fenómeno que llamaremos “distopía de la comunicación” donde, por ejemplo, para los herederos de la Escuela de Frankfurt “las guerras y holocaustos eran pruebas vivas del argumento de que la técnica conduciría a las sociedades modernas a la barbarie”.

Según Dantas de Figuiredo, son innegables las mejoras que ha traído el avance tecnológico, pero no se puede dejar de lado la instrumentalización que se hace en términos políticos en las sociedades. Para el caso, el neoliberalismo dice defender férreamente la democracia siempre y cuando los engranajes del capitalismo funcionen.

Por otro lado, se pretende imponer dentro de la visión utópica de la comunicación un aire de revolución a las nuevas tecnologías, aunque habría que preguntarse qué tipo de revolución, ya que persisten los paradigmas establecidos por los medios tradicionales, además de que aún es reciente la incorporación de las Tic’s a la intimidad y la vida social de los usuarios.

“Observando los comportamientos de los usuarios de los nuevos medios se nota que la agenda de determinadas informaciones persiste. Basta entrar en los sitios de búsqueda, portales periodísticos, blogs o redes sociales para percibir la recurrencia a ciertos asuntos, palabras, noticias o tags” lo que muestra la presencia de los mismos parámetros informacionales.

“Con todo, el simple compartir contenidos no significa interacción, al contrario puede indicar el acceso de receptores que en vez de considerar las informaciones críticamente o producir nuevos conocimientos a partir de ellas, apenas las replican infinitamente. De esa forma, los nuevos medios tienen tanto potencial totalitario como los antiguos medios”, advierte la profesora brasileña.

Para matizar, hace referencia a si la comunicación en la primera mitad del siglo XXI podría fomentar la democracia. Los optimistas aseguran que la accesibilidad y la oferta mediática en larga escala son puntos a favor y, de hecho, no se puede negar del todo que democracia y acceso a la información son absolutamente inseparables.

Empero, “sería precipitado tomar el acceso general a la información como presupuesto, ya que en la práctica eso aún no sucede, así como imaginar que la tecnología por sí sola sería capaz de ampliar las posibilidades y el alcance de la democracia”, afirma la profesora brasileña, a quien le resulta un “ejercicio de futurología” saber si la comunicación camina hacia la utopía.

En ese sentido, existen tres riesgos en la visión utópica de la comunicación: primero, es que el capitalismo se transforme en un tecno-utopismo abstracto y, como consecuencia, que los nuevos medios sean fetichizados, tomados como cosa en sí y que sus procesos e implicaciones sean ignorados. Segundo, es la alienación de su carácter ideológico. Tercero, es que enfocándose solamente en la técnica, se pierda al individuo de vista.

“Se nota, entonces, que con la validez del discurso utópico y las fragilidades que representa, es necesario buscar en la distopía o su contrapunto, el otro posicionamiento que de distancia de la utopía por ser escéptico en relación a la técnica, a la democracia y al mismo sujeto. Se busca, con el retorno a la distopía, una verdad más allá de la establecida por el campo de las comunicaciones en la sociedad contemporánea”, señala Dantas de Figuiredo.

Retoma a la autora Georgina Vargas (2007) –quien cita a Deleuze y Guattari: “Las tecnologías digitales emergen de una cierta cultura y formación social y se encuentran en una fase ilusoria. Al mismo tiempo, los intereses políticos irrumpen en la tecnología y le dan forma, pues ubican la amplia gama de desarrollos y usos posibles”.

Y continúa: “Esta fase ilusoria que los autores mencionan sería la fase de la tecnología, de exaltar los sueños tecnológicos como placebo para la humanidad. Una de las cosas que posibilitó el avance de esta utopía fue la creencia, bastante recurrente, de que las tecnologías de la información son aliadas a un posicionamiento ideológico”. No caigamos en el ensueño.













Thursday, April 18, 2013

El pintor Carlos Cañas a través de Horacio Castellanos Moya

Por Guillermo Mejía

El pasado 14 de abril falleció en la capital salvadoreña el pintor Carlos Cañas, Premio Nacional de Cultura 2012, nacido el 3 de septiembre de 1924 y precursor del arte abstracto en El Salvador, como han reseñado sus críticos. Un alma que puso su arte en función social –como él mismo señaló en su oportunidad- más allá de los reconocimientos a su obra.

El escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya le dedicó un texto al baluarte de la pintura, que se publicó en la desaparecida Revista Tendencias, edición número 14, correspondiente al mes de octubre de 1992, donde nos habla del personaje y su obra. En recuerdo al artista, su obra y la memoria histórica presento a continuación ese material invaluable.

******************************
Bocetos sobre Carlos Cañas


Por Horacio Castellanos Moya

1
Pretender un retrato de la genialidad sería en vano; descubrir sus mecanismos internos, virtualmente imposible. El espíritu artístico es inaprehensible, escabullizo, contradictorio. Por eso, la sola insinuación de que alguien quisiera hurgar su intimidad, de que alguien se propusiera hacer una radiografía de su fuerza creadora, sería motivo suficiente para que Carlos Cañas de inmediato recurriera a una de las facetas inequívocas de los grandes artistas: la hosquedad, el encierro.
Un retrato, entonces, constituiría más que un desafío: de ahí la inevitabilidad de estos apuntes, de estos bocetos de rasgos tenues, hasta tímidos.

2
Una primera impresión que surge del acercamiento a la vasta obra de Carlos Cañas, a su personalidad artística, es su voluntad creativa, el tesón, la persistencia. En este hombre, la inspiración es sinónimo de disciplina, de un ejercicio continuo del oficio. Nadie más lejos de aquella mayoría que trabaja para llenar una exposición, para complacer a una clientela probable, para fomentar una imagen. En Cañas, no se trata únicamente del acecho inmisericorde de los demonios, sino de una vocación asumida con la certidumbre del instrumento que expresa las dudas y hallazgos del espíritu. Casi medio siglo de labor ininterrumpida, y las más de 600 obras que incluye esta retrospectiva, son la evidencia irrefutable de esa vocación, de esa aventura.

3
La tentación de pontificar acerca de la supremacía de un talento sobre los demás de su especie; la tentación de señalar, categóricamente, al elegido por las musas para encarnar el don supremo de la creación: algo a los que pocos son inmunes cuando acechan en la obra y en el carácter de un maestro. Pero la obra de Carlos Cañas, eregida de cara a la consistencia indescriptible del tiempo, prescinde olímpicamente del “ditirambo salivoso del asno”, como de la diatriba rencorosa del mediocre. Ubicada en el corazón de la historia de las artes plásticas salvadoreñas, la trayectoria de Cañas, sus búsquedas, sus atinos y desatinos, significan el referente obligado, una huella viva y generosa en la ruta de la nación.

4
Y esa nación, con su mezquindad y su soberbia, con su bondad y energía avasalladora, ha sido motivo de reflexión, alegría y tormento: Carlos Cañas pinta desde el mismo núcleo de la salvadoreñidad. Trazo a trazo, pincelada a pincelada, sus cuadros traslucen el rostro de lo nacional, su cuerpo a veces mutilado. Mestizaje, identidad nacional y conciencia latinoamericana, conceptos que en este pintor están lejos del facilismo, de los lugares comunes. La búsqueda de “lo nuestro” pasa por su tensionamiento del espíritu, por el temple que nos permite soportar la revelación de nuestras taras y virtudes, por la dinámica interrelación de lo propio y lo foráneo.

5
Las grandes influencias, las vertientes enriquecedoras, los faros en la noche marítima, para Cañas van mucho más allá de la volatilidad de las modas. Al principio, en su “peregrinaje inicial”, en la década de los 40, cuando aún era Carlos Augusto Cañas –poeta, ensayista, pintor y crítico de arte-, se nutrió sobre todo de la plástica generada por la revolución mexicana: era el entusiasmo de los años fundacionales, la cimentación de los andamios. Lo figurativo, entonces, fue lo natural. Después vino la travesía del Atlántico, el buceo en la tradición europea, la profundización del estudio y el aprendizaje. “Ya de regreso de la aventura, (…) solo e inmenso en mi soledad”, Cañas emprende nuevos caminos: primero un período de pintura abstracta, luego el sumergimiento en las raíces mayas. Y, como en esas leyendas circulares de la época prehispánica, el pintor vuelve a lo figurativo, pero de otra manera, enriquecido por nuevos universos.
Ahora, a sus 68 años de edad, en la plenitud de su madurez creadora, el pintor puede contar, proseguir la aventura, aprestarse a ejercer la pasión con mayor brío.

6
Porque Carlos Cañas ha sido testigo particular y oficioso de esta época, de un siglo de contorsiones inusitadas. Una época que, para El Salvador, ha conllevado los estertores un renacimiento: la dolorosa refundación a través de la guerra, de la carnicería y la esperanza. Y la obra de Cañas no ha cerrado los ojos al drama cotidiano, sino que lo incorpora, de forma constitutiva, sin ánimo demagógico. El ejemplo más impactante quizás sea su cuadro sobre la masacre del río Sumpul –ese “Guernica salvadoreño”, como lo ha llamado más de alguno. Y su sensibilidad o conciencia social en ningún momento ha significado traición o ablandamiento: pintar más, y cada vez mejor, ha sido su compromiso.

7
Hablar de poesía en la obra de Carlos Cañas no es lugar común. Hubo un poeta transmutado en pintor; hubo un joven escritor de poemas que por accidente o por herencia –discernir la frontera entre lo accidental y lo intuitivo, entre el azar y el destino, sería tarea de taumaturgos- se convirtió en trazador de imágenes. Pertinente, pues, hablar de poesía. Lo poético entendido como odisea del espíritu, actitud de vida, cultivo del asombro. “Hacer pintura es hacer la vida”, dice Cañas, “provocar la luz del misterio”.
Hablar de pensamiento en el hombre Carlos Cañas tampoco es fortuito. Sus ensayos sobre cuestiones estéticas, su larga labor docente, bastarían para sustentar tal afirmación. Pero, en su caso, la pasión por la reflexión importa como nutriente, o como la brújula para quien emerge de las profundidades en que decanta la emoción.

8
La hostilidad de lo circundante fue de siempre: al principio –en ese San Salvador de mediados de siglo- no había siquiera galerías; al principio también hubo acuarelas vendidas a cinco colones; y esa primera exposición en la Universidad Nacional, donde sus dibujos fueron casi destrozados por los estudiantes. Difícil bregar en un entorno dispuesto a destruir a quien se niegue a la complacencia. Pero Carlos Cañas no se estancó en el resentimiento, ni en la violencia interior que genera. Los transmutó más bien en nuevas y más depuradas formas. La incomprensión y el desprecio, en todas las épocas, han servido para probar vocación y talento artístico. El pintor sobrevive en su obra.

9
“El terror y la ternura”, así llamó a una de sus primeras exposiciones, y esas dos palabras, esos conceptos extremos, podrían englobar la temática de su obra, y quizás la idiosincrasia de la nación. De las frutas etéreas a los cuerpos retorcidos, de la desesperanza y el distorsionamiento humano al amor, el tema es el hombre, esa criatura desamparada en el universo inescrutable. Porque la soledad en Carlos Cañas no es estratagema, sino esencialidad. Una soledad que, sin embargo, no significa cerrar los ojos al mundo: la aventura del pintor consiste precisamente en apropiarse del mundo para condensarlo en una nueva creación.













Thursday, April 04, 2013

La visión de Monseñor Romero sobre la Universidad de El Salvador

Por Guillermo Mejía

A 33 años del asesinato del Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, acaecido el 24 de marzo de 1980, el boletín Análisis Sociológico, de la Unidad de Investigaciones, Facultad de Ciencias y Humanidades, Universidad de El Salvador (UES), presentó un documento histórico donde el prelado habla del papel del máximo centro de estudios superiores.

El académico salvadoreño Ricardo Argueta, quien dirige la Unidad de Investigaciones y es catedrático de la Escuela de Ciencias Sociales de la referida Facultad, dio a conocer una entrevista que realizara el periódico El Universitario, en mayo de 1979, cuando el prelado visitó el Alma Mater para participar en un evento estudiantil en el famoso “Auditorio de Derecho”.

A continuación el documento histórico en mención:

Unos meses antes de ser asesinado, Monseñor Romero estuvo de visita en la
Universidad de El Salvador para participar en una mesa redonda sobre la
problemática nacional organizada por la Asociación de Estudiantes de Derecho. El
evento fue aprovechado por el periódico El Universitario para entrevistar al
arzobispo. Transcribimos íntegra la conversación en la cual Monseñor Romero
expresa su visión sobre la posición asumida por la Universidad en la coyuntura
política del momento.

Pregunta. Monseñor Romero quisiéramos saber qué impresión le causa el
recibimiento en la Universidad de El Salvador.

Respuesta. Es muy honroso y agradable llegar a un ambiente de cultura y juventud y
encontrarse así, no como un extraño, sino acogido con cariño, con entusiasmo,
creo que ese es el primer sentimiento que aflora en mi corazón, de agradecimiento
por esa acogida y por esta invitación que me han hecho.

P. También quisiéramos conocer su opinión acerca de la postura que ha
adoptado la Universidad de El Salvador respecto a los últimos
acontecimientos.

R. Quiero decirle con franqueza que no he profundizado mucho la postura
universitaria, solamente veo yo que va en un camino de búsqueda y que me
parece que va abriéndose más, y que esta apertura es una esperanza para el
país, porque creo que una Universidad pues, nunca está aislada del conjunto
histórico del país y todo lo que sea una búsqueda sincera de solucionar sus
problemas creo que redunda en bien de todo el pueblo y esa es para mí una
actitud de esperanza.

P. Uno de los últimos pronunciamientos emitidos por el Consejo Superior
Universitario decía precisamente que la Universidad no puede ni debe
permanecer aislada de la situación histórica que vive el país actualmente. A
usted Monseñor. ¿Qué le parece que la Universidad haya abierto sus puertas
precisamente a la Iglesia después de tantos años en los que estábamos
prácticamente cerrados a ella?

R. Perdone el pronunciamiento a que usted se refiere ¿es del Consejo Superior
Universitario con motivo de este último conflicto? Yo lo tomo como muy digno, y en
mi homilía de hace dos domingos lo apoyé también porque me pareció muy
sensato y allí precisamente hablaba de este aspecto de irradiación ante el pueblo
de la Universidad. A juzgar, pues, por ese pronunciamiento, que es correcto el
pensamiento y que hay serenidad y ecuanimidad, y, ojala, que las diversas
corrientes que hoy son tan violentas, tan peligrosas no hagan torcer un rumbo de
serenidad y búsqueda sincera en la Universidad.

Efectivamente en la homilía del 13 de mayo de 1979, Monseñor Romero expresó
su solidaridad con el siguiente pronunciamiento del Consejo Superior Universitario
“Es un hecho de aceptación general, tanto nacional como internacionalmente, que
la crisis que conmueve periódicamente a la sociedad salvadoreña encuentra
explicación en último término, en la naturaleza altamente desigualitaria en que los
diferentes sectores participan en los procesos de producción y distribución del
ingreso del país. No puede ignorarse que, en los últimos años, la producción se ha
incrementado apreciablemente; pero tampoco se puede negar que la expansión
económica no ha generado un proceso paralelo de democratización social, en
cuanto a la participación en el goce de sus frutos por los sectores mayoritarios de
la población.
Por otra parte, estos sectores no solo son marginados por las formas
prevalecientes de organización social de la producción, sino que reciben las
consecuencias de las crisis económicas que, desde mediados de los años sesenta
perdura hasta hoy.
Al mismo tiempo, se ha venido desarrollando y consolidando una tendencia hacia
las formas autoritarias de conducción de la sociedad, negando en la misma
medida las formas orgánicas de expresión de los intereses de todos los sectores,
y conduciendo, por ello a una crisis de representatividad y legitimidad del poder
político y del Estado de derecho mismo.
Al negarse a los sectores populares, dentro de este marco general, las
posibilidades efectivas de participación orgánica en el goce de los frutos del
proceso productivo, los conflictos se presentan con mayor frecuencia y con más
intensidad obligando a dichos sectores a buscar métodos alternativos, como
mecanismos de presión social, tratando con ello que sus intereses sean atendidos
y generando con ello reacciones y respuestas cada vez más autoritarias y
represivas de parte de los sectores que controlan el poder político.
Este proceso irracional no hace sino abonar el terreno para que los conflictos
sociales y políticos tiendan a dirimirse con un método inconsecuente, que la
Universidad de El Salvador definitivamente rechaza, y que es la violencia”(1)


P. Agradecemos infinitamente sus palabras Monseñor porque el periódico El
Universitario, precisamente está proyectándose para llevar la voz de las
máximas personalidad de El Salvador en estos momentos de crisis.

R. Agradezco el calificativo que me ha dado y no lo pretendo, pero, ciertamente
como un hombre que ama todo lo que en el pueblo haya de esperanza, porque
creo que estamos muy unidos con todos aquellos que como en este momento es
la Universidad, busquen soluciones y busquen mantener en el pueblo una ilusión,
una esperanza que yo creo que la tenemos y que el salvadoreño es muy capaz de
secundar todo esfuerzo por su auténtica liberación. Yo saludo al pueblo a través
del universitario y me alegro desde este ambiente haber hecho este saludo.

Romero expresa su beneplácito con la Universidad porque el pronunciamiento del
Consejo Superior Universitario rechaza la violencia. Y es que en realidad el
arzobispo parte de una rechazo total a la violencia fuera esta de izquierda o de
derecha. Deja clara esta posición con las siguientes palabras: “por otra parte yo
quiero decir también con franqueza, es mi deber repudiar las fuerzas de la
violencia y los atropellos a la libertad de acción como en la quema de vehículos, el
ametrallamiento de residencias, ocupaciones de oficinas o de locales destinados
al pueblo. Hay un principio de moral inconmovible que proclama No hay que hacer
el mal, aunque sea para lograr bienes”(2)

Sin embargo, el pronunciamiento del Consejo Superior Universitario de rechazo a
la violencia y los incansables llamados del arzobispo a abandonar esa práctica fue
desoído por las fuerzas en pugna. Los asesinatos, las desapariciones forzadas, la
persecución política y los secuestros no se detuvieron. El 24 de marzo de 1980 el
arzobispo fue asesinado, en junio la Universidad fue cerrada, lo peor estaba por
venir.

Notas:
(1) El Consejo Superior Universitario de la Universidad de El Salvador ante la crisis
política y social que vive la nación (9 de mayo de 1979), La Prensa Gráfica, 12 de
mayo de 1979.

(2) Homilías Monseñor Oscar A. Romero tomo IV, San Salvador, UCA editores
2007, Pág. 453.












Monday, March 11, 2013

Los medios públicos: Una promesa extraviada en el “gobierno del cambio”

Por Guillermo Mejía

El periodista Nelson Rentería, corresponsal de la agencia Reuters en El Salvador, se solidarizó con los colegas de Canal 10 de televisión que han afrontado problemas laborales con la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia de la República. Presentó una carta formal tras el programa “La vuelta al mundo en 80 discos”, que dirigía las viernes por la noche, y renunció al espacio radial en protesta.

La misiva del colega periodista salvadoreño, cuya copia tengo en mi poder, dice textualmente:

Dirección de Radio Nacional
de El Salvador
Presente.

Estimados amigos de Radio Nacional de El Salvador, espero se encuentren bien y sus labores diarias transcurran con normalidad. El motivo de la presente correspondencia es para hacerles de su conocimiento mi retiro del grupo de colaboradores ad honorem de la radio.

El motivo de esta decisión se debe a un insignificante acto de solidaridad y respaldo a los colegas despedidos en Canal 10, quienes fueron removidos de sus cargos de forma injustificada y arbitraria en la última semana.

Deseo aclarar que de forma desinteresada, motivado únicamente por un interés democrático y de promoción de la cultura musical, en mayo de 2010 abracé el proyecto de transformación de los medios del Estado a Públicos, pero en vista de que este objetivo no fue cumplido, ahora he decidido hacerme a un lado.

De esta forma pongo a disposición el espacio que utilizaba el programa musical “La vuelta al mundo en 80 discos” todos los viernes en la franja de 8 a 9 de la noche.

Agradezco a las autoridades de la Radio Nacional de El Salvador la oportunidad, el apoyo y el respeto sincero que durante dos años y medio me dieron para difundir, de forma humilde, el maravilloso mundo de la música a través de la radio más importante de este país.

Saludos fraternos,
Nelson Rentería


El retiro del colega periodista es voluntario. Tuvo el tiempo necesario para su reflexión. En mi caso, junto al de otros colegas que también teníamos hasta diciembre pasado un espacio de entrevistas y opinión en la Radio Nacional de El Salvador, titulado “Temas” los días lunes y viernes al final de la tarde, pues ni esa oportunidad se nos ofreció. El programa desapareció por arte de magia.

Aún esperamos las razones oficiales, solamente cabe recordar que ciertas temáticas referidas a asuntos de gobierno y la violencia social, entre otros, desde un tiempo para acá fueron consideradas incómodas “desde arriba”; creíamos que iba en serio la conversión de medios gubernamentales a medios públicos, tal promesa del “gobierno del cambio”, pero fue en vano.

Hay mucha tela que cortar en la situación que se ha generado tanto en la radio como Canal 10, aunque de muchos es conocida la confrontación sucedida en la emisora de televisión de cara especialmente al papel que deben jugar esos espacios informativos amarrados a la agenda oficial cada vez más vigilados por ser un año preelectoral y el que de facto estamos en campaña hacia los comicios del 2014.

Hay que consignar que en la publicación oficial “El camino del cambio en El Salvador” (Mayo, 2012) el gobierno del Presidente Mauricio Funes menciona como un punto de la agenda pendiente de cambios: “Completar la construcción de un Sistema de Medios Públicos consistente en el fortalecimiento y transformación de los actuales medios de comunicación propiedad del Estado en medios públicos, con una programación inclusiva, de calidad y de servicio”.

Además que ha sido común denominador en el discurso del Secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República, el colega periodista David Rivas, en cuanta oportunidad ha tenido, tanto dentro como fuera del país, como sucedió con el compromiso que adquirió con congresistas estadounidenses a quienes señaló que el sistema de medios públicos iba en serio.

Desde esta tribuna de opinión considero que la construcción de un sistema de medios públicos no es tarea fácil, máxime en una sociedad que es y ha sido víctima del autoritarismo, la imposición y la antidemocracia. Este gobierno tenía que hacer el intento y, al menos, dejar sentadas las bases para dotar a la ciudadanía de un instrumento de información y educación cívica.

Quedan las interrogantes. La sociedad salvadoreña tiene derecho a conocer los hechos.

Para abonar al debate, creo oportuno recordar algunos criterios para dejar constancia sobre esa forma de concebir ese tránsito de lo gubernamental hacia lo público en materia de información:

En primer lugar, el especialista Marc Raboy recuerda tres acontecimientos que han configurado una nueva realidad de los medios de comunicación: “a. La explosión en capacidad de canales y la desaparición de las fronteras audiovisuales hechas realidad por las nuevas tecnologías; b. La desintegración del modelo estatal de radiotelevisión de servicio público, ocurrido tras el colapso del bloque socialista y la tendencia hacia la democratización en varios puntos del planeta; c. El rápido crecimiento en el mercado de los medios de comunicación y la aparición de sistemas mixtos en aquellos países donde existían monopolios estatales”.

En segundo lugar, La UNESCO ha definido con claridad el significado de la Radiotelevisión de Servicio Público (RSP), que conocemos como medios públicos, a partir de su rol en la sociedad: “Es la organización de difusión pública; se dirige a todos como a un ciudadano. Los difusores públicos estimulan el acceso y la participación en la vida pública”. A la vez, “la difusión pública se define como un punto de encuentro donde todos los ciudadanos son bienvenidos y considerados en un plano de igualdad. Constituye un herramienta de información y educación, accesible y dirigida a todos sin excepción, sin importar su condición social o económica”.

En tercer lugar, la ciudadanía tiene el derecho de verificar si los medios públicos están cumpliendo con su función social a partir de los siguientes factores: 1. Universalidad: La difusión pública debe estar al alcance de todos los ciudadanos a través de todo el país. 2. Diversidad: Los servicios ofrecidos por la difusión pública deberían diversificarse en al menos tres direcciones: los géneros de programas ofrecidos; las audiencias determinadas; y los temas discutidos. 3. Independencia: La difusión pública es un foro donde las ideas deben expresarse libremente, donde puedan circular la información, opiniones y críticas. 4. Diferenciación: El servicio ofrecido por la difusión pública debe distinguirse del que entregan otros servicios de difusión.

Pasar a medios públicos es un proceso intensivo, lleno de creatividad y compromiso social, es un proceso de largo plazo donde se pone en situación qué estamos entendiendo sobre información y comunicación en la sociedad contemporánea, y la necesaria asunción de responsabilidades de cara a la construcción de ciudadanía.

Manos a la obra, pues, la sociedad salvadoreña urge más compromiso y menos demagogia.












Thursday, February 21, 2013

Malcoml X: El legado de un afrodescendiente

Por Guillermo Mejía

El 21 de febrero se cumplieron 48 años del asesinato del luchador por los derechos de los afrodescendientes en Estados Unidos, Malcolm X, nacido como Malcoml Little, en Omaha (Nebraska) el 19 de mayo de 1925, hijo de un pastor bautista asesinado por una banda racista en venganza por sus posturas políticas a favor de la causa negra.

Este luchador estuvo marcado por el infortunio desde antes de ver la luz: “Cuando mi madre me llevaba en su vientre, una banda de caballeros del Ku-Klux-Klan, encapuchados, entró en nuestra casa en Omaha –Nebraska. Era de noche. Empuñando sus fusiles y carabinas, rodearon la casa y ordenaron a mi padre que saliese”, relata en su autobiografía editada después de su muerte.

Su padre, el reverendo Earl Little, no estaba en la ocasión, pero su madre, Louise Little, nacida en la isla caribeña de Granada y de padre blanco, recibió la advertencia que se tenían que ir del lugar porque el pastor fomentaba la discordia entre los negros “buenos” con las ideas del retorno a Africa promovidas por el activista jamaiquino Marcus Garvey.

De hecho, el retorno era la respuesta del movimiento agrupado en la Asociación Universal para el Progreso de los Negros, dirigida por Garvey, en Harlem (Nueva York), a la cual pertenecía el papá de Malcoml X, ante la esclavitud y la posterior marginación sufrida por los afrodescendientes en Estados Unidos. La “X” significa el pasado africano que sustituye al apellido del esclavista.

El pequeño Malcoml sufrió el asesinato de su padre a manos, según cuenta, del grupo racista Legión Negra en Lansing (Michigan), posterior al incendio de su casa, luego el enloquecimiento de su madre por haber perdido la custodia de sus hijos bajo el pretexto que no los podía mantener y su internamiento en un hospital siquiátrico por 26 años. El la visitaba en esa atmósfera deprimente.

Malcoml X, cuya piel era clara y su pelo rojizo, por eso lo apodaron “el rojo”, se involucró con los maleantes en Boston y Nueva York, donde se convirtió en pistolero y contrabandista. Cuando tenía 20 años fue condenado a 10 por un tribunal de los que hizo solo siete luego que en la cárcel se convirtió en miembro de la Nación del Islam y ministro de primer orden.

“El rojo”, que recibió el nombre de El-Hajj Malik El-Shabazz, era el hijo predilecto del dirigente de la Nación del Islam, Elijah Muhammad, relación que terminó en pleito por malos pasos de este último involucrado en casos de corrupción. Aprovechó el malestar causado en las esferas de poder por Malcoml X para expulsarlo de la asociación en 1964.

El activismo de Malcoml siguió. Logró su máxima escala con una peregrinación a La Meca, luego de la cual reconoció que también hay blancos buenos al verlos como musulmanes en ese acto de devoción. Estuvo por Africa y Medio Oriente, se hermanó con las luchas políticas de los países pobres, incluido los de América Latina en esa década de sueños de libertad a escala planetaria.

Fundó su propia mezquita Muslim Mosque Inc. y la entidad política Organización de la Unidad Afroamericana. Le sobraban enemigos, tanto de los grupos de poder como de sus antiguos aliados, cuando la muerte le sorprende ese 21 de febrero de 1965 en un oficio religioso en Nueva York. La autoría de su asesinato a balazos en pleno discurso es materia de controversia.

A continuación unos fragmentos de sus discursos que inspiraron la lucha por la dignidad negra:

“Tenemos que hacer ver al mundo que el problema que afrontamos es un problema para la humanidad. No es un problema negro; no es un problema norteamericano. Ustedes y yo tenemos que hacerlo un problema mundial, tenemos que hacer saber al mundo que no habrá paz en esta Tierra mientras en los Estados Unidos se violen nuestros derechos humanos. Entonces el mundo tendrá que intervenir y ver que se respeten y reconozcan nuestros derechos humanos. Tenemos que crear una situación que haga estallar bien alto este mundo, a menos que nos escuchen cuando pedimos algún tipo de reconocimiento y respeto como seres humanos. Eso es todo lo que queremos… ser un ser humano. Si no podemos ser reconocidos y respetados como ser humano, tenemos que crear una situación en la que ningún ser humano disfrute de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

“Si ustedes no están con eso, no están con la libertad. Significa que ni siquiera quieren ser un ser humano. No quieren pagar el precio que sea necesario. Y si no quieren pagar el precio, ni siquiera se les habrá de permitir que estén en torno a nosotros, otros humanos. Se quedarán en el campo de algodón, donde no se es un ser humano. Si no están dispuestos a pagar el precio que sea necesario pagar por el reconocimiento y el respeto como ser humano, se es un animal que pertenece al campo de algodón al igual que un caballo y una vaca, o un pollo o una zarigüeya”.