Tuesday, January 28, 2020

El efecto búmeran ante las malas prácticas políticas

Por Guillermo Mejía

Los malos procedimientos gubernamentales, así como las malas prácticas políticas de camarillas partidarias y otras instancias estatales, son confrontados desde el hartazgo ciudadano que utiliza las redes sociales para mostrar su descontento en una especie de búmeran político.

En medio de la crisis del agua potable por situaciones aún no muy claras, pero que se le achacó a la contaminación por algas, el presidente Nayib Bukele tuiteó: “Pareciera más fácil solo dar la información. Pero a veces hay que sopesar otras cosas. No es fácil gobernar”.

Cuando reunió a su gabinete frente a los periodistas que buscaban una respuesta, Bukele se mostró muy inseguro, su hablar era atropellado y, como nunca antes, su rostro reflejó la preocupación de un mandatario al que se le escapó el sentido irónico y desafiante que luce cuando se refiere a “los mismos de siempre”.

Venía de guardar silencio frente a la falta de agua potable en amplios sectores de la población o la distribución de agua turbia con mal olor que, quizás también como nunca antes, causó que perdiera la iniciativa frente a la avalancha de quejas, condenas y memes que ciudadanos coléricos destilaron a través de las redes sociales.

El líder populista de las redes sociales había caído víctima de su propia medicina. Mínimo tuvo que haber reflexionado al verse confrontado y, por supuesto, agradecido el salvavidas que le lanzaron desde los medios de comunicación complacientes.

Y claro, no es sólo el mandatario y su gobierno los que ha soportado el embate ciudadano. Ni la derecha, ni la izquierda partidarias levantan cabeza frente a las acusaciones de corrupción y nepotismo que inundan las redes sociales y que, en más de alguna ocasión, son retomados por algunos medios de comunicación, en especial los digitales.

La tormenta ha azotado, por ejemplo, al diputado oficialista Guillermo Gallegos, del partido Gana; al diputado Norman Quijano, del partido Arena; o a Sigfrido Reyes, ex funcionario y miembro del partido Fmln, actualmente procesado bajo cargos de lavado de activos y que es prófugo de la justicia.

En el cuaderno Opinión pública en democracia: De la información a la participación en la era digital (La Laguna, Tenerife, 2019), Milena Trenta y otros nos recuerdan que “la tecnología podría estar cambiando la naturaleza misma de la participación” frente a los tradicionales boicots y protestas de calle.

“En ese sentido, las organizaciones físicas como partidos políticos, sindicatos o asociaciones, que tradicionalmente determinaban el éxito de acciones directas a partir de la movilización de sus militantes, afiliados y simpatizantes, podrían estar perdiendo peso en favor de modelos de participación ad hoc, estructurados en torno a las redes sociales (Facebook, Twitter) y otras plataformas online”, advierten los autores.

Y agregan: “La participación ciudadana en estos modelos alternativos, denominados de acción conectiva (en lugar de colectiva) no estaría tan ligada a una militancia comprometida, sino que tendría un carácter más fluido, orientado a una actividad concreta, y a menudo sin continuidad temporal más allá de esa actividad”.

Estamos viendo en el mundo actual la participación de la ciudadanía que va más allá de la identidad partidaria y la consigna de una directriz verticalista. Aflora la cooperación entre los participantes que incluso superan el ámbito digital y se movilizan en las calles, los casos sobran.

De hecho, los gobernantes populistas y que se asumen como reyes de las redes sociales también son víctimas del búmeran político.

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