Tuesday, February 05, 2019

El triunfo del voto del despecho, el desencanto y la frustración

Por Guillermo Mejía

El gane de la presidencia en primera vuelta por parte del ex alcalde Nayib Bukele, bajo la bandera de un oscuro partido de derecha, reflejó el voto del despecho, el desencanto y la frustración de un electorado que le dio la espalda a la cimentada dupla Arena-Fmln desde hace treinta años.

Según el Tribunal Supremo Electoral, la votación también mostró una participación popular a medias, por un poco más del 50 por ciento del padrón. Del total, Bukele se agenció el 53 por ciento, seguido por Carlos Calleja con un 31 por ciento, Hugo Martínez con el 14 por ciento y Josué Alvarado con casi uno por ciento.

Se traduce en 1.3 millones de votos para Gana; 831 mil votos para Arena y la coalición; 377 mil votos para el Fmln; y 20 mil votos para el partido Vamos.

La gente consultada por periodistas, así como los analistas coincidieron en que –como en pasados procesos electorales- se resiente la crisis de inseguridad y la crisis económica, seguido de las malas prácticas políticas, evidenciadas en la corrupción y el nepotismo, vibrantes en diversos gobiernos de Arena como en los del Fmln.

Bukele, que corrió por el partido derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) creado ni más ni menos por el ex presidente Tony Saca –ladrón confeso, preso por corrupción-, si bien ganó la partida a políticos en crisis, frente a la necesaria gobernabilidad no tiene un cheque en blanco, al contrario debe bajar la voz y buscar entendimientos.

Sus votantes, además de los de Gana que no es un partido de arrastre popular, provinieron sobre todo del izquierdista Fmln y de clasemedieros volátiles que aún resienten la enganchada que les propinó Arena y también el ex presidente Mauricio Funes con su “nace la esperanza, viene el cambio”. De ahí que se debe considerar la ausencia de casi la mitad del electorado.

El cardenal Gregorio Rosa Chávez comentó que “yo creí que (la votación) iba a ser masiva, pero dicen que no, andamos por el 50 por ciento, es un mensaje de quienes no quisieron ir a las urnas, me sorprende, pero quizá de rechazo, de desilución. Yo esperaba más. La gente fue de manera pacífica a la urnas, las mesas funcionaron bien, son buenas lecciones de lo que son buenas sociedades”.

Pero pasados los comicios presidenciales, según el prelado católico, a Bukele se le vienen desafíos muy grandes, el principal es la violencia homicida que hay que atacar de raíz, no solo con parches, con mucha inteligencia y que todos nos podamos involucrar, es el principal desafío.

“Segundo es despolarizar el país, estamos polarizados, esta campaña desató agresividad, ofensas, mentiras, eso no es bueno para una democracia. Esperemos que en su nueva posición dé un ejemplo de cómo llevar un país reconciliado en paz. Tercero, el país es de todos, debemos trabajar para que el proyecto político que necesitamos se haga presente cuanto antes, no podemos esperar más, ahí está el tema de la juventud, como dijo el papa (Francisco) en Panamá, necesita raíces, familias fuertes, oportunidades, un grupo de apoyo”, agregó Rosa Chávez.

Otro punto destacado de los resultados es que se cierra el episodio de la post guerra, ya que desde los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, tanto Arena como el Fmln se habían repartido la presidencia. Sin embargo, no se puede decir que Bukele y Gana son nuevos, sin pasado.

Es de esperar el rumbo que tomarán los perdedores, especialmente Arena y el Fmln, frente a los desafíos que presuponen los nuevos tiempos y el hastío de la gente que los rechazó en las urnas. Y, por supuesto, hay que atender a la futura administración de Bukele, que también tiene señalamientos de prácticas corruptas, al igual que el partido que lo cobija, Gana. Buena oportunidad de los periodistas para contarle las costillas al poder.

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