domingo, septiembre 27, 2009

A la derrota de los golpistas en Honduras

Por Guillermo Mejía

Pasados tres meses del nefasto golpe militar que depuso al presidente Manuel Zelaya, es tiempo que la comunidad internacional, junto a la resistencia hondureña, logren sacar de sus guaridas a los gorilettis que pretenden arrastrarnos hacia un pasado oprobioso. La derecha salvadoreña y sus medios de propaganda también sacaron las uñas en medio de la crisis.

Inaudito, pero cierto, que en pleno siglo XXI salieran de sus jaulas los militares y la oligarquía catracha –en connivencia con la derecha continental, en especial la centroamericana- como respuesta a la búsqueda del tránsito de una democracia formal a otra participativa mediante recursos que la misma ley dispone.

La tozudez y la prepotencia del usurpador Roberto Michelletti no le permiten reconocer que lo peor de la maniobra militar fue el hecho de haber expulsado en pijamas a Zelaya con rumbo a San José, Costa Rica, en un avión que, según la denuncia, cargó combustible en la base gringa de Palmerola, situación que compromete –por ende- a Estados Unidos en el golpe.

Nadie ha reconocido, ni se espera que lo haga, al gobierno de facto. Tanto de la ONU como de la OEA y la Unión Europea se han escuchado llamados a que en Honduras se vuelva a la constitucionalidad, es más el irrespeto al marco legal por parte del gorilismo catracho implica que la sociedad amerita una reforma constitucional que asegure la profundización democrática.

Eso sí, hasta ahora las medidas contra los golpistas y sus secuaces no han pasado de ser formales. Honduras y los pueblos están demandando medidas más efectivas para restaurar la democracia en esa nación centroamericana. Hasta ahora, los golpistas se han hecho los “gatos bravos” pues nadie les ha tocado por donde más duele.

Es de reconocer la solidaridad y la esperanza mostradas al pueblo hondureño. El gesto que hizo el sábado 26 de septiembre el partido oficial Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) en San Salvador fue una prueba del sentir de los salvadoreños con la crisis que envuelve a Honduras. El presidente Mauricio Funes ha hecho lo suyo por su parte, incluso en la ONU.

El presidente Zelaya agradeció a los salvadoreños por esa solidaridad. Incluso, días antes, hizo lo mismo porque en El Salvador, Guatemala y Nicaragua le ayudaron al retorno a Tegucigalpa en un viaje del cual no quiso entrar en detalles ante la campaña propagandística que lanzó la derecha salvadoreña y sus medios de propaganda.

Personajes como Hugo Barrera y Gloria Salguero, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), mostraron sus rabietas frente a las cámaras por la asistencia a Zelaya. Una vez más, la derecha salvadoreña asumió su interés porque los gorilettis sigan en el poder, mientras desconocen a Zelaya como el presidente constitucional de Honduras. Sacaron las uñas, otra vez.

martes, septiembre 15, 2009

Centroamérica a 188 años de la Independencia Patria


Por Guillermo Mejía

Lástima que desde el quiebre de la Federación Centroamericana en 1838 con lo que se sepultó el ideal del General Francisco Morazán –fusilado por traidores luego- los habitantes del istmo aún no rencontramos el camino. Los egoístas y mercantiles siguen controlando los destinos de la Patria grande.

Cada una de las provincias originales, sumadas Belice y Panamá, mostramos en la actualidad inviabilidad y, pese al sentimiento de unión que prevalece en muchas regiones, en la nuestra el común denominador es la desconfianza, la politiquería y el desdén por el sentimiento de hermandad que nos debería de conjuntar.

La máxima expresión de la apatía y el abandono es la actitud generalizada que hemos mostrado los centroamericanos ante el fatídico golpe de Estado en Honduras donde el presidente Manuel Zelaya fue expulsado por gorilas el pasado 28 de junio. Impensable una acción de ese tipo en el siglo XXI, pero real en Centroamérica.

El gas se acabó desde el principio. Los centroamericanos no pasamos a más pese a la gravedad de los sucesos y la amenaza que significan en una región caracterizada en el pasado reciente por los golpes militares y las guerras fratricidas que nos desunieron más y concluyeron con su estela de muerte y destrucción.

El futuro inmediato no es prometedor. Los sensibles problemas que se viven en cada nación hacen casi imposible que tengamos ese espíritu de unión que una vez mostraron nuestros antepasados. Es tal la ausencia de viabilidad en nuestra región que la gente mejor buscó y busca resolver su vida fuera del istmo.

Hay que agregarle a esa evasión obligada la precaria situación medio ambiental que atraviesa la región. En esta estación, el fenómeno del niño nos tiene en vilo con una sequía que, sumada a otros problemas, nos ocasiona serios inconvenientes a los centroamericanos, entre estos las amenazas de hambrunas.

Sin embargo, no nos cala. Estamos condenados a navegar por la vida a ver quién se salva pues los localismos absurdos nos impiden ver hacia el futuro. No es cierto que tengamos un proyecto centroamericano. Todo lo que se dice o hace –incluido la presencia de elefantes blancos como el Parlamento Centroamericano- es del diente al labio.

Tal vez las nuevas generaciones hacen realidad la gesta que fructificó el 15 de septiembre de 1821, pero que quedó trunca por la estupidez de los de siempre. Que al cumplirse 188 años de la liberación del yugo español los habitantes del centro del continente americano demos un salto patriótico viendo el futuro.

domingo, septiembre 06, 2009

Los retos a vencer a partir de los cien días

Por Guillermo Mejía

El asesinato del periodista franco-español Christian Poveda a manos de supuestos pandilleros puso la tapa al pomo. No es como maliciosamente algunos dicen que se hace bulla porque se trata de un extranjero, ya que los crímenes diarios suman hasta 12 víctimas con lo que El Salvador es el país más peligroso del globo.

Poveda, que muy joven cubrió la antesala del conflicto (1980/1992), en los últimos años trabajó de lleno en la comprensión del fenómeno de las “maras”, a las cuales documentó en su trabajo fílmico “La vida loca” a fin de llamar la atención sobre el caso, al grado que creía firmemente que era necesario buscar la paz entre las pandillas y el gobierno de Mauricio Funes.

En ese intento perdió la vida de manera brutal. Un día antes de su asesinato, Poveda dijo a un colega del periódico virtual alternativo “Raíces” que estaba muy preocupado porque la locura se había apoderado de las “maras” y que cada vez estaba más lejos un arreglo político al problema. Los pandilleros violentos han desplazado a los que deseaban un acuerdo de paz.

El legado de Christian Poveda no puede quedar en vano. A los homenajes póstumos hay que agregarle la firme y diligente consecuencia de las autoridades gubernamentales, onges, gobiernos amigos, empresarios privados, gremios, entre otros, en la búsqueda inmediata de alternativas realistas que atajen el fenómeno de la delincuencia.

Aunque es un problema heredado de la pasada guerra civil y la posguerra, aderezado con 20 años de un proyecto político derechista excluyente, el gobierno de Mauricio Funes tiene que lidiar con este gravísimo problema que se torna –frente al otro de la crisis económica- en el talón de Aquiles de su administración.

Los estudios de opinión pública que han salido ante los primeros 100 días de la gestión de Funes precisamente hablan de la inseguridad y la crisis económica como los problemas que agobian a los salvadoreños. Si bien vale pensar acerca de las razones de los problemas, estos ameritan que se les entre de lleno y en serio.

Para eso se necesita de la colaboración de todos alrededor de una política criminal integral, tal como antes se sugirió a los gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena) que, muy al contrario, siempre privilegiaron la represión, mientras su porte excluyente hizo más pobres a los pobres y más ricos a los ricos.

El presidente Funes ha salido a decir que no se ha comprometido a hacer los cambios en cien días, que 20 años de gobiernos “areneros” han heredado cantidad de situaciones que hay que revertir por el bien de la gente; en otras palabras, los cambios se cocinan con tiempo. De ahí que medidas puntuales han comenzado a aparecer.

Sin embargo, los problemas urgentes –como la inseguridad y la crisis económica- necesitan respuestas contundentes. El éxito de la primera administración de izquierda estriba en que la gente aprecie verdaderos cambios. Qué bueno sería para todos que esos males se revirtieran en el país. Sería un merecido reconocimiento al legado del colega Christian Poveda.

lunes, agosto 17, 2009

No olvidemos el antidemocrático golpe en Honduras

Por Guillermo Mejía

Con mucha razón se ha expresado en círculos locales como de la región que tras el golpe de Estado en Honduras, El Salvador no ha tenido una postura más notable en acciones que evidencien el repudio a esa acción antidemocrática que amenaza los procesos políticos latinoamericanos.

El gobierno de Mauricio Funes si bien dispuso junto a sus homólogos de Nicaragua y Guatemala un cierre del intercambio comercial por las fronteras de 48 horas, luego se adhirió a una solución política a la crisis. Las presiones empresariales y políticas internas obviamente también han pesado en el papel observador que mantiene.

Lógicamente, las relaciones políticas, económicas y sociales entre ambas naciones hermanas hacen que el gobierno salvadoreño sopese sus posturas referentes a un tema tan delicado, al menos en lo que tiene que decir en el plano mediático. Máxime que los países que han sido más contundentes giran en torno a la política exterior venezolana.

Entendiendo ese panorama, resulta incomprensible que el partido de gobierno, Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, no muestre una postura más consecuente respecto al caso hondureño, pues le asiste la razón como fuerza de izquierda histórica y que sí ha mostrado su simpatía con los procesos políticos alrededor del comandante Hugo Chávez.

Ya es hora que como Fmln –y en coordinación con otras fuerzas- se lancen a una jornada en contra de los golpistas hondureños y a favor del reinstalo del presidente constitucional Manuel Zelaya. Se tienen noticias que esta semana se abrirá una jornada con lo que se espera una mayor presencia de los salvadoreños en la lucha de nuestros hermanos hondureños.

Desde que estalló la acción antidemocrática hemos sostenido que no podemos ver de lejos esa amenaza a los procesos políticos latinoamericanos. Es deber de todos demandar el retiro de los golpistas y el regreso de Zelaya y si no profundizar las acciones debidas que castiguen al gorilato hondureño.

Por eso se le ha demandado al gobierno norteamericano que ya es tiempo que adopten una postura más definida frente al problema. Hasta ahora, la administración estadounidense ha mantenido una política floja con lo que el gorilato catracho sigue empecinado en el mando y, ante el repudio popular, profundiza la represión.

Con el golpe de Estado en Honduras hemos visto resurgir todo tipo de acciones violatorias de los derechos humanos, acciones que eran impensables para la mayoría de latinoamericanos en el inicio del siglo XXI; sin embargo, no son mentiras, ahí las constatamos. Ese tipo de virus mortal lo tenemos que eliminar de nuestros procesos políticos.

Entonces, el Frente tiene que dar el ejemplo. Ya es hora de que salgan de su postura observadora y se hagan sentir juntos a los sectores progresistas que tampoco aceptan una vuelta la pasado de estilo cavernario. Si la actual dirigencia está ocupada en los asuntos de gobierno, pues que deleguen en otros compañeros la conducción del partido. Ahora o nunca.

domingo, agosto 09, 2009

La (in)comunicación del gobierno y los periodistas

Por Guillermo Mejía

Con mucho interés hemos visto los estires y encoges entre el gobierno y el periodismo tradicional sobre si existe o no existe una política de comunicación oficial, pues –alegan los colegas- al presidente Mauricio Funes le gusta imponer la agenda, llega tarde y en el último encuentro fueron agredidos inclusive por la policía.

El agravante del caso es que, según los colegas, Funes cuando ejerció la profesión, como reportero y entrevistador, fue muy crítico y denunció cualquier anomalía. Y, ahora como mandatario, impone su criterio y no le gusta que lo cuestionen. El choque llega al grado que le ponen en tela de juicio el que haya dicho que los periodistas tienen las puertas abiertas.

Desde nuestra perspectiva creemos que conforme se vaya instalando el nuevo gobierno tienen que irse corrigiendo algunos renglones torcidos. El presidente Funes –periodista, no ex periodista como le ponen (nunca hemos escuchado decir ex doctor o ex ingeniero, pues son profesiones)- tiene que tomar lo que le corresponde de los decires.

A la vez, los periodistas debemos ser maduros y profesionales. Más allá de los errores del mandatario –como todo ser humano, incluidos nosotros- no se vale que caigamos en la exacerbación de ánimos y en la instrumentalización de situaciones a escasos dos meses de toma de posesión. Vale la pena encontrar el camino.

El encontronazo merece una mirada a fondo. En primer lugar, viene a demostrar que de hecho existe una agenda del lado de los medios de comunicación en cuanto es un gobierno de izquierda y representado por un periodista que causó (y causa) mucha urticaria en el ambiente mediático. No se puede negar.

En segundo lugar, no existe en el último tramo de la historia salvadoreña un gobierno que haya sido recibido de tal manera –desde antes de la campaña electoral- pues si revisamos los 20 años de ejercicio presidencial de los respectivos gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), para los medios tradicionales no hubo bendición mayor.

El gobierno que recibió hostilidad de parte de los medios tradicionales fue el del ya desaparecido demócrata cristiano Napoleón Duarte (1984-1989) que fue tratado con animosidad extrema en el ambiente mediático, eso sí nunca tocaron a la Fuerza Armada mucho menos a los empresarios. Tampoco lo podemos negar.

Si de veras los periodistas estamos hablando en serio –no como reflejo de falsa conciencia- entonces saquemos lo positivo. Significa que a partir de este gobierno de izquierda, cualquier otro que llegue en la posteridad y sin importar su signo ideológico va a tener que vérselas con periodistas serios y competentes que pedirán cuentas en nombre de la ciudadanía.

En otras palabras, el ofrecimiento de cambio camina por cuenta propia. Es más, también vale la pena que no nos hagamos los suizos y demandamos como ciudadanos serios y competentes, preocupados por el interés público, un mejor periodismo frente a la actual oferta mediática. Ajá.

Si fuera así qué bueno para la sociedad salvadoreña.

lunes, julio 27, 2009

A un mes del golpe de Estado en Honduras

Por Guillermo Mejía

Tal como se está tratando el antidemocrático golpe de Estado en Honduras, en especial por la anuente comunidad internacional, cabe señalar el peligro de que al correr el tiempo el gobierno de facto termine consolidándose. Sería un precedente nefasto para América y el mundo dado que las asonadas creíamos que eran cosas del pasado.

El presidente constitucional Manuel Zelaya sigue aún en el paso fronterizo Las Manos, entre Honduras y Nicaragua, a fin de concluir su retorno a Tegucigalpa de donde los politicastros, los empresarios y los militares –con apoyo de la reacción internacional- lo sacaron en pijamas el pasado 28 de junio.

Una de las piezas claves del tablero, la administración estadounidense, optó al final por una postura de doble moral: por un lado, atacó a los golpistas (aunque tarde) porque evidentemente rompieron el orden institucional y, por el otro, no ha dado pasos concretos para aislar a los golpistas, más bien los oxigenó con la fórmula del costarricense Oscar Arias.

La propuesta de Hillary Clinton, secretaria de Estado, no concluyó en nada. El gobernante de facto, Roberto Micheletti, tomó fuerzas para darle largas al asunto, mientras Zelaya y su gente han puesto una alta cuota de sacrificio –hasta con sangre de hermanos. El tiempo corre y el resto de países también lucen cansados. ¿El tiempo a quién favorece?

Como bien dijo el presidente Zelaya, si Estados Unidos quiere conversar del asunto entonces que envíe a sus emisarios a la frontera centroamericana. A la par, debe dar pasos concretos para hacerle ver a los golpistas que su acción es improcedente. Los golpistas y sus asistentes no merecen ser tratados con paños tibios.

En una carta dirigida al presidente Obama, Zelaya le demanda acciones concretas, en otras palabras que se ponga claro. De hecho, la presión norteamericana sería una buena señal, dado que la continuación de los usurpadores en el control del país centroamericana significa una afrenta a la comunidad internacional.

Ojala que, aunque se aprecia lo contrario, otras administraciones alrededor del mundo demandan con firmeza la reinstalación de Zelaya. De quedar así las cosas, cualquier gobierno elegido democráticamente está a merced de ser remplazado por gorilas en pleno siglo XXI, un lujo que no nos podemos dar.

Lamentablemente, hasta sectores progresistas han caído en la trampa de ver el caso de Honduras como un simple teatro de lucha por la hegemonía política entre dos posturas antagónicas en América, en otras palabras las propuestas de emergentes gobiernos de izquierda frente a la derecha tradicional.

Si bien no se puede negar del todo ese escenario, también es importante tomar en cuenta la urgencia de propuestas gubernamentales que han venido a favorecer a las mayorías populares, como en el caso de Honduras donde el aumento al salario mínimo, el control de precios a las medicinas y la necesaria consulta ciudadana calentaron a la derecha pudiente.

Estos momentos requieren de mucha responsabilidad en el análisis y en las acciones a tomar.

Los centroamericanos tenemos que andar con sumo cuidado frente a las tentaciones antidemocráticas que amenazan la posibilidad de conquistar un mejor futuro. Si las cosas no mejoran, si el presidente Zelaya no retorna a Tegucigalpa, también es urgente que debamos ir pensando en acciones multilaterales en contra de los golpistas. Ahora o nunca.

lunes, julio 20, 2009

Algunas luces en el camino

Por Guillermo Mejía

La elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia fue un aliento en medio de los visos de inconstitucionalidad que lamentablemente se siguen experimentado en la sociedad salvadoreña. De entrada, fue un buen paso en la consecución del proceso político que recién inicia con la llegada de la izquierda al Ejecutivo.

También, resultó un éxito en la mediación del presidente Mauricio Funes en las discusiones de los políticos representados en la Asamblea Legislativa; ahora, volverán a sentarse en torno a la mesa para resolver lo del Fiscal General y el Procurador General, huesos sobre los que enfilan sus dientes los padres de la patria.

Qué bueno sería para el país que esas deudas políticas con la ciudadanía se resolvieran de inmediato y ojala que, a partir de este ejercicio de negociación, sea la última vez que los políticos –de izquierda o derecha- violentan la ley. El pueblo tiene derecho a pedir cuentas, mucha más allá de pasar la factura en tiempo de elecciones.

Ahí es donde radica la nueva forma de concebir la política en este tiempo. La ciudadanía, ese poder manipulado por los politicastros, tiene que ejercerse a partir de que la titularidad del poder le corresponde, no así a sus representantes –elegidos en las urnas- que simple y llanamente tienen que obedecer el mandato soberano.

Ante eso urge en el país que el sistema mediático retome su papel ciudadano, para asegurarle a la población informaciones y opiniones de alto valor a fin de que la gente conozca al pie de la letra lo que sucede y sus consecuencias. Aun experimentamos un déficit inmenso en esa invaluable tarea periodística que todavía responde a intereses espurios.

Máxime en momentos cruciales para nuestra historia latinoamericana con el oprobioso golpe de Estado que fue víctima el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, por parte de la oligarquía y los militares que a toda costa pretenden impedir algunas reformas que ayuden al pueblo.

Por eso no era de extrañar la postura adoptada por los sectores tradicionales que en El Salvador han avalado el asalto militar hondureño. Políticos y empresarios, en general, han suspirado con la asonada impopular y pretenden que el gobierno recién instalado en nuestro país se “vea en el espejo” por si pretende profundizar los cambios.

Los salvadoreños, así como los latinoamericanos, debemos estar atentos ante ese tipo de chantajes y mantenernos solidarios con la crisis de nuestro hermano país centroamericano. No podemos permitir una rendija para que la antidemocracia vuelva a consolidarse en la región. En el siglo XXI vayamos pero a profundizar la democracia. El gorilismo es del pasado.

jueves, julio 09, 2009

Terminar con el golpismo para asegurar la democracia

Por Guillermo Mejía

El diálogo entre el presidente electo democráticamente de Honduras, Manuel Zelaya, y el de facto, Roberto Micheletti, bajo la mediación del mandatario costarricense Oscar Arias –Premio Nóbel de la Paz- en San José tiene que asegurar la eliminación de la amenaza del golpismo en nuestra región.

Por encargo o sugerencia de Hillary Clinton, secretaria de estado estadounidense, Arias pretende que se vuelva al carril de la democracia hondureña luego de la captura y expulsión de Zelaya, el 28 de junio, cuando estaba programada en ese país centroamericano una consulta popular.

Los dimes y diretes no se han hecho esperar. Muchos consideran que volver al redil democrático no es un asunto fácil dado el empecinamiento de sectores de poder hondureños, en connivencia con los militares, que se han visto amenazados por la que estiman radicalización de las propuestas del gobierno de Zelaya.

El acercamiento del mandatario defenestrado por los golpistas con el presidente venezolano, Hugo Chávez, por consiguiente la incorporación de Honduras a la alternativa bolivariana Alba y su participación activa con los gobiernos latinoamericanos de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Cuba, además de Venezuela, causó nervios en los susodichos sectores de poder.

La consulta popular de ese domingo del golpe, que pretendía conocer la voluntad de los hondureños sobre cuestiones de política doméstica, fue la gota de derramó el vaso. Ya desde antes la derecha política y empresarial latinoamericana ha hablado de una ofensiva de la izquierda, que consideran radical, bajo la égida de Chávez.

En recursos electrónicos y medios de comunicación tradicionales latinoamericanos ha salido, al respecto, cantidad de informaciones y comentarios. El golpismo o gorilismo ha sido acompañado directa o de forma indirecta como una manera –aunque algunos creen desde todo ángulo incorrecta- urgente para contener el avance de la “izquierda chavista”.

Irse por el supuesto de la ofensiva radical de la izquierda, por ende, resta importancia a la discusión sobre la real y necesaria democratización de nuestra región, además de la estigmatización de las consultas populares y las formas también necesarias de participación de los pueblos en la construcción de su destino.

Fácil resulta, en ese sentido, que por la supuesta amenaza las democracias emergentes claudiquen por medio de recursos antidemocráticos y del pasado como son los golpes militares tan vergonzantes en nuestra región, así como deshacer de un plumazo las conquistas políticas, sociales y económicas por la lucha de los pueblos.

Entonces, condición sine qua non sería que resulte imprescindible que el golpismo sea un recurso desterrado de la mente de los centroamericanos y latinoamericanos y, obviamente, que en el caso hondureño se encauce el proceso democrático con la reinstalación de Zelaya. Ambas partes mostrarán sus recursos en el proceso de diálogo.

Urge, sí, que avancemos en la construcción democrática de cara a los pueblos y que no volvamos a ver al pasado para copiar recursos que deben estar en el basurero de la historia. Una mirada al pasado solo vale para aprender de las lecciones históricas que se vuelven buen recaudo para nuestro presente y la construcción del futuro.

domingo, junio 28, 2009

La bota militar perpetra golpe de Estado en Honduras

Por Guillermo Mejía

Los sectores oscurantistas de la sociedad hondureña consumaron un golpe de Estado –tras casi 30 años de apertura- con lo que el fantasma de la antidemocracia irrumpió en la región centroamericana. La bota militar secuestró y expulsó del país al mandatario Manuel Zelaya, el conocido “comandante vaquero”.

Los partidos tradicionales de la nación hermana, Nacionalista y Liberal (partido de Zelaya) junto a otros minoritarios se aliaron en el Congreso hondureño, luego de la oposición sistemática de sectores pudientes y militares contra la consulta ciudadana que estaba programada por el gobierno depuesto para el domingo 28 de junio.

La consulta iba dirigida a preguntar a los hondureños sobre la pertinencia de reformar la Constitución de la República a fin de democratizarla en puntos sensibles, incluida la reelección del cargo de presidente. La consulta está avalada por ser Honduras una democracia participativa, algo que incomoda y aterroriza a la clase económica poderosa del país.

Si bien los militares que asaltaron la residencia del presidente Zelaya, lo capturaron y lo condujeron a la base militar de donde fue enviado para Costa Rica no han dado la cara, sí lo hicieron los políticos conservadores que al final de la tarde del domingo eligieron como nuevo presidente a Roberto Micheletti, presidente del Congreso y miembro del Partido Liberal.

Hasta el momento desde diversas partes del mundo se han escuchado voces de condena contra el golpe de Estado, entre otros Estados Unidos, naciones europeas, la región centroamericana y países que han estado apoyando políticamente al gobierno depuesto como Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Brasil.

El los presidentes que integran el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), incluido Zelaya, así como los correspondientes mandatarios de la iniciativa ALBA se reunirán de emergencia en Managua para hablar sobre el esfuerzo por la restitución del depuesto presidente hondureño. La OEA, a la vez, resolvió condenar el atentado contra la democracia.

Desde El Salvador, en particular, el presidente Mauricio Funes también condenó la asonada militar y demandó la restitución de su homólogo hondureño, además la primera dama, Vanda Pignato, conversó con la primera dama hondureña, Sra. De Zelaya, y le ofreció a la familia que en estos momentos difíciles se trasladaran a San Salvador.

La sociedad hondureña está militarizada, las comunicaciones y el servicio de electricidad han sido irregulares. Los medios no han laborado como lo demanda la ciudadanía, las voces oficiales golpistas son las que tienen micrófonos abiertos frente a la censura e inclusive persecución de dirigentes de organizaciones populares y funcionarios del anterior gobierno.

Lo que para algunos era un mal chiste o mala broma se consumó. No bastaron casi tres décadas de esfuerzos democráticos para garantizar que los militares no iban a ser instrumentalizados por la clase política decadente que mantiene en la pobreza y la ignorancia a nuestros hermanos centroamericanos.

Para todos los amantes de la justicia, la democracia, la libertad, como valores esenciales de la humanidad, no es posible que sigan los esbirros saliéndose con la suya. Ahora resulta imprescindible que cada uno de los centroamericanos condenemos estas maniobras del pasado y demandemos el respeto a la legalidad en nuestra Patria grande centroamericana.

sábado, junio 27, 2009

De frutos y apuestas para un mejor país

Por Guillermo Mejía

Lejos de aceptar qué se puede esperar en los primeros 100 días de gobierno –una tradición gringa- la verdadera cara del cambio en el país pasa, porque el Ejecutivo asuma y concrete señales a favor de la gente y ésta disponga de energías que acompañen el proceso.

El tiempo que nos toca vivir en el presente, con la esperanza de que esta administración resarza los daños causados por 20 años de gobiernos areneros, sirve de forma estratégica para sentar las bases de otra forma de controlar la cosa pública y, porqué no, de hacer política.

Que el llanto y crujir de dientes de la derecha, en especial el partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), en la oposición, no estorben el ánimo y la disposición de los salvadoreños por una nación más justa, democrática y participativa.

Ellos fueron mezquinos, ellos solo trabajaron para sus bolsillos, ellos hicieron negocio del Estado, ahora, como bien dijo recientemente el analista Dagoberto Gutiérrez, que aprendan a hacer negocio pero fuera del gobierno, es decir que aprendan a trabajar por las buenas.

El turno de la izquierda llegó, aunque parezca tarde para muchos que desilusionados dan palos de ciego. Depende de esa izquierda aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y sus aliados que la esperanza tenga patas largas.

¿El pueblo tiene que echarse a dormir? Claro que no, debido a eso insistimos en que el ánimo y las energías del cambio muestren lo mejor en el empeño ciudadano por un mejor gobierno para un mejor país. La unión hace la fuerza.

Las autoridades recién inauguradas tienen que responderle a la gente, especialmente a los más humildes y desposeídos. Aunque sea tiempo de vacas flacas, es urgente que esos compatriotas reciban asistencia puntual para sobrellevar la crisis.

Recíprocamente, los salvadoreños en su conjunto también tienen que responderle a esas autoridades con su esfuerzo ciudadano, máxime en momentos dramáticos por el alza de la violencia delincuencial y la racha de crímenes.

Ahora es cuando, como lo dijo el presidente Mauricio Funes al anunciar su plan anticrisis, la población organizada alrededor de las municipalidades coadyuve a los esfuerzos policiales en el combate de los criminales que, como traidores, se han juntado para socavar el cambio.

El tiempo es oro, salvadoreños, no dejemos pasar la oportunidad de la reconstrucción de la Patria. Que el rumbo sea la reivindicación de los mutilados Acuerdos de Paz, firmados en 1992 y con los que culminó la guerra civil, y la Constitución de la República.

lunes, junio 01, 2009

Inició el gobierno del cambio

Por Guillermo Mejía

La juramentación del periodista Mauricio Funes como presidente constitucional de El Salvador el uno de junio de 2009 marca una etapa de desafíos y esperanzas ante el desastre experimentado en las últimas dos décadas de gobiernos que privilegiaron intereses particulares y condenaron a las mayorías empobrecidas.

El primer gobierno de izquierda del país centroamericano tiene que dar el ejemplo –tal como lo reiteró el mandatario en su alocución- de capacidad y honestidad frente a lo que la sociedad salvadoreña heredó de la experiencia “arenera” donde hubo despilfarro, corrupción y compadrazgo en sus funcionarios.

En otras palabras, la eticidad del ejercicio será la medida, con el agravante que el gobierno del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) recibió –por razones internas y externas- una economía quebrada, aunque dialécticamente eso representa una oportunidad para demostrar que en la misma desgracia se puede ser responsable y, por ende, diferente.

Los únicos privilegiados del gobierno serán los pobres, los olvidados, tal como dijo en su oportunidad el obispo mártir Oscar Arnulfo Romero, según afirmó Funes. El asesinado Arzobispo de San Salvador, aquel fatídico 24 de marzo de 1980, fue señalado por el presidente salvadoreño como su referente espiritual en la gestión.

Por eso, resultó muy oportuno que Funes haya delineado parte del plan de atención en salud y educación a fin de responder a necesidades sentidas de los más vulnerables; por ejemplo, el hecho de que los hospitales nacionales y las unidades de salud serán abastecidas de las medicinas del cuadro básico que injustamente han faltado en los estantes.

De entrada, las caras largas y las molestias reflejadas por líderes de la derecha, entre ellos el ex presidente Armando Calderón Sol, no son motivo de sorpresa. El hecho de que Funes y su equipo haya sido muy receptivo a políticos y empresarios antagónicos no quita el derecho que tiene la izquierda de denunciar lo que hicieron mal en 20 años de gobierno.

De cara al pueblo salvadoreño, muy al contrario, hace falta que en los días venideros con total transparencia y con las cuentas en la mano el nuevo gobierno informe sobre el estado final de las arcas nacionales y se deduzcan responsabilidades en los casos que amerite la ley. El gobierno del cambio no puede quedarse en tan solo una estrategia para llegar al poder.

Pero el gobierno tiene que recordarse –como lo asumió Funes- que es imperativa la unidad de los salvadoreños. En ese sentido, en El Salvador todos somos necesarios, no se debe caer en la tentación de marginar al otro tal como ocurrió en las últimas dos décadas con Alianza Republicana Nacionalista (Arena). No vale la pena cometer los mismos errores.

Por lo que vemos en la conformación del gabinete de gobierno, el presidente Funes ha tratado de ser de muy amplio criterio, ya que sus integrantes son variopintos. Se parte del supuesto que el pueblo salvadoreño se merece un equipo ejecutivo que sea capaz y honesto. Esperemos los frutos.

Vale la pena también referirse a la relación de Funes y el partido. Para todos son conocidas las tensiones que han aflorado desde el principio, cuando fue escogido como candidato, hasta llegar a las negociaciones para la integración del gabinete de gobierno. Ambos, pese a los temperamentos de susodichos, tienen la obligación política y moral de velar por la nación.

sábado, mayo 02, 2009

Malas señales en tiempos de cambio

Por Guillermo Mejía

Existía el temor, a la vez que duda. Sin embargo, el envalentonamiento se impuso al iniciarse el uno de mayo un nuevo período legislativo donde la derecha política se burló del sentimiento de cambio que impera en los salvadoreños y colocó en la presidencia de ese órgano de Estado al pecenista Ciro Cruz Zepeda.

Los números le dieron 47 votos de los 84 diputados al desgastado político derechista gracias al combo que integran Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y los partidos de Conciliación Nacional (PCN) y Demócrata Cristiano (PDC). Al resto de congresistas, del Fmln y los llaneros solitarios Héctor Dada Hirezi y Orlando Arévalo (expulsado del PCN), les doblaron el brazo.

De todos es sabido que al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional le correspondía la presidencia del legislativo y también que el Fmln había ofrecido a Arena –como muestra de voluntad- que se repartieran la conducción de la Asamblea en dos partes. Pero la derecha ya había negociado en combo con anterioridad.

No bastó que militantes de la izquierda llegaran al pleno a demandar un diputado decente para la presidencia de la Asamblea Legislativa. Los denunciantes se tomaron en lugar, en medio de la sorpresa de los presentes, y colocaron una pancarta que decía “Fuera Ciro Cruz Zepeda”. ¿Por qué? Por sinvergüenza y corrupto, entre otras razones.

La prensa de la derecha, en especial los matutinos La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, así como los espacios noticiosos de la Telecorporación Salvadoreña, Canales 2, 4 y 6, pusieron el grito en el cielo ante la intempestiva presencia militante en el pleno legislativo, aunque sin contextualizar el fondo del asunto. El envalentonamiento derechista es obvio.

Se trata de un mensaje –muy malo por cierto- que desde el poder aún no se asumen los resultados electorales de enero y marzo pasados, en especial el histórico triunfo de la izquierda bajo la figura del periodista televisivo Mauricio Funes, mucho menos la importancia de que esa izquierda se catapultó como la primera fuerza política del país con mayor número de diputados.

En ese sentido, queda en tela de juicio la supuesta voluntad política de la derecha, tanto política como económica, para coadyuvar en la búsqueda de un mejor futuro para el país de cara al inicio de la administración de la izquierda el próximo uno de junio, además de insertarse en medio de una crisis económica global.

De repente, la fiera saca las uñas. No en balde, los empresarios organizados en la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) levantan el tono frente al presidente electo, Mauricio Funes, y lo “salvequean” de distintas formas. Ni los salvadoreños que votaron por Funes han aparecido de esa manera arrogante exigiendo cumplimiento a sus demandas.

Aunque faltan más elementos de análisis, también resulta sumamente importante reflexionar en torno a la llegada (nuevamente) del ex presidente Alfredo Cristiani al Consejo Ejecutivo de Arena (Coena), luego de la derrota electoral del 15 de marzo que significó nada menos que el basta ya a 20 años consecutivos de gobiernos derechistas.

En ese marco, Funes ya precisó su camino. Cuando se dirigió a los trabajadores el uno de mayo les recordó que estará con los pobres y que su acercamiento al actual gobierno y a los empresarios conlleva la búsqueda de una transición exitosa y la colocación de las bases de una nueva forma de ejercer el poder. Queremos ver frutos.

Vale estar atentos sobre el desenvolvimiento de los acontecimientos. Lo peor que puede pasar en este país centroamericano es que el cambio –por el que votó la mayoría- se ahogue en el intento. El “ahora va a ser diferente” tiene que concretarse para bien de los menos favorecidos. Que la derecha entienda ese sentimiento y no juegue con fuego.

martes, abril 07, 2009

Tiempos de cambio… no de demagogia

Por Guillermo Mejía

Nos acercamos al gobierno que presidirá el periodista Mauricio Funes a partir de junio. Hasta ahora el encanto perdura en la mayoría de sectores. Es menester que la pajística, muy encarnada en nuestra realidad, no se robe el renacer de una esperanza tantas veces frustrada en la historia nacional.

Si bien Funes precisó que nadie tiene que faltar al rencuentro de la salvadoreñidad y que de una vez por todas aprovechemos la rendija para colocar los cimientos de una Patria más justa, democrática y tolerante, es hora de ponernos serios y sin ambages irnos desprendiendo de los viejos ropajes.

Son más que obvios los problemas que ameritan atención que enumerarlos carecería de sentido. Tal vez, para encontrarle una mejor comprensión, diríamos que resulta imperativo comenzar por responder a la desgracia en que se encuentran cantidad de compatriotas, sobre todo en momentos de crisis económica global.

Otra cuestión de suma importancia es que nos pongamos de acuerdo y rescatemos el principio de institucionalidad que nunca acabamos de conquistar a pesar del esfuerzo patriótico que culminó con la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, y que sentó las bases de la construcción democrática (aún a medias).

Tanto el presidente electo como otros sectores aseguraron ya que se toman la palabra. Pues que vengan los hechos; eso implica, por ejemplo, que el actual gobierno tiene que actuar con madurez y seriedad de aquí a la entrega de la silla presidencial. Los políticos de derecha tienen que ser consecuentes con sus discursos.

La izquierda, en especial el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), tiene que pensar en los intereses nacionales y acompañar al nuevo gobierno y su presidente en las nada fáciles tareas ejecutivas que demanda enrumbar a la sociedad salvadoreña por nuevos derroteros que fructifiquen la esperanza postergada.

El espejo lo tenemos a la mano. Los últimos 20 años de gobiernos del derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) son prueba fehaciente de que bregamos por mal camino. Ninguna sociedad puede construir su destino si quienes la conducen privilegian –como es el caso de Arena- la exclusión y el miedo, la ausencia de democracia participativa.

La bola está en la cancha del Fmln. El partido, al igual que los otros partidos del sistema, nunca se ha caracterizado por ser amante de la democracia interna y, al igual que la derecha, también sigue marcado por la pasada guerra civil. Ahora tiene la ventaja que cuenta con su oportunidad para demostrar que aprendió las lecciones de la historia.

¿Y los demás? El presidente electo demandó ya que nadie se quede fuera del proceso. La participación de la sociedad civil, organizada en innumerables expresiones, se torna una necesidad imprescindible en las nuevas circunstancias, por cuanto coadyuvará en la consecución de un mejor gobierno.

La sociedad salvadoreña, entre esas urgentes necesidades, debería propiciar un golpe de timón en el periodismo nacional, para que ese instrumento tan importante para la transparencia y la participación democrática ejerza sus funciones pensando en los intereses nacionales –no partidarios o sectoriales como es en la mayoría de casos.

El nuevo gobierno puede dar el ejemplo. Los medios estatales tienen que estar al servicio de la ciudadanía y no como sucedió en los gobiernos pasados donde el Canal 10, la Radio El Salvador y la Cadena Cuscatlán han servido para hacer propaganda de esos regímenes de turno con lo que no le han apostado a la construcción democrática.

Como en todos los órdenes de la vida, en este caso -sentar las bases de la nueva Patria- se toma o se deja. Mal haríamos para el futuro de la sociedad salvadoreña si optáramos por dejar ir la oportunidad de esta nueva esperanza, esa rendija que debemos aprovechar para cristalizar lo que tanto ha costado al pueblo salvadoreño.

lunes, marzo 16, 2009

El gane de Mauricio Funes apuntala el reencuentro nacional

Por Guillermo Mejía

Si la derecha salvadoreña es inteligente no desperdiciará el puente tendido para la reconstrucción nacional por el presidente electo, Mauricio Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), luego de conocidos los resultados electorales del 15 de marzo.

Como era previsto, pese a los miedos por un posible fraude técnico, el periodista televisivo noqueó a la “alianza de la derecha”, representada por Alianza Republicana Nacionalista (Arena), y los partidos Demócrata Cristiano y Conciliación Nacional, PDC y PCN, respectivamente.

Además, el tsunami izquierdista se llevó de encuentro a disidentes del partido de izquierda. No era para más, las expresiones de alegría y esperanza de los líderes de la izquierda chocaron con las de angustia y resignación de los de la derecha, en especial de los ex candidatos Rodrigo Avila y Arturo Zablah.

Funes le puso el cascabel al gato. Retó a la derecha a que asuma junto a la izquierda la reconstrucción nacional, fuera de miedos infundados y de cara a una postura patriótica para sacar “al buey de la barranca”, máxime en momentos de crisis económica mundial que amenaza a la sociedad salvadoreña.

Rodrigo Avila, al igual que el presidente Elías Antonio Saca, contestaron de manera positiva al reto de Funes. Qué bueno para el país. Ahora, veremos la disposición política de ambos sectores por enderezar los entuertos en función de hacer de la nación más vivible, humana, solidaria y democrática.

Que las voces más radicales, de ambas expresiones ideológicas y políticas, asuman el papel ciudadano que les debe corresponder, a fin de actualizar los compromisos firmados por gobierno y ex guerrilla, en 1992, cuando se puso fin al conflicto armado de 12 años que dejó miles de víctimas.

La Constitución de la República, de 1983, también es un buen marco para la actuación política.

Como dijo el presidente electo, ahora es la oportunidad para concretar un nuevo acuerdo nacional para bien de los salvadoreños. Los ex comandantes rebeldes, a la vez, celebraron que con esta victoria se sentaron las bases para que la derecha asuma de una vez por todas que es necesario enterrar la guerra pasada. Hay que ver hacia el futuro.

Desde una postura crítica, la izquierda debe tener claro que por sí sola (es decir, solo el Fmln) era imposible arribar al poder, pues ya lo comprobaron en 2004 cuando el desaparecido dirigente comunista Schafick Jorge Handal fue derrotado por el actual presidente Saca.

La arrogancia de la dirigencia del Frente, en aquel momento, desperdició la posibilidad de acordar con diferentes sectores ciudadanos y democráticos una alianza política de “todos contra Arena” a fin de romper la cadena de gobiernos de la derecha que terminaron esta vez luego de 20 años de gobierno.

El Fmln dio un paso seguro en esta ocasión al aceptar sus flaquezas. De manera realista asumió que era urgente llevar una figura política potable para los salvadoreños y logró –claro con sobresaltos y llantos- ser representados por Mauricio Funes, alguien externo al partido y, por supuesto, muy independiente.

Funes ya cantó con tiempo. Su paradigma es el presidente brasileño Inacio Lula Da Silva no el militar venezolano Hugo Chávez Frías. Bueno, la esposa de Funes, Vanda Pignato, brasileña naturalizada salvadoreña, es representante internacional del Partido de los Trabajadores brasileño. Sus principales asesores de propaganda son brasileños.

Por ende, será un gobierno mucho más light que el que conocemos como izquierda revolucionaria dentro de un empaque efemelenista que tiene sus mentes y corazones con Chávez dentro de la propuesta del socialismo del siglo XXI. Habría que ver cómo serán las relaciones en esa simbiosis política.

Para el caso, el Movimiento Amigos de Mauricio, una constelación de ciudadanos sin militancia política, ex gobernantes, ex militares, empresarios, entre otros, de entrada puso barreras al mismo partido Fmln, al grado de andar juntos pero no revueltos en la pasada campaña electoral presidencial.

Funes y el Fmln, al fin de cuentas, tenían que despojarse de temores. De esa forma, ordenados y hablando claro, asumieron el reto. El gane cantado con anticipación dibujó para los entendidos que, quizás sin quererlo ni proponérselo, alrededor de la candidatura presidencial se armó una concertación anti-Arena, incluso con gente de derecha.

Qué lecciones que da la política. Funes y el Fmln quisieron hacer el amor y quedar vírgenes, algo que no procede. El Fmln, contando con sus orígenes, pareció una monja de lo más reaccionaria en esa relación desconfiada. Al final, la dirigencia asumió –no sin miedos- que no podía dejar pasar la oportunidad.

Ahora, las bases para un país más justo y democrático están sentadas. Funes demostró en su discurso de asunción que este país no puede seguir el camino de la exclusión, puesto que la derecha gobernante probó 20 años de exclusión sin éxito.

Ahora, izquierda y derecha dicen que han entendido la lección, ojalá que sea para bien de los salvadoreños. El futuro es nuestro.

Guillermo Mejía, periodista y profesor universitario centroamericano, editor de Raíces (http://www.raices.com.sv/)

martes, diciembre 30, 2008

Las elecciones del 2009:
Ojalá no sean huevo de gallo viejo

Por Guillermo Mejía

Salvo la contaminación de intereses particulares, de los discursos públicos –en especial de Arena y del Fmln- se pueden derivar las ganas (o posibles ganas) que del diente al labio dicen tener los candidatos y las dirigencias políticas frente a la lucha por la conquista de mentes y corazones. Habrá que ver...

Como sabemos, el 18 de enero y el 15 de marzo entrantes se celebrarán las elecciones para alcaldes y diputados, y para presidente, respectivamente, donde se espera una participación respetable de casi dos millones de salvadoreños aptos para emitir el sufragio.

En ese sentido, el lustre pasó por los candidatos y sus partidos, aunque algunas cosillas anacrónicas, por ejemplo el hediondo discurso sobre la amenaza comunista que destila la derecha, se mantienen en la palestra.

Hay que resaltar, en comparación, la forma en que se ha conducido el candidato de la izquierda, el periodista Mauricio Funes, que –quiérase o no- ha utilizado algodones para tocar algunas cuestiones donde sus adversarios políticos aún se arisquean o se les inflama la tripa.

Claro que el periodista ha tenido (y tiene) que lidiar con los “comandantes”, para evitar que sus posturas y las de ellos no suenen al revés, con el agravante que en este caso existe una prensa derechista atenta ante cualquier asomo de contradicción. Aunque siempre sacan punta.

Situación muy diferente, en cuanto a trato periodístico, le toca a Rodrigo Avila, Arturo Zablah y su partido. Hasta al grado que les dan consejos paternalistas, inclusive los columnistas de periódicos, algunos de ellos que hasta admiten que les gusta Funes, pero lástima el partido.

Pero vamos al grano. Los salvadoreños tendrán a partir del uno de mayo –que se instalan los diputados y los alcaldes- y del uno de junio –el presidente y vicepresidente- la reconstrucción de la Patria en momentos difíciles en todo el globo terráqueo.

Por lo que se oye, si la balanza va por el lado de Arena y Avila pues todo será de maravilla. No han servido 20 años de gobiernos del partido derechista para decir lo contrario. Enumerar cada caso sería demasiado, pero todos vivirán mejor, tendrán empleo y ganarán lo suficiente.

Como prometió el presidente Elías Antonio Saca, en su campaña electoral de 2004, las mujeres que son padres y madres a la vez, ahora con Avila y Arena no seguirán solas. Además, los jóvenes económicamente activos tendrán un trabajo seguro. Y etc., etc., etc.

Si la balanza va por el lado del Fmln y Funes, pues, también les espera la gloria. El cambio seguro que propone el colega incluye la democracia participativa con la garantía de mejor educación y salud. Suma que la colcha alcanzará a los más pobres, sean jóvenes o viejitos.

Alístense los que nunca han pagado impuestos, en especial los que siempre le han chupado la sangre al sufrido pueblo; la tijera pasará también por los corruptos que se han engordado del Estado y los que andan en el crimen organizado. Y etc., etc., etc.

Algo interesante en medio del marketing político es que ambos candidatos dicen que las cosas irán mejor, porque cada cual contará con el mejor equipo de diputados. Muchos de ellos de las legislaturas anteriores o sea probados.

Por el lado de Arena, los salvadoreños tendrán la esperanza de contar, por ejemplo, con Guillermo Gallegos; y por el lado del Frente, se sentirán orgullosos de volver a ver a Benito Lara. La lista sigue… Las caritas del co-gobierno legislativo son sumamente conocidas.

De los otros partidos y sus candidatos mejor ni hablar. Al menos, algunos que van para alcaldes o diputados (inclusive renganches), conseguirán o mantendrán sus chambas que, por supuesto, no son malas pagas. Además, hay lo que sacan provecho del trance con Arena.

La reconstrucción de la Patria es algo muy serio y necesario. La mayoría de encuestas señalan que Funes es el posible ganador, pero tampoco está escrito en piedra. El mismo Frente le teme al fraude, aunque lo niega la derecha.

Más allá de los discursos políticos, ojalá que los salvadoreños vean por quizás una vez en sus vidas algo diferente, a pesar de que aún esa necesidad histórica no sea acompañada por la fortaleza ciudadana que demande políticos comprometidos con su pueblo.

Ojalá que no salga un huevo puesto por gallo viejo y reviente un monstruo –como creían los griegos.

miércoles, noviembre 05, 2008

Barack Obama derrotó al continuismo

Por Guillermo Mejía

Definitivamente el gane del afroamericano Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos –hecho histórico e impensable en los últimos tiempos- resulta ser un bálsamo, para las heridas que sangran a nivel planetario frente al desastre de la era bushista.

Qué bueno que los estadunidenses se conectaron con la propuesta del joven político demócrata a fin de cortar de tajo el brutal continuismo de los republicanos, que todavía no salen del asombro por cuanto perdieron el favor ciudadano en sus propias entrañas.

Que el 95 por ciento de los afroamericanos y el 66 por ciento de los hispanos, por ejemplo, se volcaran a favor de Obama es comprensible, mas que lo hicieran casi el 50 por ciento de los blancos es un hecho sin precedentes en la nación norteamericana.

El racismo no ha desaparecido, es obvio, máxime en una nación tan individualista y materialista como la gringa, donde cada quien tiene que luchar para sobrevivir frente a la inhumana competencia de los demás –algo sistémico y, por ende, tan profundo.

Pero la urgencia del cambio caló en la mentalidad estadounidense más allá del color de la piel y la clase social. Las imágenes de las celebraciones multitudinarias en diversos puntos del país norteamericano fueron elocuentes. La alegría contagiante. Incluso hubo lágrimas de felicidad.

Jesse Jackson, activista político –uno de los colaboradores del asesinado apostol negro Martin Luther King, en 1968- lloró de emoción al ver al joven Obama aplastar al veterano John MacCain, el “héroe de guerra” que cayó de nuevo al igual que en la aventura de Vietnam.

¿La tendrá fácil Obama? Ni decirlo. Su antecesor deja una estela de desgracia, nomás hay que revisar la estupidez que cometió con la metida de patas en Irak –bajo el signo de la gañería y la mentira- no digamos el desastre de la economía con su repercusión internacional.

Obama tendrá que responder a la altura de los tiempos. Desde diversos puntos del globo terráqueo diversos dirigentes le han expresado su esperanza y deseos de éxito en la gestión presidencial que arrancará en enero del 2009.

¿Qué con El Salvador? Estamos a espera de que a nuestros compatriotas –así como a millones de indocumentados en aquellas tierras- les ofrezca una salida digna a su condición. Nuestra gente también aporta a la riqueza estadunidense y alivia nuestras penurias.

Con respecto a nuestro proceso electoral y el gane de Barack Obama no hay porqué hacer bulla. Eso sí, si bien reflejan posturas políticas distintas, ambos procesos guardan una peculiar coincidencia.

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), con Mauricio Funes como candidato presidencial, está tan cerca –como nunca antes- de conducir al pueblo salvadoreño a darle un no rotundo al continuismo de 20 años del partido oficial.

En otras palabras, al igual que MacCain, el candidato arenero Rodrigo Avila camina también con las “patas hinchadas” frente al lastre de cuatro administraciones derechistas. No por gusto Avila habla de corregir lo malhecho.

La izquierda efemelenista no necesita instrumentalizar el gane de Obama, es más ni lo está haciendo. El culillo derechista resurge en cuanto sí pesa la comparación de que en El Salvador le pueden decir no al continuismo. Por eso, no vale el llanto de “analistas” ni “periodistas”.

Claro, también celebramos el gane de Barack Obama y la esperanza de cambio.

miércoles, octubre 01, 2008

Actuaciones políticas irresponsables

Por Guillermo Mejía

Las actuaciones públicas, en especial de la derecha gobernante, nos anuncian cada día lo poco que pesa en la mentalidad de sus dirigentes la aún precaria y tormentosa convivencia política luego del pasado desangramiento fratricida y la conquista de una paz a medias.

El presidente Elías Antonio Saca, en lo que viene a ser una muestra antidemocrática vergonzosa, participa de lleno en la pre campaña electoral ajustando sus dardos contra la otrora guerrilla, mientras su rectora de política exterior llega al desvarío de pedirle una “injerencia” al gobierno de Estados Unidos frente a la “amenaza” que representa la izquierda.

Entre bambalinas, a la vez, arrancó también el chantaje perverso de empresarios privados ligados a Alianza Republicana Nacionalista (Arena) sobre las “desventajas” de votar por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) y su candidato Mauricio Funes.

Bueno, si el mismo presidente Saca llamó a los empresarios asistentes al encuentro ENADE 2008 a que aconsejaran (intimidaran) a sus empleados sobre los “peligros” de la ola roja –con Chávez a la cabeza. Obvio que a más de un empresario le pareció un insulto a la inteligencia.

Como siempre, desde el espacio mediático –periódicos, radios, televisoras y páginas web financiadas y, por ende, alineadas con la derecha- se destila toda una campaña orquestada con mentiras o medias verdades ajustadas a desprestigiar al candidato de izquierda.

Al contrario, otra campaña orquestada por el seudo periodismo busca frenéticamente elevar la imagen del candidato de derecha, Rodrigo Avila, a quien tratan con “paños tibios”, aunque el mismo candidato cometa yerros ante los cuales se hacen del “ojo pacho”. ¿Periodistas?

Para ver o darse cuenta de las patrañas derechistas no es necesario ser de izquierda, mucho menos avalar la candidatura de Mauricio Funes con el Fmln. Es más cuestión de dignidad del pueblo salvadoreño a quien siempre han irrespetado, chantajeado y manipulado.

Al grado que, por ejemplo, una vez más nos dice el presidente Saca que “gracias” a él Estados Unidos otorgó un nuevo permiso de trabajo temporal (TPS, por sus siglas en inglés). Honduras al final también tuvo su permiso aunque el presidente Mel Zelaya anda en el Alba de Chávez.

¿De quién son cheros los gringos? Como bien reza el dicho popular: ellos no tienen amigos sino intereses. El hecho de que el gobierno de Estados Unidos aún cierra los ojos ante muchas cosas oscuras de la derecha salvadoreña es cuestión que amerita un análisis aparte.

En conclusión, seguimos jugando con fuego. La izquierda, por su lado, también tiene sus cosillas criticables como toda fuerza política, entre otras las posturas anémicas o los silencios cómplices ante hechos contundentes. Necesitan mucho fósforo de cabezas de pescado machacadas.

jueves, septiembre 04, 2008

Rumbo a las elecciones generales de 2009

Por Guillermo Mejía

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) dio el banderillazo de salida. Ahora esperemos a enero y marzo, para las elecciones de alcaldes y diputados, y presidente, respectivamente, que surgirán especialmente de la confrontación entre la derecha gobernante y la izquierda opositora.

Sin embargo, lo que debería de ser una fiesta cívica –como en otras naciones- en El Salvador se torna precisamente en una guerra electoral aderezada con campañas sucias, pajística, coberturas periodísticas vergonzantes, entre otros renglones torcidos de nuestra sociedad.

Para muestra algunas perlas:

*El debate político entre candidatos y la presentación de sus respectivas propuestas a la nación, básicos en todo proceso electoral democrático, acá no procede.

*Llegarle a la gente con ideas, de cara a sus necesidades y derechos conculcados, es de segundo orden, porque se prioriza en el estómago (gallinas coloradas).

*Los partidos políticos realmente carecen de mecanismos idóneos para escoger a los candidatos a cualquier cargo, sobresale el marketing y el compadrazgo.

*Unos más que otros de los políticos salvadoreños aún viven atrapados en fantasmas añejos y por tanto anacrónicos, como el del comunismo.

Bueno, la lista sigue con sus etcéteras y etcéteras. Con lo que –una vez más- se demuestra que falta años-luz para que la población salvadoreña viva realmente en democracia y sea representada por políticos que sirvan a sus intereses comunes.

Si bien es cierto se tienen las líneas generales de donde partirán si llegan a ganar las presidenciales –el Fmln incluso presentó su programa- está ausente o es muy marginal la necesaria concertación nacional a fin de conquistar un futuro acorde con la gente.

Las pláticas que el partido de gobierno y la izquierda del Frente sostienen en la actual coyuntura electoral, para dejarle colchón monetario al gobierno entrante, a partir de los préstamos internacionales, precisamente es cuestión de conveniencias.

Al fin de cuentas quien resulte electo para la silla presidencial no puede entrar en el vacío. Lo grave del asunto es que esa didáctica que debería prevalecer en todo el periodo presidencial no cuaja por los intereses políticos mezquinos bajo el encono de sus dirigentes.

Empero, lo gravísimo del caso salvadoreño y su proceso político es la ausencia sensible de la ciudadanía con sus posturas críticas y condiciones al acompañamiento de los partidos políticos que, lógicamente, la menosprecian por carecer de esas presiones.

En fin, arrancó el proceso –anticipado por una campaña electoral ilegal, acompañada por la miseria mediática- y en el futuro cercano no se vislumbra esa urgente nueva forma de acceder al poder desde sus mecanismos tradicionales. ¿Cuándo despertaremos de la pesadilla?

jueves, julio 31, 2008

El periodismo en una sociedad enferma

Por Guillermo Mejía

La figura de “sociedad enferma” vale para ilustrar que precisamente no subsistimos en una sociedad donde gozamos de buena salud social, económica, política y, por ende, también nuestro periodismo está achacoso. Un cuerpo enfermo no puede responder a los retos.

La idea parte del hecho que –desde hace años- se viene metiendo la idea de que tenemos en el país lo mejorcito del periodismo centroamericano, algunos lo ponen más alto dicen latinoamericano. Pareciera que El Salvador surgió mundo aparte.

En anteriores artículos hemos expuesto los principales vicios que modelan al periodismo nacional. Decir, por ejemplo, la manito cargada contra la izquierda (sobre todo la que consideran ortodoxa), el favorcito con la derecha gobernante y, por supuesto, los empresarios.

Al grado que, en esa cerrazón ideológica, el editorialista de El Diario de Hoy afirma –sin sonrojo- que nunca existió la famosa y crítica Escuela de Frankfurt. En otras palabras, los intelectuales de la talla de Adorno y Marcuse son una mentira marxista en busca del poder.

Cualquier universidad seria, independiente que sea estatal o privada, no puede suprimir en el estudio de las comunicaciones en general, y el periodismo en particular, los planteamientos que surgieron de ese grupo alemán. Pero el editorialista asegura que no existió.

Por otro lado, encontramos al otro periódico matutino de peso, La Prensa Gráfica, metido hasta el fondo en lo que sus críticos llaman la “farc-manía”, dado el sostenido y vergonzante papel que desarrolla su redacción en la tarea de untar al Fmln con la guerrilla colombiana.

Aunque disgusta a sus editores la camándula de críticas que reciben, la angustia en que se encuentran dada la cercanía de las elecciones generales de 2009 –donde la izquierda es favorita- les lleva incluso a poner como evidencia de complot el que José Luis Merino (Ramiro Vásquez) se haya reunido en Managua con los presidentes Daniel Ortega, de Nicaragua, y Mel Zelaya, de Honduras.

Solo en mentes perversas cabe el abuso de ocupar las páginas de La Prensa Gráfica para insinuar como delito el que el dirigente del Fmln se haya reunido con dos presidentes constitucionalmente electos. Obviamente, querían también en la foto a alguien de las FARC, pero les falló.

Y qué decir de Telecorporación Salvadoreña TCS, Canales 2, 4 y 6, en sus espacios informativos-propagandísticos o en la entrevista de Jorge Hernández. O la Radiocadena YSKL que prestó su equipo de prensa para arengar durante la reciente concentración de Arena en el Estadio Cuscatlán.

Si esos son los cambios que muestra el saludable periodismo salvadoreño, pues ya no hay nada que discutir.

Pero, muy al contrario, los “avances” –que atoran a más de algún periodista, especialmente en los medios tradicionales- también sirven para desnudar a la poderosa maquinaria que mueven editores y periodistas, nacionales y extranjeros, en busca de hacerle creer a los salvadoreños que tienen el mejor periodismo del mundo.

Así, encontramos a colegas que molestos por las críticas suelen llamar a quienes las ejecutan como periodistas pesimistas o periodistas fatalistas, mientras en el mundo en que se mueven se consideran periodistas optimistas o periodistas exitosos.

Estos mismos personajes son los que aprovechan la ocasión para despotricar acerca del papel de las Escuelas de Periodismo de las universidades, porque –según ellos- no enseñan nada. Se quejan de que en algunas les hablan de manera crítica sobre los medios de difusión mientras exigen que las universidades les preparen maquileros de la información.

Pero todavía es un sueño esperar una muestra de prudencia, sensatez y humildad intelectual de parte de estos colegas. El pueblo tiene derecho a juzgarlos.

miércoles, julio 09, 2008

Una treintena de víctimas sin respuestas, tan solo disparates

Por Guillermo Mejía

Las 32 personas que recién murieron en el arenal de La Málaga cuando el autobús en que viajaban fue arrastrado por la correntada de invierno quizás nunca tendrán respuestas a su tragedia. Nadie asumió con valentía la responsabilidad en un hecho por el que en un Estado democrático tendríamos cabezas rodando.

De todos es conocida cada respuesta de los implicados en esa tragedia. De Obras Públicas se ha dicho que el responsable fue un tapón de basura en la barranca y que al menos “ya pasaron a mejor vida” los que perecieron en la tormenta (!). De las autoridades municipales que las mitigaciones en lugares de alto riesgo son del gobierno central.

El hecho que días después se volviera a rebalsar el agua precisamente en el mismo lugar desdice de la seriedad de las autoridades respectivas. El sol no se puede tapar con un dedo y, si bien es cierto la malacrianza de lanzar basura a diestra y siniestra es parte de nuestras costumbres, hay razones de mayor peso que se pretenden ocultar.

Muy saludable para la sociedad salvadoreña fue que, por lo menos, los pastores de la Iglesia Evangélica Elim hayan denunciado con la valentía que les faltó a las autoridades la clara y manifiesta responsabilidad de las entidades del Estado por no proteger a la ciudadanía ni atender los llamados de auxilio de las víctimas en el momento.

Los religiosos, acompañados de familiares de los fallecidos y pobladores del lugar, además de señalar la falta de mitigación y limpieza en serio, fueron más a fondo al denunciar el peligro en que habita el sansalvadoreño por la tala indiscriminada de árboles en las zonas altas de la ciudad sin que las autoridades asuman su compromiso.

No faltaron voces irresponsables, en especial cierto bufón mediático que ensucia las ondas de radio cotidianamente, que acusaran a los pastores de la Iglesia Evangélica Elim de tener “cuotas” de poder en las alcaldías de Soyapango e Ilopango, razón por la que se hicieron eco de críticas al gobierno de turno. La quimera roja no descansa a criterio del energúmeno radiofónico.

Sin embargo, desde mucho tiempo atrás hasta la actualidad debemos recordar las veces en que ecólogos y medioambientalistas –junto a habitantes de diversas áreas- han denunciado la rapacidad de empresas constructoras que poco a poco se van acabando las pocas zonas verdes del área metropolitana de San Salvador.

Claro, no solo es el Gran San Salvador, cito lo anterior por ser la zona donde ocurrió la tragedia en que perecieron los hermanos evangélicos.

Las denuncias han estado a la orden del día. Uno de los casos más sonados es el que le achacan al ex ministro de Obras Públicas, David Gutiérrez, que por arte de magia desapareció 40 millones de dólares de mega construcciones que –por ejemplo- destruyeron parte de El Espino, en el volcán de San Salvador, una de las últimas reservas acuíferas con que contamos en el país.

Y qué decir de la cantidad de obras que se dejaron de hacer en la administración de Gutiérrez, entre ellas la mitigación de esa parte del arenal de La Málaga donde cayó el autobús y perecieron los compatriotas. No es necesario ser de izquierda para darse cuenta del bochorno, ni tampoco tener cuatro dedos de frente.

A las pajeras salidas discursivas de las autoridades gubernamentales también se sumaron algunas apreciaciones de articulistas y periodistas que, lejos de poner el dedo en la llaga, se dedicaron a especular hasta el grado de insinuar maliciosamente que las víctimas murieron porque solo de dedicaron a rezar.

“No quisieron salir de la cabina mientras la altura del agua aún lo permitía. Rezaron. Solo rezaron. Talvez fue el miedo. Talvez fue la alienación de creer que el mundo de los hombres es más de Dios que de los hombres, como si la acción de Dios y la obra de los hombres fueran dos cosas totalmente distintas”.

El texto fue publicado por el periodista español José Luis Sanz, jefe de información de La Prensa Gráfica, el pasado 6 de julio. Valoren el significado de sus palabras y el hecho de que todo periodista debe proceder con la mayor responsabilidad al relatar o enjuiciar la realidad.

Personalmente el texto titulado “La Corriente” me trasladó a lo paranormal, en el mejor de los casos a uno que otro programa del canal Infinito.

Lástima que los muertos no pueden pedir su turno, para aclarar las circunstancias de su tragedia y si de veras –como pretende asegurar el periodista- solo se dedicaron a rezar. Y, bueno, conocer si realmente tuvieron la oportunidad de salvarse por las circunstancias del caso. Es decir, más que a conclusiones el punto mueve a interrogantes.

Me parece muy sacado de la manga que el colega español descargue la responsabilidad de sus elucubraciones al hecho de que: “Pudieron haberse salvado. Al menos eso asegura el único sobreviviente a aquel ataúd amarillo de metal con un irresponsable al volante y cargado con decenas de almas abandonadas a Dios”.

Pareciera que en este país ya nos acostumbramos a los disparates.

Mi solidaridad con las víctimas, sus familiares y la Iglesia Evangélica Elim. Su fortaleza espiritual es muy grande.

lunes, junio 02, 2008

El cuarto aniversario del gobierno de Tony Saca

Por Guillermo Mejía

En medio de una situación interna crítica, a partir de no contar con mínimos entendimientos políticos entre las diversas fuerzas en contienda, y una situación externa muy convulsionada por el alza del crudo, el gobierno salvadoreño cumplió su cuarto año de administración.

El presidente Elías Antonio Saca, en su discurso del uno de junio, dio a conocer medidas que tampoco lograrán paliar el problema de la carestía, como por ejemplo el incremento del salario en 50 dólares, a los empleados públicos. Los privados no aparecen en la lista.

La continuación de algunos subsidios es un hecho desde hace tiempo atrás, con la seguridad de que es un año electoral de cara a los comicios generales de 2009 donde por primera vez se considera que la oposición de izquierda tiene allanado el camino hacia la presidencia.

Como hemos reflexionado con anterioridad, lo más preocupante del panorama es que –independientemente de quien se siente en la silla- el problema es que llegaremos de nuevo sin puntos de encuentro. Eso podría equivaler a que si la izquierda logra el Ejecutivo desde ya tenemos que pensar cual sería el comportamiento del gran empresariado y la derecha política. Si por carambolas siguiera Alianza Republicana Nacionalista (Arena), pues sería el continuismo en toda su expresión.

Mientras, la población continuará sin pena ni gloria en espera de que algún milagro suceda. De igual manera, tendrá que rebuscarse a como de lugar desde un trabajito miserable o siempre con la vista puesta en la emigración hacia el Norte, donde ya no nos soportan a los latinos.

La clase política nacional sigue y seguirá con su práctica cotidiana sin el menor respeto por la ciudadanía, esta última, a la vez, continúa y continuará sin aparecer en escena a partir de no hacer valer sus derechos legítimos y aún depender de las promesas de los políticos.

En ese contexto, aún carecemos también de una robustez periodística que nos asegure el libre intercambio de información y opinión, máxime en un periodo electoral –tan especial como siempre- donde los medios de comunicación tradicionales se prestan a la campaña sucia.

Si no veamos la forma vergonzante y morbosa que le han dado a un hecho político, que todavía no podemos asegurar como cierto si somos responsables: las computadoras de Raúl Reyes y la salpicada que le han propinado, para el caso, a gente del Fmln.

Que el periodismo nacional ha cambiado, como es el estribillo de muchos periodistas extranjeros que gobiernan radios, televisoras y periódicos, queda en tela de juicio, porque lo novedoso en la industria periodística es la tecnología. Por lo demás continuamos en guerra.

¿Qué novedades, entonces, esperamos para el último año de gobierno de Elías Antonio Saca? Tal vez mayor crisis socio-económica, la lucha intestina de corte ideológico y, por lo tanto, carente de propuestas serias y la cerrazón mental de la gran prensa nacional.

martes, mayo 13, 2008

La izquierda salvadoreña y el salpique de las FARC

Por Guillermo Mejía

Para comenzar –y esta preocupación ya la expresaron muchos- sería sano que al candidato presidencial del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), Mauricio Funes, se le bajara la adrenalina y asumiera que una investigación realmente seria aclarara lo del caso colombiano.

Salir con patada al pecho, como lo hizo, negando la posible vinculación de “Ramiro”, José Luis Merino, en el supuesto tráfico de armas en Europa para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no ayuda a la transparencia de la izquierda salvadoreña, sino más bien significa un costo político serio.

Achacarle todo a la perversidad de la derecha en connivencia con la prensa internacional –y que eso salga de voz de Mauricio Funes en tono bravo- tampoco le ayuda al partido de oposición, mucho menos a la figura del candidato que se ha ganado palmo a palmo la confianza del electorado salvadoreño.

El peor legado que Funes le pueda heredar a su figura, al partido y a El Salvador sería caer en el juego político-ideológico de la derecha salvadoreña que –hoy por hoy- se encuentra dividida y hundida en el temor al constatar que ya sus veinte años en el Ejecutivo casi no son nada, porque el fraude lo cometieron hasta con su misma gente.

Que Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y su gobierno de turno (sumados los demás funcionarios en cada esquina) pretendan sacarle la raja más grande a esa oportunidad propagandística internacional, por supuesto que no se puede negar. Ahora es su turno. Que la izquierda no logre dimensionar el problema resultaría lo más grave.

Claro que aún es difícil llegar a establecer el criterio de verdad de la maniobra política internacional, eso hay que aceptarlo, pero tampoco es válido que la izquierda se salga por la tangente y, al igual que la derecha retrógrada con sus casos vengonzantes, pretenda negar de un tajo esa vinculación histórica del Fmln con otros movimientos, ahí está el caso de las FARC.

La conducta política de Mauricio Funes también estimaría, sería muy bien visto por sus seguidores máxime los que no están en la izquierda, que demande ir a las últimas consecuencias, para que no existan equívocos sobre el caso colombiano. Qué bueno que Funes le pida a Merino y a otros dirigentes del partido que le expliquen el problema con transparencia. El no necesita andar salvando a nadie, él necesita tener la mesa limpia y lista para las batallas decisivas. Caer en la trampa es lo que menos le conviene.

La otra cuestión de suma importancia para la izquierda nacional, para el país y para el mismo Funes es que el partido salga con la frente en alto y explique a los cuatro vientos el significado que tienen las FARC en el escenario internacional. Taparse la boca frente a ese movimiento que desdice de la lucha revolucionaria y la ha contaminado con el narcotráfico, el secuestro, el crimen de civiles, etc., no le ayuda al Fmln.

El mayor partido de oposición salvadoreño, muy al contrario, debería reivindicarse aclarando su adhesión al humanismo socialista, la democratización radical, la transparencia, la tolerancia, el ejercicio de la libertad, entre otras aspiraciones revolucionarias de todos los tiempos; es decir, pasar del trasnochado discurso seudoizquierdista que eliminó la individualidad del sujeto histórico en aras de la colectividad deshumanizada, mecanizada. Fracaso rotundo.

Las izquierdas de otros puntos del planeta, incluidas algunas que están muy cerca de nuestra región, ya han entendido el seudoizquierdismo y caminan hacia la rectificación de muchos de los vicios que hasta hace poco fueron vistos como necesarios, para el sostenimiento de sus sistemas políticos. También resultaría grave que en el Fmln no entiendan esos procesos.

Qué bueno sería que los colombianos resuelvan su problema bélico por vías civilizadas, aunque eso resulta muchas veces impensable dado la naturaleza del conflicto y quienes son los actores: la seudoizquierda narcotraficante y secuestradora, y los paramilitares de extrema derecha (incluido el gobierno), también criminales y narcotraficantes.

De Mauricio Funes y del Fmln urge inteligencia, coraje y transparencia. Los que participaron o participan con las FARC que asuman las consecuencias. La maniobra política está a la orden del día. ¿No lo entienden?

jueves, mayo 01, 2008

La demagocia como respuesta a la crisis socio-económica

Por Guillermo Mejía

Las recientes medidas anunciadas por el gobierno de turno, entre ellas la instalación de una comisión especial, a fin de encontrar una salida oportuna a la crisis socio-económica sabe más a lo mismo, menos a una respuesta esperanzadora hacia la población salvadoreña.

El régimen de Elías Antonio Saca pretende así sacarle provecho a este momento crucial –que también pone en tela de juicio los casi 20 años de gobiernos consecutivos de la derecha- para darle una vuelta al descalabro político "arenero" frente a la figura del periodista Mauricio Funes.

Como siempre lo hace, Alianza Republicana Nacionalista (Arena) apeló a la conciencia nacional de cara a la agudización de la problemática, pero –otra vez- dejó por fuera de la comisión a su adversario el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln).

El dicho “o todos en la cama o todos en el suelo” volvió a tomar vida. Con la gravedad que demandan de la izquierda ex guerrillera decirle sí a todas las medidas que pretende introducir el gobierno, incluidos nuevos endeudamientos internacionales. Y no solo eso, quiere que también la crisis no sea aprovechada con motivaciones político-electorales, como si Arena y el Ejecutivo no estén manipulando con antelación.

En la pasada intervención del presidente Elías Antonio Saca en cadena nacional, el mandatario repitió los puntos que viene utilizando como propaganda electoral desde tiempo atrás. Insistió en los subsidios, la red solidaria, entre otros, es decir no hubo nada nuevo.

De ahí partió con la creación de la comisión especial donde metió a funcionarios, diputados, empresarios, académicos, religiosos, menos al Fmln y a la Universidad de El Salvador (UES). En otras palabras, las medidas tienen que favorecer solamente a Arena, mientras el pueblo salvadoreño resulta un pretexto.

Esa visión maniquea es la que nos mantiene hundidos en una profunda crisis socio-económica y política de la que se estima que nos costará salir. Ojalá que la izquierda, que tiene posibilidades de ganar las elecciones presidenciales, cambie ese proceder viciado.

La salida a los graves problemas nacionales ameritan el concurso de TODOS los ciudadanos, no solo de los socios y comparsas.

Pero para ser justos en la medida, hay que señalar también la ineficacia de la dirigencia del Fmln y el candidato Mauricio Funes de estar a la altura de los acontecimientos, como decimos en buen salvadoreño estar en la jugada.

Ante la demagogia oficial, el show mediático y el robo de la iniciativa política apareció una izquierda ex guerrillera reactiva, poco pensante, retrasada. No pudo denunciar de inmediato la jugada político-electoral, fue víctima de la improvisación.

Solo faltó que el presidente Elías Antonio Saca pidiera que a las marchas del Primero de Mayo la gente saliera a disfrutar, aprovechando el puente vacacional, sin denunciar con energía la crisis generalizada que golpea a medianos y pequeños sin importarles a los empresarios y al gobierno.

La oposición real de este país tiene que estar contestando a la par de los planteamientos demagógicos, no dejarse engañar y persuadir por quienes utilizan la mentira y el insulto, pero piden pañales tibios en la campaña política.

Por cierto, el problema no es solo de oportunidad política y presencia mediática, también se necesita de cerebro. La izquierda tiene esa dura prueba, la materia gris.

viernes, abril 25, 2008

Que otros paguen los costos de la crisis económica

Por Guillermo Mejía

La crisis económica globalizada resulta tan irónica en este país centroamericano que –como siempre- los costos tampoco pueden ser compartidos por quienes hacen su riqueza a la par de la paga de salarios miserables.

La gran empresa privada, con la anuencia del gobierno de turno y la incapacidad de respuesta de la oposición de izquierda, demarcó su postura: los salvadoreños tienen que asumir la carestía, sacrificarse a lo máximo, porque las ganancias no están en juego.

La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) que dirigió una vez el presidente Elías Antonio Saca asumió demencia cuando a sus directivos les preguntaron sobre si estarían dispuestos a hacer un sacrificio a la par de los trabajadores salvadoreños.

Ese sacrificio equivaldría, por ejemplo, otorgar un ajuste salarial inmediato y acorde a las necesidades elementales de los salvadoreños que tan solo han experimentado un 20 por ciento de aumento en su salario básico en casi 10 años. El salario es menos de $200 mensuales.

Son muchos los ejemplos a escala internacional, Estados Unidos no es la excepción, donde las autoridades respectivas han tomado medidas de emergencia para responder a la crisis económica, tanto con ajustes como con subsidios.

Es en ese sentido que en la actualidad desde diversos sectores nacionales, incluidos los transportistas, los panaderos, los expendedores de gasolina, entre otros, se mantiene una discordia abierta con las autoridades frente a los altos costos.

En nombre de la libertad de empresa, el gobierno de turno ha resultado incapaz de controlar la subida de los precios de los productos básicos, las tarifas de servicios públicos, sumada la inoportuna dolarización que en casi nueve años sepultó la economía nacional.

En El Salvador se gana en dólares equivalentes a los mismos colones (moneda anterior), pero se gasta en dólares de verdad. La paradoja resultante no es broma.

Ahora que estamos en tiempos preelectorales sería oportuno que los candidatos presidenciales Rodrigo Avila, del derechista gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena), y Mauricio Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), dieran la cara en un debate público que tome en cuenta este tema.

Hasta ahora ninguno de los candidatos ha expuesto lo que pretende a ciencia cierta, sino más bien cada uno se ha enredado en un mismo y hueco discurso donde hasta el cansancio están hablando de combatir la pobreza, levantar la economía, etc., del diente al labio.

Claro que todavía hay tiempo para que hablen más en serio. Ojalá no pase mucho tiempo.

Los graves problemas que venimos afrontando –desde decenios antes de la última crisis del petróleo, por cierto, no podemos irnos por la tangente-, requieren de un esfuerzo patriótico titánico más allá de la retórica.

Hasta dónde los partidos políticos mayoritarios están dispuestos a concertar por el bien del pueblo y de la nación sería una respuesta necesaria, aunque tal vez incómoda, para medir si será más de los mismo por parte de Arena o la llegada de una izquierda sin ton ni son.

En casi veinte años de Arena hemos constatado cómo la izquierda ha servido, en muchas ocasiones, de contrapeso ante la maquinaria empresarial empecinada en sus ganancias y privilegios. Algunas veces también hay que aceptar que a la izquierda se le ha pasado la mano. Ahora cómo le iría a esa izquierda en el Ejecutivo si tendrá como contrapeso a una derecha que obviamente, ideologizada como es, le hará la guerra total desde cualquier instancia del Estado o de la empresa privada.

Y, en ese estira y encoge, qué gana el pueblo salvadoreño, cansado de esperar y víctima de un sistema deshumanizado. Que los contendientes vengan a cantar el mismo pregón de la esperanza y que vamos a estar mejor no calma las angustias cotidianas.

En ese marco, la ciudadanía salvadoreña debe estar alerta frente a las candidaturas presidenciales, en especial, y las de alcaldes y diputados, en general, para ver si el sistema partidario da un golpe de timón y vira hacia la concertación nacional.

No hay otro camino. O armamos el plan de nación o nos despeñamos con Arena y el Fmln, incluidos.

lunes, febrero 18, 2008

Agradecimientos por solidaridad demostrada

La familia de los periodistas Guillermo Mejía y Alberto Barrera, del equipo editor de Raíces, manifiesta su agradecimiento público por las muestras de solidaridad y cariño recibidas ante el recién fallecimiento de su madre Concepción Aracely Domínguez.

Nuestra querida Conchita partió a mejor vida el pasado 11 de febrero y sus restos fueron conducidos al Cementerio Jardines del Recuerdo, en San Salvador, el día 13.

Conocida la infausta noticia de su fallecimiento, nuestra familia recibió muestras de pesar y fortaleza espiritual, por lo que se encuentra infinitamente agradecida con familiares, colegas, compañeros de trabajo, etc., tanto dentro del país como del exterior.

Por supuesto, el equipo editorial de Raíces también se encuentra entre nuestros apoyos.

Gracias familia, colegas, compañeros y amigos.

Familias Mejía, Domínguez y Barrera.

lunes, enero 28, 2008


Reeditan El Asco en España (tan actual con la leperada de los diputados)

Por Guillermo Mejía

La reconocida TusQuets Editores recién reeditó El Asco: Thomas Bernhard en San Salvador del escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya, en España. Cabe señalar la vigencia del controversial contenido de esta novela por las cosas que pasan en El Salvador, en especial el abusivo aumento salarial de los “padres de la patria”.

Según se confirmó a Raíces, la editorial sacó a luz la nueva edición tomando en cuenta la calidad del trabajo y el hecho que Castellanos Moya es un escritor consagrado que tiene ya otros productos editoriales publicados en la prestigiosa empresa.

Castellanos Moya confirmó a Raíces la información desde su actual residencia en Pittsburg donde goza de una estancia, para su producción intelectual.

Sobre la reedición escribió Miguel García-Posada, del ABC español, que: “Con El asco, Horacio Castellanos (1957) ha conseguido hacer un libro que en pocos años se ha vuelto clásico. Pero no clásico para lectores adolescentes, como algún jaleado título de libros, amores y tigres, sino un clásico para lectores rigurosos, como rigurosa es la concepción y estructura del libro: terrible alegato en forma de monólogo contra el régimen político -la dictadura- de El Salvador y la sociedad crecida al calor del sórdido autoritarismo que durante años se apoderó de aquella república”.

“Publicada por primera vez en 1997 en una editorial salvadoreña, su durísima crítica contra el régimen y sus ramificaciones condujo de nuevo al destierro a Castellanos, según puntualizó Roberto Bolaño en la nota que cierra el libro, muy oportunamente recuperada para esta edición.”, añade.

García-Posada dice en otra parte: “Texto durísimo: se entiende, aunque no se justifica, la reacción de los sectores ultraderechistas, aunque tampoco la izquierda sale indemne de las acusaciones de Castellanos, como puede comprobarse en el adverso juicio contra el poeta comunista y procastrista Roque Dalton que, según es sabido, fue fusilado por la propia guerrilla.”

Una novela tan actual

El Asco ha aparecido no en pocas bromas en la sociedad salvadoreña luego de la inmoral conducta de los diputados que se recetaron aumentos que van de 1.800 a 2.900 dólares mensuales frente a la crisis económica nacional y los salarios de hambre.

Tan reprochable ha resultado la indolencia mostrada por el propio presidente Elías Antonio Saca frente a su bancada que se aferró con uñas y dientes a los aumentos como la forma en que reaccionó el candidato efemelenista Mauricio Funes que puso una denuncia personal ante la Asamblea donde salva la imagen de sus diputados por ser una “bancada honesta”.

O el hecho risible pero indignante de muchos de los diputados que optaron por la demencia, la sorpresa, la huida antes que dar la cara con gallardía y pedir perdón ante el pueblo. Los que dicen estar más arrepentidos y se desgarran las vestiduras –como el caso de la izquierda- ahora afirman que harán la “cuchumbiada” y se la entregarán a gente necesitada.

Del cinismo de gente de Alianza Republicana Nacionalista (Arena) o del Partido de Conciliación Nacional (PCN) mejor ni hablar. Es como reza el dicho popular: revolver más la inmundicia para que apeste, de más ASCO.

Vale la pena citar algunos fragmentos de la novela de Castellanos Moya, para ilustrar la forma en que concibió a nuestra “clase política” que guarda muchísima actualidad:
“Los políticos apestan en todas partes, Moya, pero en este país los políticos apestan particularmente, te puedo asegurar que nunca había visto políticos tan apestosos como los de acá, quizás sea por los cien mil cadáveres que carga cada uno de ellos, quizás la sangre de esos cien mil cadáveres es la que los hace apestar de esa manera tan particular, quizás el sufrimiento de esos cien mil muertos les impregnó esa manera particular de apestar, me dijo Vega.” (Pág. 26)

“Y cómo se desviven por aparecer en la televisión, Moya, es horrible, si encendés la televisión a la hora del desayuno en todos los canales aparece un estúpido haciéndole las mismas preguntas estúpidas a un político que únicamente responde estupideces, me dijo Vega. Como para morirse, Moya, como para vomitar el desayuno, como para arruinarte el día.” (Pág. 27)

“Por eso, en contra de mi voluntad, he tenido que ver y escuchar a esos políticos apestosos por la sangre de cien mil personas que mandaron a la muerte con sus ideas grandiosas, un tremendo asco me producen esos tipos tenebrosos que tienen en sus manos el futuro de este país, Moya, no importa si son de derecha o de izquierda, son igualmente vomitivos, igualmente corruptos, igualmente ladrones, se les nota en la cara la ansiedad por robar lo que puedan, unos sujetos realmente de cuidado, Moya, sólo necesitás encender el televisor para verles en la jeta la ansiedad por saquear lo que puedan a quien puedan, unos pillos con saco y corbata que antes tuvieron sus festín de sangre, su orgía de crímenes, y ahora se dedican al festín del saqueo, a la orgía del robo, me dijo Vega.” (Pág. 28)

Claro que hay más y de la buena. Sería un buen ejercicio ciudadano releer El Asco, máxime que estamos cerca de otro evento electoral y ya aparecieron los asquerosos.