sábado, marzo 28, 2026

La realidad no espera: El Diario de Hoy cierra su impreso y apuesta a lo digital

Por Guillermo Mejía

Tras 90 años de publicación continua, el periódico El Diario de Hoy cerró su versión impresa y pasó a ser totalmente digital, para responder a los retos de la sociedad del presente, inmersa en la revolución tecnológica, donde las nuevas generaciones privilegian las pantallas y más que información periodística buscan entretenimiento.

 

De esa forma, en el ecosistema de los medios impresos solamente quedan los periódicos La Prensa Gráfica, que también afronta momentos difíciles, y Diario El Salvador, que recibe subvención del gobierno, pero no transparenta su gestión pese a recibir fondos públicos. Con anterioridad pasaron a ser del todo digitales los diarios Co Latino y El Mundo.

 

En la edición impresa de despedida, donde se hace un recorrido histórico desde su nacimiento el 2 de mayo de 1936 hasta el presente, el matutino recordó que fue papel, tinta y también fue memoria: “Hoy, esa historia da un paso adelante. Cambió el formato porque cambiaron las reglas. La realidad no espera.”

 

La decisión de cerrar su versión impresa y apostarle a lo digital “No responde a un hecho aislado, sino a la convergencia sostenida de fuerzas que, con el tiempo, han hecho inviable la continuidad de los periódicos impresos. Las bases que durante décadas sostuvieron al periodismo impreso se han erosionado en todo el planeta de manera irreversible, y El Salvador no es la excepción”, aclaran.

 

Y afirman que el significado de ser independiente “no lo determinan únicamente quienes lo producen, sino también quienes lo reciben: es una responsabilidad compartida. En ese sentido, el periodismo, como la verdad misma, encuentra su plena expresión en la conciencia de los ciudadanos que leen, preguntan y se preguntan. Pues, al final, el periodismo no desparecerá nunca: se transformará, persistirá y encontrará siempre nuevos espacios donde seguir cumpliendo su deber esencial: servir a la sociedad.”

 

A la vez, advierten que “Nos alienta la firma convicción de que la ausencia de voces independientes rara vez se percibe en un solo momento; se manifiesta de manera gradual: en el estrechamiento de lo que se discute, en la erosión silenciosa del escrutinio, en la creciente distancia entre lo que se dice, lo que se calla y la verdad. El costo no siempre es visible, pero siempre es real, y de ninguna manera positivo para una sociedad que aspira a un mejor porvenir”.

 

Hay que hacer notar que, si bien se habla mucho de la crisis del periodismo y los medios de comunicación social tradicionales, en general, es un hecho que estos espacios necesarios para la información y el debate público en la sociedad no pueden subsistir del todo de su circulación, sino necesitan el aporte de la publicidad pública y privada.

 

Y es acá donde se complican las cosas. En primer lugar, siendo el principal anunciante en la sociedad, el gobierno de turno ha utilizado la publicidad de las instituciones como premio o castigo según el papel que asumen los medios y periodistas, “o estás conmigo o estás contra mí”. En segundo lugar, se viene dando el traslado desde las plataformas tradicionales a las digitales y la difusión de mensajes, publicitarios o propagandísticos, se realiza a través de las redes sociales. Sale más barato y a tono con la sociedad de la información y el conocimiento.

 

Sin embargo, hay que recordar que en una sociedad que se dice democrática es necesario que desde el Estado se fortalezca el derecho a la información y la comunicación de los ciudadanos y, en ese sentido, guste o no guste a los que ejercen el poder de turno, tienen la obligación de propiciar las libertades de información y de expresión, donde juegan su papel los medios de comunicación, ahora acompañados por las redes sociales.

 

En ese marco, la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) lamentó el cierre de la edición impresa de El Diario de Hoy, ya que “Una democracia requiere de una prensa plural, de múltiples voces y distintas perspectivas. Cada medio que desparece –o que abandona su formato tradicional- empobrece el ecosistema informativo, principalmente en un país en el que se ha normalizado la represión, el castigo y la persecución de los disensos”.

 

Hacen un llamado a las autoridades, a la sociedad civil y a los organismos internacionales de derechos humanos “a redoblar los esfuerzos en defensa del derecho a la información y en la creación de condiciones que garanticen la existencia de medios de comunicación independientes, plurales y libres en El Salvador”.

 

El consumo de noticias y las actitudes de los jóvenes

 

El cambio en El Diario de Hoy coincidió con la publicación de un informe del Reuters Institute for the Study for Journalism titulado Understanding Young News Audiences at a Time of Rapid Change (2026) que contiene los resultados de una investigación sobre el consumo de noticias y las actitudes de jóvenes de diversos países del mundo. Las edades son entre 18 y 24 años.

 

Los principales hallazgos del estudio son:

 

Sobre el acceso. En 2015, sólo el 21% del grupo de 18 a 24 años recurría las redes sociales como principal fuente de noticias. Hoy esta opción representa el 39%, y ha superado a los sitios web y las aplicaciones de los medios, que cayeron del 36% al 24%. También experimentó un descenso la TV: del 28% al 21%.

 

Sobre la intención. El público joven actual se informa de manera más casual que las generaciones anteriores. Apenas el 14% acude directamente a los medios, una cifra que se duplica entre los mayores de 54 años.

 

Sobre la frecuencia. El 64% de los jóvenes consume noticias diariamente: ha bajado 15 puntos desde 2017. En cambio, entre los mayores de 54 el porcentaje sube a 87% y sólo ha caído 5 puntos.

 

Sobre las plataformas. Domina lo visual: según datos de nueve países que hemos analizado en la última década, los jóvenes ahora prefieren Instagram (30%), YouTube (23%), TikTok (22%) y X (20%). En este período, Facebook ha pasado del 53% al 16%.

 

Sobre la sorpresa. El auge de TikTok es asombroso: un uso semanal general del 47% entre jóvenes de 18 a 24 años. Entre los países con mayores índices se halla Perú, con 63%.

 

Sobre los formatos. Los menores de 25 años son más propensos a escuchar o ver noticias online, si bien en la mayoría de los mercados se mantiene una preferencia por la lectura. En 2024 ya el 73% de los jóvenes decía haber visto al menos un video informativo breve por semana. Además, 59% consumía algún podcast por mes.

 

Sobre la confianza. Desde 2015 se evidencia una brecha generacional vinculada a la confianza en las noticias: hoy en el segmento joven es nueve puntos inferior. El análisis en profundidad marca una caída más pronunciada allí donde ha crecido más rápidamente el consumo informativo en las redes.

 

Sobre el interés. Los jóvenes de hoy se muestran mucho menos interesados en las noticias que las generaciones previas: sólo el 35%, en comparación con el 52% de los mayores de 54 años. Durante la última década, el interés del público joven se ha desplomado: del 60% al 35%.

 

Sobre la tecnología. El grupo de 18 a 24 años emplea con más frecuencia la inteligencia artificial a la hora de informarse: es alrededor del 15%, mientras que la cifra baja al 3% entre los mayores de 54. Casi la mitad de los jóvenes que usan chatbots tienen como objetivo simplificar las noticias para comprenderlas.

 

Sobre la aceptación. El 30% del segmento 18-24 se siente cómodo si las noticias son elaboradas principalmente por IA y el 43% aprueba el uso de la IA como ayuda en el proceso. Los porcentajes son mucho más bajos entre los mayores de 54 años.

 

Sobre las preferencias. El 51% de los jóvenes que usan redes sociales para informarse presta más atención a creadores e influencers que a periodistas y medios tradicionales (39%). Estos números se invierten en el caso de los usuarios de más edad.

 

Hay una mudanza en la forma de recepción e interacción de las nuevas generaciones dentro del ecosistema mediático, ya que lo digital va ocupando espacios privilegiados frente a las ofertas tradicionales y es en esa dirección que se presentan algunos de los retos del sistema de comunicación colectiva. La necesidad de generar pensamiento crítico es importante. 

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