Sunday, July 02, 2006

La mediatización de la religión

Por Guillermo Mejía

Resumen:
La mediatización de la religión es un hecho. Trasciende a la pauta periodística de los medios de comunicación, ya que las iglesias han aprovechado cada vez más su presencia mediática a partir de la creación de sus propios espacios en radio, televisión e impresos, con la ventaja de que trabajan en el campo especializado de la fe.

La religión está inmersa en un proceso de mediatización, similar al de la política, donde sus actores y exposiciones se han trasladado del lugar público hacia ese espacio virtual construido en el marco de la cultura mediática.

Vale aclarar que no significa el desaparecimiento total del lugar tradicional de encuentro, al igual que le ocurre a los políticos que de vez en vez irrumpen en las calles, sino que la revolución tecnológica los insertó en el rincón más privado de la persona.

Tomando en cuenta el modelo de la argentina María Cristina Mata, de la Universidad Nacional de Córdoba, propongo que mediatización de la religión implicaría el papel preponderante de los medios de comunicación en la lógica de construcción de la fe.

De esa forma, encontramos, cada vez más, la mediación de esos comunicadores entre los encargados del culto y los creyentes. Obviamente, las posturas conservadoras –al igual que en la política- gozan de privilegios en la difusión de su discurso.

También, han asumido una postura espectacular en la búsqueda de mentes y corazones en el conglomerado, situación que les lleva a disputar espacio con los representantes del ocio tradicional (encuentros masivos, luces, música en vivo, entre otros).

Pero, van más allá. Al contrario de la ausencia de alternativas de comunicación –por desconocimiento o menosprecio- que se verifica en las fuerzas políticas que dicen estar por el cambio, los religiosos sí le han apostado a sus propios medios.

El punto acá no es tanto que dentro de su feligresía consigan los fondos necesarios para su manutención o que reciban ayuda internacional, sino la comprensión de que a estas alturas de la historia todo proyecto debe ir acompañado de la comunicación.

En El Salvador, aún muchos dirigentes y cuadros políticos de oposición se conforman con recordar –especialmente en procesos electorales- lo que significan para el aparato de difusión de la derecha, sobre todo los grandes diarios y los canales tradicionales.

Sin embargo, y luego de los años aciagos de la guerra civil que dejó no menos de 75 mil muertes, la sociedad salvadoreña no cuenta con un tan solo medio de comunicación que desate las amarras de la prensa tutelada por el poder.

De los medios de comunicación de la derecha muy poco o nada se puede esperar, en la búsqueda del cambio. De ahí la necesaria apuesta por la construcción de una estrategia comunicativa alternativa, pero es imprescindible comprender ese proceso.

El concepto de las iglesias

Las diferentes denominaciones religiosas presentes en el país sí vienen trabajando en esa dirección desde tiempo atrás. Las iglesias católica y protestante, especialmente, se han insertado en la cultura mediática con buenas ganas.

Los católicos han desarrollado proyectos educativos-comunicativos cuyas características han sido: por un lado, asistencialistas y, por otro, en función de su crecimiento como grey frente a la competencia de otras religiones.

Cabría mencionar, en medio de esos proyectos tradicionales, la presencia de otros programas educativos-comunicativos asociados con posturas críticas de cara a la realidad socio-económica y política de los salvadoreños.

Uno de los comunicadores por excelencia que ha tenido la iglesia católica es el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado en marzo de 1980, luego de su denuncia incansable por la defensa de los derechos humanos.

En ese contexto, innumerables veces fue dinamitada la emisora YSAX, donde Monseñor Romero difundía su homilía dominical y sus palabras reconfortantes a sus feligreses noche a noche. Paradójicamente, ahora hasta a la emisora le cambiaron nombre.

En esa inserción mediática también han proliferado otras emisoras católicas en frecuencias AM y FM, a la vez que cuentan con, al menos, dos señales de televisión como Canal 8 y Canal 57. Se suman algunos medios impresos.

Su contraparte, la iglesia protestante va creciendo en la preferencia de los cristianos aunque todavía es minoría -como lo admite con preocupación el Arzobispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez.

Este prelado, otro de los comunicadores católicos, sí entiende esa necesaria participación del pueblo salvadoreño en la comunicación, pero de todos es conocida su condición muy marginal frente a las autoridades eclesiásticas.

Los evangélicos, como se les conoce a los protestantes, tienen emisoras en frecuencias AM y FM, y señales de televisión como los canales 17, 25, 65, entre otros. También cuentan con medios impresos.

Uno de los reverendos que ha aprovechado el proceso de mediatización es el pastor Edgar López Beltrán, del Tabernáculo Bíblico Bautista “Amigos de Israel”, quien incluso supo sacar ventaja de una falta judicial en Estados Unidos.

El “hermano Toby”, como es conocido, presentó documentación falsa para tratar de ingresar a una pequeña hija a la nación del Norte, en mayo de 2005, estuvo un tiempo en la cárcel y luego liberado por orden de un juez.

Su hijo, Toby Jr., también pastor en la Bautista, mostró sus descontento con los periodistas, en medio del proceso, y con sus fieles lanzó una campaña de regalar un huevo a quienes preguntaran sobre el caso para que entendieran lo que significa “meterse” con ellos.

Al final, en la sociedad salvadoreña ese punto es muy folklórico, aunque lleno de símbolos. Pero fue mucho más impactante, en el marco de la cultura mediática, el retorno del “hermano Toby” en un jet privado.

Sus fieles fueron a su encuentro, en el grupo sobresalieron algunos cuadros dirigentes de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes lo recibieron con júbilo. Más allá, en la iglesia, lo esperaban cientos de hermanos que, en medio de vítores y llantos, escucharon por tiempo indefinido al pastor.

Una y otra vez, López Beltrán, aceptó que sí mintió, pero que le había servido incluso para evangelizar en la cárcel. El mensaje quedó: su salida triunfal era prueba firme de que gozaba de la gloria y era digno ejemplo para su grey.

El “hermano Toby” fue dueño de portadas de periódicos, señales en vivo de radio y televisión, al grado que se dio el lujo de regañar con nombre y apellido a algunos de ellos, por ejemplo a La Prensa Gráfica, por lo que consideró cobertura amañada de su caso.

Al contrario, felicitó a El Diario de Hoy, por haber sido consecuente y muy profesional en su tratamiento periodístico, y agradeció públicamente a diputados del Partido de Conciliación Nacional (PCN) por haber sido los únicos políticos que le acompañaron en su juicio.

Mas nadie de los medios de comunicación levantó la voz frente a la regañada pública del pastor. El “hermano Toby” ganó la competencia, fortaleció su proyecto y robó los espacios mediáticos una vez más.

Por lo que aquí nos ocupa vale la interrogante: ¿Era totalmente necesario estar en los lugares precisos? Para nada. La mediatización se encargó de llevar los discursos al rincón más privado del hogar, el dormitorio, como lo hace día con día con la figura que desea mostrar.

Una cuestión que debo reiterar en este artículo es esa comprensión de la importancia de la comunicación en todo proceso de la vida. Más allá de los medios tradicionales, es mucho más fuerte el impacto si se cuenta con los propios instrumentos. El caso de López Beltrán es elocuente.

La comunicóloga María Cristina Mata sugiere que en la realidad existe un espacio palpable –por ejemplo, la iglesia- y también existen los medios –los comunicadores- y entre ellos ese espacio virtual que se va construyendo en el imaginario social como lugar público y referente de la acción pública.

En ese sentido, religiosos o políticos, como figuras públicas, se ven urgidos en “saber actuar”, para acarrear más fieles o más adeptos. A la vez, volcados “a pelear” sus espacios frente a las otras figuras públicas que disputan la espectacularidad cotidiana.

Y entre esa actuación y disputa de las figuras públicas también encontramos cantidad de incongruencias, inmoralidades y golpes de mano.

Religión y medios

El profesor de periodismo Stewart M. Hoover, de la Universidad de Colorado, asegura que existe una antigua convergencia entre religión y medios de comunicación.

“En épocas anteriores a la modernidad, la religión orgánica o auténtica se expresó, se representó y se entendió a través de los ‘medios’ de la época –la palabra hablada, el drama, la música y las artes creativas- pero lo que llamamos ‘los medios’ vino después”, dice el académico estadounidense.

Según Hoover, con la imprenta se dio un cambio revolucionario puesto que tipógrafos y editores participaron en la reorganización del poder social, cultural y estatal en la modernidad, al grado que se acepta que las “industrias de la conciencia” –como se les llama a los medios- ocuparon un lugar casi muy prominente como el de la iglesia antes de la reforma.

“De este modo dichas industrias han venido a desafiar el poder y la autoridad legitimante de la iglesia y el Estado, y esas tres instancias (religión, medios y Estado) existen, ahora, en una especie de alianza negociadora inquietante en Occidente y en el ámbito global”, refiere Hoover.

Para él, aunque no sustancialmente, los medios de comunicación han cambiado a partir de que incluyen nuevas voces, dado las exigencias de las audiencias, mientras, la religión ha cambiado porque ha tomado más en cuanta la individualidad de las personas y su búsqueda incesante de significado.

En la actualidad, tomando en cuenta la vertiginosidad de las nuevas tecnologías y la presencia de internet, la relación religión-medios es mucho más inquietante, por cuanto a la velocidad de transmisión de la información, con imágenes, sonidos, etc., se une la presencia de los usuarios en tiempo real.

El comunicólogo español Jesús Martín Barbero advierte sobre el caso que los medios en América Latina están contribuyendo a reencantar el mundo y dar sentido a la vida de la gente: “Proponen nuevos modos mediáticos para que las personas se congreguen”.

“Iglesia electrónica, fenómenos de sectas, fundamentalismos e integrismos de diversa índole, se extienden principalmente en iglesias protestantes, donde los medios –la radio más que la televisión- aparecen como mediaciones modernas, fundamentales y masificadoras de la experiencia religiosa”, agrega.

Según un estudio de Zenit, grupo editorial vinculado con la Iglesia Católica, está comprobado que cada vez hay más gente que consulta cuestiones religiosas en internet que la que busca sitios pornográficos o de otra índole.

“No menos del 21% de quienes navegan en la red, en números redondos unos 20 millones de personas, ha buscado información espiritual o religiosa. En cambio, solamente el 18% ha realizado operaciones bancarias en la red y el 15% ha participado en subastas vía Internet”, afirma Zenit.

El estudio, llamado “Wired Church, Wired Temples: Taking Congragations and Missions Into Cyberspace”, ha realizado un seguimiento en la red de más de 1.300 congregaciones y revela que, cada día, más de dos millones de estadounidenses buscan información religiosa o espiritual en la red.

En consecuencia, las instituciones religiosas están integrando internet de manera creciente en el uso cotidiano. El 91 por ciento señaló que el e-mail permitía mayor comunicación con sus iglesias, mientras que el 63 por ciento afirmó que les ayuda a conectarse con sus comunidades.

Aparte de que las religiones se han trasladado a buscar clientes para sus productos especializados, otra de las tareas en que trabajan arduamente es en la conquista de las vocaciones dentro de los jóvenes. Al menos 25 diócesis de Estados Unidos han creado sitios en busca de jóvenes que deseen ser sacerdotes.

El padre John Acrea, coordinador de la pastoral vocacional en Des Moines, Iowa, afirmó a la prensa que “internet es donde la gente joven busca información, de manera que tenemos que estar allí”.

El sacerdote aseguró a los periodistas que los modos tradicionales de búsqueda de vocaciones, tales como la conocida presencia en escuelas católicas e iglesias locales, ha disminuido con los años, una tendencia que atribuyó a la creciente movilidad social.

En ese marco, hay que subrayar a la vez que las iglesias protestantes son las que más han desarrollado la capacidad de utilizar los medios, para afianzar mentes y corazones dentro del conglomerado.

La televangelización, por ejemplo, cuenta con mucha experiencia desde su aparición en Estados Unidos. Es conocida la presencia mediática del reverendo Pat Robertson, del Club 700, quien incluso pidió recientemente la eliminación física del presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, por considerarlo parte del eje del mal.

Aunque se disculpó luego por su postura, después acusó al mandatario de haberle dado fondos al musulmán Osama Bin Laden, enemigo número uno de los estadounidenses.

En síntesis, en tiempos posmodernos las iglesias también se han adaptado a los nuevos retos de las comunicaciones. Con la ventaja de que trabajan en el espacio de la fe, que es milenario, y que, pase lo que pase, subsiste en cualquier parte de la humanidad.

Noam Chomsky advirtió en un artículo de opinión sobre el papel de los medios de comunicación de la necesaria presencia de la iglesia en la vida de las personas, con lo que se demuestra que nunca dejará de existir.

Según él, la crisis política en Centroamérica fue conocida por los norteamericanos a partir de que la iglesia sirvió de enlace, para que, por ejemplo, activistas salvadoreños denunciaran las atrocidades que sucedían en la década de los 80.

En ese sentido, iglesia más medios es un binomio impactante frente a las audiencias. La mediatización tiene mucho terreno ganado en la religión, a la par de la política.

Fuentes consultadas: Chomsky, Noam (1993) El control de los medios de comunicación. Editorial Open Magazine Pamphlets, Estados Unidos.

Mata, María Cristina (1991) Política y comunicación. Ponencia presentada en el seminario “Política y comunicación: ¿Hay un lugar para la política en la cultura mediática?”, realizado en Buenos Aires, Argentina.

Diversos números de la Revista Signo y Pensamiento, editada en la Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.

Diversos ejemplares de los diarios salvadoreños El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica.

Artículo publicado en la Revista Humanidades, de la Facultad de Ciencias y Humanidades, Universidad de El Salvador (UES) donde el autor es docente.