Wednesday, December 30, 2015

El Salvador: La violencia fratricida, tragedia y vergüenza

Por Guillermo Mejía

Al final del año, con mucha pena, frustración y preocupación, apreciamos el recuento oficial de víctimas de la violencia con más de 6 mil 500 crímenes, en gran mayoría cometidos con armas de fuego, que vienen a demostrar una vez más el fracaso de los planes de seguridad pública del gobierno, la persistente impunidad y sin que se avizore un futuro prometedor para el 2016.

Al contrario de los mensajes publicitarios de esperanza y paz gubernamentales, así como la mediática insistencia en que la seguridad pública te acompaña en todo el territorio, lo que se encuentra a fin de cuentas es la hemorragia incontenible que devora –en especial- al estrato más joven de la sociedad salvadoreña con la ilusión del “para mientras” y que “muerto el chucho se acaba la rabia”.

Obviamente, el problema de esta violencia fratricida, sobre todo enmarcada dentro de la evolución de las pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico, viene desde hace ratos más allá de este gobierno, el de Mauricio Funes y los cuatro períodos de Arena, eso sí con pasos apurados y sofisticados por el mal manejo de la situación en los últimos 25 años. Arena y el Fmln son corresponsables.

Como bien dicen los expertos en el tema, al contrario del ayer, hoy es más fácil encontrar un lugar en el mapa de El Salvador que tenga presencia de la delincuencia… es decir, los puntos marginales que van quedando son los lugares donde no hay presencia de esa delincuencia, sobre todo las pandillas… al grado que solamente en eso “sectores marginales” se estima que hay una paz relativa.

A continuación les presento una muestra de lo que algunas publicaciones periodísticas y columnistas han expuesto al respecto:

El Salvador cerraría el año más violento de su historia con sobre 6,600 homicidios

El Salvador despediría el 2015 como el año más violento de su historia, con un 70 por ciento más de homicidios que en el año pasado por un desbordamiento de las agresiones de las temidas pandillas callejeras, dijo un funcionario forense del país centroamericano.

Las víctimas mortales podrían llegar hasta 6.650 personas al cierre del año, muchas más que las 3.912 de 2014, dijo en una entrevista con Reuters Miguel Fortín Magaña, director del Instituto de Medicina Legal (IML) de El Salvador.

"Este año en la historia de El Salvador es el más violento en cuanto a homicidios", dijo el funcionario. "Es una verdadera pandemia".

La cifra llevará la tasa de homicidios a más de 100 por cada 100,000 habitantes, lo que colocaría a la pequeña nación centroamericana de 6.4 millones de habitantes como la más violenta del mundo, según datos de Naciones Unidas.

"Es un dato totalmente alarmante", dijo Fortín Magaña.

La policía responsabiliza de la violencia criminal a las "maras", pandillas nacidas entre inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos en la década de 1990 que libran sangrientas batallas por el control del tráfico de drogas y extorsionan a pobladores y empresas.

Las pandillas rivales Barrio 18 y Mara Salvatrucha han atacado oficinas del Gobierno y hace unos meses forzaron a un paro del transporte durante cuatro días amenazando a los chóferes para que no salieran y asesinando a varios de ellos.

En el año, 62 policías y 24 militares han muerto en ataques o enfrentamientos con las pandillas.

La violencia también ha empujado a más mujeres y niños a emigrar hacia Estados Unidos.
Las muertes violentas este año serían aún más que en tiempos de la guerra civil que desangró al país entre 1980 y 1992 y en la que se calcula que murieron 75,000 personas y otras 8,000 desaparecieron.
"Durante la guerra no se sabe cuántas personas murieron, se calcularon siempre 5,000 muertos (al año)", dijo Fortín. (Nelson Rentería Meza, Agencia Reuters)

Del Purgatorio al Infierno, un paso

El Salvador terminará 2015 con una cifra abrumadora de homicidios: 6.500 ó más… Esta cifra nos revela el grado de descomposición en que ha caído nuestro país. La cifra de muertos es de una guerra y una guerra sangrienta.

Es increíble, pero si comparamos a nuestro país con Islandia, donde sólo se registra un homicidio anual, quiere decir que para que este país europeo tenga la misma cantidad de asesinatos, tendrían que pasar 6.500 años. ¿No es asombroso?

Esa es una realidad totalmente difícil de imaginar. Pero podemos abocarnos a realidades más cercanas.

Con una tasa de homicidios de 3,1 por cada 100.000 habitantes, en 2013, -la menor en América Latina- y un total de 550 muertos, Chile es el país que menos homicidios registra en la región.

Eso quiere decir que en El Salvador se cometen 11,8 veces más homicidios que en Chile. Y que la tasa de homicidios de El Salvador es 33 veces mayor que la del país sudamericano.

El homicidio no es una simple muerte, no. Un asesinato deja repercusiones graves en la familia del asesinado: traumas, tristezas, sed de venganza... Y a ello se suma la impunidad con que actúan los homicidas, cuando sus crímenes no son investigados ni castigados.

Hay necesidad de parar los niveles de violencia. Toda la sociedad y el Estado debe contribuir en ello; los partidos políticos deben apartar sus intereses particulares. Solo así el pequeño paso que hay del Purgatorio al Infierno, lo podemos evitar. (Editorial periódico digital Contrapunto)

La seguridad a cargo de extranjeros incrédulos, magos de piñata y políticos maquiavélicos

La mayoría de los días de este año, los titulares de periódicos y noticieros informaron sobre situaciones que, para quienes no viven en nuestro país, pareciesen inventadas. Irónicamente, esta postura, la de un incrédulo extranjero ajeno a la realidad diaria de El Salvador, es la que los funcionarios y aliados del oficialismo favorecieron durante los últimos doce meses. Bajo esta perspectiva estatal, los medios que informan sobre estos hechos son enemigos del Estado. Poco les ha faltado a los voceros del gobierno para calificar la labor periodística como subversiva. No creo que exista un solo salvadoreño que no haya fruncido el ceño entre asombro e indignación al escuchar a Benito Lara, Hato Hasbún y otros tantos tristes personajes de la política nacional, tratar de vender que la crisis delictual no existe más que en las páginas de rotativos mal intencionados.

La mayoría de salvadoreños, los más vulnerables son los que están más expuestos a los embates de la criminalidad. Las familias más humildes y gran parte de la clase media, viven secuestradas en sus colonias, sometidas por el poder fáctico de las pandillas. Son relativamente pocos los que tienen acceso a los recursos necesarios para costear y, por lo tanto, gozar de medidas de seguridad adicionales que les permitan aislarse de los peligros que conlleva vivir en el país más violento del mundo.

El argumento de Lara --que la crisis delictual es pura percepción-- entonces, se debe de interpretar como un discurso dirigido a estos pocos que no son victimizados que son a los que puede convencer. Esta es una explicación lógica, ya que, de lo contrario, Lara y todos los que replicaron su posición, trataron de convencer a los que fueron blanco de la delincuencia que, lo que les pasó, realmente fue una ilusión. Resulta inconcebible pensar que un funcionario de seguridad juegue a ser mago de piñata, tratando de hipnotizar, sin éxito, a su público. Solo que no se trata de la rutina jocosa de un mago que trata de entretener a un grupo de niños, sino de una mal intencionada mentira que esconde una estrategia oscura. Es posible que el discurso incoherente vaya más allá de la simple ineptitud.

Esta semana compartí una noticia en la que un medio digital informaba sobre cómo el cuerpo decapitado de un estudiante egresado de la UCA, fue localizado en Santa Tecla, habiendo desaparecido de la zona turística de la playa El Tunco. Muchos en las redes sociales comentaron la noticia y, con sarcasmo, plantearon la posibilidad que el oficialismo, ante tan alarmante hecho, sostendría que todo es percepción. Poco a poco el intercambio en las redes sociales fue adoptando un tono más serio y los participantes fueron planteando escenarios más maquiavélicos sobre esa usual postura gubernamental ante delitos que causan alarma social.

Muchos sugirieron que ese discurso desconectado y, aparentemente, resultante de un abordaje comunicacional equivocado, realmente es parte de una estrategia mucho más amplia que busca acomodar el escenario y crear las condiciones que faciliten la justificación de medidas autoritarias para incrementar el control gubernamental sobre la información publicada en los medios de comunicación. Lara, por lo tanto, es esbozado como una de las figuras políticas maquiavélicas involucradas en este plan.

El oficialismo no ha perdido oportunidad para manipular políticamente la crisis en seguridad para la consecución de intereses partidarios. Ha utilizado la gravedad de la situación para atacar a la Sala de lo Constitucional, enemigos políticos y críticos, y aprobar créditos y leyes. Resolver el problema de la seguridad no es prioridad, se le anteponen los intereses partidarios y personales del oficialismo y sus máximos dirigentes políticos, respectivamente. Esto es algo que los salvadoreños no debemos de olvidar a la hora de evaluar los argumentos de funcionarios cuando proponen medidas controversiales en nombre de la seguridad pública. (Carlos Ponce, columnista de El Diario de Hoy)

Carta al presidente: No puede seguir con el mismo gabinete

Estimado Salvador Sánchez Cerén:

Me imagino que no soy el primero que se lo diga: Su Gobierno no puede seguir así, el país no lo aguanta.

Hay unos ignorantes que ante la crisis del país le piden su renuncia a la Presidencia. Pero esto es propaganda barata. Los presidentes no pueden renunciar, pero si pueden (y deben) rehacer su Gobierno cuando está fallando. Usted tiene el mandato popular de gobernar, pero sus ministros, viceministros, secretarios y demás funcionarios del Ejecutivo sólo tienen el mandato suyo - y tienen que irse el día que usted llegue a la conclusión que no cumplen.

Luego de un año y medio es más que evidente quiénes son los funcionarios (y sus respectivas políticas) que han fallado y necesitan, con urgencia, sustitución.

Primero de todo, los responsables del desastre de Seguridad: el ministro de Seguridad Benito Lara, el comisionado presidencial para Seguridad Hato Hasbún; el director general de la PNC Mauricio Ramírez Landaverde.

¿Realmente necesita que le expliquen las razones? Los responsables de Seguridad consiguieron cerrar este año con más de 6,500 homicidios, o sea 2,700 mil homicidios más que en el 2014, y con más de 4 mil (!) homicidios más que en el 2013.

Los funcionarios, en los cuales usted depositó la misión más importante del Gobierno, la de enfrentar la violencia, son los corresponsables de un aumento de homicidios en un 70% en comparación al primer año de su Gobierno; y de un aumento dramático de 166% en comparación al año antes de asumir ustedes el Gobierno. Los números hablan.

¿Quiere que también le calcule el aumento en policías y soldados muertos del 2013 al 2014, y del 2014 al 2015? Saldrán aumentos porcentuales aun más dramáticos…
Las cabezas de su gabinete de Seguridad tienen que irse, para que usted pueda nombrar a funcionarios nuevos y darles la tarea de reformar todo el área Seguridad de cabeza a pies; PNC, inteligencia, Centros Penales - ya la parte inexistente de “Justicia” en el ministerio. ¿No sabe cómo hacer esto? Bueno, hable con uno de los dos amigos comunes que nos quedan. Una es la doctora Rodríguez, y el otro ya sabe quien es…

De paso sea dicho: Hato Hasbún tampoco le está funcionando en su otra función, la de secretario Presidencial de Gobernabilidad. Luego de años de funcionar Hato Hasbún como bombero, negociador, Fixer político, la relación con la empresa privada está tan mal o peor que al inicio de su Gobierno; el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana se ha convertido en un órgano del Ejecutivo y no logra incorporar las aspiraciones de la sociedad civil; y la creación de la Interpartidaria terminó en un aborto.

Posiblemente todo esto no sea culpa de Hato Hasbún, más bien es expresión de la línea partidaria detrás de su Gobierno, pero ciertamente su Secretario de Gobernabilidad se ha desgastado con discursos y promesas irreales y ahora ya no puede concertar con nadie. Usted debería aprovechar las capacidades de Hato nombrándolo jefe de asesores de la Presidencia, en vez de seguirlo desgastando con misiones que no puede cumplir.

El otro cambio drástico que hace falta es la sustitución del presidente de CEPA por un profesional idóneo con capacidad técnica y vocación de concertación. Si usted no para la hemorragia de talentos en CEPA, las consecuencias para la competitividad del país serán desastrosas. Usted necesita nombrar a un presidente de CEPA que reconstruya el tejido administrativo y técnico de la institución, seriamente lesionada por los funcionarios que usted nombró en 2014.

Otro funcionario que no debería quedar en el 2016 es el viceministro de Transporte. Mauricio Funes y luego usted le han dado a este señor un poder dictatorial para hacer y deshacer en el sector transporte, sin concertaciones con los transportistas ni con los alcaldes. El SITRAMSS es solo la punta del iceberg de la crisis de transporte que Nelson García ha creado. La solución: facultar a Gerson Martínez, como jefe del MOP, a asumir la responsabilidad plena como ministro y a elegir a la persona adecuada para dirigir al VMT bajo su supervisión ministerial.

Se me acabó el espacio, pero igualmente debería sustituir a Tharsis López y buscar a un ministro de Economía. Quisieron poner a un ministro independiente del partido y terminaron instalando a uno dependiente de ALBA.

Si usted para inicio del 2016 hace estos cambios en su gabinete, combinado con una reformulación de las prioridades y las políticas públicas correspondientes, su Gobierno puede todavía lograr que el país, poquito a poquito, comience a mejorar. Si no, su presidencia, y con ella el país, su hundirá.

Un feliz año le desea Paolo Lüers

PS: Obviamente hay otros ministros deficientes que no menciono en esta carta. Es cuestión de prioridades. (Paolo Lüers, columnista de El Diario de Hoy)

Friday, November 13, 2015

La rebelión de los públicos

Por Guillermo Mejía

El ascenso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTICS) en la vida cotidiana ha propiciado el cambio paradigmático de sociedad de masas a la categoría de públicos en red, con lo que es posible instaurar un modelo alternativo de democracia que propicie la participación y deliberación ciudadanas sobre temas de interés público.

De esa forma lo aprecia el profesor y editor Hugo Aznar, de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, España, al dirigirse al pleno del XV Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social Felafacs 2015, celebrado recientemente en Medellín, Colombia, cónclave útil para verificar el estado actual del mundo de las comunicaciones.

“Lo que los nuevos públicos articulados a través de las NTICS representan se corresponde mejor con una concepción alternativa de la democracia: un modelo que permita abrir la toma de decisiones colectivas –e incluso ocasionalmente también su puesta en práctica- a la participación del público, tal y como quiere recogerse en la propuesta de una democracia deliberativa”, afirma.

Según el catedrático español, de cara a una democracia simplemente agregativa, limitada a sumar periódicamente las preferencias de la gente en su entorno privado, la democracia debería aspirar a integrar estos nuevos públicos en el debate de los asuntos de interés común (máxime si existen facilidades tecnológicas para la participación).

“Si los públicos se hayan motivados y pueden generar soluciones de nivel epistemológico, dimensión actuacional o justicia superiores –ya por el hecho mismo de su participación-, no hay motivo para mantenerlos excluidos de las decisiones colectivas en torno a recursos que generan esos mismos individuos”, argumenta Aznar.

Además, es necesario articular esos mecanismos participativos si se quiere evitar que el sistema democrático actual quede desbordado por la desafección de unos públicos que se sienten excluidos sin otra justificación que el diseño y las prácticas institucionales establecidas. Y que actúan activamente en otros ámbitos, según lo expuesto.

“Podría ser que la implicación de estos nuevos públicos resultara a la postre menos mayoritaria de lo que suele suponerse. Pese a las oportunidades de participación que pudieran abrirse, probablemente una parte importante de la sociedad seguirá centrada en sus intereses puramente privados”, dice Aznar, pero la articulación de los nuevos públicos con las NTICS deslegitima la exclusión y el monopolio político y profesional de la gestión pública.

Con ello, la “era de las masas ha quedado atrás; podemos seguir siendo muchos, pero no por ello dejamos de estar singular y colectivamente capacitados para participar en las decisiones que afectan al bien y la vida en común de todos nosotros, disponiendo además de medios tecnológicos que lo permiten”, concluye el profesor español.

De masas a públicos en red

De acuerdo con Aznar, la categoría de sociedad de masas pareció reflejar bien y adecuarse a las transformaciones de las primeras décadas del siglo XX, que venían precedidos por las transformaciones sociales derivadas de la Revolución Industrial. Es obvia su validez y que sirvió para plantear un modelo de democracia ajustado a ella (democracia elitista-agregativa-de audiencias) dominante en el siglo XX.

En ese sentido, plantea preguntarse si ese modelo de masas quedó desfasado frente al de la sociedad del conocimiento o de las nuevas tecnologías.

“Como resultado: surgen dos visiones completamente alternativas de los mismos. Mientras que de los primeros se seguía una crisis amenazadora de los supuestos del ordenamiento democrático y la tradición liberal, y hasta incluso de la propia civilización occidental; a partir de los segundos ha surgido toda una serie de reflexiones que ven ellos una fuente de renovación de la ciudadanía y la vida democrática, incluso una fuente renovada de las expectativas utópicas de mejora universal hace tanto dejadas atrás”, explica el catedrático español.

Los rasgos del entorno comunicativo de las NTICS rompen con la dinámica que había guiado la comunicación social del último siglo y medio: la tendencia creciente a la concentración de las emisiones y la conformación de una comunicación masiva:

-1830 comenzó un período de concentración de emisiones y destinatarios que habría durado hasta finales del siglo XX.
-1890 el proceso se acentuó con periódicos que iban adquiriendo alcance nacional y en algunos casos tiradas millonarias.
-1920-1950/60 la aparición del cine, la radio y la televisión acentuó la tendencia a formar grandes públicos destinatarios.
-1980-1990 el proceso fue empresarial, con uniones y absorciones de empresas hasta reducir el mapa de la comunicación a unos grandes grupos oligopólicos tanto nacionales como internacionales.

“Desde el último cuarto del siglo pasado viene siendo común en cambio hablar de una sociedad de la información y el conocimiento para describir el nuevo entorno de las sociedades occidentales, muy distinto al que en su día habría caracterizado a la sociedad de masas”, señala el autor.

Entre los rasgos específicos de las NTICS que han configurado ese nuevo entorno están: Alcance, discrecionalidad, pluralidad, descentralización, fragmentación, bidireccionalidad, interconectividad, horizontalidad, equipolaridad, intercreatividad, velocidad, ubicuidad y permanencia.

En ese sentido, parece claro que muchos de los rasgos atribuidos en su día a la sociedad de masas –y también en gran medida a la comunicación de masas- no se ajustan ya al entorno propiciado por la generalización de las NTICS y se puede apreciar en la siguiente comparación que hace el autor entre los rasgos predominantes en cada concepción de masas y públicos en red:

-Rasgos antropológicos:
Reactivas/activos (prosumidores); predominio de la pasión o la emoción/presupuesto de la acción intencional; producto del desarraigo/creadores de vínculos y redes.

-Rasgos sicosociales:
Homogéneas, indiferenciadas, unívocas/diferenciados, particularizados, variables; próximas físicamente y asimilables mentalmente/separados por la distancia pero vinculados entre sí; proclives al contagio involuntario/proclives a la agregación voluntaria y la cooperación; receptoras de una comunicación efectista y manipuladora-tendencia a la concentración/tendencia a la fragmentación.

-Rasgos sociopolíticos:
Dependencia unívoca del líder/horizontalidad lógica de redes; necesidad de autoridad/autoorganización; riesgo para la democracia y las libertades/revitalización de la participación y movilización ciudadanas; decadencia sociocultural/ciberutopía.

Según Aznar, “la visión que se sigue del nuevo entorno supone un cuestionamiento del status quo vigente en las democracias occidentales: los presupuestos que sirvieron en su día para excluir a la ciudadanía de la participación efectiva y para conformar el actual sistema representativo y de partidos vigente(…) ya no resultan apropiados.” Se ha dado un salto cualitativo.

Wednesday, October 07, 2015

Política y comunicación (y viceversa)

Por Guillermo Mejía

La comprensión de la política pasa por reconocer lo que es importante, o sea todo aquello que más influye en el resultado de los acontecimientos, mientras la comunicación es una categoría básica de la sociedad, de la política y, por ende, de la democracia, y no sólo porque la política es inimaginable sin la comunicación, sino porque la propia sociedad tampoco es inimaginable sin ella.

Son las reflexiones del profesor y autor español-uruguayo Javier del Rey Morató en su libro Democracia y posmodernidad: Teoría general de la información (Editorial Complutense, 1996) donde expone de manera magistral el fenómeno de la democracia desde su versión histórica, heredera de la tradición, hasta la reconocida democracia mediática.

Al referirse a la política en la comunicación, el maestro de la Universidad Complutense de Madrid nos orienta: “Significa reconocer lo que es valioso –la influencia de cada resultado político sobre nuestros valores y sobre las personas y cosas que nos interesan-, y significa también –aunque parezca obvio, lo consignaremos-, conocer lo que es real y verdadero.”

“Y lo que es real y verdadero tiene que ver con esta pregunta: ¿cuáles de nuestras impresiones, de nuestras intuiciones, de nuestras creencias y pronósticos, resistirán la prueba de la realidad, que es la prueba de la verificación y de la experiencia práctica?”, añade, a la vez que –cita a Harold Lasswell- “el hecho fundamental de la política es inseparable de la sociedad humana (…)”

Del Rey Morató, especialista en comunicación política, nos ilustra sobre que la política es una cuestión de comunicación, en la que los mensajes generados por el líder político, el partido o el gobierno, tienen que contrastarse con los mensajes que llegan desde la realidad, es decir, de la economía, de los sindicatos, de la patronal empresarial, de otros partidos o de otros gobiernos.

“Y como la acción política es de tal naturaleza que muchas veces, para adoptar una decisión, no puede esperar el desenlace de los acontecimientos, la actividad política –y la comunicación política por la que nos enteramos de ella-, está siempre signada por la incertidumbre de los resultados”, afirma el profesor titular de periodismo.

Ejemplifica de la siguiente forma:

“La base de toda acción política es una información incompleta, y –como acontece en el mundo de la empresa-, la decisión de actuar se toma en una situación de relativa incertidumbre.

“La urgencia con que hay que tomar determinadas decisiones tiene, por lo tanto, el riesgo del error y de sus consecuencias, que recaen sobre el político, el partido y el gobierno que las adoptó, pero también sobre los ciudadanos.

“La demora en adoptar una decisión no es menos arriesgada que la urgencia, y tanto el jefe del Gobierno como la oposición, otros actores sociales y los medios de comunicación social, tienen que comparar el coste del error con el coste de la demora, y decidir, siempre en situación de relativa incertidumbre.

“Y las acciones políticas, urgentes o demoradas, remiten a los valores, porque la política es una cuestión de hechos, acciones, reacciones y valores: o hay en las acciones de la política una preocupación por la verdad, o –advierte Deutsch-, si se decide prescindir de las pruebas, todo termina en un choque de opiniones, presiones, propaganda o mera fuerza.

“Una de las actividades sociales que enriquece el diálogo racional de la democracia con pruebas y con hipótesis, comentarios, críticas o elogios, que intentan despejar incógnitas y reducir la incertidumbre es, precisamente, la comunicación política.”

Por otro lado, Del Rey Morató al referirse a la comunicación en la política recuerda al filósofo David Hume sobre el hecho que “estando los muchos gobernados por los pocos, éstos se someten a aquéllos, y resignan sus sentimientos y pasiones ante ellos, ante sus ambiciones e intereses”, fenómeno que está en el centro de la actividad política y es motivo de preocupación científica.

“Hume añade que si nos preguntamos por qué medios se produce ese fenómeno, se notará que la fuerza está siempre del lado de los gobernados, y que quienes gobiernan no pueden apoyarse en otro recurso que no sea la opinión, único fundamento del gobierno, tanto en los sistemas democráticos como en los despóticos”, advierte el autor.

Gobernación y sumisión, o las relaciones entre gobernantes y gobernados, suponen instrumentos y posibilidades para su mantenimientos.

Luego vuelve a ejemplificar:

“Para pensar la comunicación política –escribe (Jacques) Gerstlé-, podemos optar por dos aproximaciones: la primera disocia política y comunicación, y da al segundo concepto la prioridad para comprender el proceso de la política; la segunda insiste en la consustancialidad de política y comunicación.

“Pero lo que Gerstlé presenta como teorías o aproximaciones que compiten y parecen excluirse mutuamente, nosotros preferimos interpretarlo como approches que se complementan: como acontece con los modelos, lo que uno privilegia queda oculto o en segundo plano en otro, y hace falta contemplar la luz que dos o más modelos arrojan sobre la realidad, sin olvidar que se trata de modelos, y que la realidad –cuyo atributo más notorio es la complejidad-, está siempre más allá que lo que ellos nos enseñan.

“Quedó dicho que la comunicación es una categoría básica de la sociedad, de la política, y, por supuesto, de la democracia, y no sólo porque la política es inimaginable sin la comunicación, sino porque la propia sociedad tampoco es imaginable sin ella.”

Wednesday, September 16, 2015

Los pecados de los periodistas en su construcción de lo público

Por Guillermo Mejía

Es innegable el papel de los medios de comunicación social en la configuración de actitudes y comportamientos individuales y grupales, así como en el establecimiento de las agendas por donde vehiculan las temáticas sobre las que desean que los consumidores presten su atención y las lleven a la discusión pública.

Esas son ideas del profesor español José Luis Dader, especialista en opinión pública y comunicación política, que también critica el proceder de muchos periodistas que en razón de la falta de una selección rigurosa de su materia prima y poca inversión de tiempo en esa búsqueda, entre otros males, banalizan una profesión tan necesaria como importante.

“El periodista se convierte en efecto en un ‘aduanero’ que mediante su selección temática cotidiana establece qué temas, problemas, personas o instituciones van a ser expuestas a la luz pública, convirtiéndose así en motivo de comunicación pública y resorte de las diferentes manifestaciones de las corrientes de opinión”, afirma el autor.

Por tal razón, “la misma rutina y celeridad con que han de ejercer la decisión precipitada de qué temas cubrir, a qué personajes entrevistar, a qué fuentes informativas prestar atención, acaba por desdibujarles subjetivamente la repercusión sociopolítica y cultura de su actividad”, añade Dader.

El periodista no es consciente del papel que le corresponde, pues tiene en sus manos la decisión de dar relevancia pública a personas o acontecimientos, al grado que se convierte –sin pensarlo a cabalidad- en un nuevo “Rey Midas”, “capaz de convertir, no en oro, sino en público, todo lo que toca”.

Dader pone como ejemplo: El “Rey Midas” no convierte en públicos infinidad de problemas padecidos de forma crónica y persistente por importantes colectivos humanos, pero, por el contrario, otros asuntos de relieve social objetivo muy inferior, adquieren con facilidad los favores de la atención pública.

El problema de fondo es que existe un “modelo de mentalidad periodística” que se transmite mediante las rutinas periodísticas y que “corresponde literalmente al de un hombre gris, común y corriente… en cierta medida podría decirse que ahí reside mucha de la grandeza, pero también mucha de la miseria, de la condición profesional del periodista”.

El periodista “suele asumir precisamente el ideal de juzgar e interpretar los múltiples asuntos que le ocupan como si fuera un ciudadano medio más, es decir, alguien desinteresado por los detalles y los matices, apenas interesado en los datos elementales de las cuestiones a simple vista más impactantes”, señala Dader.

“Gracias a su identificación innata con el sentido popular medio –y mediocre-, consigue precisamente detectar con éxito qué temas, personas y tratamientos resultan en cada momento más apetecibles e interesantes –más comerciales-, para los consumidores de sus informaciones. El éxito personal e industrial queda así asegurado”, precisa el profesor español.

“Pero en la misma medida en que se ata a la mentalidad roma del no especializado, se impide a sí mismo –y a través de él a todo el público anónimo, espectador del espacio público-, la comprensión, escudriñamiento o la percepción siquiera, de múltiples aspectos de la realidad social, decisivamente influyentes, pero al mismo tiempo incomprensibles o indetectables”, añade.

Lamenta el maestro español la manía de los periodistas de asemejarse con el común denominador de todas las gentes, al contrario de otros expertos que son celosos con su conocimiento, con lo que evitan los aspectos complejos. Predomina en los periodistas el repudio a la sofisticación intelectual, el conocimiento especializado, aridez conceptual o esfuerzo perceptivo.

“Mientras el periodista –no todos, pero sí buena parte de este colectivo-, se limite a administrar su poder de ‘Rey Midas’ de manera aleatoria, intuitiva y despreocupada –o preocupada exclusivamente por criterios de rentabilidad comercial o ideológica-, estará configurando ineludiblemente un ‘espacio público’. Pero dicho espacio o esfera de lo público difícilmente estará cumpliendo la función sociopolítica y cultural que demandaría la formación de una opinión pública plural, racional y consciente de las auténticas prioridades de una comunidad”, sentencia Dader.

En consecuencia, los periodistas construyen un espacio público irregular, sin ninguna garantía de estar reflejando las cuestiones que, provenientes de la esfera social o la privada, requieran más incuestionablemente un análisis público. Este espacio público es el que simplemente deciden los periodistas, sin que ni siquiera ellos mismos sean conscientes.

Dader nos recuerda lo que él llama “pecados capitales” de los periodistas en su construcción de lo público: Corporativismo, complicidad en el secretismo, intromisión ante lo privado y descrédito de la transparencia, el abrazo al poder y la opacidad pública de las instituciones, anquilosamiento mental, simplicidad, el agobio de la celeridad, insensibilidad para con los sujetos anónimos e incomprensibilidad de los informado.

Thursday, July 09, 2015

La tentación de una ley mordaza en medio de la impunidad

Por Guillermo Mejía

Desde diversos sectores se han levantado alertas ante la posibilidad de que la Asamblea Legislativa apruebe una controversial legislación especial de delitos informáticos y conexos, denominada por sus detractores como ley mordaza, especialmente porque podría coartarse la libertad de expresión.

Bajo el ropaje de combatir la calumnia, la difamación y la injuria, entre otros delitos contra el honor de la persona, no es nueva la tentación de cercenar libertades por parte de las instancias respectivas, sin dejar de lado las estratagemas de los políticos de todos los colores que se muestran reacios a la crítica ciudadana y se tornan impunes.

Sin embargo, tampoco se puede negar que en nombre del ejercicio del derecho a expresar una opinión se cae en el libertinaje, sobre todo con el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y la red de internet, hecho constatable en las redes sociales, blogs, medios digitales, entre otros, además en los mismos medios de comunicación tradicionales.

La ciudadanía debe prestar mucha atención a los alcances de esa legislación especial, sobre todo en cuanto al ejercicio de la libertad, pero sin perder de vista lo concerniente a los deberes como sujetos socialmente responsables. Otros aspectos del proyecto de ley especial son menos controversiales, inclusive necesarios dado la incursión de la sociedad en la plataforma digital.

Si bien un Estado tiene que garantizar derechos y deberes con el fortalecimiento legal, no es tan cierto que con más leyes se asegure el respeto y la convivencia social. El Estado está en la obligación de procurar la toma de conciencia a partir de inculcar el buen proceder de la gente en sintonía con otras instituciones sociales.

Es de hacer notar que con la llegada de las nuevas tecnologías y la revolución de Internet no pocos especialistas han insistido en la necesidad de armar un modelo ético de cara al libertinaje que representa para muchos el acceso y difusión en la red de redes. Los planteamientos éticos se enfrentan al desafío de la velocidad de los cambios que muestra la plataforma digital.

Para el caso, el maestro Juan Pedro Ortuño, de la Facultad de Teología San Dámaso, de Madrid, advierte que “más que un ente dinámico, la ética es un modelo (o modelos) permanente de referencia. Independientemente del progreso o avances tecnológicos, la persona sigue siendo ser trascendente y sujeto de dignidad en sí mismo considerado”.

En ese sentido, el catedrático español señala algunos retos éticos que plantea Internet:

-La difusión inmediata de noticias sin estar debidamente contrastadas. Este hecho que venía dándose ya en todo el periodismo conforme mejoraban las tecnologías, ahora se ve acentuado. Internet supone un flujo constante de información, mucha de ella con errores.

-La difusión de pornografía y la apología del racismo. El problema de controlar los contenidos. De hecho, en Internet es posible encontrar prácticamente de todo. Unido a este hecho, está que Internet se ha convertido en un mercado para adquirir cualquier cosa.

-El problema de la privacidad y el anonimato. Una parte de este problema está claro por su carácter delictivo. El tratamiento ético debería ser el mismo que el que se daría a quien interviniera un teléfono.

-La realidad virtual. Internet está siendo objeto de experimentación de simulaciones de la realidad. La realidad virtual puede sumergir a la persona en una ilusión funcional de lo real –a diferencia de las representaciones clásicas, que sólo adoptan la forma de su modelo.

“Internet es una buena herramienta. Y más que plantear nuevos retos éticos, o una ‘contemporización’ de la ética a las nuevas tecnologías, de lo que se trata es de la práctica de una mayor responsabilidad por parte del usuario. El uso de Internet está modificando a la sociedad”, señala el profesor Ortuño.

“Hay problemas que empiezan a vislumbrarse de forma dramática, como puede ser la progresiva analfabetización de la población, la denigración en el uso del lenguaje, la pérdida de contenidos culturales sólidos, y una cada vez mayor cultura del juego o ‘cultura espectáculo’ (…) Internet sirve para trabajar con mayor eficiencia, pero también para perder multitud de horas en navegaciones absurdas”, agrega el catedrático español.

Ortuño nos orienta sobre cómo podemos actuar con responsabilidad frente a la red de redes:

Así, llama a estar atentos a las verdaderas necesidades que puedan surgir en nuestro entorno vital como usuarios de Internet. A la vez, detectar y organizar contenidos, personalmente o en común con otros usuarios, con transparencia. Y analizar y discernir algunas de las realidades presentes en Internet, desde una visión constructiva de la sociedad y del bien común.

También, colaborar con la tarea educativa y formativa, existente ya desde plataformas universitarias u otro tipo de escuelas, y que garantizan el desarrollo integral de la persona. Discernir con claridad si los contenidos divulgados en Internet son acertados en conformidad al bien común social y crear grupos de noticias y foros para el conjunto de contenidos en Internet.

“Los grandes principios éticos universales pueden ser aplicados a Internet, sin necesidad de inventar una ética de carácter ‘virtual’; es decir, inexistente, o sujeta al libre capricho de los que ostentan el poder económico o político coyunturalmente”, sentencia el maestro Ortuño sobre la base del respeto a la dignidad de la persona.

En ese contexto, hay que resaltar en el caso salvadoreño la urgente necesidad de combatir con particular interés la impunidad en todos los órdenes, una deuda histórica por la cual incluso hubo una guerra civil (1980-1992) y que lamentablemente aún sigue –quizás con mayor fuerza- sin que los actores principales hayan hecho algo en el pasado reciente o en la actualidad.

Irónicamente, el comisionado para la Seguridad del gobierno, Franzi Hato Hasbún, consideró que no es necesario crear una comisión especial para investigar la impunidad –el mal de males de la sociedad contemporánea. El ex presidente Mauricio Funes, su anterior jefe, pidió una instancia en su oportunidad, aunque después asumió demencia.

La impunidad es una de las raíces de la injusticia estructural y el caldo de cultivo de la situación imperante, donde se experimenta una violencia que dejó cerca de 700 asesinatos en junio –considerado el mes más violento de la postguerra. El Salvador sigue en los primeros lugares de los países más violentos del mundo, lógico, en El Salvador se le rinde culto a la impunidad.

Saturday, June 06, 2015

Una sociedad que subsiste en las penumbras informativas

Por Guillermo Mejía

En pleno siglo XXI, donde en teoría fluye la información a través de mecanismos revolucionarios dada la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la vida cotidiana, El Salvador sufre una sistemática violación al derecho a conocer lo que sucede en su entorno así como el acceso a la variedad de interpretaciones.

No es cierto que esa información tan necesaria aparezca de manera suficiente en el sistema mediático nacional, mucho menos se tiendan puentes comunicativos a fin de favorecer el encuentro de los diversos sectores sociales, económicos, políticos y culturales, para corresponder al derecho de la ciudadanía a participar de la construcción de su destino.

¿Conoce el salvadoreño común el trasfondo del caso Cel-Enel?, ¿entendió a ciencia cierta el proceso de dolarización de la economía?, ¿tiene suficientes elementos para comprender la vorágine de la violencia, la inoperancia del gobierno y la participación del crimen organizado? Son infinidad de temas tan importantes sobre los que existe ignorancia e incluso desinformación.

El comunicólogo boliviano Carlos A. Camacho Azurduy nos recuerda que una ciudadanía activa en su papel como rectora de su futuro urge de información y comunicación, ya que “el papel estratégico de la educación, del conocimiento y de las redes de información constituyen en la actualidad uno de los principales elementos de integración social al mundo moderno”.

Añade: “La información es fundamental para conocer y comprender la realidad actual. El hombre moderno tiene necesidades informativas que son satisfechas por los medios de comunicación masiva y las Tics; empero, la selección que estos hacen no siempre está acorde con las aspiraciones, necesidades, exigencias y expectativas de los receptores”.

Como sabemos, la información es un proceso de una sola vía de traslado de datos destinados a reducir parte de la incertidumbre que rodea al receptor con relación a una circunstancia determinada. La información es la asignación de una forma peculiar a una parcela de la realidad comunicable.

Ni la información es neutra, ni el informador carece de horizonte en su habilidad de tratamiento de esa materia prima que representa un derecho inalienable para los ciudadanos, aunque existe la paradoja que es secuestrada especialmente por empresarios mercantilistas y emisarios políticos que optan por mantener a las audiencias en las penumbras informativas.

En ese sentido, Camacho Azurduy trae a cuenta ciertas características de la información:

-Vital. Los procesos de transmisión, recepción o intercambio de información son vitales e imprescindibles para la existencia y sobrevivencia de cualquier ser vivo.

-Parcial. Por limitaciones técnicas y humanas, la información no puede abarcar la totalidad de la realidad sobre la cual opera, por lo que es parcial: Descompone la realidad global y se ocupa sólo de uno de sus componentes.

-Subjetiva. Al no poder ser totalizadora es selectiva y, por lo tanto, completamente subjetiva, pues el informador elige un punto de vista desde el cual va a informar desde una parcela de la realidad.

-Parcializada. El informador adopta consciente o inconscientemente una postura de preferencia por uno de los aspectos de la realidad en detrimento de los otros, por lo que la información es parcializada.

-Poder. La información está ligada a funciones de dirección social y política, por lo que se constituye en un factor o instrumento de poder, dominación, control.

Precisamente, de acuerdo con el comunicólogo boliviano, esto último es lo que entorpece que la ciudadanía tenga acceso a la información y, por lo mismo, a la comunicación. La concentración de medios y de información deja en situación precaria a esa ciudadanía, mientras los concentradores asumen mayores niveles de autoridad, capacidad de decisión e influencia.

En el caso salvadoreño, el sistema mediático hade un uso inadecuado y abusivo dada las formas en que se espectaculariza la violencia, la política, en fin la información que necesita la población para afrontar la incertidumbre y saber cómo enfrentar efectivamente la realidad. Igual sucede con la ausencia de la mayor cantidad de interpretaciones sobre esa realidad.

Cabe mencionar la categoría de “infracarga de información” que se produce cuando la persona no se encuentra con el conocimiento ni las alternativas suficientes para hacer frente a una situación, así como la categoría de “sobrecarga de información” cuando la persona traspasa el nivel óptimo de información necesario y termina en una confusión.

Como he sustentado en otras oportunidades, una de las limitantes de la sociedad salvadoreña es que aún no se ha empoderado de cara al derecho a la información y la comunicación, puesto que existe mucha ignorancia al respecto, mientras también es un hecho que el ciudadano promedio anda en la búsqueda de respuesta a otros derechos que le resultan urgentes.

Sunday, May 24, 2015

El beato mártir universal Oscar Arnulfo Romero

Por Guillermo Mejía

Con impresionantes muestras masivas y de júbilo fue beatificado el obispo mártir salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado por un disparo al corazón el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba misa en el hospital capitalino de la Divina Providencia. El mundo tuvo que esperar 35 años para que la conservadora Iglesia Católica cediera al clamor popular.

Envidiable poder de convocatoria del salvadoreño más universal, como le califican sus seguidores. A los miles de compatriotas se unieron otros tantos más procedentes de diversos países del planeta, no digamos de las repúblicas vecinas donde se asume con devoción al primer beato mártir centroamericano.

Ya vuelas libre beato mártir, San Romero de América, que fuiste presa de visiones contradictorias: por un lado, las fuerzas tradicionales católicas que nunca reconocieron ni reconocerán tu opción preferencial por los pobres y tu misión de denuncia, y por el otro, el del oportunismo político de sectores que asumían que eras parte de su proyecto.

Ahora representas a todos, como siempre lo fuiste, y qué bueno sería que en tu memoria la práctica de la política diera un giro, que saliera de la inmoral y detestable forma en que se desarrolla a base de componendas, sin importar ideologías. Ilumina a quienes detentan el poder para que abandonen el aprovechamiento del Estado y también sus prácticas corruptas.

El Salvador merece que se le apueste a salidas racionales a la grave ola delincuencial que nos mantienen en primera fila de los países más violentos del mundo junto a Guatemala y Honduras, repúblicas hermanas centroamericanas, mientras subsiste la injusticia estructural que tanto denunciaste en tus históricas homilías cuyo legado es universal.

Bien se refirió el papa Francisco en su mensaje de saludo a tu beatificación: “Es momento favorable para una verdadera y propia reconciliación nacional ante los desafíos que hoy se afrontan. El papa participa de sus esperanzas, se une a sus oraciones para que florezca la semilla del martirio y se afiancen por los verdaderos senderos a los hijos e hijas de esa nación, que se precia de llevar el nombre del divino Salvador del mundo”.

Noticias aparte, también el promotor de la causa de beatificación de Monseñor Romero, el sacerdote italiano Vincenzo Plagia, informó que van en curso los procesos de beatificación del anterior Arzobispo de San Salvador, Monseñor Arturo Rivera Damas, y del sacerdote Rutilio Grande, asesinado en 1977. Mientras, la canonización de Romero será un hecho.

Es de hacer notar que la jerarquía de la Iglesia Católica insistió durante la ceremonia que la opción preferencial por los pobres y la misión de denuncia del prelado salvadoreño “no era ideológica, sino evangélica” por aquello de las dudas que sectores conservadores remarcaron con el correr de los años y que frustraron una inmediata beatificación.

Como aderezo a la controversia generada en torno al obispo mártir y su papel trascendental en la historia contemporánea salvadoreña, el periodista y escritor argentino Horacio Verbitsky publicó un material periodístico en el rotativo Página 12 de aquella nación donde asegura que Romero fue beatificado luego de un “proceso de pasteurización” de la Santa Sede.

Recuerda el autor argentino que el actual papa Francisco fue apoyado por el ya fallecido Cardenal Antonio Quarracino, Arzobispo de Buenos Aires entre 1990 y 1998, y el que fuera papa Juan Pablo II, ambos representantes de la línea conservadora de la Iglesia Católica mundial que se opusieron a la misión de denuncia de Romero.

Fue Juan Pablo II quien envió a Quarracino a San Salvador para que investigara las denuncias contra Romero por involucrarse en política por medio de sus denuncias públicas, según relata Verbitsky: “…luego de una visita de una semana a San Salvador, informó al Vaticano, pero también a la dictadura argentina, que las denuncias contra el arzobispo eran fundadas…”

“…Romero estaba enfrentado con el gobierno y con los demás obispos salvadoreños, que sus homilías incitaban a la rebelión y que sus sacerdotes colaboraban con grupos subversivos”, agrega. Los medios de comunicación locales nunca informaron sobre la visita de Quarracino, pero Romero lo consignó en su diario personal como el hombre que predispuso a Juan Pablo II en su contra.

El ahora beato mártir Romero fue abandonado por la Santa Sede y por sus hermanos de fe. Posteriormente, es asesinado por el francotirador bajo órdenes del ya desaparecido mayor Roberto Daubuisson, según la Comisión de la Verdad surgida luego de la firma de la paz en 1992. El crimen ha quedado en la impunidad.

Verbitsky asegura que con la “pasteurización” del caso de Romero y los golpes demoledores que recibieron la teología de la liberación y los jesuitas, el papa Francisco pudo elevar sin riesgos al obispo mártir a los altares.

El periodista y escritor argentino Horacio Verbitsky nos recuerda una histórica anécdota del asesinado prelado salvadoreño:

El 7 de mayo de 1979 Juan Pablo II recibió en Roma al arzobispo Romero, quien le entregó pruebas de la complicidad oficial con los escuadrones de la muerte y la persecución a la Iglesia y una foto tremenda del sacerdote Octavio Ortiz, con el rostro destrozado por un tanque que el Ejército hizo pasar sobre su cabeza. De regreso a San Salvador, durante una escala en Madrid, narró a una profesora de la Universidad Centroamericana el diálogo con el Papa:

–Le recomiendo mantenerse en los principios, con equilibrio y prudencia, porque es riesgoso caer en errores o equivocaciones al hacer las denuncias concretas –le dijo el Papa.

–En casos como éste hay que ser muy concreto porque la injusticia, el atropello ha sido muy concreto –insistió Romero mientras señalaba la foto del sacerdote.

–Tan cruelmente que nos lo mataron y diciendo que era un guerrillero...

–¿Y acaso no lo era? –contestó, frío, el Pontífice.

Luego lo instó a lograr una mejor relación con el gobierno de su país porque esa armonía, “es lo más cristiano en estos momentos de crisis”.

–Pero, Santo Padre, Cristo en el Evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.

–¡No exagere!














Friday, April 10, 2015

La sociedad de los ideantes frente al verticalismo informativo

Por Guillermo Mejía

En la era de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se ha abierto una fisura sumamente importante en la búsqueda histórica de los seres humanos por ejercer su derecho a la comunicación, tanto así que en el mundo virtual se configura un activo espacio ciudadano donde se ventila la cosa pública.

Es menester advertir que tampoco podemos caer en la ilusión de creer que en ese espacio activo toda muestra o propuesta sea rica o productiva per se, sino más bien los sujetos sociales como usuarios o receptores críticos también tienen que poner de su parte a fin de desenredar la madeja de exterioridades.

La especialista Sandra Buenaventura, catedrática de la Université Paris-Sorbonne Paris IV, en la presentación de La sociedad de los ideantes –escrito por Martín Oller Alonso y Daniel Barredo Ibáñez (Editorial Sociedad Latina de Comunicación Social)- señala con propiedad el surgimiento de los Ideantes frente a los informantes.

“Si esbozamos territorios que respondan a la inclusión o no de un esquema de fisurización, vemos que la Sociedad de la Información produce y está habitada por seres terrestres insertos en un cuadro ascensional, en el que la verticalidad adquiere facetas de sublimación”, explica la autora.

“La verticalidad percibida desde la potencia del ser bloquea, en el mapa biológico, los flujos sanguíneos y nerviosos. Pensándolo en términos de profundidad, lo vertical no escapa a la poética del aplastamiento, del silencio de los agentes de la palabra”, añade.

En cambio, la Sociedad de los Ideantes produce y está habitada por “seres aéreos y dinámicos que dotan de movimiento a objetos y lenguajes”, al grado que este fenómeno que evoluciona en la esfera pública virtual “ha de nutrirse de esquemas de fisurización, porque así, solo así, cada uno de los ciudadanos anónimos que la conforman podrían reapropiarse” de su vivencia.

De acuerdo con Buenaventura, pensar el vacío como carencia de sorpresa “nos lleva a posicionar a la Sociedad de la Información en esa zona de carencia, por lo tanto en el vacío: no hay sorpresa porque la unidireccionalidad propia de los medios de comunicación tradicionales, impide, entre otros, la heterocronía o múltiples temporalidades”.

“En su opuesto la Sociedad de los Ideantes contiene la sorpresa: en las redes sociales las temporalidades se multiplican y las irradiaciones de cada individuo fisurizado atraviesa estratos hasta llegar a otros individuos fisurizados que disfrutarán, asimilarán y modificarán los contenidos producidos en las diversas temporalidades”, agrega.

Un punto clave es pensar en que si lo normal es la ausencia de caracteres distintivos –y la fisura es un carácter distintivo de cada individuos-, según la catedrática citada, el individuo con su bagaje cultural y vivencial y con su carga emotiva, es una sorpresa en sí que transita la esfera de la Sociedad de los Ideantes, construyéndola a nivel orgánico e intelectual.

Se pasa entonces de lo normal a lo patológico: “La participación democrática de las redes sociales genera fisuras, roturas, grietas en movimiento, a través de las cuales la fluidez multidireccional y multidimensional llega a la estática esfera pública de los medios tradicionales, en un constante deseo de patologización”.

Sin embargo, hay que advertir que la grieta, la fisura, va unidad a las emociones. Es decir, la grita nos meduliza, posee una función concentradora cuyo fin es irradiar. A medida que la grieta, en su condición de médula, se establezca en agente de irradiación, el componente emocional se intensificará entre los Ideantes.

“La acción múltiple y compartida que se lleva a cabo en el núcleo Ideante se caotiza en contacto con los estados emocionales que cada vez adquieren mayor protagonismo. La identificación de los Ideantes con contenidos culturales y vivenciales, de manera constante compartidos o secundados, hace que la emoción colme su posición existencial que, el espacio virtual, se patologice”, explica Buenaventura.

Explica la autora que la nueva sociedad, fisurizada y emocionalmente hiperactiva, se encuentra atravesada por las neuronas-espejo y que esa sociedad de individuos anónimos dota al espacio público de ráfagas activadoras y habilita, en el mapa multidireccional de los Ideantes, un sistema nervioso central propio, aunque en conexión estrecha con el nuestro.

No podemos obviar los cambios suscitados con la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la apertura del espacio virtual donde convergemos en muchos casos en menoscabo del espacio público físico, pero tampoco vale que el optimismo extremo nos nuble y desconozcamos el ejercicio del poder en la sociedad contemporánea.












Wednesday, January 14, 2015

El Salvador: La revolución que no fue

Por Guillermo Mejía

Los cambios esperados en El Salvador, sobre todo en el área socio-económica, se frustraron. La parte específica puesta en los Acuerdos de Paz, suscritos en 1992, no pasaron de ser letra muerta al igual que el tiempo invertido en la matanza fratricida.

Son lecciones que debemos tomar muy en cuenta, para evitar más errores. La violencia que se experimenta en la actualidad tiene mucho que ver con esa oportunidad perdida. Tanto derecha como izquierda políticas, empresa privada, ciudadanía, en general, se muestran preocupadas por esa espiral incontenible.

Pero, ¿qué pasó? Sin duda la transición aseguró la participación política de la izquierda, aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), que disfruta de su ascenso en las esferas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de su cuota municipal.

Sin embargo, esa ganancia temporal no lo es todo. La marginación social y económica, en que subsiste gran parte de salvadoreños, se profundiza en medio de la continuación de un sistema injusto y sin que existan opciones para los sectores populares.

Si los empresarios y los políticos, especialmente del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), hubieran sido futuristas estaríamos en otra situación. Claro que también hay que hablar de la inconsecuencia de un acomodado Fmln que no hizo un esfuerzo serio para se cumplieran los Acuerdos de Paz.

En ese sentido, el oscurantismo político y los empresarios hicieron sucumbir, en 1993, la única salida civilizada que quedaba a la crisis: el Foro para la Concertación Económica y Social, donde estaban representados los patronos, trabajadores y el gobierno. Aseguraba ese foro una serie de acuerdos tendientes al desarrollo económico y social en beneficio de los ciudadanos.

A estas alturas, tal como refiere el diseño, se contaría con un marco legal en materia laboral para promover y mantener un clima de armonía en las relaciones de trabajo, así mismo propuestas concretas para superar la marginación urbana y rural.

Al contrario, la ceguera ha llevado a más confrontación social, si no veamos los eternos conflictos obrero-patronales. En los dos últimos gobiernos de izquierda –al igual que con los anteriores de derecha- los trabajadores han visto cómo se les violentan derechos conquistados.

Tampoco se han dado pasos concretos para contrarrestar la marginación social y económica. Cada quien tiene que salvarse como pueda, al final lo que está de moda son opciones inviables para castigar a la galopante delincuencia como si naciera de la nada, como que no tuviera raíces profundas en esa marginación.

En otras palabras, la sociedad ha involucionado hacia un Estado que supuestamente fue superado con los Acuerdos de Paz. Recuerdo que con tono nostálgico el ahora presidente Salvador Sánchez Cerén se lamentó que el Fmln erró al entregar las armas sin que se cumplieran al pie de la letra los Acuerdos de Paz (en eso también tiene mucho que ver la izquierda complaciente).

La derecha nunca dio pasos en la búsqueda de un mejor horizonte. En la actualidad, persiste en su empecinamiento, su voracidad, es decir no posibilita soluciones a los problemas que se tornan incontrolables. La crisis económica y la inseguridad son males viejos que siguen presentes.

Se fue la oportunidad, se truncaron los cambios, habrá que esperar a saber qué para volver al sendero. La crisis social y económica que afronta la mayoría de salvadoreños evidencia la revolución que no fue. El futuro, en ese contexto, es muy incierto para la ciudadanía salvadoreña, peor para el grueso de gente que vive en medio de la pobreza.

Nota: Son ideas trabajadas con mucha anterioridad. Lamentablemente, la situación ha seguido mal desde la firma de la paz hace 23 años en cuanto a la reivindicación de la gente.