jueves, marzo 13, 2014

El Salvador: La hora del comandante

Por Guillermo Mejía

A partir del uno de junio, el ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén –actual vicepresidente de la República- ocupará la silla presidencial al ganar la segunda vuelta electoral del 9 de marzo pasado, con una apretada diferencia de más de seis mil votos sobre su contrincante de la derecha, Norman Quijano.

De entrada, Sánchez Cerén ya habló de que gobernará para los salvadoreños por igual, que no existe odio en su corazón, a la vez tendió su mano incluso a su rival Alianza Republicana Nacionalista para que participe en la construcción de un plan de nación. Al revés, Arena no aceptó la derrota e incluso ha cometido una serie de torpezas políticas para mostrar su desencanto.

En mi artículo anterior señalé que sería inadecuado dejar de lado el contexto en que se desarrolló el proceso electoral en medio de una crisis económica galopante y una situación de inseguridad, que son los temas en que todos los gobiernos en los últimos 25 años han fracasado, y sin que existieran al menos promesas de campaña concretas y realistas.

Tras las elecciones, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) se encuentra parejo con Arena, de acuerdo con los resultados: 50.11 por ciento frente a 49.89 por ciento. Mas ahora caminará solo, más allá de las alianzas que pueda asegurar, y no puede equivocarse. El presidente es de las filas, no hay excusas. Es la hora del comandante.

A continuación les presento fragmentos de posturas que han sido publicadas por intelectuales salvadoreños luego de celebrados los comicios a fin de enriquecer el análisis y la interpretación:

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Sensatez

Por José M. Tojeira

Un buen político debe saber controlar sus emociones. Y más cuando pierde una elección, si la pierde. Por supuesto, quien decide si ganó o no, no es el que participa, sino la institución oficial que controla los procesos electorales. En El Salvador, el Tribunal Supremo Electoral ha venido desde hace varios años, en conjunto, dando pruebas de un mejoramiento técnico y ético. Sigue cometiendo de vez en cuando algunos fallos. Pero la dinámica no es hacia la corrupción, sino hacia la honestidad. Por sus problemas internos, Arena ha perdido al que consideraba su representante en el Tribunal, y eso pone tenso a este partido político. Pero así son las cosas. Y la persona que propone cada uno de los dos partidos principales no está ahí por ser miembro de un partido, sino por sus supuestas cualidades. Si Arena piensa que se equivocó al designar repetidas veces a Walter Araujo, es su problema. De todos modos, de ese problema deberían aprender todos los partidos y nombrar para esos puestos reservados no a personas conocidas por la fidelidad partidaria, sino por su fidelidad a la ética. Porque esta es más difícil de traicionar que la fidelidad a un partido. Si no nombran a ese tipo de personas, los problemas consecuentes son de los partidos, no del Tribunal.

Desde fuera del proceso, los ciudadanos podemos entender que a los políticos se les escapen frases incorrectas, más si han participado como candidatos a la presidencia. Schafik Handal también se equivocó y no manejó bien sus emociones tras su derrota ante Saca. Pero después debe venir la aceptación de la realidad y la expresión de disculpas. El lenguaje es muy traicionero y uno debe estar dispuesto a corregirlo cuando las expresiones son fruto de emociones mal controladas. Que el candidato Quijano haya sugerido y, en cierto modo, invocado una especie de presión de la Fuerza Armada para solucionar su conflicto electoral es un error garrafal. Se lo ha dicho gente independiente, e incluso antiguos colaboradores de su propio partido, conocidos como personas de una derecha civilizada y culta.

Ya en otra ocasión invocó la militarización de la seguridad en El Salvador y tuvo que desdecirse asegurando que no había querido decir exactamente lo que las palabras pronunciadas significaban. En un político, y en El Salvador en particular, referirse a la Fuerza Armada de cualquier manera que suene a salirse de la Constitución es una irresponsabilidad grave. Hacerlo muestra poca capacidad para asumir la Presidencia de la República. Presentar disculpas a la ciudadanía es la única manera de corregir el desafuero. Pero pedir disculpas no está dentro de la tradición autoritaria de nuestros partidos. Tradición que la ciudadanía debe contribuir a que se rompa en beneficio del país y de la decencia democrática. A parte de que nada honra más a una persona pública que pedir perdón por sus errores. (Tojeira, Universidad Centroamericana)

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Un día después

Por Carlos Gregorio López Bernal

Los resultados hasta hoy conocidos muestran que, por una u otra razón, el escenario político cambió, y que aún en el caso de que el FMLN terminara ganando, como la lógica indicaría, asumirá el poder en un escenario muy diferente al que avizoraban en febrero. Podría decirse que el FMLN perdió al ganar y ARENA ganó al perder. Legalmente, en una segunda ronda, la presidencia se puede ganar por un voto. Políticamente, una victoria contundente (como fue la de la primera vuelta) y una por una mínima diferencia, como será esta, tienen significados diferentes. ARENA lo sabe y el FMLN debiera saberlo.

Hasta hoy, parecería que el FMLN, y sobre todo sus candidatos, son conscientes de las implicaciones políticas de este resultado. Tenían que celebrar, no les quedaba otra opción, pero seguro después de su celebración tendrán que analizar y pensar mucho en lo que se avecina. Si su triunfo se confirma, tendrán que enfrentar al país y todos los problemas que el marketing de su campaña obvió. Y además deberán ser conscientes de que ARENA sigue siendo una fuerza política importante, con la que tarde o temprano deberán negociar y llegar a acuerdos.

Esta jornada electoral deja, más bien debería dejar, algunas lecciones a los salvadoreños:
Al FMLN: que cuando la democracia funciona y los procesos electorales son libres y transparentes, no es conveniente dar por segura ninguna victoria. A ARENA, que la entereza para superar un primer resultado adverso no da derecho a ignorar que también se puede perder un margen extremadamente estrecho y que también ese resultado es válido y legítimo. A los analistas políticos: hay que ser más humildes. Pocos reconocieron que los resultados los sorprendieron, y en el fondo estaban realmente sorprendidos. Al presidente Funes: algo ayuda; demasiado desespera. No sería extraño que su arrogancia y prepotencia hayan terminado por hartar a muchos votantes, que al votar por ARENA le dijeron: No más. Usted no está por encima de la ley.

Mucho podría haber de positivo en todo esto. Si los partidos en contienda son suficientemente maduros y aceptan y reconocen los resultados que dé el TSE, la democracia salvadoreña se fortalecerá. Ambos partidos tiene razones para sentirse orgullosos de los resultados, pero tienen muchas más razones para ser humildes, para dejar de lado discursos triunfalistas y excluyentes y sentarse a reflexionar sobre lo actuado y sobre todo sobre los grandes retos que el país debe enfrentar y que ellos, al pretender dirigirlo, deben asumir con plena responsabilidad. (López Bernal, El Faro)

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La dialéctica entre lo electoral y lo político

Por Roberto Pineda

Ante nuestra mirada sorprendida, el panorama político salvadoreño se modificó profundamente durante el transcurso de este 9 de marzo, cambiando radicalmente la segura expectativa de una victoria demoledora sobre la derecha oligárquica representada por ARENA, por la cruda realidad de un claro desenlace en el cual la derecha recupera su caudal electoral y la izquierda pierde el margen de 10 puntos obtenidos en la votación del 2 de febrero.

Las cosas han cambiado. Aunque al final el FMLN gane la presidencia, será una victoria electoral frágil y comprometida ante una derecha que se ha fortalecido, se ha recuperado. Políticamente para la izquierda hay un retroceso y electoralmente en cinco semanas se pasa de 300,000 votos a una diferencia de 6,000 votos, que probablemente incluso al final sea menor. Y es preciso como izquierda asumirlo e indagar sobre sus causas para poder revertirlo, ya que pretender ocultarlo o maquillarlo, únicamente va contribuir a prolongarlo.

Ante este irreversible hecho político es importante revisar nuestras premisas e intentar una explicación. ¿Qué fue lo que pasó? Para enfocar la segunda vuelta de marzo partíamos de la premisa que era para la derecha altamente improbable aunque no imposible remontar una ventaja de 10 puntos, equivalentes a cerca de 300,000 votantes. Era una premisa que resultó falsa ya que ARENA logró remontar esas cifras y colocarse de nuevo a la par del FMLN.

El 9 de marzo señala un desplazamiento del electorado hacia la derecha como resultado de la debilidad del movimiento popular. Comprueba que necesitamos no solo una maquinaria electoral poderosa como lo es el FMLN sino también un movimiento popular amplio y ramificado. Amplios sectores que el 2 de febrero votaron por el FMLN cambiaron su voto el 9 de marzo y votaron por ARENA. Esto tiene que ver con que estos sectores populares carecen de organización y de conciencia acerca de luchar por sus intereses. Son sectores fácilmente manipulables por la derecha.

El 2 de febrero dieron su voto en agradecimiento a los programas sociales que desde el Gobierno los han beneficiado, pero no era un voto ideológico, era un voto político. El 9 de marzo votaron acorde a su ideología, que todavía esta condicionada por la derecha. Pensar que porque la gente recibe uniformes y zapatos para sus niños ya son de izquierda es una ingenuidad y un error. Y en política los errores se pagan caros. Este es el factor principal que explica lo que sucedió, además de otros aspectos que también abordaremos. Pero, repito, este es el factor principal.

Y mientras la izquierda no le dedique tiempo, recursos y pensamiento a reconstruir el movimiento popular y solo se dedique a pensar en los candidatos para la próxima elección, la derecha, que cuenta en lo ideológico, con medios de comunicación, iglesias y universidades, se verá fortalecida y seguirá desarrollándose y puede llegar a desplazarnos. (Pineda, Agencia Latinoamericana de Información)

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Volvamos a la realidad

Por Carlos Abrego

La gran taleguiada que los efemelenistas les prometían a los areneros no tuvo lugar. Por ahora solo podemos hacer conjeturas sobre los factores que hicieron que ARENA recobrara los votos e igualara al FMLN. Se alude mucho a la situación en Venezuela y al trato que le dieron los media en el país. Esta "explicación" fue evocada desde ayer, otros han hablado de la fuerte campaña de terror que arreció ARENA en los últimos días. No hay tampoco que olvidar que muchos medios le dan mayor visibilidad a las declaraciones de la derecha.

No se puede tampoco asegurar que el FMLN no supo movilizar entre los abstencionista pues tuvo también crecimiento en votos, mucho menos que ARENA, pero este partido tuvo además de manera indudable las preferencias de los votantes de UNIDAD, en su gran mayoría. Estos resultados nos hablan más de la polarización electoral que se desarrolló durante toda la campaña.

La divisa de profundizar los cambios no tuvo el efecto esperado, tal vez porque en el fondo la gente no siente tan profundamente esos cambios, aunque este fue uno de los temas principales de la campaña y el de "ARENA nunca más", todo esto como se ve tiene un contenido ideológico muy pobre, mientras que al contrario las promesas de alianza con Saca e incluso de "pactos de país" incluyendo a ARENA y al patronato si tiene un contenido pro-capitalista, con el remachado "no vamos a cambiar las reglas del juego". Lo que le ponía un límite a esa "profundización" de los cambios.

El punto central de "sepultar" definitivamente a ARENA no funcionó. Creo que los dirigentes del FMLN en vez de recapacitar su entreguismo al patronato, persisten y ahora se anuncia ya compromisos con la derecha y el patronato. La presión de los comentaristas de derecha y socialdemócratas por promover "un plan de nación" es fuerte. ¿Qué significa este tipo de planes? Pues simplemente buscar "soluciones" dentro del cuadro del actual sistema neoliberal, buscar entendimientos con el patronato, desdeñando la necesidad de promover luchas populares para profundizar realmente los cambios antioligárquicos que urge el país.

La experiencia real de estas últimas décadas nos habla que los grandes problemas nacionales no encuentran solución dentro del marco de dominación de la oligarquía, que en vez de progresar el país se hunde bajo el peso de la deuda que sigue agravándose; el mantenimiento del dólar también tiene su peso en el estancamiento nacional.

Tenemos pues que darle nueva dinámica a nuestras protestas, es necesario organizarse en un organismo que se plantee claramente la salida del sistema, que demuestre también la caducidad de la sociedad tal cual funciona hoy en día. Todos los problemas sociales tienen su origen en la vida precaria de millares y millares de salvadoreños, ante los que la huida del país se presenta como única solución a sus problemas personales y familiares. Los bajos salarios, las condiciones de trabajo embrutecedoras, el ambiente totalitario y despótico que hacen reinar en los talleres los patrones es totalmente insoportable sobre todo cuando no existen sindicatos combativos, ni un Código de Trabajo que garantice derechos y preste amparo a los trabajadores.

Los resultados electorales reflejan la falta de esperanza entre los trabajadores. El FMLN no pudo, no puede llevar a cabo una campaña entusiasmante, pues le falta el motor de la lucha cotidiana por mejores condiciones de vida y de trabajo. (Abrego, Cosas tan pasajeras)












sábado, febrero 08, 2014

El Salvador: Antes de la segunda vuelta electoral

Por Guillermo Mejía

El 9 de marzo llegará pronto y esta vez sí los salvadoreños elegirán su presidente. Las cosas no han sido tan fáciles para los partidos políticos: la derecha magullada aún no encuentra respuestas a su “cruz a cuestas”, mientras que la izquierda –pese al gane- también está preocupada porque el resultado no reflejó lo que esperaban más allá del voto duro. Existe desencanto.

Sería inadecuado dejar de lado el contexto en que se desarrolla el proceso electoral en medio de una crisis económica galopante y una situación de inseguridad, que son los temas en que todos los gobiernos en los últimos 25 años han fracasado, y sin que existan al menos promesas de campaña concretas y realistas.

Uno de los clavos que le achacan al gobierno del presidente Mauricio Funes es haber negociado con las pandillas a espaldas del pueblo con resultados cuestionables, porque si bien hubo un momento en que bajaron los crímenes, en el fondo resultó ficticio por la cantidad de desparecidos que se reportaron y el sucesivo encuentro de cementerios clandestinos.

Funes –no le queda de otra- tiene que negar el negocio con los pandilleros que a juicio de conocedores del tema, como el investigador estadounidense Douglas Farah, benefició “a las organizaciones del tráfico de drogas, amplió los territorios bajo el control de pandillas, mostró la primera prueba real del poder político de las pandillas e ignoró por completo a las víctimas”.

“Las pandillas negociaron en pie de igualdad con el gobierno, para obtener el control completo de las prisiones en las que se mantiene a sus líderes, controlar el flujo de prostitutas, drogas, dinero en efectivo y los teléfonos móviles en las instalaciones. En gran parte del país las pandillas son la verdadera autoridad en el terreno”, sentencia Farah. El Estado se ha criminalizado como en Guatemala y Honduras.

Considero importante para la reflexión fragmentos de posturas que han sido publicadas por intelectuales salvadoreños preocupados por la situación nacional, las perspectivas electorales, el desencanto ciudadano, las alianzas políticas pragmáticas que se avizoran, en fin. A continuación los textos seleccionados:

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Elecciones, dramatismo y acuerdos

Por José M. Tojeira

Quienes beben y ríen tranquilamente juntos en las recepciones de las embajadas se muestran en las elecciones como los boxeadores furiosos cuando hablan de su contrincante en los días previos a la pelea. No hay duda de que entre nuestros políticos el “show” supera casi siempre al contenido.
Transcendental sería que se apostara, no dándose un plazo de 20 años sino con una celeridad ostensiblemente mayor, por una educación pública gratuita, universal y de calidad desde los cuatro a los 18 años. Un sistema único de salud decente para toda la población sería otra medida trascendental. Lo mismo que la supresión del ejército y el empleo de los recursos humanos y económicos del mismo en la formación de una policía más eficaz, mejor formada y mejor pagada.

Se podría hablar de más medidas trascendentales, pero basta con las anteriores como ejemplo. En cambio, las promesas vagas y parecidas de los partidos, llenas de buena voluntad más que de planificación y recursos, no ofrecen mayor transcendencia a la vida política y ciudadana del país.

Si los partidos políticos tomaran acuerdos que nos hicieran avanzar hacia una mejor distribución de la riqueza, a la justicia y equidad en el campo de la educación, la vivienda y la salud, a la sobriedad en estilos de vida y a multiplicar el compartir, la perspectiva de los próximos cinco años sería mucho mejor. Con el poder, el lujo y el dinero convertidos en ídolos no hay muchas posibilidades de una democracia auténtica. Y aunque la mayoría de nuestro pueblo no cree en esos ídolos, falta que las élites se conviertan. (Tojeira, columnista, La Prensa Gráfica)

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De pie, marchar, ¿banderas de unidad? ¿Es imprescindible?

Por Luis Alvarenga

Unidad no es una “unidad”, en términos de proyecto político ni de principios ideológicos, sino de intereses de determinados grupos excluidos del partido ARENA. Por eso, muchos de sus miembros no están contentos con la idea de abrirle los brazos a un Norman Quijano que ha implorado por su apoyo. Pero tampoco la inclusión de Unidad en una alianza con el FMLN es algo que tenga entusiasmados a los “militantes, simpatizantes y amigos” de este último partido. Cuidado con esto.

Sin querer caer en posturas puristas que a la larga son inmovilizadoras, no es aconsejable actuar como si la alianza con la dirigencia de Unidad y Tony Saca es el último cartucho, que no lo es. Más bien, una alianza con el FMLN sería el último cartucho para Saca y Unidad, en sus pretensiones por tener cuotas en el nuevo gobierno. Ahora bien, sea todo esto a nivel de dirigentes. Las bases de Unidad no son de izquierda tampoco. Pueden ser anti-ARENA, pero eso no las convierte en izquierda, aunque se adhieran al FMLN. Por tanto, no es automático sumar los votos que Unidad sacó el domingo, porque no se puede dar por hecho que todos votarán a favor de uno u otro candidato sólo porque así lo pactó la dirigencia. Tampoco es un hecho que todos votarán, al igual que tampoco se puede negar que la derrota del domingo ha mellado los ánimos de los votantes de ARENA y que esto se verá reflejado el 9 de marzo. Pero no por ello hay que dormirse en los laureles.

Lo expresado líneas arriba no significa, sin embargo, cerrarse a negociaciones políticas a diferentes niveles, pero tampoco debe apresurarse a buscar que las banderas de Unidad marchen junto a las de la izquierda en marzo, pues no hay elementos fundamentales en común. Negociar no es venderse, ni firmar “cheques en blanco”; tampoco militar, simpatizar o votar por el FMLN implica ser acrítico y dogmático con las posturas de su dirigencia. La vida política real es más compleja y más llena de matices y contradicciones que lo que podría verse desde la pureza de un voto en blanco o desde la catarsis de una papeleta manchada con leyendas o dibujos más o menos graciosos.

Un proyecto de izquierda amplio, democrático, plural e incluyente, desde las mayorías populares, esa es la línea que debe seguirse y profundizarse. Es necesario alentar la organización de los sectores populares y los grupos sociales excluidos para construir una nueva hegemonía sociopolítica y cultural. Esta es la alianza imprescindible, la más plausible búsqueda de unidad (así, en minúsculas) popular en la diversidad. (Alvarenga, columnista, Contrapunto)

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El poder liberador del voto nulo

Por Julia Evelyn Martínez

Mi razonamiento era el siguiente: Sí ARENA es la expresión de los intereses de la oligarquía neoliberal salvadoreña y sí el partido FMLN y las rémoras políticas que se le han adherido a este partido en la etapa final de la campaña (Presidente Funes, esposa y amigos) son también enemigos de esa fracción de la clase dominante. Entonces, en consecuencia, votar por el FMLN representaría, una forma de debilitar al enemigo histórico de la clase trabajadora salvadoreña.

Sin embargo, una vez en la caseta de votación, la papeleta me recordó al menú de cualquier restaurante de comida rápida, en el cual todos los platos están hechos de la misma bazofia, están cocinados con el mismo aceite y se venden solamente en combo.

La pregunta que me atravesó la conciencia fue entonces: ¿Realmente quiero comprar uno de estos combos? Porque resulta que aceptar la continuidad de los programas sociales para las familias pobres (uniformes, vaso de leche, computadoras, PATI, etc.) va en combo con aceptar también los Asocios Publico Privados (APP) y la mercantilización de los servicios públicos y de los bienes comunes. Porque resulta que aceptar el proyecto Ciudad Mujer viene en combo con la aceptación de un Gobierno que creará una subsecretaría de Asuntos Religiosos que le dará más influencia a las iglesias en el diseño de políticas públicas y que continuará negando a las mujeres el derecho a decidir libremente sobre su maternidad. Porque aceptar la continuidad de los “buenos cambios” de la presidencia Funes implica aceptar las mismas alianzas y los mismos pactos que han sustentado a este gobierno, y que han bloqueado, y continuarán bloqueando, cualquier cambio sustantivo en el norte neoliberal de la economía, como por ejemplo, la eliminación de los tratados de libre comercio, la des-dolarización de la economía, la soberanía alimentaria y la eliminación de la injerencia del gobierno de Estados Unidos , del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el diseño de políticas económicas.

Un momento de lucidez y el recuerdo de una frase de Mario Benedetti que lleva años colgada en una de las paredes de mi oficina en la UCA (“Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho no hacer lo que no quiere”) me hicieron garabatear dos letras sobre la papeleta: NO. No estoy dispuesta.

Ahora tengo claridad que el enemigo de mi enemigo no es necesariamente mi amigo. Ahora comprendo el significado del mensaje que José Saramago dejó codificado en el “Ensayo sobre la Lucidez”: la realidad no se transforma desde arriba ni desde la complicidad con los pactos que prolongan la opresión de los pueblos. La realidad se transforma desde abajo, desde la conciencia, desde la lucidez.

Por eso anular el voto, tiene efectos realmente liberadores para la conciencia y efectos demoledores para la hegemonía del Capital. (Martínez, columnista, Contrapunto)

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Nueva ciudadanía

Por Carlos Ayala Ramírez

La nueva ciudadanía también deberá conocer los tipos de político que pululan en nuestra débil cultura democrática: el de oficio, que usa la política partidaria como una forma de vida, depredando los recursos de todos; el electorero, que solo piensa en las próximas elecciones y no en lo que pueda aportar al bien común; el demagogo, especialista en promesas que sabe no podrá cumplir; el camaleón, que cambia de partido conforme a sus conveniencias y que, por supuesto, es ajeno a las necesidades del pueblo; el narcisista, que gasta los recursos públicos para autopromocionarse, proyectándose como el salvador de la gente; el "mago-regalón”, que usa las políticas sociales como un medio para beneficiar a su clientela política, con el objeto de recibir los votos de determinados sectores, sin considerar los costos de una política asistencialista insostenible en el tiempo y ajena a un nuevo tipo de política social que posibilite desarrollo en los sectores excluidos; el perfumado, que habla bonito y viste elegante, pero que no tiene contenidos ni propuestas. Sin olvidar —aunque cueste encontrarlos— que también hay políticos honrados, capaces, concertadores, audaces para generar consensos y acuerdos en beneficio del bien colectivo, y que entienden su vocación como un servicio a favor del bienestar y en contra del mal común.

Como electores, la nueva ciudadanía ha de conocer no solo el tipo de candidato, sino también los contenidos y calidad de las propuestas. Algunos ejes temáticos a tener en cuenta en los programas partidarios son la centralidad que se la dé a la persona humana; la prioridad que tiene la educación, la salud y el trabajo; la promoción y fortalecimiento que se le atribuye a la familia; la verificación de políticas públicas que propicien equidad y justicia, libres de paternalismos y clientelismos políticos; el combate a la corrupción; la unificación entre políticas económicas y políticas sociales; el combate al crimen organizado; políticas de protección y promoción de las personas más vulnerables; promoción de una cultura del cuidado ecológico; protección del ciclo de vida (prenatal, primera infancia, etapa media de la infancia, adolescencia, adultez productiva y vejez decorosa). Sin olvidar, claro está, las medidas de financiamiento que el desarrollo de esas propuestas implica. La lista puede parecer larga, pero son aspectos que una nueva ciudadanía no puede ni debe dar por descontado a la hora de decidir sus preferencias electorales.

Quizás estemos esperando demasiado, pero sin duda ha llegado el momento de que las personas desarrollen capacidades para una nueva convivencia en sociedad y ejerzan una ciudadanía crítica, creativa y comprometida, que les permita influir en las decisiones que afectan sus vidas. (Ayala Ramírez, director YSUCA)













jueves, enero 16, 2014

El papel de los medios más allá del proceso electoral

Por Guillermo Mejía

Sería muy limitado en cuanto al papel de los medios en el proceso electoral que la sociedad se conformara con tan solo la ejecución del foro –más que debate- llevado a cabo en días pasados, donde los candidatos presidenciales expusieron algunas ideas, o que un periódico nacional haya adquirido un drone (vehículo aéreo no tripulado) para su cobertura informativa.

Plasmar por parte de los colegas periodistas o palpar, por parte de las audiencias, los entretelones de la cuestión electoral y el desarrollo del proceso requiere del cumplimiento de objetivos conducentes tanto a la democratización de las comunicaciones como de la profundización del proceso instaurado luego de la firma de la paz hace 22 años.

Sería redundante insistir en esa serie de objetivos –ya lo he hecho en artículos anteriores en este espacio- pero quizás cabe señalar, por ejemplo, la necesaria presencia de la ciudadanía a lo largo del proceso como actora fundamental frente a los políticos, a la vez de que tengamos medios periodísticos pluralistas y críticos más que sirvientes de intereses particulares.

Aunque sea parte de la cobertura informativa tradicional el seguimiento (sin mayor crítica) de los resultados de las encuestas electorales, a lo que se suma la entrega de ese tipo de productos bajo patrocinio de los mismos medios, es irresponsable la ausencia premeditada de la perspectiva ciudadana en esos procesos.

Igual de irresponsable resulta la instrumentalización de los medios de comunicación en función de plataformas, figuras o intereses partidarios o de grupos de poder en cualquier dirección, que redunda –en muchos casos- en la difamación, la injuria y la calumnia en nombre del ejercicio de la libertad de información y opinión.

En ese sentido, es reprochable la forma en que se tratan temas serios y de suma importancia para el conglomerado que, al contrario, debería tener la mayor información posible, como en el caso de la crisis económica y los problemas de la seguridad pública, o el silencio cómplice en temas como la corrupción y el narcotráfico.

Considero oportuno traer a cuenta las reflexiones de los autores Andrea Cristancho y Ricardo Iglesias, académica y abogado, respectivamente, en el libro “Comunicación, información y poder en El Salvador: Claves para la democratización” (El Salvador; 2013) sobre las acciones de los medios de comunicación en pro de la calidad de la democracia.

Nos recuerdan los autores citados que en cuanto a “calidad de la democracia” se debe hacer énfasis en los aspectos cualitativos del sistema y de participación ciudadana en el orden público, más que en sus aspectos cuantitativos, formales o procedimentales (que es la parte que más interesa a los políticos de cara a sus fines).

Cristancho e Iglesias proponen, tomando en cuenta también los aportes de otros especialistas, las siguientes acciones de los medios de comunicación en pro de la calidad de la democracia:

-Decisión electoral: 1. Brindar información integral sobre las plataformas de los partidos políticos y los grandes problemas nacionales durante la coyuntura electoral; 2. Vigilar el proceso electoral y denunciar anomalías del sistema; 3. Vigilar el desempeño de las y los funcionarios electos.

-Participación: 1. Abrir espacios donde las y los ciudadanos pueden hacer públicas sus opiniones o denuncias; 2. Asumir una política editorial de estímulo a la participación ciudadana; 3. Asumir una política de contenidos que combatan los estereotipos de discriminación o exclusión a grupos determinados.

-Respuesta a la voluntad popular: 1. Dar seguimiento a las exigencias de la ciudadanía a las y los funcionarios; 2. Evaluar las respuestas estatales a las exigencias ciudadanas.

-Responsabilidad: 1. Abrir espacios para que ciudadanos exijan cuentas a las y los funcionarios públicos; 2. Utilizar mecanismos como la justicia constitucional o la ley de acceso a la información pública como instrumentos de fiscalización de las instituciones estatales.

-Soberanía: 1. Abrir espacios a la ciudadanía para evaluar el ejercicio de la soberanía estatal, interna o externa; 2. Asumir la defensa del estado de derecho y de los derechos humanos como objetivos del medio; 3. Evaluar la ejecución de las políticas públicas y dar seguimiento a la independencia de las autoridades estatales frente a fuerzas que no son responsables ante el electorado.

Por supuesto, se requiere mucho compromiso de parte de los medios, así como de la ciudadanía que debe pasar a ser actora dentro de los procesos políticos y comunicativos, más que simple espectadora –como lo es en la actualidad. Sin dejar de lado, el papel de las autoridades estatales en crear las condiciones necesarias que viabilicen esos procesos de cara a la ciudadanía.












viernes, noviembre 22, 2013

El paraíso de la seudo comunicación

Por Guillermo Mejía

La carrera sin fin en la revolución de las nuevas tecnologías con su impacto innegable, el destello de informaciones fragmentadas y la pérdida del ser humano camino a convertirse en sujeto mecanizado son evidentes en la sociedad contemporánea, por lo que urge la reinvención de ese sujeto social en su condición humana.

Esas fueron algunas preocupaciones del recién desaparecido filósofo venezolano Massimo Desiato, escritor y profesor universitario, que desde antes de iniciarse el Siglo XXI tuvo un discurso crítico y humanista frente a la seudo comunicación imperante en la sociedad producto de lo que denunció como “turbocapitalismo” (motor acelerado hasta más no poder).

“En esta aceleración, la configuración que solíamos llamar ‘hombre’ desaparece. Emerge una generación en el ciberespacio de ‘mutantes’. El hombre se transforma en otra cosa, algo que se hace frente a nuestros propios ojos que van perdiendo, a causa de la desaparición misma de nuestra configuración, la capacidad de ver. Ya no vemos, somos vistos”, dice el filósofo.

En ese marco, advirte sobre el riesgo de que en la pérdida del sujeto humano aparezcan las máquinas-sujeto y se tengan:

1. Máquinas-sujetos basadas en ‘sistemas de información y caracterizadas por la repetición y la falta de pregunta acerca de si lo que están haciendo corresponde a lo humano del hombre’. Estas máquinas-sujetos tienen en el fondo hombres colocados en lejanías interactivas, en una soledad que tratan de solventar mediante la virtualidad.

2. Tendríamos hombres-sujetos basados en la ‘comunicación’ y caracterizados por la ‘constante posibilidad de hacer surgir la pregunta acerca de lo humano del hombre evitando así la deshumanización a manos del propio hombre’. El hombre-sujeto está colocado en cercanías recíprocamente activas.

“En las máquinas-sujetos, donde el hombre es fondo y residuo de lo que la virtualidad deja, la lejanía se acompaña a una obsesión de localización, es decir, la máquina-sujeto exaspera la interactividad por el terror a la soledad del ‘hombre fondo’”, señala Desiato.

“De ahí que el móvil en la mano, el correo electrónico constantemente conectado, Skype y cuanto otro sistema de conexión de última generación, constituyan el dispositivo básico de la máquina-sujeto-hombre-fondo. Pero estos dispositivos y esta mutación por más que representen lo más cercano a la desconfiguración radical respecto de la generación formada en la tradición del libro, de la prensa, de la radio, de la televisión, tienen que remitirse al hombre-sujeto y a la comunicación, abandonando el sistema de información: ‘Efectivamente, siempre llega un momento en que es preciso apagar la máquina y hablar con alguien. Todas las competencias que tenemos con las tecnologías no conllevan para nada una competencia en las relaciones humanas’”. (La cita última es de Aguilar García, T. En: Ontología cyborg. Barcelona, Gedisa. pp.63)

Aunque estemos frente a un “tiempo rápido que se traga el tiempo”, o sea la desaparición de la temporalidad, a la vez que la globalización ha cambiado el concepto de espacio, estamos en todas partes y por tanto en ninguna, no es cierto que se logre eliminar la diferencia entre sistemas de información y de comunicación (las máquinas no pueden sustituir al ser humano).

En la misma línea de pensamiento, Desiato advierte sobre la tecnología como “una ilusión de comunicación”: “No importa la cantidad de información que pongan a la mano, si ella no logra ser integrada en un proyecto. ¿De qué vale tener tanta información si no se sabe qué hacer con ella? Lo que más bien produce es más dispersión”.

De nada sirve el saber memorizado en una computadora si este saber no se integra a la vida de los hombres mismos. Mas el filósofo venezolano pide que no se malinterpreten sus palabras, porque las nuevas tecnologías no son malas en sí, lo que está mal es el uso que se hace de ellas, así como la manera de enfrentarlas.

“Saber usar la máquina es distinto a saber operarla; lo primero va mucho más allá de aprender el folleto de instrucciones, en tanto que apunta a un saber hacer frente a la fascinación. El buen uso de la máquina remite a la discriminación y selección de los estímulos, a su integración en un paradigma distinto de aquel de la tecnología y de los medios de comunicación masiva”, señala el académico.

Desiato orienta: “En ningún canal de televisión o radial aparecerá la cuña ‘apague el televisor’, cuando éste debería ser apagado. Esa cuña sólo vendrá de afuera. La moralización de los medios no pasa por los medios mismos, pues allí más que nunca se concentran los intereses y el poder”. Hay que recuperar la comunicación para formar una comunidad que recupere lo público.













jueves, octubre 24, 2013

Sindicalismo y movimiento popular:
Vida y lucha de Guillermo Rojas

Por Guillermo Mejía

Recibí de manos del estimado amigo y luchador social Guillermo Rojas, el histórico líder del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social (STISSS), su obra autobiográfica titulada “Sindicalismo y movimiento popular: Vida y lucha de Guillermo Rojas”, un sugestivo recuento del trajinar de un salvadoreño comprometido con la lucha por la dignidad y la libertad.

“Relato mis experiencias sindicales de finales de los años 60, y, de ambas, desde finales de los años 70 y principios de los 90, cuando logro mi incorporación a una de las organizaciones populares de la época”, dice Rojas en el prólogo del libro de 146 páginas, editado por esfuerzo propio en agosto de 2013.

“En mi niñez temprana logré obtener algunas vagas ideas del sindicalismo. Ello fue posible porque en ocasiones acompañé a mi padre adoptivo a reuniones del sindicato al que él pertenecía. Era el sindicato de trabajadores de la fábrica de abonos orgánicos. Esta fábrica funcionaba en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como comunidad ’22 de abril’ del municipio de Soyapango”.

Nos cuenta Rojas como “una de las primeras y difíciles experiencias políticas” su participación en la protesta cívica por el fraude electoral de 1977, que terminó en la masacre de la Plaza Libertad, de San Salvador, cuando la dictadura militar arrebató el gane electoral a la oposición política. Meses después se incorporó al STISSS.

“Por el mes de agosto de este mismo año, me vinculé a las filas del Partido Comunista Salvadoreño, PCS y con ello inicia mi formación política e ideológica; pero varios meses después, fui reclutado por mi hermano Oscar para el Frente de Acción Popular Unificada, FAPU”, añade el ahora docente universitario tras sus estudios en filosofía y educación.

Como dirigente sindical del Seguro Social participó en la fundación e integración de la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños (UNTS), en 1986, además de otras organizaciones que tenían en agenda la lucha reivindicativa de obreros y campesinos, a la par de la lucha política bajo la directriz de la izquierda revolucionaria (él pertenecía a la Resistencia Nacional).

Uno de los episodios de la vida sindical y política de Rojas que aparecen en el libro se refiere a “La huelga de 30 días”, en 1985, bajo la administración del Doctor Jorge Bustamante, ginecólogo de respeto ya fallecido, que concluyó en una brutal represión policial –incluso murieron cuatro efectivos militares de civil a manos de los mismos policías que los confundieron.

Al leer esa parte del valioso documento histórico caen en mi memoria las imágenes de ese suceso que tensó a la sociedad salvadoreña inmersa en la guerra civil, incluso una de mis hermanas trabajaba en el Hospital General del ISSS, precisamente en la sala de emergencias donde ingresaron los policías a punta de bala, lanzaron al personal al suelo y lo amarraron.

“Estando boca abajo y amarrado, le decía a una de las compañeras que se encontraba muy cerca, que resistiéramos hasta que amaneciera (pensaba que en algún momento podrían desalojarnos del lugar y llevarnos para matarnos en otro); la compañera con mucha lealtad me contestó: ‘Sí, señor Rojas’”, remembra el dirigente sindical sobre ese hecho de represión.

Más adelante, nos relata que, según otros sindicalistas presentes, los policías capturaron a los cuatro efectivos militares de civil, les ordenaron colocarse boca abajo sobre el piso y procedieron a ejecutarlos con sus armas a pesar de que los asesinados les insistían que no los mataran porque eran “de los mismos”. Supuestamente creyeron que eran sindicalistas armados.

Como esa, hay otras anécdotas de Guillermo Rojas, entre ellas su participación en la multitudinaria marcha del 22 de enero de 1980, que fue reprimida con fuego de metralla a la altura del Palacio Nacional, así como su incorporación a la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre de 1989 que incluyó la noticia de que había muerto en combate –por suerte resultó ser falsa.

Al final del prólogo del libro, Rojas nos dice: “espero y deseo que algunas de las ideas y argumentos expuestos en los siguientes relatos acerca de mi experiencia sindical y política, sean de alguna utilidad a las nuevas generaciones de sindicalistas; a esas generaciones que han optado por cierto nada fácil y sí muy intrincado de la lucha reivindicativa y política de los trabajadores…”.

Exitos, Guillermo Rojas. Te apreciamos mucho en la familia.













martes, octubre 01, 2013

Pieza de Indias: Africanos en El Salvador

Por Guillermo Mejía

El título de este artículo es tomado del documental realizado por la Secretaría de Cultura con el fin de coadyuvar al rescate histórico sobre la herencia africana en El Salvador, tema invisibilizado por la pervertida “política de blanqueamiento” impuesta desde el Estado, además de reivindicar la afrodescendencia que corre sobre las venas del salvadoreño del Siglo XXI.

“Pieza de Indias: Africanos en El Salvador” fue parido por la Dirección de Cine y Audiovisuales, Dirección Nacional de Artes, de dicha secretaría, bajo la dirección del culturólogo Marvin Aguilar bajo la supervisión de Jorge Dalton junto a un equipo idóneo, con el aporte intelectual de especialistas como Pedro Escalante Arce, Carlos Leucel, Marielba Herrera, entre otros.

La herencia africana en nuestra región centroamericana pretende ser negada y sólo es asumida –en muchos casos a regañadientes- donde las características físicas son tan obvias, en otras palabras la “política de blanqueo” nunca fue superada, tal es el caso de El Salvador donde el ancestro de color se fue diluyendo en la mezcla de la población que se asume en general mestiza.

El historiador salvadoreño Pedro Escalante Arce aseguró en una ocasión que dado ese mestizaje ha perdurado un porcentaje de la población salvadoreña que lleva sangre mulata en sus venas, pero “en la casi totalidad de casos sin tener en absoluto conocimiento del ancestro, al cual comentaristas e historiadores y el sentimiento popular sumieron en el olvido y callaron el mensaje”.

Tanto así que El Salvador, sumido en ese mestizaje “y no obstante que la memoria colectiva se volvió amnésica respecto al legado negro y mulato, y lo rechazó, lo indudable es que ha dejado, de una manera u otra, su impronta en los salvadoreños”, afirma Escalante Arce. Incluso la palabra guanaco –con la que se designa al salvadoreño- tiene íntima relación con el mundo mulato.

Para el caso, la participación activa de los negros y pardos en el movimiento de independencia centroamericano de España, es un hecho incuestionable. Uno de los casos emblemáticos es el del 5 de noviembre de 1811, en San Salvador, del cual de cumplieron 200 años en el 2011, aunque en la fiesta oficial nunca se reivindicó el aporte de nuestra gente de color.

Vale recordar las palabras de Miriam Miranda, integrante de la Organización Fraterna Negra Hondureña (OFRANEH): “El silencio y el olvido al que hemos sido condenados en Centroamérica los pueblos que poseemos herencia africana, es parte del feudalismo que impera en el istmo”.

“Desde la invisibilización hasta el avasallamiento, han sido las políticas de los Estados centroamericanos que se han distinguido en la historia por la violencia y desprecio hacia los pueblos indígenas y negros”, agrega. En nuestra región hay más de tres millones de afrodescendientes.

Miranda recuerda la introducción de esclavos en Centroamérica provenientes de Africa en los siglos XVI y XVII por la explotación minera y asentamientos de africanos, por ejemplo, en ciudades como Santiago de los Caballeros y Villa de la Gomera en Guatemala; El Realejo, San Felipe de Austria, Santa María del Aro, y Abierto, en Nicaragua; San Vicente, en El Salvador; y la Puebla de los Pardos, en Costa Rica.

El lamentable grado de ignorancia de los salvadoreños sobre el legado negro lo pone en evidencia el especialista José Heriberto Erquicia, de la Universidad Tecnológica, quien recuerda el trillado discurso de que “aquí no hay negros porque Martínez los prohibió” y que cuando los hay se refieren a “personas que nos visitan del exterior” sin asumir lo propio. Nada más falso.

Nos recuerda Erquicia: “El proyecto de nación de los gobernantes salvadoreños de finales del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX era el de homogenizar las diversidades étnicas de todos los pobladores de la naciente Nación y volvernos ciudadanos de un Estado-nacional. Mediante la idea de “dejar de ser indígena, negro o mulato”, por ser ‘moderno’, ‘educado’, ‘escolarizado’, ‘civilizado’. La visión fundamental era que para modernizarse y ‘avanzar’ hay que dejar de ser indio, negro y mulato, y pasar a ser mestizo”.

Como he escrito en otras ocasiones, hay una cuenta histórica con nuestros antepasados de origen africano que en condiciones infrahumanas, injustas y denigrantes fueron arrancados de sus lugares en Africa y traídos como esclavos a tierras americanas. Sería bueno para la salud de la sociedad salvadoreña entrarle en serio a este asunto histórico.

Susceptible a mejoras, porque siempre quedan deudas al respecto, hay que celebrar el aporte hecho con el documental “Pieza de Indias: Africanos en El Salvador” como un primer abordaje audiovisual a tan rica y negada historia nacional. Es importante que existan profesionales comprometidos con tan loable labor.

Para que aprecien el documental, pueden acceder a las siguientes direcciones gracias a la producción y distribución de la entidad afrohondureña Organización de Desarrollo Etnico Comunitario (ODECO), fincada en puerto-ciudad de la Ceiba, departamento de Atlántida, caribe de Honduras:

1. http://plataformacumbremundialafro.blogspot.com/2013/09/documental-pieza-de-indias-africanos-en.html

2. http://www.youtube.com/watch?v=yviEMgxjYqI












lunes, septiembre 16, 2013

El laberinto mediático

Por Guillermo Mejía

La actual coyuntura electoral nos envuelve hasta la parálisis por la presencia de una lógica mediática que, además que nos cuenta a medias las situaciones o personajes involucrados, se rebusca en la perversa espectacularización dirigida a un consumismo exacerbado más que a configurar conciencia crítica sobre la realidad.

De esa forma, hemos sido “impactados” por una serie de acontecimientos dirigidos a persuadir, ya sea por parte de sectores de poder (algunos institucionalizados) o por los intereses mediáticos, que fácilmente se vislumbra que persiguen fines particulares de cara a las elecciones presidenciales de febrero de 2014.

No es posible que, por ejemplo, los periodistas dejen las temáticas –algunas de importancia por referirse a la cosa pública- sin llegar a conclusiones, mientras los espacios informativos y de opinión dan seguimiento morboso a otros temas que más que todo son “cortinas de humo” frente a problemas cruciales.

En ese sentido, hemos asistido en los últimos días a una cantidad de informaciones mal tratadas sobre el caso de corrupción que se conoce como Bulevar “Diego de Holguín” (luego Monseñor Oscar Arnulfo Romero) cuya salida espectacular curiosamente se dio en medio de resquemores por la aprobación de los fondos del milenio por Estados Unidos.

En el caso se involucra al ex ministro de Obras Públicas, Jorge Nieto, su vice ministro Sigifredo Ochoa Gómez, además de otras personas, pero ha quedado la duda sobre el que fuera también ministro David Gutiérrez, así como las acusaciones que sobre él diera el dirigente arenero Hugo Barrera (dice que escuchó que Gutiérrez le entregó $40 millones al ahora candidato Tony Saca).

La pregunta reiterada al respecto por parte de un periodista desequilibró al Fiscal General, Luis Martínez, que le advirtió señalando con su dedo que tenía que respetarlo. Situación penosa y lamentable que pasó así nomás, sin que el medio de comunicación, ni el gremio de periodistas denunciara el hecho de intolerancia de un funcionario público.

Resulta raro que lo dicho por Barrera en el Canal 21 no de para iniciar una investigación por estar dentro de la coyuntura electoral, según lo expresado por el Fiscal General.

Por otro lado, está el caso del cartel del narcotráfico conocido como Texis -existencia nunca admitida con anterioridad por el gobierno de turno. Una serie de capturas de los que algunos llaman los operativos del cartel salió también en momentos en que se discutía la aprobación del segundo aporte de los fondos del milenio y las quejas de Estados Unidos. ¿Coincidencias?

Para ilustrar esta situación también creo que es importante señalar el teatro montado entre las autoridades de El Salvador y de Honduras respecto al islote Conejo, ubicado en el Golfo de Fonseca, donde el gobierno salvadoreño protestó porque su par hondureño izó la bandera al inicio de las fiestas patrias centroamericanas (cada cual asegura que el islote le pertenece).

El punto está en que ni en El Salvador ni en Honduras tenemos acceso a información de peso acerca de la validez de las posturas de cada gobierno; en ambos sistemas mediáticos se cae en el “patrioterismo”, el guión perfecto de “cortinas de humo” en dos sociedades que afrontan graves problemas de inseguridad, crisis económica y que están en procesos electorales.

Como sabemos, el tema del islote Conejo así como llega –coyunturalmente- se va.

El profesor español Ramón Reig nos recuerda que por esa lógica mediática “se produce una actuación por parte de los medios de comunicación generalmente orientada no a reducir (…) la incertidumbre humana sino a mantenerla cuando no a incrementarla”.

“Los medios de comunicación llegan a producir en la comunidad lo que denominaremos efecto de hibernación, como lógico resultado de una paralización de la actividad asimilativa de la mente, incapaz de interpretar un elevadísimo cúmulo de material informativo bruto que la lleva a la desconexión y a la confusión respecto a su entorno”, señala Reig.

Lastimosamente, la sociedad salvadoreña tiene un déficit de información clave que le serviría para reflexionar sobre su entorno, además de la inexistencia de un verdadero debate plural de ideas sobre los problemas que la aquejan. Lo que vemos es el culto al espectáculo y la puesta en escena del más vivo (y obviamente el más bruto). El interés público sale sobrando.











viernes, agosto 30, 2013

Las elecciones marchitas

Por Guillermo Mejía

El ambiente que rodea a las elecciones presidenciales de febrero de 2014 no es para nada optimista, pues sin mayor esfuerzo se constata en la gente el desencanto, la desesperanza y el temor por vivir inmersa en una crisis de inseguridad y de bolsillos. Para rematar, las figuras políticas de la contienda más bien parecen tizones apagados.

Los ánimos están caídos, más allá del ilusionismo de las encuestas de opinión, los seudo debates mediáticos que se instituyen y la cantidad de promesas –ya fallidas por recicladas- que se marchitan una vez salen de los labios de los contrincantes que en realidad son representantes de corporaciones mercantiles.

Recordemos el espíritu que inyectaron las promesas de cambio del 2009, que sacudieron a esta sociedad conservadora pero cansada de tanta frustración, y comparemos la negatividad que embarga a la ciudadanía con vistas a los comicios donde ni Norman Quijano, ni Salvador Sánchez Cerén, ni Elías Antonio Saca logran sacar chispa.

Inmenso reto enfrentan los especialistas en el marketing político para levantar a los partos del hielo, gran esfuerzo de seducción tienen que hacer a fin de resucitar a estos personajes que ya estuvieron o están el poder, sin que dieran resultados, frente al huevo de tres yemas del azote del crimen y la crisis económica –preocupa que ningún partido tiene proyectos serios y viables.

Para coadyuvar al debate de ideas en torno al proceso que ya inició –aquí la ley sale sobrando y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) es un espanta pájaros- aprovecho la ocasión para recordar algunas ideas expuestas en coyunturas anteriores, pero que no pierden actualidad, porque nuestros problemas parecen congelados en el tiempo:

La participación ciudadana en un proceso electoral no se puede conformar con tan sólo ser objeto de encuestas de opinión, información genérica sobre candidatos y partidos políticos, promesas de campaña y las condiciones de infraestructura básica para asistir al evento.

Quedarse ahí forma parte de la concepción tradicional sobre la participación de los ciudadanos en la elección de sus autoridades; sin embargo, solamente asegura que esos electores ejerzan su soberanía con tan sólo emitir su voto no así que se vean involucrados en el proceso desde su génesis, o sea en escoger candidatos y definir los temas de debate desde las bases.

Si bien no se pueden negar cambios en los procesos electorales desde el fin de la guerra civil –acordémonos de la cultura del fraude- aún falta una perspectiva cívica con esa participación que vaya más allá de los sondeos de opinión, de las decisiones verticales de las cúpulas partidarias y de la concentración del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en manos de los mismos políticos.

Considerando que la política se observa y reconoce a través del sistema mediático, por eso es tan importante asumir los retos de la comunicación política, una forma conciente desde la comunicación colectiva conlleva una perspectiva ciudadana que privilegie la participación del conglomerado mediante prácticas deliberativas que impacten en la escena pública.

La autora y catedrática colombiana, Ana María Miralles, afirma que dar voz a la gente pasa “por procesos deliberativos de formación de opinión pública, que se constituyen en toda una práctica pedagógica, con un sentido renovado de la política que ya no estará exclusivamente en manos de los ‘políticos profesionales’ y que no necesariamente tiene que pasar por las instituciones”.

Al contrario, esa experiencia democrática “se mueve en espacios más abiertos y definidos desde un punto de vista predominantemente cultural, más cerca de los sistemas simbólicos de la gente”, agrega Miralles, “es un reto político y educativo frente al predominio del sistema de la representatividad que ha hecho del ciudadano un sujeto que delega en otros la iniciativa”.

En ese sentido, el periodismo ciudadano o cívico puede convertirse en una buena herramienta, para que ese ciudadano sea interpelado y de esa forma recupere el control de la agenda temática superando la idea tradicional de que lo público es sinónimo del Estado como si no fuese la persona el eje de la acción política.

“Construir o reconstruir un sentido de lo público como un sistema de comunicación democrática, con la presencia de diversos actores, discursos, opiniones y acciones para la vida colectiva, supone re-educar al ciudadano; es decir, adelantar estrategias de pedagogía política que si bien no pasan solamente por lo medios de comunicación, encuentran en ellos uno de sus principales escenarios”, explica la profesora colombiana.

Como práctica comprometida, los periodistas deben involucrar al ciudadano en el proceso y no solamente –como es la tradición- encantarlo para que emita el voto. Es preciso que el ciudadano se encuentre con los candidatos sobre temas de gobierno más allá de los temas de campaña, en otras palabras realmente significa sentar las bases de un foro mediático.

“Es más que una técnica: encierra toda una filosofía que pretende recobrar el sentido del proceso electoral y de paso recordar que más que electores se debe hablar de ciudadanos que pueden construir una agenda temática alrededor de la cual los candidatos se pronuncien para conectarse con los intereses y necesidades” del pueblo y hacer sus propuestas”, señala Miralles.

La acción política de los periodistas no significa que se está desplazando a los políticos de por sí, sino que se trata de hacer más viable la democracia en las actuales sociedades de masas, ya que se ponen a los medios de comunicación a disposición del diálogo social con la puesta en escena de tres agendas: la de los políticos, la de los medios y la de la ciudadanía.

Para aclarar el punto, la profesora colombiana explica que los sondeos de opinión –tan comunes en los procesos electorales- deben realmente servir, para la construcción de la agenda ciudadana, o sea ir más allá del enfoque tradicional que los utiliza sólo para medir los índices de popularidad de los candidatos. La agenda ciudadana debe servir para escoger a los candidatos.

“La campaña ocuparía solamente un espacio del espectro y probablemente podría ser entendido como mecanismo de difusión y no de construcción de ideas. Lo problemático de poner como centro del cubrimiento electoral los temas de campaña, es que la opinión pública está cediendo la iniciativa a quienes compiten por un puesto y con ello se les da el control del proceso”, advierte.

En resumen, el proceso electoral debe “ciudadanizarse”, sacarlo del control de los partidos políticos, en un juego donde la agenda ciudadana necesariamente va a competir con la de los políticos y también la de los medios de comunicación que no son simples testigos de dicho proceso electoral. Una comunicación comprometida con la ciudadanía puede ser la diferencia.













jueves, julio 25, 2013

El Triángulo Norte: Un paraíso del crimen organizado

Por Guillermo Mejía

En los países del Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Honduras y Guatemala- existe el peligro que las estructuras de poder están siendo manipuladas por el crimen organizado y los gobiernos se han sometido yendo de “débiles y corruptos” a infuncionales comprometiendo así las respectivas soberanías nacionales.

Es una de las conclusiones a las que llegó el periodista e investigador estadounidense Douglas Farah, del IBI Consultants, que en días pasados presentó el informe “Triángulo Norte de Centroamérica: Tiempos de Confusión y Transición”, un controversial documento que persigue ilustrar la penetración de los cárteles de la droga en la región.

“Con grandes recursos a su disposición, la penetración de las autoridades del orden y la protección política de la que gozan, los grupos del crimen organizado transnacional han cambiado la correlación de fuerzas en la región y están en ascendencia”, señala Farah, “mientras por el otro lado, los tres gobiernos tienen poco recursos, están en retirada y son incapaces de resolver los asuntos serios de seguridad nacional que fortalecen la democracia y la seguridad ciudadana”.

Actualmente, si bien en El Salvador han bajado los índices de asesinatos entre las pandillas rivales por medio de una tregua poco convincente, en Guatemala y Honduras persisten otros niveles de violencia, especialmente en este último donde también se está experimentado con una medida similar a la tregua salvadoreña.

En el caso salvadoreño ya incluso se pasó por la manipulación del número de crímenes, que subió en días recientes, en medio de la cada vez más confusa –por enredada- postura del gobierno del Presidente Mauricio Funes frente a la tregua que tuvo que “reciclar” a su cuestionado ex ministro de Justicia y Seguridad, general David Munguía Payés, a ministro de Defensa.

Farah advierte que “con cada uno de los tres países ejecutando un rol específico, como nódulos de actividades ilícitas, el Triángulo Norte está emergiendo como una región en la que el Estado ya no es el centro del poder y está tan entrelazado y relacionado con actores de actividades ilícitas, que hasta el mismo Estado llega a convertirse en parte de la empresa criminal”.

Son palabras muy fuertes de Farah, corresponsal en la pasada guerra civil salvadoreña, que inclusive afirma que la cooptación, la corrupción y la intimidación son tales por parte del crimen organizado transnacional, especialmente de origen mexicano, que “han dejado a los tres débiles gobiernos enfrentando una crisis de legitimidad, autoridad y gobernabilidad democrática”.

A la par, cada vez es más común en la región centroamericana concluir que las políticas estadounidenses para contener el flagelo han fracasado al grado que “están más focalizados a la reducción de la violencia, y analizan que acomodarse a las estructuras del crimen organizado transnacional es políticamente correcto”. Los niveles de violencia, entonces, son negociables.

“Los bajos niveles de homicidios que muestran las estadísticas tiene su explicación no en el buen funcionamiento de los gobiernos, sino más que todo en las fluctuaciones y dinámicas que imponen los grupos del crimen transnacional”, dice Farah. Pone de ejemplos: 1. En Guatemala: la consolidación del control territorial de los Zetas en ciertas áreas lleva a la reducción de asesinatos; 2. En El Salvador: las negociaciones entre pandillas, y entre pandillas y gobierno incluyen también la reducción de crímenes.

Por otro lado, la presencia de los cárteles y las estructuras criminales locales ha significado que extensas franjas de territorio, los negocios legales y la infraestructura oficial han pasado a manos del crimen organizado y, efectivamente, “tomen el rol del Estado”. Hay regiones donde el narco ha adquirido terrenos y dan empleo, servicios médicos ocasionales, de educación, etcétera.

“Uno de los hallazgos más preocupantes, y poco estudiado en la región, son las informaciones de la adquisición de tierras en los países del Triángulo Norte. Según fuentes conocedoras del tema, en los tres países del Triángulo Norte, los dueños de entre el 25% y el 50% de la tierra, en cada país, son grupos del crimen organizado transnacional”, advierte Farah. Difícil que el Estado Ejerza soberanía en esos lugares.

Entre otros puntos claves del informe el periodista e investigador estadounidense, que trabajó en la agencia de noticias UPI y The Washington Post, pone los siguientes:

Primero: Hay factores sicológicos que ahora con importantes en la región. Uno de esos factores sicológicos tiene que ver con el sentimiento de que los gobiernos no pueden –o no van a hacer nada- para resolver los problemas básicos de la población. El otro factor tiene que ver con que la gente le gusta estar del lado ganador (los gringos han fracasado y los narcos están ganando).

Segundo: El control del corredor de Centroamérica por los cárteles mexicanos ha llevado a la “mexicanización” de la región, y la adaptación e imitación por parte de las estructuras locales del crimen de la cultura y hábitos de los grandes señores de la droga. A la orden están: los caballos de lujo, los vehículos de lujo, las propiedades de lujo, los narco-corridos y las mascotas exóticas.

Tercero: La situación en los tres países tenderá a empeorarse. Y está en manos de los tres países del Triángulo Norte el determinar sus propios destinos, pero los Estados Unidos también, como socio y con interés económico y de seguridad, deberá apoyarlos en combatir a los grupos del crimen organizado transnacional y procurar fortalecer sus estructuras democráticas.

Por cierto, esos informe de Farah le han agenciado muchos enemigos en grupos de poder y esferas oficiales donde consideran que tiene una imaginación muy fértil. ¿Será o no será?












martes, julio 16, 2013

De políticos en campaña y sueños de mordaza

Por Guillermo Mejía

El Presidente Mauricio Funes no tuvo otra salida que vetar el Decreto No. 412 de la Asamblea Legislativa –conocido en los corrillos como “decreto Saca”- porque conlleva inconstitucionalidades, entre otras lesiona las libertades de información y de expresión, aunque consideró que en el fondo la idea legislativa tiene buenas intenciones.

“Hicimos un análisis en la Secretaría Jurídica y llegamos a la conclusión de que, aunque la intención es buena, pero tal como está formulado contiene por lo menos tres vacíos que son sinónimos de inconstitucionalidad…lo que más nos preocupa es, en primer lugar, que existe una especie de censura previa, que eso lo prohíbe la Constitución”, señaló el mandatario salvadoreño.

“¿Por qué digo que la intención es buena? Porque la intención es evitar las difamaciones, evitar las calumnias, pero muchos de esos delitos ya están contenidos en la normativa jurídica y, por lo tanto, está demás ponerlos en una normativa especial y de carácter transitorio”, agregó Funes al tiempo que aconsejó a los diputados redactar otra versión que no contraríe la Carta Magna.

El decreto vetado, en su Art. 1, dice: “A partir de la entrada de este decreto, queda prohibido, previo y durante la campaña electoral, realizar propaganda, publicidad o eventos proselitistas, qué por cualquier medio de comunicación desprestigien a las personas, especialmente cuando se realicen en contra de quien públicamente se haya postulado, como aspirante a la Presidencia o Vicepresidencia de la República, aunque su candidatura aún no se encuentre inscrita”.

La multa por violentar esa ley sería de cinco mil a veinticinco mil dólares y el Tribunal Supremo Electoral el encargado de tramitar la imposición de la misma.

Como estamos en una campaña electoral adelantada, aunque a todas luces ilegal, al sólo aparecer la medida aprobada en la Asamblea Legislativa se le achacó a las necesidades de los candidatos presidenciales, en especial las del ex presidente Elías Antonio Saca que en boca de muchos tiene “cuentas pendientes” por actuaciones ilegales en su período de gobierno. De ahí “decreto Saca”.

El analista Salvador Samayoa, uno de los críticos, escribió: “El decreto N° 412, al que hemos llamado "excreto legislativo" para no utilizar palabras soeces, fue aprobado (…) como si fuera un asunto de urgencia extrema. Como su contenido es una clara y grave amenaza a la libertad de información y a la libertad de expresión, es necesario registrar que el adefesio fue aprobado con los votos de 31 diputados del FMLN, 11 diputados de GANA, 1 del PDC , 7 del PCN y los 5 desertores de ARENA.”

Según él, la medida “es pura y simple intimidación a los ciudadanos y a los medios de prensa. Es una variante de ‘ley mordaza’, una censura que viola de manera grotesca libertades y derechos fundamentales consagrados de forma explícita e inequívoca en la Constitución”, además de la utilización política del Tribunal Supremo Electoral en menoscabo del proceso electoral.

Samayoa consideró que “el decreto no tiene defensa posible: en primer lugar, el Código Penal tipifica y sanciona los delitos de calumnia, difamación e injuria; en segundo lugar, la censura está prohibida en la legislación; tercero, es inconstitucional porque crea una categoría de ciudadanos –los candidatos- con ámbitos de protección privilegiada.”

De manera contundente Samayoa afirmó: “Desde un punto de vista político, asusta e indigna la facilidad con la que el FMLN y los tres partidos que conforman UNIDAD, han estado dispuestos a imponerle una mordaza al resto de la sociedad, pero lo que no se entiende es cómo no se han dado cuenta de que con este decreto redundante, innecesario, chapucero y antidemocrático han hecho ver a sus respectivos candidatos inseguros, temerosos, a la defensiva, como aceptando de antemano que necesitan protección especial; que tienen el techo de vidrio y que cualquier piedra les puede romper el edificio de su campaña.”

Y, para ponerle la tapa al pomo, arremetió a la conducta del FMLN: “¿Porqué hacen sus diputados cosas tan absurdas como estas? ¿ya se hicieron cómplices de la corrupción? ¿Es que ya nadie piensa en ese partido? ¿O será que a algunos en la fracción de la Asamblea no les importa el daño que le hacen a la candidatura de Leonel?”

La gravedad del caso es que los políticos han instrumentalizado una realidad inocultable que tiene que llevar al razonamiento a los periodistas, editores y dueños de los medios de comunicación, ya que sí es cierto que en muchas ocasiones se utiliza la desinformación y la propaganda para contaminar el periodismo, máxime en tiempos electorales.

Sin embargo, como está claro también en esta ocasión, no se vale que por intereses particulares y espurios –de partidos y candidatos de reputación cuestionable- se pretenda violentar derechos constitucionales, en especial los de información y expresión, lo que mueve a la toma de conciencia del gremio periodístico y la sociedad en general. Despierta pueblo salvadoreño.













viernes, junio 28, 2013

Ernesto Sábato:
Si el universo fuera perfecto el arte no existiría…


Por Guillermo Mejía

El escritor argentino Ernesto Sábato habría cumplido 102 años el 24 de junio pasado, pero se nos fue el 30 abril de 2011 casi al cumplir los cien. Pero sigue con nosotros su legado artístico, tanto en literatura como en pintura, y su referente humano frente a la decadente sociedad consumista, tecnocrática y robotizada.

Sábato, nacido en 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires, fue anarquista, luego comunista, después decepcionado de la experiencia soviética culminó abrazando la idea de un socialismo que “termine con la alienación y la sociedad de consumo, que termine con la miseria física pero también con la espiritual, que ponga la técnica y la ciencia al servicio del hombre”.

Antes de consagrarse a las letras, el escritor se dedicaba a las ciencias físicas y matemáticas -ostentaba un doctorado en esas disciplinas- fue profesor de Física superior en la Universidad de La Plata. Su reconocimiento le valió que el profesor argentino Bernardo Houssay, Premio Nobel de Física, lo apadrinara para una beca en el Laboratorio Curie, en París

En una antología de artículos hispanoamericanos y españoles titulada “Grandes Firmas”, Ediciones Efe (Madrid; 1987), Sábato nos cuenta su experiencia de niño, enfermizo e inseguro, con una madre tierna y un padre durísimo, ambos de origen italiano, que “desarrolló una introversión que encarnizadamente me llevaba a escrutar mis ideas, mis presunciones, mis sentimientos”.

“Esto se intensificó cuando me enviaron a seguir los estudios secundarios en una ciudad que para mí era remota. Allí añoré con melancolía a mi madre, al mismo tiempo que me sentía sucio y culpable, ansiando un orden límpido que no tenía”, dice.

“Y entonces tuve una revelación portentosa, cuando nuestro profesor de matemáticas demostró por primera vez ante nosotros un teorema de geometría. No lo supe, claro, pero acababa de descubrir el universo platónico, el perfecto orden de los objetos ideales, eternos y purísimos. Aquel milagro marcó buena parte de mi existencia”, agrega.

Sábato compartía por un lado, las físicas y matemáticas, y por el otro, el arte: “Puedo decir ahora que mi vida entera fue una pugna de esas dos inclinaciones, que aumentó cuando con los años los fantasmas que se agitaban en mi inconsciente trataban de manifestarse. ¿Quiénes eran? ¿Qué querían? Nunca lo supe y tampoco puedo decir que lo sepa ahora”.

A la par que trabajaba en el Laboratorio Curie, de París, escribía sin que lo vieran una novela titulada “La Fuente Muda”, que no se atrevió a publicar completa si al caso fragmentos muchos años después. En ese tiempo se reunía en un café de Montparnasse con los surrealistas, como “una honrada ama de casa que al anochecer ejerciera la prostitución”.

Dejar la física para irse con la literatura no resultó fácil. “Luché mucho tiempo hasta tomar la decisión, en 1943, cuando decidí irme con mi mujer y mi hijito a vivir en una cabaña de las sierras de Córdoba, lejos del mundo civilizado. No fue una decisión racional. Ni siquiera razonable. Pero en los momentos cruciales de mi existencia siempre confié más en el instinto que en las ideas, y así era empujado a acometer empresas que cualquier persona sensata desaprobaba”.

En esas circunstancias escribió “Uno y el Universo”, como una despedida a la ciencia y su arribo a la literatura: “La ciencia ha sido un compañero de viaje, durante un trecho, pero ya ha quedado atrás. Todavía, cuando nostálgicamente vuelvo la cabeza, puedo ver a alguna de las altas torres que divisé en mi adolescencia y me atrajeron con su belleza exenta de vicios carnales”.

“Pronto desaparecerán en el horizonte y sólo quedará el recuerdo. Muchos pensarán que ésta es una traición de la amistad, cuando es fidelidad a mi condición humana. De todos modos, reivindico el mérito de abandonar esa clara ciudad de las torres –donde reinan la seguridad y el orden- en busca de un continente lleno de peligros, donde domina la conjetura”, añade.

Sábato se quedó sólo con su mujer y su hijito de cuatro años. Sus colegas de ciencia lo vieron como renegado, otros más duros –según cuenta- dominados por la mentalidad positivista, que siempre despreció al pensamiento mágico, le reclamaron cómo se había atrevido a abandonar el rigor científico por el “charlatanismo de la literatura”.

Por eso, al principio no se atrevía a publicar ficciones, prefirió el ensayo, mas en 1948 salió a luz “El Túnel”, la primera ficción que se atrevió a lanzar a la jauría cientificista. Agarró fuerzas y comenzó a escribir “Hombres y Engranajes”, donde puso en claro sus posturas respecto a la ciencia y la técnica. El mundo era un caos, pero había una revolución romántica.

La escritora, periodista y educadora argentina Victoria Azurduy, a quien conocí en los aciagos años de la guerra salvadoreña (en los 80), compañera de batallas junto al periodista mexicano Luis Albarrán –ya fallecido-, conversó con Sábato en 1991 en su tierra natal.

“Se reconoce apasionado, y por eso pasa de la tristeza a la exaltación o al éxtasis, aunque la depresión le puede durar días, semanas, años”, cuenta la doña Vicky.

Y, en palabras de Sábato: “Este estado anímico que sufro desde chico no se lo deseo a nadie porque es el sufrimiento más grande que existe. Por eso mi propensión hacia la literatura o el arte”.

“El arte es un acto de reacción contra una realidad que a uno le parece abominable, y a través de él se puede crear otra realidad. Estoy convencido que si el universo fuera perfecto, bello, bueno, agradable, habitados por seres sin tristeza, el arte no existiría”.

Sábato se comprometió también con la política, donde tuvo sus detractores por una cita de él y otros autores como Jorge Luis Borges con el dictador argentino Rafael Videla, en 1976, que luego pretendió aclarar. Presidió la Comisión Nacional sobre Desaparecidos de la dictadura militar (1975-1983) que presentó un informe que reflejó la tragedia argentina.

La colega Victoria Azurduy nos trae una última reflexión del autor: “El hombre moderno muere de alienación. Está siendo enajenado y robotizado por las comunicaciones, la sociedad del consumo, la tecnología. Si logramos sobrevivir a la catástrofe atómica, habría que repensar la humanidad. Y esa humanidad tendría que ser representada desde bases muy distintas, donde la ciencia y la técnica tengan un lugar estricto y nada más. Y olvidar para siempre la tecnolatría que existe ahora y que nos consume en el absurdo”.

Novelas y ensayos múltiples son el legado del escritor argentino, Premio Cervantes 1985. Entre otras obras: “El Túnel”, “Abaddón, el Exterminador”, “Sobre Héroes y Tumbas”, “El Escritor y sus Fantasmas”, “Antes del Fin”, sus memorias.












viernes, mayo 31, 2013

De la tierra de Funes(landia)

Donde no se rebuzna porque Dios es grande

Por Guillermo Mejía

El gobierno del presidente Mauricio Funes arribó a su cuarto aniversario, en general lo bueno los paquetes de asistencia social y lo malo la situación económica y la inseguridad, aderezada por una controversial tregua entre pandillas que sigue siendo oscura igual como nació hace poco más de un año en un contexto de medias verdades y medias mentiras.

Lo último, el reality show montado por propagandistas del proceso, gente del gobierno (uno de ellos defenestrado como chivo expiatorio), políticos electoreros en las sombras y ni más ni menos que el hijo del pastor bautista Tobi, el Jr., que llevaron a los dirigentes pandilleros “el sirra”, de la MS, y “el viejo lin”, de la 18, al culto frente a las miradas y aplausos de la congregación.

La sociedad ha quedado estupefacta frente a la metida de pata y hasta Funes habló de falta de respeto a las familias de las víctimas de la violencia.

Pero el mandatario salvadoreño y los acompañantes del denominado “proceso de pacificación” insisten en la validez del esfuerzo, aunque falta transparencia sobre el mismo y el verdadero papel del gobierno que es señalado dentro y fuera del país de haber negociado prebendas con las dirigencias de los pandilleros a cambio de la reducción de homicidios entre sus miembros.

Muchas cosas se dicen al respecto, inclusive que existen riesgos de que los pandilleros se conviertan en actores políticos, pues tienen una fuerza social (ellos, sus familias y los barrios) nada despreciable como para poder negociar votos en procesos electorales, así como nexos con estructuras del crimen organizado.

Como hemos visto, la tregua entre pandillas ya se convirtió en tema de campaña electoral (anticipada) con la instrumentalización que hace el candidato arenero Norman Quijano y, por lo que viene, ese partido de derecha enfilará el ataque por ese flanco. La izquierda y su candidato Salvador Sánchez Cerén tienen una papa caliente por acompañar a Funes.

La ironía del asunto es que los areneros hablan del fracaso de la seguridad pública como si no fueran ellos los que con sus políticas –también fracasadas- propiciaron el fortalecimiento de las pandillas, fenómeno social importado de Estados Unidos que halló terreno fértil por las condiciones de pobreza y exclusión de la sociedad salvadoreña.

Al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) le convendría aclarar el punto de cara a la población en cuanto, si bien es el partido oficial, el margen de maniobra de Funes a conveniencia va más allá de los intereses del partido cuando se está a las puertas de las elecciones presidenciales y la gente no acompaña la tregua entre pandillas. El riesgo es grande.

El cuarto aniversario del gobierno de Funes da para mucha reflexión. En el sistema mediático hay productos periodísticos buenos y malos, sobre todo porque abunda el chambre y escasea la información. Imaginémonos a la sociedad salvadoreña en pleno goce del derecho a la información y quizás no estaríamos en ese consumo chatarra y mucho menos con la clase de politiqueros.

Para tener acceso a otras reflexiones y aclarar el panorama les recomiendo las siguientes lecturas de algunos medios de comunicación salvadoreños:

-De Contrapunto:
Funes, último año de gobierno (Por Roberto Cañas)

-De El Diario de Hoy:
La abismal desconexión entre el Gobierno y la ciudadanía (Por Carlos Ponce)

-De La Prensa Gráfica:
La foto de mal augurio (Por César Castro Fagoaga)

-De El Faro:
Horacio Castellanos Moya, escritor:
“¿El Salvador? Ya no me siento cómodo en ningún lado del planeta”


Posdata:
En su informe de cuarto año de gobierno, el presidente Mauricio Funes al referirse al problema de seguridad pública no mencionó la palabra “tregua”, solamente presentó entre otros datos que los homicidios se redujeron poco más de la mitad y a fin de combatir las extorsiones –que es uno de los problemas que resiente la gente- integrará un grupo especial con policías y militares. Algo muy curioso fue que señaló al gobierno de Francisco Flores como el responsable de que el problema de las maras se haya profundizado con la mediática y fracasada “mano dura”; sin embargo, omitió referirse al gobierno de Elías Antonio Saca –ahora candidato presidencial- que también fracasó con la también mediática “súper mano dura”, reconocida como una de las responsables de haber profundizado la violencia de las pandillas.













martes, mayo 21, 2013

Las ilusiones de la democracia digital

Por Guillermo Mejía

Las “ilusiones de democratización” que se han popularizado en la Internet desde hace años no han pasado de ser eso conforme la práctica cotidiana ha demostrado que se mantienen las asimetrías sociales, la concentración del poder y el control de las élites, según las reflexiones de Daniel Innerarity, catedrático de filosofía e investigador en la Universidad del País Vasco.

“Nos habían anunciado la accesibilidad de la información, la eliminación de los secretos y la disolución de las estructuras de poder, de tal modo que parecía inevitable avanzar en la democratización de la sociedad, renovando nuestra tediosa democracia o implantándola en sociedades que parecían protegidas frente a los efectos más benéficos de la red”, señala.

“Los resultados no parecen estar a la altura de lo anunciado y ya se formulan las primeras teorías de dicha desilusión que pretenden desmontar el mito de la democracia digital”, advierte de forma contundente el profesor español.

Nos recuerda Innerarity que los seres humanos nos ilusionamos con toda innovación tecnológica:
“Marx creyó que el ferrocarril disolvería el sistema de castas en la India; el telégrafo fue anunciado como el final definitivo de los prejuicios y las hostilidades entre las naciones; algunos celebraron el avión como un medio de transporte que suprimiría, además de las distancias, también las guerras; sueños similares acompañaron al nacimiento de la radio o la televisión”.

Sin embargo, “ahora contemplamos estas suposiciones con ironía y desdén, pero en su momento parecían una promesa verosímil”, añade.

De hecho, las tecnologías –ahí colocamos, por ejemplo, el despliegue de las redes sociales- son parte del fenómeno. Resulta lógico que las tecnologías empoderan, vinculan a las personas y facilitan el acceso al conocimiento, según el catedrático e investigador, por lo que despiertan esas ilusiones de emancipación democrática.

“Pasadas las expectativas exageradas, estamos en condiciones de desenredar esa ilusión y preguntarnos si realmente Internet ha aumentado la esfera pública, hasta qué punto ha hecho posible nuevas formas de participación, ampliando el poder de la gente frente al de las élites. Sin dejar de reconocer las capacidades de la red, podemos examinar críticamente las promesas del ciberutopismo, esa ingenua creencia en la naturaleza inexorablemente emancipadora de la comunicación on line que desconoce sus límites o incluso su lado oscuro”, dice Innerarity.

De acuerdo con el catedrático español, en el caso de las tecnologías de la información y la comunicación se constata que el entusiasmo ha simplificado la visión de sus efectos políticos, ha exagerado sus posibilidades y ha minimizado sus limitaciones. “Buena parte de nuestra perplejidad ante los límites o ambigüedades de los procesos sociales tecnológicamente posibilitados se debe a no haber entendido que cualquier innovación técnica se lleva a cabo en un contexto social y tiene unos efectos sociales que varían en función del contexto en que se despliegan”, afirma.

“La información no fluye en el vacío sino en un espacio político que ya está ocupado, organizado y estructurado en términos de poder. De haber tenido esto suficientemente en cuenta, no habríamos caído en la ingenuidad de pensar que una tecnología tan sofisticada como Internet produce idénticos resultados en países diversos”, agrega.

En la misma dirección, se constata que no es tan cierto que las redes sociales constituyen un movimiento contrario a la concentración de poder, que desequilibra la autoridad de las élites y tiende a anular las asimetrías establecidas.

Se pregunta Innerarity: ¿Hasta qué punto es tan abierta la arquitectura de Internet? ¿Es verdad que los ciudadanos son más escuchados en el ciberespacio, que las redes descentralizan las audiencias, favorecen la flexibilidad de las organizaciones y posibilitan la desintermediación de la actividad política?

“Los gatekeepers (que filtran en los canales de la información y condicionan nuestras decisiones) siguen formando parte de nuestro paisaje social y político. Hay quien sostiene, incluso, que la concentración de la audiencia es mayor en la red que en los medios tradicionales. No hay necesariamente más objetividad ni menos partidismo en el espacio abierto de Internet que en el de los medios tradicionales. El hecho de que el poder esté descentralizado o sea difuso, no significa que haya menos poder, que seamos más libres y la democracia de mejor calidad”, responde.

Otro sueño desmontado es el del supuesto que la red de Internet favorece siempre al oprimido, tan en boga en la actualidad.

“Internet no elimina las relaciones de poder sino que las transforma. En la red sigue habiendo asimetrías; es una ingenuidad pensar que Internet favorece siempre y necesariamente al oprimido frente al opresor. La razón más importante que explica la persistencia de relaciones de poder en la red es estructural, reside en su propia arquitectura”, asegura el autor.

“Para comprender la infraestructura del poder de Internet hay que tener en cuenta que su naturaleza conectiva determina el contenido que los ciudadanos ven, en virtud de lo cual no todas las elecciones son iguales. Esto no es debido a normas o leyes sino a las decisiones que están en el diseño de Internet y que determinan lo que les está permitido o no a los usuarios. La topología link que regula el tráfico de la red hace de Internet algo menos abierto de lo que se espera o teme. Existe una jerarquía estructural debida a los hyperlinks, una jerarquía económica de las grandes corporaciones como Google o Microsoft y una jerarquía social porque un cierto tipo de profesionales están sobrerrepresentados en la opinión on line”, añade.

En ese sentido, las opciones ya están definidas y superan a las alternativas. Es poca la gente que escapa al sistema. La inmensa mayoría está condicionada por hábitos dirigidos que se configuran dentro de una ideología.

“El valor supremo de esta ideología es la ‘libre expresión’ y guarda un sospechoso parecido con los valores de la desregulación, la libertad de circulación o la transparencia entendidos de manera neoliberal. Y por eso mismo esos valores son difícilmente asumibles en otras culturas, pero también en países democráticos que, como Francia y Alemania, tratan de impedir el acceso, por ejemplo, a páginas antisemitas”, señala el catedrático español.

Nos alecciona sobre dos hechos trascendentes: en el primer caso, las revueltas árabes ponen de manifiesto que derribar no es construir, que la descentralización no es suficiente para el éxito de las reformas políticas; en el segundo caso, que Barak Obama haya sido mejor candidato que presidente debería servir para controlar la fascinación que la red ha ejercido sobre quienes han olvidado que ganar unas elecciones no es lo mismo que gobernar.

“El hecho de que la red esté destruyendo barreras, debilitando el poder de las instituciones y los intermediarios, no debería llevarnos a olvidar que el buen funcionamiento de las instituciones es fundamental para la preservación de las libertades”, advierte Innerarity. En fin, Internet puede facilitar derribar el autoritarismo, pero eso no significa que sea eficaz a la hora de consolidar la democracia.












lunes, mayo 06, 2013

Las nuevas tecnologías como placebo para la humanidad

Por Guillermo Mejía

Desde una perspectiva crítica a la utopía de la comunicación potenciada por la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (Tic’s), es necesario hacer conciencia que en la actualidad sobrevivimos en sociedades que están inmersas en una ilusión donde los intereses políticos formatean esos avances tecnológicos.

Son reflexiones que pone en el debate la comunicóloga brasileña Carolina Dantas de Figueiredo, profesora de la Facultade Vale do Ipojuca-Caruaru (PE) y de las Facultades Integradas Barros Melo-Olinda (PE), en un esfuerzo intelectual que se orienta a buscar una crítica a la utopía de la comunicación que pretende ver a los avances tecnológicos con euforia.

Recuerda la profesora brasileña al autor Philippe Breton (1994) que analiza a la visión optimista sobre el fenómeno como “utopía de la comunicación” donde, según él, el proyecto utópico se da en tres niveles: la emergencia de una sociedad mejorada o ideal, la redefinición antropológica del hombre y la promoción de la comunicación como valor.

Al contrario, encontramos la visión pesimista sobre el fenómeno que llamaremos “distopía de la comunicación” donde, por ejemplo, para los herederos de la Escuela de Frankfurt “las guerras y holocaustos eran pruebas vivas del argumento de que la técnica conduciría a las sociedades modernas a la barbarie”.

Según Dantas de Figuiredo, son innegables las mejoras que ha traído el avance tecnológico, pero no se puede dejar de lado la instrumentalización que se hace en términos políticos en las sociedades. Para el caso, el neoliberalismo dice defender férreamente la democracia siempre y cuando los engranajes del capitalismo funcionen.

Por otro lado, se pretende imponer dentro de la visión utópica de la comunicación un aire de revolución a las nuevas tecnologías, aunque habría que preguntarse qué tipo de revolución, ya que persisten los paradigmas establecidos por los medios tradicionales, además de que aún es reciente la incorporación de las Tic’s a la intimidad y la vida social de los usuarios.

“Observando los comportamientos de los usuarios de los nuevos medios se nota que la agenda de determinadas informaciones persiste. Basta entrar en los sitios de búsqueda, portales periodísticos, blogs o redes sociales para percibir la recurrencia a ciertos asuntos, palabras, noticias o tags” lo que muestra la presencia de los mismos parámetros informacionales.

“Con todo, el simple compartir contenidos no significa interacción, al contrario puede indicar el acceso de receptores que en vez de considerar las informaciones críticamente o producir nuevos conocimientos a partir de ellas, apenas las replican infinitamente. De esa forma, los nuevos medios tienen tanto potencial totalitario como los antiguos medios”, advierte la profesora brasileña.

Para matizar, hace referencia a si la comunicación en la primera mitad del siglo XXI podría fomentar la democracia. Los optimistas aseguran que la accesibilidad y la oferta mediática en larga escala son puntos a favor y, de hecho, no se puede negar del todo que democracia y acceso a la información son absolutamente inseparables.

Empero, “sería precipitado tomar el acceso general a la información como presupuesto, ya que en la práctica eso aún no sucede, así como imaginar que la tecnología por sí sola sería capaz de ampliar las posibilidades y el alcance de la democracia”, afirma la profesora brasileña, a quien le resulta un “ejercicio de futurología” saber si la comunicación camina hacia la utopía.

En ese sentido, existen tres riesgos en la visión utópica de la comunicación: primero, es que el capitalismo se transforme en un tecno-utopismo abstracto y, como consecuencia, que los nuevos medios sean fetichizados, tomados como cosa en sí y que sus procesos e implicaciones sean ignorados. Segundo, es la alienación de su carácter ideológico. Tercero, es que enfocándose solamente en la técnica, se pierda al individuo de vista.

“Se nota, entonces, que con la validez del discurso utópico y las fragilidades que representa, es necesario buscar en la distopía o su contrapunto, el otro posicionamiento que de distancia de la utopía por ser escéptico en relación a la técnica, a la democracia y al mismo sujeto. Se busca, con el retorno a la distopía, una verdad más allá de la establecida por el campo de las comunicaciones en la sociedad contemporánea”, señala Dantas de Figuiredo.

Retoma a la autora Georgina Vargas (2007) –quien cita a Deleuze y Guattari: “Las tecnologías digitales emergen de una cierta cultura y formación social y se encuentran en una fase ilusoria. Al mismo tiempo, los intereses políticos irrumpen en la tecnología y le dan forma, pues ubican la amplia gama de desarrollos y usos posibles”.

Y continúa: “Esta fase ilusoria que los autores mencionan sería la fase de la tecnología, de exaltar los sueños tecnológicos como placebo para la humanidad. Una de las cosas que posibilitó el avance de esta utopía fue la creencia, bastante recurrente, de que las tecnologías de la información son aliadas a un posicionamiento ideológico”. No caigamos en el ensueño.