Thursday, September 12, 2019

Los renglones torcidos de Nayib Bukele

Por Guillermo Mejía

La arremetida del presidente Nayib Bukele contra los periodistas, que incluye despidos en medios de comunicación estatales, así como la exclusión de medios de prensa digitales de conferencias, representa uno de tantos errores estratégicos del nuevo gobierno a cien días de arribar al poder.

Desde diversas instancias, tanto nacionales como internacionales, se han escuchado voces contrarias a las prácticas autoritarias de un mandatario cuya imagen se instaló en el imaginario como la solución que esperaban los salvadoreños tras seis mandatos de los partidos herederos de la guerra civil.

La Mesa de Protección a Periodistas, que reúne a colectivos de prensa, organismos no gubernamentales y entidades oficiales, demandó corregir las tropelías del gobernante contra los colegas de El Faro y Factum, además de otras violaciones al derecho a la información y el despido de más de treinta trabajadores de Canal Diez y Radio Nacional.

Los de El Faro, agraviados por la exclusión, escribieron: “A partir de ahora, el Gobierno de Nayib Bukele tendrá que mostrar su verdadera naturaleza, y si de verdad quiere abrir una nueva etapa para El Salvador haría bien en escuchar más allá del coro de aduladores, hacer lectura autocrítica de sus primeros cien días, aceptar que en democracia se convive con cuestionamientos, voces discordantes y otras visiones políticas del Estado”.

“Y trabajar en función de su propia visión de Estado, confiando en que la tiene, sin esconderla -menos aún subordinarla- en una estrategia de marketing”, agregaron.

Ante los atropellos sistemáticos de parte de Nayib Bukele y compañía, la mayoría de medios de comunicación social, radio, prensa, televisión y digitales, guardan un silencio cómplice o mezclado con el otorgamiento de la pauta publicitaria estatal, a lo que se suma la marginación de los medios estatales como señal piloto frente a medios privados.

Ante la gravedad de los acontecimientos, la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) consideró en su postura editorial que: “Para distanciarse de sus predecesores, el presidente debería aprender de estos 100 primeros días de gobierno y escuchar lo que dicen sus críticos, no solo los aplausos de sus seguidores y aduladores”.

“Si en verdad le interesa informar a la población sobre su gestión, no puede seguir limitando la participación de los medios de comunicación en las ruedas de prensa, no puede abstraerse a las preguntas incómodas o los señalamientos, no puede pretender que solamente se le escuche a él”, añadió.

El catedrático Javier del Rey Morató ha advertido el riesgo para la democracia que representaría ya sea la desaparición del papel mediador de los periodistas entre los gobernantes y el pueblo o, como parece ser la estrategia oficial, la cooptación de la prensa por parte del gobierno.

“Si la sociedad se queda sin intermediarios, sin aquellas instituciones y grupos que median entre el poder y el pueblo, con tecnologías que permiten alocuciones no mediadas, como las del General De Gaulle –constructor de la representación social, constructor de la realidad-, sólo nos queda ese rol mediador de los periodistas, sin los cuales quedaríamos indemnes, indefensos, a merced de los poderosos”, afirma el maestro español.

Frente a los reclamos, Bukele rectificó la decisión de excluir a los periodistas de El Faro y Factum y permitió su ingreso a su última conferencia: “Yo dije: bueno, dejémoslos que entren y veamos si se pueden comportar; y, pues, hoy entraron y se comportaron y los felicito”, expresó.

Ojala, Bukele, corrija los renglones torcidos a cien días del inicio de su gestión presidencial.

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