Un encuentro de comunicación e información desde la perspectiva de un periodista centroamericano.
martes, marzo 09, 2010
Por Guillermo Mejía
Celebrado el encuentro de los presidentes Mauricio Funes y Barack Obama, de El Salvador y Estados Unidos, respectivamente, es necesario pasar de la foto oficial y de los reconocimientos mutuos a hechos. La agenda salvadoreña incluye la renovación de los permisos de trabajo, ayuda para el desarrollo y el combate al narcotráfico.
Obama, como todo político calculador, alabó a Funes, y el presidente salvadoreño también se puso a la par. Los gestos diplomáticos inundaron la Casa Blanca. Ahora vamos a la realidad, el presidente estadounidense fue muy reservado ante las peticiones concretas de Funes y la oferta de que Estados Unidos puede ser “socio estratégico” queda en el aire.
Hasta la cita -primera de Obama con un presidente centroamericano-, Funes ha guardado el mismo discurso con que llegó al Ejecutivo. Más que pensar en otros gobiernos, la relación con los estadounidenses es estratégica, por cuanto en ese país viven al menos 2.5 millones de compatriotas que oxigenan la economía nacional y es el principal socio comercial.
En la práctica, ha limitado el interés que el gobierno salvadoreño pueda tener en otros esfuerzos de la comunidad internacional como la recién instalada unidad hemisférica –sin Estados Unidos ni Canadá- o la renuencia a entrarle en serio a la propuesta de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
Pero, al contrario, Funes ha encabezado los esfuerzos diplomáticos por el retorno de Honduras a los organismos internacionales, luego del antidemocrático golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio pasado, en alineamiento directo con el gobierno norteamericano.
Obama le recordó a Funes el compromiso que tienen, junto a Brasil, de desarrollar los biocombustibles, además del combate al narcotráfico. Funes no escondió prenda: “Le he dicho al presidente Obama que comparto sus valores democráticos y comparto la nueva visión que está intentando construir con el hemisferio, con el continente, pero particularmente con la región centroamericana”.
Obama lo felicitó por su pragmatismo. Funes espera el trago, ojala no sea amargo, de la renovación de los permisos de trabajo para más de 200 mil salvadoreños en septiembre, la extensión de ayuda para el desarrollo y la lucha contra el narcotráfico que cada vez más inunda al Estado tal como sucede en Guatemala y México.
El primer gobierno de izquierda en la historia salvadoreña está bien claro sobre el papel frente a Estados Unidos, pero Obama tiene los leones amarrados. Otro gesto: el nuevo embajador salvadoreño será el empresario Francisco Altschul, que ha sido el encargado de negocios de la embajada, una persona de la izquierda rosada.
lunes, marzo 01, 2010
Por Guillermo Mejía
Los consejos del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a su homólogo salvadoreño, Mauricio Funes, que cuente antes de tomar sus decisiones han puesto a pensar a muchos por lo original y pertinente del caso. Empero, hay otros dos elementos que no pueden pasar por alto en la actual coyuntura política internacional.
“Sé la carga que tienes que soportar en tus espaldas para gobernar, sé de las presiones que sufres. Pero hay algo que te va hacer tener el éxito que nosotros tuvimos: jamás pierdas la paciencia, jamás tomes ninguna actitud precipitada; si puedes cuenta siempre hasta 10 si no cuenta de nuevo y ahí tomas una decisión”, es lo que de Lula ha sonado en lo mediático.
También el mandatario brasileño hizo énfasis en que, como fue su experiencia, Funes recibe presiones de muchos lados, en especial de los empresarios y su partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), por eso la paciencia que le atañe para generar confianza y lograr el cambio. El presidente Funes asumió el reto.
El momento es oportuno dada las características del primer gobierno de izquierda salvadoreño; es decir, la forma en que asume sus papeles y despacha. Mientras desde sectores de derecha se le intenta demostrar que existen contradicciones Funes/partido, en sectores de izquierda se ha llegado a señalar que gobierna para la derecha.
Lula da Silva vino en buen momento, ahora le toca al presidente Funes asumir con mayor certeza los retos que aseguren que valió la pena que los salvadoreños optaran por el cambio. Y, ojo, que la impaciencia no sea mala consejera en el conglomerado, porque El Salvador puede que esta vez siente las bases de la transición, para lo mejor se necesita tiempo.
En ese marco, es bueno referirse a la ausencia por malestares de salud que tuvo el mandatario salvadoreño en la reciente cumbre latinoamericana y caribeña en Cancún, México, donde se asumió la tarea trascendental de integrar la comunidad latinoamericana y caribeña, pero sin la presencia de Estados Unidos y Canadá.
El afianzamiento del Grupo de Río y el CARICOM frente a la maltrecha OEA es una acción en la que no puede extrañarse a El Salvador. Al contrario, puede ser la mejor y justa relación de la hermandad social, política, económica y cultural de nuevo tipo, en la que no prevalezca la hegemonía del Norte proteccionista.
Pese a los motivos del presidente se pueden inferir otras cosas, entre ellas la cautela de su gobierno por lo simbólico de asumir una nueva organización sin la presencia, en especial de Estados Unidos, país que él ha advertido será prioridad dada la presencia de al menos 2.5 millones de compatriotas en la nación del Norte.
El otro punto de importancia es la visita que hará el presidente Funes a su homólogo estadounidense, Barack Obama, el próximo ocho de marzo. La oportunidad es esencial para que Funes pida otra extensión al Programa de Protección Temporal (TPS, en inglés), además que presentará al nuevo embajador salvadoreño en Estados Unidos.
De esa manera, la coyuntura política internacional se muestra interesante y el gobierno salvadoreño tiene que atinarle de cara al futuro. Por el lado doméstico, amerita más y contundentes acciones después del esfuerzo por vender sus planes de seguridad pública y las tareas que conlleven alivio a la ciudadanía en su salud y economía.
miércoles, febrero 24, 2010
De la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, con sede en Madrid, España, y Montevideo, Uruguay, se informó sobre los resultados de la conferencia vía internet del Secretario de Estado de Iberoamérica del Gobierno de España, Juan Pablo de Laiglesia, con blogueros de 14 países de América Latina.
Los resultados los pueden leer en la siguiente dirección:
http://www.lasindias.coop/presentacion-de-la-cumbre-ue-alc-a-la-blogsfera-primer-balance/
Este esfuerzo comunicativo resulta ser un escalón dentro de la comunicación política, por cuanto las nuevas tecnologías están demostrando que podemos estar conectados, para discutir nuestros asuntos públicos. De acá a la Cumbre UE-América Latina y Caribe, que se desarrollará en mayo próximo, se harán otros esfuerzos de nuevo tipo.
lunes, febrero 22, 2010
Con representantes de la blogosfera de España y América Latina se llevará a cabo el martes 23 de febrero esta cumbre desde Madrid, en una primera oportunidad que se utiliza la red de internet.
La participación es para todos los internautas desde cualquier parte del mundo, que tendrán la oportunidad de escuchar las respuestas del Secretario de Estado de Iberoamérica del Gobierno de España a interrogantes formuladas desde la blogosfera.
El acto del martes será a las 17:00 horas de Madrid, es decir las
14:00hh de Montevideo
13:00hh de Buenos Aires, Santiago de Chile y Asunción
12:00hh de la Paz, Lima, Quito, Bogotá y Santo Domingo
11:30hh de Caracas
11:00hh de Panamá y La Habana
10:00hh de Managua, San José, Guatemala, El Salvador, Tegucigalpa y México DF.
9:00hh en Mazatlan
8:00hh en Tijuana
Según los organizadores, la página en la que recogerán las preguntas y comentarios de los lectores es:
http://www.lasindias.coop/presentacion-de-la-cumbre-eurolatinoamericana-a-la-blogsfera-latinoamericana/#respond
Y la página donde irán haciendo la transcripción en modo texto de todo el acto
http://www.lasindias.coop/presentacion-de-la-cumbre-eurolatinoamericana-a-la-blogsfera-latinoamericana/
En la parte derecha de este blog encuentren el canal en vivo que transmitirá el evento a través del esfuerzo de Agora News.
==Sobre las cumbres UE-ALC==
La Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe surgió a iniciativa del Gobierno español en 1994 y se celebra desde 1999. Se han celebrado ya cinco de estas cumbres (Rio de Janeiro 1999, Madrid 2002, Guadalajara 2004, Viena 2006 y Lima 2008). La próxima se celebrará por segunda vez en Madrid durante el mes de mayo y coincide con la presidencia española de la Unión Europea.
El seguimiento de sus objetivos fundacionales de estas cumbres se monitoriza por un grupo de altos funcionarios de los 60 estados participantes que se centra en 11 áreas:
1. Profundizar y mejorar la cooperación existente y las consultas en foros internacionales y hacerlas extensivas a todos los asuntos de interés común.
2. Promover y proteger los derechos humanos, especialmente aquellos de los grupos más vulnerables de la sociedad, así como prevenir y combatir la xenofobia, las manifestaciones de racismo y otras formas de intolerancia.
3. Adoptar programas y proyectos sobre la mujer relacionados con áreas prioritarias contenidas en la Declaración de Beijing.
4. Mejorar programas de cooperación en el área de medio ambiente y desastres naturales.
5. Instrumentar el Plan de Acción Global de Panamá sobre la Lucha contra las Drogas, incluyendo las acciones en contra del tráfico ilícito de armas.
6. Formular propuestas de cooperación birregional para establecer mecanismos que promuevan un sistema económico y financiero global dinámico y estable, fortalecer los sistemas financieros nacionales y crear programas específicos para ayudar económicamente a los países relativamente menos desarrollados.
7. Promoción del comercio, incluidas las pequeñas y medianas empresas, así como los Foros Empresariales.
8. Apoyar la cooperación birregional en los campos de la educación y estudios universitarios, así como la investigación y nuevas tecnologías.
9. Herencia Cultural, Foro Cultural ALC-UE.
10. Establecimiento de una iniciativa conjunta en aspectos particulares en el campo de la sociedad de la información.
11. Actividades de apoyo a la investigación, estudios de postgrado y capacitación en el campo de los procesos de integración y convocar, para ese propósito, una reunión de expertos.
==El lema de esta cumbre==
"Hacia una nueva fase de asociación birregional: innovación y tecnología para el desarrollo sostenible y la inclusión social"
==Los objetivos políticos de esta cumbre==
Estos son los cuatro objetivos que articularán la cumbre y sobre los que girará la presentación del Secretario de Estado para Iberoamérica del Gobierno de España el próximo martes 23 ante los blogueros hispanoamericanos:
1. Esta cumbre supone el paso de un modelo de relación "birregional" entre UE por un lado y Mercosur, Comunidad Andina y SICA por otro a un modelo en el que la Unión Europea y América Latina en su conjunto han de proyectarse como "socios globales". La cumbre de Madrid es el escenario para poner en marcha esta verdadera reconfiguración del mapa mundial.
2. Eso no significa que los mecanismos regionales serán abandonados. Al contrario, al desarrollo de los acuerdos comerciales entre UE, SICA, Comunidad Andina y Mercosur se agregará ahora una dimensión caribeña con la incorporación del Cariforum.
3. Otro esquema de relación es el bilateral que también ha de profundizarse con acuerdos específicos con Chile, México y Brasil. Igualmente se abrirá un debate sobre el modelo de relación UE-Cuba, hasta ahora basado en la unilateralidad europea.
4. En toda esta lógica de compromiso mutuo, las sociedades civiles y su aportación a la relación birregional han de ser reconsideradas y revalorizadas. La cumbre ha de servir al lanzamiento de la Fundación EUROLAC, dando además respaldo político y apoyo a la celebración de más de 10 seminarios y foros paralelos organizados por instancias no gubernamentales: Think-tanks, jóvenes, empresarios, sindicatos, gobiernos locales, ong's, etc. Un esfuerzo que se abre precisamente con esta novedosa comunicación y presentación a la blogsfera.
lunes, febrero 15, 2010
Por Guillermo Mejía
Aparte de la falta de entendimientos entre los diferentes sectores y los jaloneos del presidente Mauricio Funes con su mismo partido, el punto realmente crítico del estado actual en que se encuentra el país se llama inseguridad. La oportunidad de sentar las bases del cambio entonces está en grave riesgo.
Si bien una campaña frontal contra la delincuencia desde todos los ámbitos requiere, en primera instancia, del aporte económico de los empresarios (que se lamentan tanto del problema) también es importante la claridad discursiva de todos en sintonía con la urgencia de apostarle a la democratización de la sociedad.
Precisamente, esto último resulta ser la oportunidad que se abrió con la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, en Chapultepec, México, pero que dos décadas después consideramos oportunidad fallida ante la incapacidad de la derecha política y empresarial de coadyuvar desde una postura patriótica con la construcción de una nueva sociedad.
Desde el espacio público constatamos que –aunque en muchos casos a medias verdades- no existe un tan solo integrante de la clase política que asuma el problema de la inseguridad como algo banal, muy al contrario se perfila como uno de los peores momentos en la historia contemporánea del país.
El mismo presidente Mauricio Funes ha aceptado con preocupación que el Estado salvadoreño está permeado por el crimen organizado y el narcotráfico; por lo tanto, a buen oidor pocas palabras: partidos políticos, fiscalía, policía, tribunales, empresarios, instituciones del gobierno, alcaldías, etc., están contaminados.
Otra cosa es asumir demencia ante esta grave situación que puede cerrar la puerta que se abrió para construir el sonado cambio que tanto necesitamos. El turno es de la izquierda ante la debacle de la derecha que no encuentra rumbo, pero la sociedad espera realmente el aporte de una izquierda coherente y tonificada.
De ahí que la izquierda, en especial la aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), ya no puede extrañarse del gobierno en el que es partido oficial y, muy al contrario, mostrar su pertenencia. Su turno es para cinco años y va en camino de cumplir uno, el país amerita que realmente hagan gobierno.
El Salvador necesita una izquierda que desde su cúpula oriente a sus sectores, que movilice a sus sectores, mientras en sus bases que se asuma el compromiso verdadero con el cambio, que acompañen los procesos. El peor fracaso que se puede esperar en esta situación excepcional es que luego no quede otra que llorar sobre la leche derramada.
lunes, febrero 08, 2010
Por Guillermo Mejía
Los seres humanos tenemos derecho a la información y a la comunicación, aunque este último es sumamente complejo, y si aún estamos en pañales en el primero mucho más lejos nos encontramos del segundo. Por eso causa malestar y angustia hablar de la reforma al Art. 191 del Código Penal que garantiza la crítica del ciudadano por cualquier medio de expresión.
La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia se encuentra en debate abierto, para resolver sobre un recurso interpuesto por un ciudadano que –en suma- alega que tal como está la ley se lesionan otros derechos también fundamentales como el honor, la imagen y la intimidad, reguladores de la actividad periodística según las normativas éticas.
El punto central es que existe un choque de derechos y esta situación obviamente no es patrimonio solo de nuestro país, sino que es materia de debate a nivel mundial. Al grado que por un lado aparecen atrincherados los periodistas frente a la posibilidad de que venga por añadidura la intimidación y, por otro lado, quienes asumen que existe impunidad periodística.
Los colegas de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) recuerdan en un pronunciamiento que el país es vanguardia en la despenalización de la libertad de expresión desde la reforma al Art. 191 años atrás, situación que es reconocida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Europea de Derechos Humanos.
“Por tanto, imponer limitantes penales a este ejercicio es contrario a los propósitos de las sociedades democráticas y abre la puerta a las tiranías. La APES rechaza cualquier intento de penalizar la labor informativa y llama a las autoridades a priorizar las necesidades de una sociedad democrática.”, dice el comunicado.
Y solicita “(…) tomar en cuenta la rica jurisprudencia que garantiza la despenalización de la libre expresión y el ejercicio periodístico y colocar su sentencia bajo los intereses más supremos del pueblo salvadoreño de vivir en paz, en armonía y justicia, y con la plena convicción de que un país sin libertad de expresión no puede aspirar a un crecimiento social, económico y político.”
Sin embargo, la controversia sigue al rojo vivo. Por supuesto que ningún periodista desea que su labor sea contravenida por disposiciones legales o acciones de intimidación. Tampoco resulta saludable para la ciudadanía que la amenaza ahogue su posibilidad de expresión, pero recordemos que ese derecho tiene limitantes con respecto a la vida y a la dignidad de la persona.
Precisamente, el derecho a la información establece derechos y deberes, no es un cheque en blanco. El Art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce la libertad de opinión y expresión, pero no en absoluto pues en el Art. 29, inciso segundo, dice: “2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona solo estará sujeta a las limitaciones establecidas por la ley, con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás y de satisfacer las justas exigencias de la moral, orden público y bienestar general en una sociedad democrática.”
Y el Art. 19 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos encontramos: “1. Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones. 2. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.”
“3. El ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás; b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.”
Recordemos que –si bien la reforma anterior del Art. 191 representó un alivio, en especial para los periodistas, y tuvo reconocimiento internacional- la verdad es que fue pensada por la mayoría conversadora de la Asamblea Legislativa, para asegurar mayor margen de acción no solo de periodistas sino que de cualquier persona en el marco de la guerra ideológica mediática.
En el caso de la persona que ha interpuesto el recurso es necesario traer a memoria que tuvo un choque frontal con un matutino que él asegura que lo desprestigio sin darle espacio para defenderse. De ahí que alega que se le violó el derecho a su honor e imagen. De hecho, ese periódico despotrica a menudo hasta en términos racistas.
De esa forma, la situación se torna compleja, puesto que los derechos de uno no pueden estar sobre los derechos de los demás o, en otras palabras, nuestros derechos implican, a la vez, nuestros deberes. Los periodistas y la ciudadanía en general necesitamos un estatuto profesional, elevado a ley de la República, que establezca posibilidades del derecho a la información.
Que la sociedad salvadoreña logre trascender al derecho a la comunicación donde el Estado asuma su papel en cuanto a respetar la esfera de la autonomía de los sujetos de la comunicación social, por un lado, y a realizar las acciones pertinentes para que la ciudadanía tenga acceso a la información, ideas y opiniones, por el otro. Tampoco es sano que utilicemos la libertad sin límites.
lunes, febrero 01, 2010
Por Guillermo Mejía
Los acontecimientos sociales, políticos y económicos de la actual coyuntura nos hacen recordar cotidianamente que sobrevivimos en una sociedad fraudulenta. El vivo se come al pendejo –a veces también por la necesidad del segundo- mientras quienes tienen el poder de decisión asumen demencia o salen a luz pública con discursos poco convincentes.
Sería injusto decir, como algunos lo hacen, que a ocho meses del gobierno de Mauricio Funes las cosas no han dado sus giros. Quienes así lo dicen, especialmente en el espacio mediático, lo hacen ya sea por falsa conciencia o por la imperiosa necesidad de llevar agua a su molino. La asistencia a escolares, familias pobres y ancianos, son hechos que no se pueden esconder.
Pero tampoco vamos a decir que las cosas transitan sin escollos. Existe una serie de cuestiones, en especial donde la burocracia estatal tiene responsabilidad, que ya sea por ineficiencia o por ganas de molestar causan malestar en la ciudadanía. Los cobros infelices en la Anda y el martirio de la sacada del DUI son también hechos que no se pueden soslayar.
En la trama del asunto, a la vez, encontramos una visible falta de coordinación de las autoridades gubernamentales, entre ellas el mismo presidente Funes, con el partido que lo llevó al poder. No del todo se puede decir que lo anterior es una estratagema opositora pues el desencuentro discursivo entre las partes es evidente.
Que eso sirva para la oposición derechista y su coro mediático es producto de la manera inadecuada en que se maneja la situación. Otra cosa es el estilo de gobernar del mandatario salvadoreño quien en muchas ocasiones ha sido señalado, incluso por gente simpatizante, de salir al paso de forma brusca.
El mejor ejemplo de las maneras inadecuadas de encarar esas incomodidades fue el encontronazo sobre la eliminación de la cuota fija en la telefonía, aprobada en la Asamblea Legislativa. La política de patada y mordida deja mucho que desear y causa incertidumbre en la ciudadanía, porqué no usar el diálogo como recurso.
De todos es conocido que asustar con el petate del muerto –como lo hizo el presidente Funes- es un recurso trillado. No es cierto que por la eliminación de la cuota fija las transnacionales se irán del país como tampoco es justo que los hogares salvadoreños sigan alimentando millonarias ganancias bajo el pretexto que estamos en un “sistema de libertades”. Eso no lo vimos bien.
Otra cosa es que caigamos en la bien orquestada estratagema mediática de asustar con el lobo feroz a partir de la gente de pura sangre de la izquierda. Los discursos de la dirigencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) sobre cuestiones que tienen que ver con su ideario político no son para asustarse. Como partido tienen derecho a fortalecer su identidad.
La inseguridad pública, la ausencia de transparencia, la urgente necesidad de buscar la equidad social, entre otros males que afectan al conglomerado, son deudas pendientes que sí merecen la mayor de las atenciones por parte de los diversos sectores. Hay que insistir en la necesaria democratización de la sociedad, en eso estamos ponchados.
No está demás recordar que dentro de la democratización a que hacemos referencia un punto crucial es el de la información, con sus posibilidades y accesos a partir de ser un derecho humano. Falta mucho trecho que recorrer para un mejor tratamiento de la información y la apertura a las diversas voces que aun no se ven representadas en los espacios de opinión. Salgamos del fraude.
lunes, enero 25, 2010
Por Guillermo Mejía
El 27 de enero, a siete meses del nefasto golpe de Estado en Honduras, Porfirio “Pepe” Lobo se convierte en el presidente de Hibueras, luego de salir electo de los cuestionados comicios del pasado 29 de noviembre. Sin embargo, es un lobo solitario porque la comunidad internacional –con escasas excepciones- no avala el circo político catracho.
El presidente legítimo Manuel “Mel” Zelaya, defenestrado por militares y politicastros el 28 de junio del año pasado, va rumbo al exterior después de meses de permanecer en el Embajada de Brasil, en Tegucigalpa, aunque con la frente en alto. El dictadorzuelo Roberto Micheletti se salió de la casa de gobierno, pero no soltó el mango del sartén.
Hasta ahí en breve el último capítulo de la historia hondureña reciente. Ahora viene lo mejor. “Pepe” Lobo tiene por delante que encontrarle un camino inteligente a la deteriorada convivencia –si se puede decir así en un país en crisis- donde reina el desencuentro, la polarización, así como la ausencia de robustez institucional.
Por de pronto, él asegura que irá al encuentro de la hondureñidad, aunque de todos es sabido que –sin que apareciera en la foto- estuvo detrás de la expulsión en pijamas de “Mel” Zelaya al igual que los representantes tradicionales de la clase política nacional, incluido el mismo Partido Liberal del depuesto presidente y, obviamente, de Micheletti.
Por su lado, “Mel” Zelaya tiene que reevaluar lo que aconteció antes y después del golpe de Estado del Siglo XXI. Una acción antidemocrática que suponíamos desterrada en nuestra región centroamericana, pero que como lección nos queda en la memoria colectiva. De manera autocrítica debemos aceptar que creímos que vivíamos en democracia.
Honduras tendrá tiempo para revisar lo sucedido de cara al futuro. “Mel” Zelaya sentó las bases de un despertar colectivo en una tierra que –como bien dijo el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya- vive en otro tiempo, al grado que es una nación que bien podría estar en el continente africano.
El pecado del depuesto mandatario hondureño fue querer tomar en cuenta el pulso ciudadano con una cuarta urna, para encontrarle viabilidad a la democracia participativa. Toda una herejía en un Estado que se lo ha repartido un tradicional y nefasto bipartidismo que tan solo cambia de colores, pero que en el fondo está al servicio de la oligarquía.
Al final, lo esperanzador y aliciente de los hechos consumados es la conciencia que brotó en un movimiento político y ciudadano de resistencia contra el golpe de Estado y el retorno de “Mel” Zelaya. Honduras, de un día para otro, ha dado lecciones de patriotismo sin precedentes, Honduras ya no podrá ser igual, Honduras despertó del ensueño. No a los golpistas.
lunes, enero 18, 2010
Por Guillermo Mejía
A diferencia de anteriores conmemoraciones por la firma de los Acuerdos de Paz, estampados en Chapultepec, México, en 1992, la de este año quedará grabada por el perdón público que pidió el presidente Mauricio Funes en nombre del Estado salvadoreño ante las víctimas y el sufrimiento ocasionados en la guerra civil.
Además, el gesto humanitario incluyó la creación de dos comisiones gubernamentales: una para la adopción de medidas de reparación moral, simbólica y material –dentro de las posibilidades financieras del Estado- y otra para la búsqueda de niños desparecidos en el marco del conflicto armado. El otro punto es el pago de la deuda con los lisiados de guerra.
En el acto oficial, celebrado en Cancillería de la República, fue sonoro el acompañamiento de los invitados al evento. Obvio, la izquierda ahí presente salió reivindicada tras casi dos décadas de finalizada la confrontación armada, mas la derecha –también presente- mostró su descontento ante el gesto que calificaron luego como “intrascendente”.
En otro lado de la ciudad, la dirigencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), también pidió perdón por las víctimas y daños ocasionados por sus fuerzas beligerantes en la guerra civil. Alianza Republicana Nacionalista (Arena) hizo una reunión, siempre por aparte, pero no incluyó un perdón al pueblo.
Y la verdad es que la verdadera reconciliación nacional es una de las deudas de los Acuerdos de Paz, auspiciados por las Naciones Unidas; en ese sentido, las muestras políticas del 16 de enero de 2010 –juntos pero no revueltos- nos recuerdan que aun falta mucho por trabajar en el encuentro de la salvadoreñidad. Tarea, por cierto, difícil.
Igual resulta para encontrar el camino de la justicia social. Los Acuerdos de Paz, en su capítulo sobre aspectos sociales y económicos, fueron saboteados por los empresarios que hicieron fracasar las negociaciones con los trabajadores organizados en el foro respectivo. El gobierno de turno asegura que su actual foro social pretende rescatar el espíritu de los Acuerdos.
El panorama de El Salvador, 18 años después, es sumamente complicado. Ahora la guerra civil pasó a ser social, donde las víctimas ya no salen de los directamente involucrados y su entorno, sino que es indiscriminada. El narcotráfico y el crimen organizado van caminando a paso firme por el control del Estado, sin que aparezcan medidas efectivas de parte del mismo Estado.
Tenemos “un huevo de tres yemas” –como dice nuestra gente. Los políticos y los civiles tenemos que echarle con fuerza si no queremos sucumbir como otras naciones del mundo. Amerita un nuevo esfuerzo nacional que nos asegure una verdadera reconciliación y el sentar las bases de una democratización participativa. No dejemos que los espurios tomen el control de la nación.
lunes, enero 11, 2010
Por Guillermo Mejía
No ha pasado mucho tiempo de que a guiñones quedara aprobada una tibia reforma fiscal propuesta por el gobierno para recaudar al menos 175 millones de dólares en impuestos –combatida por el empresariado y sus voceros mediáticos- cuando ni más ni menos el politólogo Francis Fukuyama recordara que la democracia pasa por combatir la inequidad social.
En otras palabras, el teórico estadounidense de la Universidad John Hopkins famoso por su ensayo “El fin de la historia” donde pronosticó el triunfo del modelo de economía de mercado tras la Guerra Fría, les recordó a los empresarios y los políticos conservadores que es necesario pagar impuestos si no quieren que los salvadoreños se adhieran a opciones más radicales.
Aunque Fukuyama advirtió que resulta muy difícil imponer tributos a las elites empresariales, el mantenimiento del sistema amerita que se despojen de sus intereses particulares y coadyuven en la búsqueda de un pacto fiscal que tenga como horizonte que desde la clase media hacia arriba colaboren en la asistencia de los estratos históricamente marginados.
“Lo que se tiene que hacer es lograr un contrato social que acerque a la clase media y a la más acomodada para plantearles que se necesita recaudar más dinero para llevarlo a todos los sectores, pero explicarles que ellos también serán beneficiados. Tiene que ser un contrato social en que haya confianza y que funcione”, dijo el político norteamericano a los periodistas.
La ironía del asunto es que Fukuyama, un politólogo no muy apreciado en círculos liberales y de izquierda, coincide con estos en que las elites empresariales tienen una responsabilidad de primer orden en aspectos socio-económicos y que, por tanto, tienen una deuda con las necesidades de la población.
Sería otra ocasión más en que figuras conservadoras llaman la atención de empresarios y políticos derechistas que no asumen como debe ser la tributación que corresponde. En años anteriores, fue un ex embajador estadounidense también el que les llamó “gorrones” a los empresarios que evaden pagar impuestos como debe ser.
La otra opción que da Fukuyama a las elites empresariales y los políticos derechistas es que al no asumir los retos de la democratización del país queden las puertas abiertas a opciones más radicales como la propuesta de Socialismo del Siglo XXI, liderada por el presidente venezolano Hugo Chávez.
Quedemos a espera de escuchar lo que tienen que decir personajes como Claudio de Rosa, Luis Membreño, Rafael Castellanos, entre otros, que se opusieron a la tibia reforma fiscal que apenas puede que recaude 175 millones de dólares. Solo falta que digan que a Francis Fukuyama lo pagó la izquierda, aunque lo presentó Fusades. Las ironías empresariales.
lunes, enero 04, 2010
Por Guillermo Mejía
Los retos siguen en este nuevo año. Lo importante y necesario es que la sociedad salvadoreña realmente entre en un proceso de asunción de responsabilidades y concrete acuerdos nacionales a fin de llegar a buen puerto, ya que las amenazas cada vez son más preocupantes y ostentamos ni más ni menos que el bochornoso título de país más violento del mundo.
El presidente Mauricio Funes dijo en su mensaje de año nuevo que “todas las decisiones importantes que he tomado, han sido en consulta con los sectores interesados, convocando al diálogo y a la unidad”. Y reiteró que “solo saldremos adelante, si alcanzamos la unidad nacional”. Al final, que “democracia es que todos tengan iguales oportunidades de salir adelante”.
Obviamente, para el mandatario salvadoreño es “nuestra prioridad desde el momento en que empezamos a gobernar ha sido minimizar los efectos de la crisis sobre las familias más vulnerables y sobre los más necesitados”. Hay varios proyectos en marcha, entre ellos la atención a adultos mayores y a los escolares, que muestran parte de lo ofrecido en la campaña.
La Iglesia Católica fue la primera en demandar en este nuevo año la vuelta al camino del diálogo a fin de concretar esos acuerdos nacionales. Somos muchos los que desde un principio hemos concluido que sería retomar las deudas de los Acuerdos de Paz, de 1992, cuyas ausencias pasan por la atención a los más pobres y la justicia social.
Por eso, dábamos nuestro beneplácito a la reforma fiscal que, aunque tibia, da muestras de querer enrumbar a la nación y, por supuesto, corregir lo malhecho en los últimos 20 años de gobiernos derechistas donde el despilfarro y el aprovechamiento de los recursos del Estado estuvieron a la orden del día. Ahora entre los mismos derechistas se acusan de los abusos cometidos.
Cuando decimos compromiso y sabiduría para el 2010 caemos a la cuenta que –para empezar- deben corregirse también algunas cosas que desde el gobierno no están bien elaboradas como, por ejemplo, el atropello de los sindicalistas del puerto de Acajutla, los algodones con se que se trata –al contrario- a los empresarios y las acciones indebidas en instituciones del Estado.
Pero eso no significa que todo se centra en lo gubernamental. El interés nacional debe estar por encima de todas las acciones de los diversos sectores. En ese caso, falta mucha conciencia y solidaridad en los empresarios privados y ya no se diga en la asunción de parte de partidos políticos, en especial conservadores, que no están en sintonía con lo mejor para el país.
Con más de 4 mil muertes en este año recién pasado, El Salvador se torna como el país más violento del mundo superior a México que está carcomido por el crimen organizado y Colombia que es víctima de un cóctel sangriento. El crimen organizado y el narcotráfico ya lo tenemos en nuestro suelo, así que es tiempo en que nos pongamos de acuerdo. Este año es clave.
lunes, diciembre 21, 2009
Por Guillermo Mejía
La reforma fiscal aprobada en la Asamblea Legislativa da pie para muchas apreciaciones. Entre las pesimistas sobresale que aún resulta muy poco, las necesidades son apremiantes y la falta de conciencia evidente. En cuanto a las optimistas –y tal vez con un aderezo de realismo- podría decirse que se sentaron las bases de una nueva forma de asumir los compromisos nacionales.
Con lo que ha sucedido en torno al caso, al menos consideramos que de ahora en adelante deberíamos estar presentes en lo que nos atañe como ciudadanos y de cara al futuro. Si bien el acompañamiento para la reforma fue mínimo, la hubo. Recordemos que no hay peor lucha que la que no se hace.
La clase política logró rascar algo de lo que de veras deberíamos tributar como sociedad responsable (habría que ver el comportamiento de los políticos en el caso). Es obvio que resulta insuficiente si hacemos un parangón con otras sociedades más humanizadas, pero el punto está en que nunca –o casi nunca- se habían dado las condiciones para conseguir un poquito más.
En ese sentido, hay que tomar en cuenta que la posibilidad en esta ocasión se dio por el quiebre que se ha dado en el opositor Alianza Republicana Nacionalista (Arena) con la fuga de 12 de sus diputados más la anuencia de los demás partidos políticos con la propuesta del gobierno del presidente Mauricio Funes.
La crisis en los “areneros” ha llegado al grado que su anterior delfín y ex presidente Elías Antonio Saca fue expulsado por Alfredo Cristiani, el otrora símbolo derechista ahora también envuelto en la vorágine. Cualquier analista serio podrá concluir que ambos iconos derechistas son responsables del incendio en su propia casa. Y la lista continúa.
Pero el ejercicio de la política criolla así es. Nadie puede sentirse seguro de lo que tiene o avizora, por lo que también la izquierda gobernante tiene que poner las barbas en remojo y, como decimos, ponerse las pilas en el análisis e interpretación de los hechos sociales más allá de consignas o designios provenientes de iglesias ideológicas.
El proceso de democratización abierto con los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, apenas resulta una pequeña puerta hacia lo que es posible construir en una sociedad que desde siempre ha sido víctima de la represión, la injusticia, la postergación de las mayorías, entre otros males, por lo que tenemos que asumir el empuje de los cambios que nos merecemos.
Que los que tienen más tengan que poner aunque sea un poquito –de lo que les corresponde- tenemos que verlo como un comienzo de los correctivos que poco a poco tienen que ser aplicados en la sociedad. Apenas en estos cinco años del primer gobierno de la izquierda nacional los esfuerzos pueden servir para comenzar a ordenar la casa.
domingo, diciembre 13, 2009
Por Guillermo Mejía
A empujones la reforma fiscal va. Ya se aprobaron cuatro de las disposiciones que contiene la propuesta gubernamental a fin de democratizar los costos de la reconstrucción física y moral de la sociedad salvadoreña, aunque las mentes obtusas y mercantiles dificultan el proceso que no puede postergarse.
Los últimos 20 años –de gobiernos de derecha- los fondos públicos fueron saqueados y parte de la institucionalidad fue vendida al mejor postor. Nunca se había experimentado tal nivel de ladronismo en corto tiempo y da grima que se diga que más de 200 millones de lo que le correspondía fueron utilizados tan solo por el ex presidente Elías Antonio Saca. Para algunos, la cifra es superior.
Pero no habíamos pasado la página cuando la Corte de Cuentas de la República advertía que todo lo actuado por el mandatario fue conforme a ley. Si de cambios urgentes hablamos en el país, ese ente contralor debería ser de los primeros en sanear dado el triste papel que ha jugado. Es la institución que ha tapado los hoyos del descaro.
La otra cara vergonzante en la actual coyuntura de la reforma fiscal es el lloriqueo incesante y la manipulación expresa de gremiales y empresarios porque tendrían que pagar algunos centavos más. La máxima expresión de esa manipulación es la forma en que los cerveceros dicen medias verdades sobre esa industria monopólica.
Y, como siempre, la presencia de la campaña mediática de la derecha que en coro se levanta en contra de la reforma fiscal, donde periodistas, editores y articulistas ponen el grito en el cielo. Comportamiento que fue al revés cuando los gobiernos anteriores impusieron a sangre y fuego cualquier idea que tuvieron en mente. El silencio cómplice estuvo a la orden del día.
¿Dónde estaban esos tinterillos cuando se negociaron los bancos, la telefonía, las pensiones, entre otros jugosos recaudos que la derecha empresarial se repartió? Pero dialécticamente está bien que ahora al primer gobierno de izquierda se le pidan cuentas a fin de que cualquier otro que llegue de aquí en adelante no vuelva a repetir las tropelías de la derecha.
Pero la reforma fiscal va. Ante los desafíos que tiene que afrontar el gobierno del presidente Mauricio Funes sería muy oportuno que la sociedad civil organizada y los políticos consecuentes se manifiesten en torno a la urgente necesidad de sentar las bases reales de la democratización y eso pasa por demandar el pago de impuestos. Digámosle no a los gorrones.
lunes, noviembre 23, 2009
Por Guillermo Mejía
Con mucha valentía, la sociedad salvadoreña reconoció –por medio de sus autoridades- el legado de los sacerdotes asesinados hace veinte años junto a las dos empleadas de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA). No faltaron quienes sintieron sal y limón en la herida por cuanto las víctimas no son de su parecer.
Y eso es lo que aún tenemos en el seno de nuestro país. Da pena y tristeza ver cómo políticos y ex funcionarios, incluidos militares, salieron al paso del reconocimiento póstumo del presidente Mauricio Funes a los curas jesuitas, pero al fin de cuentas fue un paso acertado para abonar a la memoria histórica, materia tan deficiente entre los salvadoreños.
Una cuestión que hay que tomar en cuenta en estas circunstancias es que, comenzando por el ministro de Defensa, general Munguía Payés, también salieron a luz pública quienes demandaron que todo sector que estuvo involucrado en la pasada guerra civil de doce años (1980-1992) debería pedir perdón por los daños inflingidos a la sociedad salvadoreña.
Hasta ahora solo el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) hizo su parte, en 1992, y asegura que volverá a ofrecer disculpas el 16 de enero de 2010. De ahí, nadie. El general Munguía Payés expresó la voluntad de la Fuerza Armada de pedir perdón toda vez que lo establezca el presidente Funes. Nunca es tarde para ese símbolo tan necesario.
Es de considerar también que cualquier conflicto armado siempre deja víctimas y daños irreparables, en especial en civiles que se ven en medio de la vorágine. En ese caso, pedir perdón como acto de reconocimiento a las víctimas es lo menos que se puede esperar. No hacerlo, como lo pregona la derecha y algunos ex militares, es un acto de soberbia y deshumanización.
Esta vez fueron los sacerdotes jesuitas, reconocidos en el mundo entero por sus aportes académicos y sociopolíticos. Pero a la cola quedan miles de salvadoreños y extranjeros que fueron mutilados en el pasado reciente, muchos de los cuales quedaron en condición de desaparecidos, situación que duele en el corazón de sus familiares.
Por humanidad, por justicia, porque no se repita esa dolorosa experiencia en el país, vale la pena que hagamos un esfuerzo y todos lo responsables de la matanza entre hermanos asuman que los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, aún tienen esa deuda frente a las víctimas y sus familiares. La cuenta no ha sido cancelada, tomemos ejemplo de otras experiencias alrededor del mundo.
sábado, noviembre 14, 2009
Por Guillermo Mejía
Por lo que anunció el gobierno del presidente Mauricio Funes, la tragedia que acabamos de pasar en el país, con casi 200 muertos, 80 desaparecidos y millonarias pérdidas, será una oportunidad para al fin tener un sistema integral de prevención que, además de actuar en emergencias, trabaje en la reconstrucción moral y física de la población.
Hasta ahora, sean inundaciones, deslaves o terremotos, las actuaciones gubernamentales no han pasado de crear albergues temporales y pedir ayuda, alguna de esta que fue a parar al bolsillo de los politiqueros y menos a los afectados. La gente siempre ha quedado desvalida sin sus pertenencias y sin un hogar al que tiene derecho.
Tal como explicó el Secretario Técnico de la Presidencia, Alexander Segovia, la integración de una comisión especial de reconstrucción será la encargada de culminar el proceso hasta asegurar a las víctimas de las lluvias. Nunca antes hubo gobierno que se comprometiera de esa forma, ojala que la gente se vea recompensada en su seguridad social y material.
Una cuestión sumamente importante a considerar es que hay zonas, como Guadalupe, Tepetitán y Verapaz, en San Vicente, entre otras, que históricamente han sido golpeadas por fenómenos de este tipo y los pobladores han tenido que reconstruir, como pueden, en las mismas áreas de peligro. Se entiende que de ahora en adelante se tendrán que reubicar donde no haya peligro.
La misma comisión especial de reconstrucción colaborará con una misión de CEPAL y BM que se espera que el 5 de diciembre tenga un primer avance de los daños que causó el diluvio principalmente en los departamentos de San Salvador, La Libertad, La Paz, San Vicente y Cuscatlán.
Los daños se están contabilizando, según las autoridades. Lo más seguro es estimar que se necesitarán al menos mil millones de dólares, para reconstruir las zonas desvastadas. Por el momento, el gobierno ha echado mano de los 150 millones de dólares que le autorizó la Asamblea Legislativa en una sesión inusual donde por unanimidad aprobaron la medida.
Además del acuerdo legislativo, el gobierno anunció que sacarle una oportunidad a la catástrofe también significará que la reconstrucción de las áreas destruidas generará empleos en un periodo especial de crisis económica internacional y de menos generación de remesas para la familia salvadoreña. El objetivo está planteado, esperamos resultados.
lunes, noviembre 02, 2009
Por Guillermo Mejía
La reestructuración de la Asamblea Legislativa en cuanto a los horizontes partidarios de los diputados y la composición de la junta directiva ha levantado expectativas en muchos sectores. Los más optimistas –en la izquierda- creen que con ello se desmorona el poder de veto de Arena, mientras estos últimos creen que como bloque de derecha aún cuentan con poder.
En todo caso, es obvio que las amenazas proferidas por el presidente del Coena, Alfredo Cristiani, que tenían la fuerza suficiente para parar al Ejecutivo desde el Legislativo ya no son tales si se toma en cuenta la postura de algunos de los 12 diputados “rebeldes” que ahora integran el grupo parlamentario Gana que ya votó con la izquierda gobernante en contra de Arena.
Pero sí es sumamente importante recordar quiénes son esos diputados “rebeldes” comenzando por su líder, Guillermo Gallegos, una figura central de la Arena que salió derrotada en las elecciones del 15 de marzo y, por ende, a quienes los otros mandamases del partido, entre ellos Cristiani, cobraron la factura. Claro que los Saca también pagaron la cuenta.
Por otro lado, la aritmética que conviene a la izquierda gobernante pasa por contar con el favor de los diputados del Partido de Conciliación Nacional (PCN), sujetos políticos en quienes es sumamente difícil confiar y cuyo líder, Ciro Cruz Zepeda, pudo arribar a la presidencia del Legislativo mediante un acuerdo con Arena y el Partido Demócrata Cristiano (PDC).
Ahora, el acuerdo para que se reestructurara la Asamblea Legislativa en general fue entre el FMLN, PCN, PDC y Gana, por eso resulta medio rara la postura adoptada por el diputado Rodolfo Parker que acusa a la ortodoxia efemelenista –con el apoyo chavista- de haber lanzado el zarpazo legislativo que incluyó que lo sacaran de la vice presidencia.
El Frente asegura que con el nuevo escenario legislativo puede resolver cuestiones de suma importancia, como créditos y presupuesto de la nación, entre otros, ya que el salbeque de Cristiani ya no tiene razón de ser. Esa postura coincide con lo que dice Gallegos y compañía que ellos “votarán por el bien del país” como nuevo grupo parlamentario.
En El Salvador, los comportamientos políticos –independientemente del lugar en que se den- distan mucho de lo que demanda el bien común. La gente realmente nunca es consultada como debe ser y los casos sobran: la dolarización, la privatización de la banca y las pensiones, la venta de los recursos del Estado, etcétera.
La izquierda también se parece a la derecha en cuanto al respeto que sus dirigentes le deben a sus bases. Ojo: El autoritarismo presente en la institucionalidad del país no es patrimonio de ninguna perspectiva ideológica en particular. Por de pronto, nos toca esperar que esta vez se de un avance en el proceso político nacional. Veamos, pues.
domingo, octubre 25, 2009
Por Guillermo Mejía
El rumor y su eficacia la semana anterior recuerdan la necesidad de seguir debatiendo sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad salvadoreña. Con el gobierno del ex presidente Elías Antonio Saca era menester no sacar a luz los efectos de la violencia social, pero con el de Mauricio Funes hasta hay que condimentarlos.
Es la doble moral mediática, en especial de la reconocida gran prensa salvadoreña donde se ubican los periódicos como La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, así como emisoras de radio y televisión, entre ellas la Telecorporación Salvadoreña (TCS) donde uno de los conductores de El Noticiero casi lamentó el que no se produjeran víctimas esa noche de angustia premeditada.
De todos es sabido cómo el rumor actúa en una situación determinada. Su uso es práctica común de propagandistas que juegan con la morbosidad y la natural curiosidad de la gente, como se dio en el caso salvadoreño donde en el imaginario colectivo –con la consabida repetición cotidiana mediática- la violencia se torna uno de los problemas que nos mantienen en alerta.
Con un empujoncito, como decimos, basta para desencadenar la angustia colectiva. De esa forma, un mensaje de correo electrónico fue el que activó el tsunami, aunque hay que resaltar cómo de manera maquiavélica algunos medios de comunicación hicieron eco del rumor como noticia sin respetar la norma que dicta que un rumor nunca podrá ser noticia por sí solo. Hay que confirmarlo.
Con el estire y encoje que se dio entre periodistas –algunos muy febriles- y funcionarios gubernamentales –algunos muy improvisados- no llegamos muy largo. Amerita una vez más que en ambas vías haya reflexión profunda y asunción de responsabilidades, porque a la ciudadanía le asiste todo el derecho a recibir información confiable y atención de parte de las autoridades.
Si hubo un manejo mañoso de la situación por parte de algunos medios de comunicación, tampoco es lícito esconder la ausencia de las autoridades gubernamentales ese día del rumor. No se vale, señores del gobierno de turno, que la gente haya quedado en el vacío de su parte, nadie de alto nivel –empezando por el presidente Mauricio Funes- salió a dar la cara.
Qué lástima para el gobierno del cambio. La población salvadoreña quedó a merced de los delincuentes que propagaron –quizás como estratagema política- ese rumor que resultó un éxito. Máxime en momentos en que el opositor Alianza Republicana Nacionalista (Arena) se debatía en una lucha intestina que no le da tregua.
La nota curiosa la puso el colega Diario Co Latino con un comunicado, firmado por las maras criminales que mantienen en vilo a los salvadoreños, donde con un lenguaje político que cuesta creerles que salieran de mentes perversas vinculadas, en gran medida, con el narcotráfico y el crimen organizado se desligaron del rumor.
A qué grado hemos llegado en un país que la ONU vendió como ejemplo al mundo tras la firma de los Acuerdos de Paz, en enero de 1992. Y, por las curiosidades, qué papel tan denigrante jugaron en el Canal 33 –la noche de los periodistas- esos comunicadores, empezando por el responsable Narciso Castillo, con el sonado caso del rumor de la noche del lunes. Asqueroso.
domingo, octubre 11, 2009
Por Guillermo Mejía
Conforme pasa el tiempo, el gobierno de Mauricio Funes se va decantando. Las últimas encuestas lo colocaron como el presidente más popular de América Latina con un promedio de 80 por ciento de aceptación mientras su partido de izquierda casi le dobla en popularidad al opositor Alianza Republicana Nacionalista (Arena).
Entonces, resulta obvio el desconcierto de la derecha salvadoreña que continuamente da palos de ciego. La orquestada y mediática campaña de desprestigio que sostienen con el favor de la Telecorporación Salvadoreña (TCS) y los periódicos El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica, entre otros, los hace caer en ridículo.
Así, resulta que es un “pecado” que los funcionarios del gobierno hayan asistido a la conmemoración de los 29 años del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), el pasado 10 de octubre, aunque la peor chabacanería derechista fue la creación de una comisión legislativa para investigar al partido oficial por su ayuda al presidente catracho Manuel Zelaya.
Y las perlas siguen. Resulta que –quizás como nunca antes, como ahora lo manejan- los areneros y sus medios de comunicación encontraron que vivimos en medio de una desenfrenada ola delincuencial que, a principios de octubre, sumó el promedio de 16 asesinatos diarios. Lo raro del caso es que los 20 años de gobiernos de Arena no aparecen en el contexto.
El presidente Mauricio Funes muy al contrario de las posturas encabritadas de la oposición derechista los está llamando a integrarse a un gobierno de unidad e incluso para desconcierto de mentes mecánicas y corroídas les ha asegurado que en su mandato se quita la casaca del partido y se pone la de concertador. La gente cree que en su gobierno él manda.
La dirigencia del Fmln entendió la jugada política y enfatiza en que gobierno y partido no se pueden confundir. Funes es el presidente de todos los salvadoreños y el partido que lo llevó al Ejecutivo tiene que acompañar el proceso, ya sea alentando acciones u oponiéndose si es necesario tal como ya ha sucedido.
De forma dialéctica, el presidente puede sacarle ventaja a la crisis. La gente cree en su gobierno, Arena ciertamente no tiene rumbo y, en lugar de refrescarse, coloca en su dirigencia a gente que apesta a pasado. Lo peor que pudo hacer el ex presidente Alfredo Cristiani fue amenazar con que arderá Troya si no se cumplen sus caprichos. No entiende el asunto.
Ojalá el primer gobierno de izquierda en el país sepa conducirse con mucha sabiduría y sensatez en medio de las estupideces de la oposición derechista. Por el momento, lleva una ventaja envidiable con lo que ha obtenido “el sí de la niña”. La continuación de su proyecto político estriba en atender las necesidades de la gente, cosa que nunca pasó por la mente de los areneros.
lunes, octubre 05, 2009
Por Guillermo Mejía
Con la puesta en el presupuesto general de la nación del 2010, la oposición política derechista pretende tener la sartén con el mango (y el mango también). Ya el presidente Mauricio Funes les demandó actuaciones responsables de cara a las necesidades de la ciudadanía y que, por supuesto, no se dejará chantajear.
Pero Alianza Republicana Nacionalista y sus satélites Democracia Cristiana y el Partido de Conciliación Nacional no desperdiciarán la oportunidad para hacerse sentir. La argucia mayor es que el partido oficial cuando fue oposición también utilizó el voto legislativo, en especial en lo referente a los préstamos internacionales.
En ese panorama, cada quien tiene que valorar sus actuaciones.
La única forma de contrarrestar posturas partidarias irresponsables es que la gente se haga sentir en las calles y en la propia Asamblea Legislativa a fin de que las decisiones en ese poder del Estado sean convenientes para los salvadoreños y no en función de intereses particulares o partidarios. La oposición derechista tiene que pensar bien lo que pretende hacer.
Por eso se insiste desde varias direcciones en que es necesario que el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) realmente retome su papel crítico y organizativo, para acompañar la gestión gubernamental. Hay que reparar el grave error de la dirigencia que se vació en cargos públicos y no abrió espacios a nuevos cuadros de conducción.
A la vez, entre las críticas sobresale el hecho de que en los poderes locales tampoco se vislumbra el papel organizativo de la población. Los funcionarios públicos están más interesados en ir saliendo de sus tareas –algunas a medias- que en trabajar porque crezca la organización de los ciudadanos de cara a propiciar cambios reales en la sociedad.
Un buen ejemplo de denuncia y reivindicación popular fue cuando el presidente de la Asamblea Legislativa, Ciro Cruz Zepeda, recibió la sorpresiva visita de gente indignada por su elección al cargo. De hecho, esa acción puso en qué pensar a la oposición derechista ante su antojadizo accionar en ese órgano de Estado.
Claro que la gente tiene derecho a hacerse sentir, ya sea condenando o acompañando procesos. Es más, demandando actuaciones responsables y transparentes. El ex presidente Alfredo Cristiani amenazó con que arderá Troya si no les adoban el gusto a Arena y la gran empresa, pues a la gente de a pie le asiste el derecho a no dejarse intimidar y contraatacar.
La partidocracia tiene secuestrada a la democracia salvadoreña y la propuesta del cambio, por medio de la cual ganó Funes y el Fmln, solo podrá viabilizarse con la presión popular. El presupuesto general de la nación será el centro de la discordia partidaria en los próximos tiempos y la gente no se puede excusar de participar en la contienda. Las calles llaman.
domingo, septiembre 27, 2009
Por Guillermo Mejía
Pasados tres meses del nefasto golpe militar que depuso al presidente Manuel Zelaya, es tiempo que la comunidad internacional, junto a la resistencia hondureña, logren sacar de sus guaridas a los gorilettis que pretenden arrastrarnos hacia un pasado oprobioso. La derecha salvadoreña y sus medios de propaganda también sacaron las uñas en medio de la crisis.
Inaudito, pero cierto, que en pleno siglo XXI salieran de sus jaulas los militares y la oligarquía catracha –en connivencia con la derecha continental, en especial la centroamericana- como respuesta a la búsqueda del tránsito de una democracia formal a otra participativa mediante recursos que la misma ley dispone.
La tozudez y la prepotencia del usurpador Roberto Michelletti no le permiten reconocer que lo peor de la maniobra militar fue el hecho de haber expulsado en pijamas a Zelaya con rumbo a San José, Costa Rica, en un avión que, según la denuncia, cargó combustible en la base gringa de Palmerola, situación que compromete –por ende- a Estados Unidos en el golpe.
Nadie ha reconocido, ni se espera que lo haga, al gobierno de facto. Tanto de la ONU como de la OEA y la Unión Europea se han escuchado llamados a que en Honduras se vuelva a la constitucionalidad, es más el irrespeto al marco legal por parte del gorilismo catracho implica que la sociedad amerita una reforma constitucional que asegure la profundización democrática.
Eso sí, hasta ahora las medidas contra los golpistas y sus secuaces no han pasado de ser formales. Honduras y los pueblos están demandando medidas más efectivas para restaurar la democracia en esa nación centroamericana. Hasta ahora, los golpistas se han hecho los “gatos bravos” pues nadie les ha tocado por donde más duele.
Es de reconocer la solidaridad y la esperanza mostradas al pueblo hondureño. El gesto que hizo el sábado 26 de septiembre el partido oficial Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) en San Salvador fue una prueba del sentir de los salvadoreños con la crisis que envuelve a Honduras. El presidente Mauricio Funes ha hecho lo suyo por su parte, incluso en la ONU.
El presidente Zelaya agradeció a los salvadoreños por esa solidaridad. Incluso, días antes, hizo lo mismo porque en El Salvador, Guatemala y Nicaragua le ayudaron al retorno a Tegucigalpa en un viaje del cual no quiso entrar en detalles ante la campaña propagandística que lanzó la derecha salvadoreña y sus medios de propaganda.
Personajes como Hugo Barrera y Gloria Salguero, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), mostraron sus rabietas frente a las cámaras por la asistencia a Zelaya. Una vez más, la derecha salvadoreña asumió su interés porque los gorilettis sigan en el poder, mientras desconocen a Zelaya como el presidente constitucional de Honduras. Sacaron las uñas, otra vez.
martes, septiembre 15, 2009
Centroamérica a 188 años de la Independencia Patria
Por Guillermo Mejía
Lástima que desde el quiebre de la Federación Centroamericana en 1838 con lo que se sepultó el ideal del General Francisco Morazán –fusilado por traidores luego- los habitantes del istmo aún no rencontramos el camino. Los egoístas y mercantiles siguen controlando los destinos de la Patria grande.
Cada una de las provincias originales, sumadas Belice y Panamá, mostramos en la actualidad inviabilidad y, pese al sentimiento de unión que prevalece en muchas regiones, en la nuestra el común denominador es la desconfianza, la politiquería y el desdén por el sentimiento de hermandad que nos debería de conjuntar.
La máxima expresión de la apatía y el abandono es la actitud generalizada que hemos mostrado los centroamericanos ante el fatídico golpe de Estado en Honduras donde el presidente Manuel Zelaya fue expulsado por gorilas el pasado 28 de junio. Impensable una acción de ese tipo en el siglo XXI, pero real en Centroamérica.
El gas se acabó desde el principio. Los centroamericanos no pasamos a más pese a la gravedad de los sucesos y la amenaza que significan en una región caracterizada en el pasado reciente por los golpes militares y las guerras fratricidas que nos desunieron más y concluyeron con su estela de muerte y destrucción.
El futuro inmediato no es prometedor. Los sensibles problemas que se viven en cada nación hacen casi imposible que tengamos ese espíritu de unión que una vez mostraron nuestros antepasados. Es tal la ausencia de viabilidad en nuestra región que la gente mejor buscó y busca resolver su vida fuera del istmo.
Hay que agregarle a esa evasión obligada la precaria situación medio ambiental que atraviesa la región. En esta estación, el fenómeno del niño nos tiene en vilo con una sequía que, sumada a otros problemas, nos ocasiona serios inconvenientes a los centroamericanos, entre estos las amenazas de hambrunas.
Sin embargo, no nos cala. Estamos condenados a navegar por la vida a ver quién se salva pues los localismos absurdos nos impiden ver hacia el futuro. No es cierto que tengamos un proyecto centroamericano. Todo lo que se dice o hace –incluido la presencia de elefantes blancos como el Parlamento Centroamericano- es del diente al labio.
Tal vez las nuevas generaciones hacen realidad la gesta que fructificó el 15 de septiembre de 1821, pero que quedó trunca por la estupidez de los de siempre. Que al cumplirse 188 años de la liberación del yugo español los habitantes del centro del continente americano demos un salto patriótico viendo el futuro.
domingo, septiembre 06, 2009
Por Guillermo Mejía
El asesinato del periodista franco-español Christian Poveda a manos de supuestos pandilleros puso la tapa al pomo. No es como maliciosamente algunos dicen que se hace bulla porque se trata de un extranjero, ya que los crímenes diarios suman hasta 12 víctimas con lo que El Salvador es el país más peligroso del globo.
Poveda, que muy joven cubrió la antesala del conflicto (1980/1992), en los últimos años trabajó de lleno en la comprensión del fenómeno de las “maras”, a las cuales documentó en su trabajo fílmico “La vida loca” a fin de llamar la atención sobre el caso, al grado que creía firmemente que era necesario buscar la paz entre las pandillas y el gobierno de Mauricio Funes.
En ese intento perdió la vida de manera brutal. Un día antes de su asesinato, Poveda dijo a un colega del periódico virtual alternativo “Raíces” que estaba muy preocupado porque la locura se había apoderado de las “maras” y que cada vez estaba más lejos un arreglo político al problema. Los pandilleros violentos han desplazado a los que deseaban un acuerdo de paz.
El legado de Christian Poveda no puede quedar en vano. A los homenajes póstumos hay que agregarle la firme y diligente consecuencia de las autoridades gubernamentales, onges, gobiernos amigos, empresarios privados, gremios, entre otros, en la búsqueda inmediata de alternativas realistas que atajen el fenómeno de la delincuencia.
Aunque es un problema heredado de la pasada guerra civil y la posguerra, aderezado con 20 años de un proyecto político derechista excluyente, el gobierno de Mauricio Funes tiene que lidiar con este gravísimo problema que se torna –frente al otro de la crisis económica- en el talón de Aquiles de su administración.
Los estudios de opinión pública que han salido ante los primeros 100 días de la gestión de Funes precisamente hablan de la inseguridad y la crisis económica como los problemas que agobian a los salvadoreños. Si bien vale pensar acerca de las razones de los problemas, estos ameritan que se les entre de lleno y en serio.
Para eso se necesita de la colaboración de todos alrededor de una política criminal integral, tal como antes se sugirió a los gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena) que, muy al contrario, siempre privilegiaron la represión, mientras su porte excluyente hizo más pobres a los pobres y más ricos a los ricos.
El presidente Funes ha salido a decir que no se ha comprometido a hacer los cambios en cien días, que 20 años de gobiernos “areneros” han heredado cantidad de situaciones que hay que revertir por el bien de la gente; en otras palabras, los cambios se cocinan con tiempo. De ahí que medidas puntuales han comenzado a aparecer.
Sin embargo, los problemas urgentes –como la inseguridad y la crisis económica- necesitan respuestas contundentes. El éxito de la primera administración de izquierda estriba en que la gente aprecie verdaderos cambios. Qué bueno sería para todos que esos males se revirtieran en el país. Sería un merecido reconocimiento al legado del colega Christian Poveda.
lunes, agosto 17, 2009
Por Guillermo Mejía
Con mucha razón se ha expresado en círculos locales como de la región que tras el golpe de Estado en Honduras, El Salvador no ha tenido una postura más notable en acciones que evidencien el repudio a esa acción antidemocrática que amenaza los procesos políticos latinoamericanos.
El gobierno de Mauricio Funes si bien dispuso junto a sus homólogos de Nicaragua y Guatemala un cierre del intercambio comercial por las fronteras de 48 horas, luego se adhirió a una solución política a la crisis. Las presiones empresariales y políticas internas obviamente también han pesado en el papel observador que mantiene.
Lógicamente, las relaciones políticas, económicas y sociales entre ambas naciones hermanas hacen que el gobierno salvadoreño sopese sus posturas referentes a un tema tan delicado, al menos en lo que tiene que decir en el plano mediático. Máxime que los países que han sido más contundentes giran en torno a la política exterior venezolana.
Entendiendo ese panorama, resulta incomprensible que el partido de gobierno, Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, no muestre una postura más consecuente respecto al caso hondureño, pues le asiste la razón como fuerza de izquierda histórica y que sí ha mostrado su simpatía con los procesos políticos alrededor del comandante Hugo Chávez.
Ya es hora que como Fmln –y en coordinación con otras fuerzas- se lancen a una jornada en contra de los golpistas hondureños y a favor del reinstalo del presidente constitucional Manuel Zelaya. Se tienen noticias que esta semana se abrirá una jornada con lo que se espera una mayor presencia de los salvadoreños en la lucha de nuestros hermanos hondureños.
Desde que estalló la acción antidemocrática hemos sostenido que no podemos ver de lejos esa amenaza a los procesos políticos latinoamericanos. Es deber de todos demandar el retiro de los golpistas y el regreso de Zelaya y si no profundizar las acciones debidas que castiguen al gorilato hondureño.
Por eso se le ha demandado al gobierno norteamericano que ya es tiempo que adopten una postura más definida frente al problema. Hasta ahora, la administración estadounidense ha mantenido una política floja con lo que el gorilato catracho sigue empecinado en el mando y, ante el repudio popular, profundiza la represión.
Con el golpe de Estado en Honduras hemos visto resurgir todo tipo de acciones violatorias de los derechos humanos, acciones que eran impensables para la mayoría de latinoamericanos en el inicio del siglo XXI; sin embargo, no son mentiras, ahí las constatamos. Ese tipo de virus mortal lo tenemos que eliminar de nuestros procesos políticos.
Entonces, el Frente tiene que dar el ejemplo. Ya es hora de que salgan de su postura observadora y se hagan sentir juntos a los sectores progresistas que tampoco aceptan una vuelta la pasado de estilo cavernario. Si la actual dirigencia está ocupada en los asuntos de gobierno, pues que deleguen en otros compañeros la conducción del partido. Ahora o nunca.
domingo, agosto 09, 2009
Por Guillermo Mejía
Con mucho interés hemos visto los estires y encoges entre el gobierno y el periodismo tradicional sobre si existe o no existe una política de comunicación oficial, pues –alegan los colegas- al presidente Mauricio Funes le gusta imponer la agenda, llega tarde y en el último encuentro fueron agredidos inclusive por la policía.
El agravante del caso es que, según los colegas, Funes cuando ejerció la profesión, como reportero y entrevistador, fue muy crítico y denunció cualquier anomalía. Y, ahora como mandatario, impone su criterio y no le gusta que lo cuestionen. El choque llega al grado que le ponen en tela de juicio el que haya dicho que los periodistas tienen las puertas abiertas.
Desde nuestra perspectiva creemos que conforme se vaya instalando el nuevo gobierno tienen que irse corrigiendo algunos renglones torcidos. El presidente Funes –periodista, no ex periodista como le ponen (nunca hemos escuchado decir ex doctor o ex ingeniero, pues son profesiones)- tiene que tomar lo que le corresponde de los decires.
A la vez, los periodistas debemos ser maduros y profesionales. Más allá de los errores del mandatario –como todo ser humano, incluidos nosotros- no se vale que caigamos en la exacerbación de ánimos y en la instrumentalización de situaciones a escasos dos meses de toma de posesión. Vale la pena encontrar el camino.
El encontronazo merece una mirada a fondo. En primer lugar, viene a demostrar que de hecho existe una agenda del lado de los medios de comunicación en cuanto es un gobierno de izquierda y representado por un periodista que causó (y causa) mucha urticaria en el ambiente mediático. No se puede negar.
En segundo lugar, no existe en el último tramo de la historia salvadoreña un gobierno que haya sido recibido de tal manera –desde antes de la campaña electoral- pues si revisamos los 20 años de ejercicio presidencial de los respectivos gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), para los medios tradicionales no hubo bendición mayor.
El gobierno que recibió hostilidad de parte de los medios tradicionales fue el del ya desaparecido demócrata cristiano Napoleón Duarte (1984-1989) que fue tratado con animosidad extrema en el ambiente mediático, eso sí nunca tocaron a la Fuerza Armada mucho menos a los empresarios. Tampoco lo podemos negar.
Si de veras los periodistas estamos hablando en serio –no como reflejo de falsa conciencia- entonces saquemos lo positivo. Significa que a partir de este gobierno de izquierda, cualquier otro que llegue en la posteridad y sin importar su signo ideológico va a tener que vérselas con periodistas serios y competentes que pedirán cuentas en nombre de la ciudadanía.
En otras palabras, el ofrecimiento de cambio camina por cuenta propia. Es más, también vale la pena que no nos hagamos los suizos y demandamos como ciudadanos serios y competentes, preocupados por el interés público, un mejor periodismo frente a la actual oferta mediática. Ajá.
Si fuera así qué bueno para la sociedad salvadoreña.
lunes, julio 27, 2009
Por Guillermo Mejía
Tal como se está tratando el antidemocrático golpe de Estado en Honduras, en especial por la anuente comunidad internacional, cabe señalar el peligro de que al correr el tiempo el gobierno de facto termine consolidándose. Sería un precedente nefasto para América y el mundo dado que las asonadas creíamos que eran cosas del pasado.
El presidente constitucional Manuel Zelaya sigue aún en el paso fronterizo Las Manos, entre Honduras y Nicaragua, a fin de concluir su retorno a Tegucigalpa de donde los politicastros, los empresarios y los militares –con apoyo de la reacción internacional- lo sacaron en pijamas el pasado 28 de junio.
Una de las piezas claves del tablero, la administración estadounidense, optó al final por una postura de doble moral: por un lado, atacó a los golpistas (aunque tarde) porque evidentemente rompieron el orden institucional y, por el otro, no ha dado pasos concretos para aislar a los golpistas, más bien los oxigenó con la fórmula del costarricense Oscar Arias.
La propuesta de Hillary Clinton, secretaria de Estado, no concluyó en nada. El gobernante de facto, Roberto Micheletti, tomó fuerzas para darle largas al asunto, mientras Zelaya y su gente han puesto una alta cuota de sacrificio –hasta con sangre de hermanos. El tiempo corre y el resto de países también lucen cansados. ¿El tiempo a quién favorece?
Como bien dijo el presidente Zelaya, si Estados Unidos quiere conversar del asunto entonces que envíe a sus emisarios a la frontera centroamericana. A la par, debe dar pasos concretos para hacerle ver a los golpistas que su acción es improcedente. Los golpistas y sus asistentes no merecen ser tratados con paños tibios.
En una carta dirigida al presidente Obama, Zelaya le demanda acciones concretas, en otras palabras que se ponga claro. De hecho, la presión norteamericana sería una buena señal, dado que la continuación de los usurpadores en el control del país centroamericana significa una afrenta a la comunidad internacional.
Ojala que, aunque se aprecia lo contrario, otras administraciones alrededor del mundo demandan con firmeza la reinstalación de Zelaya. De quedar así las cosas, cualquier gobierno elegido democráticamente está a merced de ser remplazado por gorilas en pleno siglo XXI, un lujo que no nos podemos dar.
Lamentablemente, hasta sectores progresistas han caído en la trampa de ver el caso de Honduras como un simple teatro de lucha por la hegemonía política entre dos posturas antagónicas en América, en otras palabras las propuestas de emergentes gobiernos de izquierda frente a la derecha tradicional.
Si bien no se puede negar del todo ese escenario, también es importante tomar en cuenta la urgencia de propuestas gubernamentales que han venido a favorecer a las mayorías populares, como en el caso de Honduras donde el aumento al salario mínimo, el control de precios a las medicinas y la necesaria consulta ciudadana calentaron a la derecha pudiente.
Estos momentos requieren de mucha responsabilidad en el análisis y en las acciones a tomar.
Los centroamericanos tenemos que andar con sumo cuidado frente a las tentaciones antidemocráticas que amenazan la posibilidad de conquistar un mejor futuro. Si las cosas no mejoran, si el presidente Zelaya no retorna a Tegucigalpa, también es urgente que debamos ir pensando en acciones multilaterales en contra de los golpistas. Ahora o nunca.
lunes, julio 20, 2009
Por Guillermo Mejía
La elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia fue un aliento en medio de los visos de inconstitucionalidad que lamentablemente se siguen experimentado en la sociedad salvadoreña. De entrada, fue un buen paso en la consecución del proceso político que recién inicia con la llegada de la izquierda al Ejecutivo.
También, resultó un éxito en la mediación del presidente Mauricio Funes en las discusiones de los políticos representados en la Asamblea Legislativa; ahora, volverán a sentarse en torno a la mesa para resolver lo del Fiscal General y el Procurador General, huesos sobre los que enfilan sus dientes los padres de la patria.
Qué bueno sería para el país que esas deudas políticas con la ciudadanía se resolvieran de inmediato y ojala que, a partir de este ejercicio de negociación, sea la última vez que los políticos –de izquierda o derecha- violentan la ley. El pueblo tiene derecho a pedir cuentas, mucha más allá de pasar la factura en tiempo de elecciones.
Ahí es donde radica la nueva forma de concebir la política en este tiempo. La ciudadanía, ese poder manipulado por los politicastros, tiene que ejercerse a partir de que la titularidad del poder le corresponde, no así a sus representantes –elegidos en las urnas- que simple y llanamente tienen que obedecer el mandato soberano.
Ante eso urge en el país que el sistema mediático retome su papel ciudadano, para asegurarle a la población informaciones y opiniones de alto valor a fin de que la gente conozca al pie de la letra lo que sucede y sus consecuencias. Aun experimentamos un déficit inmenso en esa invaluable tarea periodística que todavía responde a intereses espurios.
Máxime en momentos cruciales para nuestra historia latinoamericana con el oprobioso golpe de Estado que fue víctima el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, por parte de la oligarquía y los militares que a toda costa pretenden impedir algunas reformas que ayuden al pueblo.
Por eso no era de extrañar la postura adoptada por los sectores tradicionales que en El Salvador han avalado el asalto militar hondureño. Políticos y empresarios, en general, han suspirado con la asonada impopular y pretenden que el gobierno recién instalado en nuestro país se “vea en el espejo” por si pretende profundizar los cambios.
Los salvadoreños, así como los latinoamericanos, debemos estar atentos ante ese tipo de chantajes y mantenernos solidarios con la crisis de nuestro hermano país centroamericano. No podemos permitir una rendija para que la antidemocracia vuelva a consolidarse en la región. En el siglo XXI vayamos pero a profundizar la democracia. El gorilismo es del pasado.
jueves, julio 09, 2009
Por Guillermo Mejía
El diálogo entre el presidente electo democráticamente de Honduras, Manuel Zelaya, y el de facto, Roberto Micheletti, bajo la mediación del mandatario costarricense Oscar Arias –Premio Nóbel de la Paz- en San José tiene que asegurar la eliminación de la amenaza del golpismo en nuestra región.
Por encargo o sugerencia de Hillary Clinton, secretaria de estado estadounidense, Arias pretende que se vuelva al carril de la democracia hondureña luego de la captura y expulsión de Zelaya, el 28 de junio, cuando estaba programada en ese país centroamericano una consulta popular.
Los dimes y diretes no se han hecho esperar. Muchos consideran que volver al redil democrático no es un asunto fácil dado el empecinamiento de sectores de poder hondureños, en connivencia con los militares, que se han visto amenazados por la que estiman radicalización de las propuestas del gobierno de Zelaya.
El acercamiento del mandatario defenestrado por los golpistas con el presidente venezolano, Hugo Chávez, por consiguiente la incorporación de Honduras a la alternativa bolivariana Alba y su participación activa con los gobiernos latinoamericanos de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Cuba, además de Venezuela, causó nervios en los susodichos sectores de poder.
La consulta popular de ese domingo del golpe, que pretendía conocer la voluntad de los hondureños sobre cuestiones de política doméstica, fue la gota de derramó el vaso. Ya desde antes la derecha política y empresarial latinoamericana ha hablado de una ofensiva de la izquierda, que consideran radical, bajo la égida de Chávez.
En recursos electrónicos y medios de comunicación tradicionales latinoamericanos ha salido, al respecto, cantidad de informaciones y comentarios. El golpismo o gorilismo ha sido acompañado directa o de forma indirecta como una manera –aunque algunos creen desde todo ángulo incorrecta- urgente para contener el avance de la “izquierda chavista”.
Irse por el supuesto de la ofensiva radical de la izquierda, por ende, resta importancia a la discusión sobre la real y necesaria democratización de nuestra región, además de la estigmatización de las consultas populares y las formas también necesarias de participación de los pueblos en la construcción de su destino.
Fácil resulta, en ese sentido, que por la supuesta amenaza las democracias emergentes claudiquen por medio de recursos antidemocráticos y del pasado como son los golpes militares tan vergonzantes en nuestra región, así como deshacer de un plumazo las conquistas políticas, sociales y económicas por la lucha de los pueblos.
Entonces, condición sine qua non sería que resulte imprescindible que el golpismo sea un recurso desterrado de la mente de los centroamericanos y latinoamericanos y, obviamente, que en el caso hondureño se encauce el proceso democrático con la reinstalación de Zelaya. Ambas partes mostrarán sus recursos en el proceso de diálogo.
Urge, sí, que avancemos en la construcción democrática de cara a los pueblos y que no volvamos a ver al pasado para copiar recursos que deben estar en el basurero de la historia. Una mirada al pasado solo vale para aprender de las lecciones históricas que se vuelven buen recaudo para nuestro presente y la construcción del futuro.
domingo, junio 28, 2009
Por Guillermo Mejía
Los sectores oscurantistas de la sociedad hondureña consumaron un golpe de Estado –tras casi 30 años de apertura- con lo que el fantasma de la antidemocracia irrumpió en la región centroamericana. La bota militar secuestró y expulsó del país al mandatario Manuel Zelaya, el conocido “comandante vaquero”.
Los partidos tradicionales de la nación hermana, Nacionalista y Liberal (partido de Zelaya) junto a otros minoritarios se aliaron en el Congreso hondureño, luego de la oposición sistemática de sectores pudientes y militares contra la consulta ciudadana que estaba programada por el gobierno depuesto para el domingo 28 de junio.
La consulta iba dirigida a preguntar a los hondureños sobre la pertinencia de reformar la Constitución de la República a fin de democratizarla en puntos sensibles, incluida la reelección del cargo de presidente. La consulta está avalada por ser Honduras una democracia participativa, algo que incomoda y aterroriza a la clase económica poderosa del país.
Si bien los militares que asaltaron la residencia del presidente Zelaya, lo capturaron y lo condujeron a la base militar de donde fue enviado para Costa Rica no han dado la cara, sí lo hicieron los políticos conservadores que al final de la tarde del domingo eligieron como nuevo presidente a Roberto Micheletti, presidente del Congreso y miembro del Partido Liberal.
Hasta el momento desde diversas partes del mundo se han escuchado voces de condena contra el golpe de Estado, entre otros Estados Unidos, naciones europeas, la región centroamericana y países que han estado apoyando políticamente al gobierno depuesto como Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Brasil.
El los presidentes que integran el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), incluido Zelaya, así como los correspondientes mandatarios de la iniciativa ALBA se reunirán de emergencia en Managua para hablar sobre el esfuerzo por la restitución del depuesto presidente hondureño. La OEA, a la vez, resolvió condenar el atentado contra la democracia.
Desde El Salvador, en particular, el presidente Mauricio Funes también condenó la asonada militar y demandó la restitución de su homólogo hondureño, además la primera dama, Vanda Pignato, conversó con la primera dama hondureña, Sra. De Zelaya, y le ofreció a la familia que en estos momentos difíciles se trasladaran a San Salvador.
La sociedad hondureña está militarizada, las comunicaciones y el servicio de electricidad han sido irregulares. Los medios no han laborado como lo demanda la ciudadanía, las voces oficiales golpistas son las que tienen micrófonos abiertos frente a la censura e inclusive persecución de dirigentes de organizaciones populares y funcionarios del anterior gobierno.
Lo que para algunos era un mal chiste o mala broma se consumó. No bastaron casi tres décadas de esfuerzos democráticos para garantizar que los militares no iban a ser instrumentalizados por la clase política decadente que mantiene en la pobreza y la ignorancia a nuestros hermanos centroamericanos.
Para todos los amantes de la justicia, la democracia, la libertad, como valores esenciales de la humanidad, no es posible que sigan los esbirros saliéndose con la suya. Ahora resulta imprescindible que cada uno de los centroamericanos condenemos estas maniobras del pasado y demandemos el respeto a la legalidad en nuestra Patria grande centroamericana.
sábado, junio 27, 2009
Por Guillermo Mejía
Lejos de aceptar qué se puede esperar en los primeros 100 días de gobierno –una tradición gringa- la verdadera cara del cambio en el país pasa, porque el Ejecutivo asuma y concrete señales a favor de la gente y ésta disponga de energías que acompañen el proceso.
El tiempo que nos toca vivir en el presente, con la esperanza de que esta administración resarza los daños causados por 20 años de gobiernos areneros, sirve de forma estratégica para sentar las bases de otra forma de controlar la cosa pública y, porqué no, de hacer política.
Que el llanto y crujir de dientes de la derecha, en especial el partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), en la oposición, no estorben el ánimo y la disposición de los salvadoreños por una nación más justa, democrática y participativa.
Ellos fueron mezquinos, ellos solo trabajaron para sus bolsillos, ellos hicieron negocio del Estado, ahora, como bien dijo recientemente el analista Dagoberto Gutiérrez, que aprendan a hacer negocio pero fuera del gobierno, es decir que aprendan a trabajar por las buenas.
El turno de la izquierda llegó, aunque parezca tarde para muchos que desilusionados dan palos de ciego. Depende de esa izquierda aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y sus aliados que la esperanza tenga patas largas.
¿El pueblo tiene que echarse a dormir? Claro que no, debido a eso insistimos en que el ánimo y las energías del cambio muestren lo mejor en el empeño ciudadano por un mejor gobierno para un mejor país. La unión hace la fuerza.
Las autoridades recién inauguradas tienen que responderle a la gente, especialmente a los más humildes y desposeídos. Aunque sea tiempo de vacas flacas, es urgente que esos compatriotas reciban asistencia puntual para sobrellevar la crisis.
Recíprocamente, los salvadoreños en su conjunto también tienen que responderle a esas autoridades con su esfuerzo ciudadano, máxime en momentos dramáticos por el alza de la violencia delincuencial y la racha de crímenes.
Ahora es cuando, como lo dijo el presidente Mauricio Funes al anunciar su plan anticrisis, la población organizada alrededor de las municipalidades coadyuve a los esfuerzos policiales en el combate de los criminales que, como traidores, se han juntado para socavar el cambio.
El tiempo es oro, salvadoreños, no dejemos pasar la oportunidad de la reconstrucción de la Patria. Que el rumbo sea la reivindicación de los mutilados Acuerdos de Paz, firmados en 1992 y con los que culminó la guerra civil, y la Constitución de la República.
lunes, junio 01, 2009
Por Guillermo Mejía
La juramentación del periodista Mauricio Funes como presidente constitucional de El Salvador el uno de junio de 2009 marca una etapa de desafíos y esperanzas ante el desastre experimentado en las últimas dos décadas de gobiernos que privilegiaron intereses particulares y condenaron a las mayorías empobrecidas.
El primer gobierno de izquierda del país centroamericano tiene que dar el ejemplo –tal como lo reiteró el mandatario en su alocución- de capacidad y honestidad frente a lo que la sociedad salvadoreña heredó de la experiencia “arenera” donde hubo despilfarro, corrupción y compadrazgo en sus funcionarios.
En otras palabras, la eticidad del ejercicio será la medida, con el agravante que el gobierno del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) recibió –por razones internas y externas- una economía quebrada, aunque dialécticamente eso representa una oportunidad para demostrar que en la misma desgracia se puede ser responsable y, por ende, diferente.
Los únicos privilegiados del gobierno serán los pobres, los olvidados, tal como dijo en su oportunidad el obispo mártir Oscar Arnulfo Romero, según afirmó Funes. El asesinado Arzobispo de San Salvador, aquel fatídico 24 de marzo de 1980, fue señalado por el presidente salvadoreño como su referente espiritual en la gestión.
Por eso, resultó muy oportuno que Funes haya delineado parte del plan de atención en salud y educación a fin de responder a necesidades sentidas de los más vulnerables; por ejemplo, el hecho de que los hospitales nacionales y las unidades de salud serán abastecidas de las medicinas del cuadro básico que injustamente han faltado en los estantes.
De entrada, las caras largas y las molestias reflejadas por líderes de la derecha, entre ellos el ex presidente Armando Calderón Sol, no son motivo de sorpresa. El hecho de que Funes y su equipo haya sido muy receptivo a políticos y empresarios antagónicos no quita el derecho que tiene la izquierda de denunciar lo que hicieron mal en 20 años de gobierno.
De cara al pueblo salvadoreño, muy al contrario, hace falta que en los días venideros con total transparencia y con las cuentas en la mano el nuevo gobierno informe sobre el estado final de las arcas nacionales y se deduzcan responsabilidades en los casos que amerite la ley. El gobierno del cambio no puede quedarse en tan solo una estrategia para llegar al poder.
Pero el gobierno tiene que recordarse –como lo asumió Funes- que es imperativa la unidad de los salvadoreños. En ese sentido, en El Salvador todos somos necesarios, no se debe caer en la tentación de marginar al otro tal como ocurrió en las últimas dos décadas con Alianza Republicana Nacionalista (Arena). No vale la pena cometer los mismos errores.
Por lo que vemos en la conformación del gabinete de gobierno, el presidente Funes ha tratado de ser de muy amplio criterio, ya que sus integrantes son variopintos. Se parte del supuesto que el pueblo salvadoreño se merece un equipo ejecutivo que sea capaz y honesto. Esperemos los frutos.
Vale la pena también referirse a la relación de Funes y el partido. Para todos son conocidas las tensiones que han aflorado desde el principio, cuando fue escogido como candidato, hasta llegar a las negociaciones para la integración del gabinete de gobierno. Ambos, pese a los temperamentos de susodichos, tienen la obligación política y moral de velar por la nación.