Wednesday, January 09, 2019

Las elecciones presidenciales: Una cita a ciegas

Por Guillermo Mejía

Más que adentrar de forma crítica al ciudadano al proceso electoral y sus protagonistas, como reza el deber ser de los periodistas, el sistema de comunicación colectiva salvadoreño se decantó otra vez por la acostumbrada espectacularización informativa con lo que queda en evidencia su falta de compromiso con la profundización de la democracia.

De esa manera, carentes de información valiosa, escogeremos al futuro presidente entre Carlos Calleja, del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena); Hugo Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln); Nayib Bukele, de Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana); y Josué Alvarado, del partido Vamos.

Como he expresado en otras oportunidades, en el periodismo nacional no se trasciende de prestar micrófono y, algo lamentable, de convertirse en cajas de resonancia de la propaganda política de los candidatos presidenciales y sus partidos, sin que se asuma una postura consecuente con los intereses de la sociedad.

Nos hace falta información trabajada con responsabilidad, el abordaje a profundidad de temas que aclaren el panorama para los ciudadanos y las respuestas oportunas a situaciones comprometedoras por parte de los que buscan la silla presidencial; es decir, cumplir con una misión trascendental que han depositado los ciudadanos en los periodistas.

En realidad, ¿quiénes están detrás de las candidaturas presidenciales?, ¿a qué intereses responden los que manejan los hilos del poder en los partidos contendientes?, ¿de dónde provienen las millonarias inversiones de los políticos en la campaña electoral?, son preguntas que merecen ser respondidas para transparentar el proceso.

Y, claro, por respeto a la ciudadanía, los candidatos presidenciales tienen que presentar planes concretos de la forma en que tratarán los problemas nacionales, por ejemplo crisis económica y deuda externa, las pandillas y la violencia social, la precaria educación y el decadente sistema de salud, entre otros, más que dejar todo al marketing y las encuestas electorales.

En ese sentido, es necesario también que en la sociedad salvadoreña se instaure de una vez por todas el debate de los postulantes sobre temas de interés colectivo y ante tal mecanismo no es posible que los candidatos rehúyan participar, porque demuestran el irrespeto a los electores. El ejercicio del poder amerita la discusión libre y oportuna.

En consecuencia, la ciudadanía salvadoreña debe ser respetada en su derecho a la información por parte de dueños, editores y periodistas de cara a las elecciones presidenciales de 2019; mientras, los candidatos y sus partidos tienen que respetar la autonomía del trabajo periodístico a fin de estar en sintonía con la profundización de la democracia.

“El paso de la microdemocracia a la macrodemocracia, o democracia de las sociedades industriales, supone la invención de algunos instrumentos para salvar la brecha abierta entre los pocos que hacen la política y aquellos sobre los que esa política se ejecuta”, señala el maestro español Javier del Rey Morató.

“Y esos instrumentos no son otros que los medios de comunicación, que hacen posible la comunicación política, ese fenómeno cultural que se produce desde el subsistema de la comunicación social, y cuya autonomía relativa hace posible una realidad bien distinta de la que genera en una dictadura, en la que está atrapado en la redes del subsistema político, que lo acapara todo”, afirma el especialista.

Tanto en el proceso electoral, que culmina el próximo 3 de febrero, como en otros órdenes de la vida nacional, es urgente que los medios de comunicación den un salto de calidad, para corresponder a los derechos ciudadanos. Si bien es válido que los medios perfilen sus críticas al ya caduco sistema político nacional, también es necesario que hagan lo propio en el sistema de comunicación colectiva.

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