lunes, agosto 30, 2010

En memoria de los hermanos migrantes masacrados

Por Guillermo Mejía

No podemos mostrarnos indiferentes, nos sentimos afectados por el asesinato de los 72 hermanos migrantes en Tamaulipas, México, en días recientes. Ciudadanos de El Salvador, Honduras, Guatemala, Ecuador y Brasil fueron ejecutados por bandas armadas de los narcos en una simbiosis, en la que el Estado mexicano mismo tiene manchadas las manos de sangre.

Como manchadas las manos también las tienen los responsables de que nuestros conciudadanos se vean en la triste y lamentable condición del destierro, porque no hay manera –dentro del drama en que sobrevivimos- de que se realicen como seres humanos. De ahí que la migración de nuestra gente ha sido una salida obligada desde tiempo atrás.

El gobierno actual debería asumir lo que le corresponde en este problema nacional. Hoy más que nunca tiene la obligación de crear las condiciones para la reivindicación de la gente. Los políticos encantados de la cosa pública también deben asumir lo que les concierne, al igual que los grandes empresarios que se niegan a pagar lo que les toca en impuestos. Y la gente tiene que demandar sus derechos.

Retomar el camino del cambio es una necesidad impostergable. Si no estimaríamos que fue un fraude la apuesta por una nueva posibilidad de gobernar. Lástima que la izquierda, en especial la aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), aparece sin dientes y sumida en una lucha intestina en busca de mantener su condición de dirigentes o de empleados públicos. Qué desgracia.

Así que no podemos asumir demencia en esta hora en que el crimen nos golpea donde más duele, en nuestra gente que se expone en su integridad física y moral, para poder subsistir y lejos de sus núcleos familiares. Por eso tampoco es válido dejar fuera del análisis los otros costos de la emigración para estas sociedades, los renglones torcidos que nos recuerdan a nuestra floreciente delincuencia organizada.

Pese a las amenazas en esa ruta de la muerte, los centroamericanos y sudamericanos seguirán intentando llegar a la “pesadilla americana”, donde no les espera una tierra de paz y solidaridad, sino las muestras del racismo primitivo, la persecución policial y el crimen en las calles vueltas en escenarios de la frustración de otros desheredados que se muestran hostiles a los de otro color.

En memoria de nuestros hermanos centroamericanos y sudamericanos, vale traer las palabras del poeta salvadoreño Roque Dalton en su Poema de amor:

Poema de amor

Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
("me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño"),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

lunes, agosto 16, 2010

Blues for Leticia

A las comunidades negras de Honduras

Por Guillermo Mejía

Una leve brisa marina movía cada mañana las aguas azules de este lado de la costa. Con ella aparecía Leticia, delgada, alta, de hermoso cabello y ojos negros.

En el horizonte, un grupo de jóvenes realizaba sus ejercicios físicos, mientras el desayuno –huevos, tajadas de plátano verde, frijoles negros y café- llegaba con prontitud.

La presencia de Leticia, trigueña de pelo ondulado, era sin duda los buenos días más dulces en medio de la atmósfera de sal. Su figura irrumpía de las palmas africanas que chocan al sol.

Desde temprano, el paseo peatonal del puerto lucía esplendoroso, la gente se volcaba a sus labores a medida que corrían las horas. A lo largo, iban y venían las barcas de comerciantes desde los puntos más recónditos de la zona en busca del abastecimiento.

Gracias a Leticia, las mañanas comenzaban tan lindas que, pese al invierno, no cabía la posibilidad que en el transcurso del día se nublara el cielo. El vuelo de las gaviotas y pelícanos que anidan en los contornos de este paraíso sumaba otro toque de elegancia.

La quietud del mar permitía que los paseantes se internaran en el disfrute de las olas, muy lejos quedaban los tumbos que mueven a montones el salitre y ciegan a los veraneantes. El único testigo era el antiguo muelle de las históricas jornadas bananeras, con sus picadas de jejenes y víboras al menor descuido, donde cientos de centroamericanos han dejado su huella y que sólo han servido para enriquecer a las transnacionales.

El pregón de los vendedores anunciaba la receta costeña. Querías machuca, malanga, caracol al ajillo, tabletas, tapado, cazabe. Sabor garinagu. Si no preferías quedarte a disfrutarla en el puerto, también las opciones variadas en el litoral y sin mayor pérdida de tiempo. Cómo no comer el pescado dorado de los morenales. Con coco y cebolla morada, rico.

Qué ambiente más propicio para encontrar la razón de ser a esta parte del globo. Leticia hablaba sobre la magia de la costa con inimaginable creatividad, quizás agradecida de ser su retoño. Los bellos paisajes y la alegría desbordante de los lugareños daban esa razón buscada.

-¿Mejor la música suavecita?
-Depende-. Pero mejor suavecita, como es ella, un murmullo en el caracol adormecido.

Con las pláticas a la orilla de la playa, bajo la frescura de las palmas africanas, pasaba el tiempo. Cuando aún faltaba para que el sol se escondiera al revés era propicio un paseo por el centro del puerto y disfrutar de tu café negro.

Desde un cómodo asiento apreciabas que ni las repentinas lloviznas detenían al pueblo al final de la jornada. Las aceras de las calles y avenidas eran adornadas con sillas, sillones y columpios, para la cita diaria antes de la cena. Trasladarse de un punto a otro por esos lugares, especialmente en bicicleta, fascinante.

Pero la adorable mujer de hermoso cabello y ojos negros prefería deambular. Por cualquier lugar se encontraba amigos y amigas, de todos los colores, quienes también apreciaban sus encantos. Y cómo que no, si vieras esa cadera al repique del tambor. Ponele a Los gatos bravos o a la Banda blanca.

La noche no era pretexto. Al son de la leve brisa y la luz de la luna danzaban las figuras fantasmales de las palmas africanas. Ritmo, Leticia, comida criolla y bebida predilecta. Con Leticia te envolvías en la música de color. Blues Leticia’s Blues…

lunes, agosto 09, 2010

Los políticos y sus fantasmas

Por Guillermo Mejía

Aunque falta darle cuerpo y afinar su cometido, el hecho de que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia haya avalado las candidaturas independientes y la incorporación de la fotografía de los candidatos en las papeletas de votación ha provocado un revolú en la anquilosada clase política salvadoreña que se muestra agobiada. Vaya clase política.

La derecha y la izquierda parlamentaria se mosquearon de entrada. Incluso se dieron el lujo de advertirle al pueblo salvadoreño que los candidatos independientes son una amenaza porque pueden ser presas fáciles del narcotráfico y el crimen organizado, qué descubrimiento. Como que la gente no sabe que ambos flagelos tienen permeada a las diversas instancias de la sociedad. Los ejemplos sobran.

Buenísimo para el país que haya salido tal resolución. Ahora los politiqueros se rasgan las vestiduras frente a la televisión. La derecha es patética, mas la izquierda, aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), da clases de doble moral. Aseguran ser el partido más democrático del país, pero se hacen del ojo pacho frente a la manipulación de su propio padrón.

Al menos se abrió una rendija para que entre luz al panorama político nacional. Ahí es donde se necesita el protagonismo de la sociedad civil, para que desde sus entrañas resurjan líderes natos identificados con la construcción de ciudadanía a fin de terminar con el secuestro de una clase politiquera que se abroga una representación ficticia porque las reglas del juego están hechas a su medida.

Qué bueno sería para el país que tomáramos ejemplo de la lucha libertaria que se da en otras naciones hermanas, como en el caso argentino, donde la sociedad civil se hace sentir con fuerza y patriotismo al grado que más de algún gobernante ha tenido que salir en estampida. Aquí nomás, en Honduras, qué interesante resultó la lucha cívica contra el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya Rosales.

Si tomamos los aportes del marxista italiano Antonio Gramsci, es la sociedad civil “donde se enfrentan los intereses económicos privados, ciertamente influye en su configuración. Pero se podría decir que la sociedad civil, donde pululan diferentes fuerzas, realiza una mediación entre la infraestructura y la superestructura”, de acuerdo con el especialista mexicano Jorge Alonso.

“Gramsci ve dos planos superestructurales: la sociedad civil compuesta por organismos privados, por instituciones y medios que defienden y transmiten valores, costumbres y modos de vida (escuelas, medios de comunicación social, familia, iglesia, partidos, sindicatos, asociaciones culturales y profesionales, etc.) y la sociedad propiamente política en donde ubica los órganos de dominio y la coerción”, explica Alonso.

En ese sentido, hay sociedades civiles débiles, primitivas, fluidas, gelatinosas, en donde la sociedad política es preponderante; pero hay otras desarrolladas, robustas y complejas que imponen equilibrios entre ellas y las sociedades políticas. “La distinción gramsciana entre sociedad civil y Estado ubica en la primera las funciones de consenso, de la persuasión, de la dirección de la hegemonía, y en el segundo las de fuerza, coerción, dominación y dictadura”.

Aprovechemos los espacios, salvadoreños y salvadoreñas, el verdadero poder debe ser regido por el pueblo. La clase política debe ser su servidora, no la usurpadora del ejercicio que le corresponde a la ciudadanía. Y claro falta mucho camino por recorrer, ahí está también la deuda del voto residencial y del voto en el exterior, porque todos tenemos derecho a participar en la construcción de nuestro futuro.

Hay que remarcar la necesidad de potenciar una comunicación social centrada en esa construcción ciudadana, crítica, independiente, reveladora de la compleja realidad. Como bien dijo en su oportunidad el asesinado jesuita Ignacio Ellacuría, frente a un auditorio de periodistas salvadoreños, una comunicación parcializada con la verdad. La verdad no puede ser negociable.

lunes, julio 26, 2010

Apuntes en el día del periodista salvadoreño

Por Guillermo Mejía

El 31 de julio se celebra en El Salvador el “Día del Periodista”, buena ocasión para pasar revista a las contrariedades y esfuerzos profesionales de cara a la necesidad de que contemos con una comunicación que, además de ser enlace ciudadano, nos ayude a la construcción cotidiana de la democracia.

El pasado 24 de julio tuve la oportunidad de conversar al respecto con el colega Leo Ramírez, ex compañero de estudios en la Universidad de El Salvador y con quien participamos en la cobertura de la guerra en los años ochenta. El espacio fue su programa de sábados por la emisora de radio citr.ca de Vancouver, Canadá, donde reside.

La esperanza de Leo Ramírez, que comparte con la comunidad salvadoreña en esa ciudad, estriba en que participa del periodismo en una sociedad desarrollada, en la que los derechos y deberes ciudadanos están bien claros y, por ende, es reconocido el papel que tienen asignados los medios en la sociedad.

En nuestro caso, los problemas que enfrentamos los periodistas –y la ciudadanía- son sumamente reconocidos en el gremio de prensa. Esta ocasión no se presta para remarcar. La sociedad cuenta con una variedad de documentos, en especial de periodistas y académicos, pero hace falta meterle más de lleno al análisis e interpretación, a la reflexión obligada.

Si bien el país no se queda atrás en el desarrollo tecnológico de la comunicación social, no pasa lo mismo en cuanto a la madurez y apertura mental de los profesionales del periodismo ni en la de la mayoría de dueños de los medios, gremios empresariales y políticos. La cerrazón ideológica da al traste con el interés de muchos colegas por reivindicar la profesión.

La sociedad tiene, junto al gremio de periodistas, que sacar al buey de la barranca. Como hemos dicho en otras ocasiones los problemas de la comunicación social no solo son de los periodistas, sino de la ciudadanía. Y esa es otra asignatura pendiente en nuestra sociedad, y obviamente, los medios y los políticos han colaborado en el hastío de la gente.

Luego de las elecciones de 2004, donde compitieron Elías Antonio Saca y Schafik Handal, elaboramos junto al colega Raúl Gutiérrez –ahora sub director de Canal 10- el “Ensayo: Deudas del periodismo salvadoreño frente al proceso democrático” donde abordamos el problema desde diferentes ángulos. La cobertura de las elecciones sirvió de caso de estudio.

Los problemas en el periodismo, los periodistas y los medios de comunicación se mantienen al igual que el atrincheramiento ideológico de patrocinadores y empresarios. El desinterés ciudadano por participar en los temas que le incumben es obvio, mientras lo cívico no está en la agenda de la prensa.

A manera de conclusión, en el ensayo que escribimos con Raúl Gutiérrez llegamos a lo siguiente sobre los problemas de los periodistas y la comunicación en El Salvador:

La injerencia político-ideológica de los propietarios inunda las salas de redacción y las políticas informativas de la mayoría de medios de comunicación en el país.

En ese contexto, el ejercicio periodístico profesional no está garantizado, por las distintas condicionantes a las que se ve sometido el periodista salvadoreño. Cualquier intento por reivindicar la función social de la prensa se enfrenta con varias murallas: censura, autocensura, amenazas de despido y marginación.

Necesariamente y debido a esa misma situación anómala, la sociedad salvadoreña se ve expuesta a muchos productos periodísticos deficientes, descargas de propaganda partidaria o de grupos de interés que en nada contribuyen a la construcción de ciudadanía.

En esa dirección, los periodistas –por negligencia o sometimiento- dejan de lado los preceptos elementales de la ética y responsabilidad periodísticas.

Pese a estas circunstancias, existe un incipiente movimiento periodístico interesado en promover el buen hacer en el periodismo nacional, además reivindicar el sentido de pertenencia gremial y a partir de ello la defensa del derecho a la información.

Por ejemplo, es loable que la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) haya impulsado la elaboración del Código de Etica de la Prensa Salvadoreña, así como existan esfuerzos por participar de un observatorio de medios en el país.

Se constata, a la vez, que dentro del gremio periodístico existe muy poca disposición a participar de lleno en las convocatorias a fin de debatir los problemas que afectan a los periodistas.

Los periodistas nos enfrentamos a una deuda con nosotros mismos y, por ende, con la sociedad en general. Aunque nos encontremos agrupados en APES, la reivindicación de los derechos de los periodistas frente a los propietarios de los medios continúa pendiente.

Sin embargo, la solución al problema del ejercicio periodístico y la naturaleza de los medios de comunicación no sólo está en manos de los periodistas, sino que en ella deben participar los diferentes sectores de la sociedad.

Y es ahí donde también existe indiferencia, falta de comprensión y ausencia de crítica, porque la gente consume los productos de la prensa sin reflexionar sobre la calidad de estos y el daño que recibe.

Bajo estas circunstancias es difícil la construcción de ciudadanía, coartando así la participación activa de la población en el afianzamiento de la democracia.


Como ven, muchas de las preocupaciones compartidas siempre tienen actualidad. Podría interpretarse que aún falta concretar cambios cualitativos en el periodismo y la comunicación. Por eso tenemos que potenciar la reflexión entre periodistas, entre académicos, entre los ciudadanos comprometidos con un mejor país.

Colegas, les deseo un Feliz Día del Periodista.

lunes, julio 19, 2010

Tierra de muñecos

Por Guillermo Mejía

Asentadas en suelo duro del departamento salvadoreño que lleva orgulloso el nombre del general hondureño Trinidad Cabañas, se encuentran las principales “fábricas” de muñecos de barro que han florecido en muchas décadas.

Es en Ilobasco, en náhuat “lugar del maíz tierno”, situado a 56 kilómetros al noreste de San Salvador, donde los simpáticos lugareños convierten las pelotas de barro en bellísimos adornos de múltiples colores.

El visitante puede encontrar desde niños-dioses, últimas cenas, verduras, arcas de Noé, frutas, etc. hasta las innumerables posturas de “hacer el amor” y las pistolas que esconden la figura de un pene tras sus cartucheras.

La experiencia guardada por años y años de trabajo, además de la especialización, ha convergido en que las figuras de diversos tamaños se transformen de lo que una vez fue un estilo muy rústico a otros más afinados.

Así no falta el trabajo en delicada cerámica, la obra en bellísimo repujado y los variados niveles del barro expuesto a diferentes temperaturas.

En medio de esas sorpresas se encuentra la abuela Martha Rosales, dueña de la cerámica “Los dos gemelos”, que con toda tranquilidad asegura que no puede dejar de fabricar lo picaresco, porque “la gente siempre lo busca”.

Doña Martha, que afirma haber nacido con una bola de barro en sus manos, lleva casi 60 años en la actividad que heredó de sus antepasados. “Mi bisabuela, que vivió 80 años, vino también con esa bola de barro en las manos”, cuenta.

Y cree que eso será por tiempo indefinido. Sus nietos llevan igual camino, aunque dispongan ir a estudiar. Sus hijos, profesionales universitarios, también se vuelan la corbata y sus trajes, y le dan forma al barro.

Se estima que cerca de 100 familias tienen ya sea sus “fábricas” de muñecos o venden al mejor postor sus adornos. No se encuentra calle o avenida de esa ciudad paracentral salvadoreña que no exhiba las preciadas figuras.

Tanto así que las autoridades de turismo, así como los promotores privados le encontraron una forma de incursión a la industria sin chimeneas. De esa forma, Ilobasco se encuentra en la “Ruta del maíz”, que incluye a otras ciudades turísticas de El Salvador.

Y no conformes con eso, a la vez en esa ruta han incorporado a otros pueblos y ciudades de las repúblicas hermanas de Honduras, Guatemala, Belice, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. No han despreciado la floridez del maíz.

El Premio Nóbel guatemalteco Miguel Angel Asturias al referirse a Ilobasco, la tierra de muñecos, escribió: “Artesanías populares o artes mágicas. Son tantas en Centro América. Pero artes mágicas, ¿por qué? ¿Por la habilidad de sus creadores? ¿Por los materiales empleados? ¿Por las épocas en que se fabrican? ¿Por los fines a que se destinan?...”

“Todas estas preguntas tienen contestación en una sola de estas figuritas de Ilobasco, la pequeña población de El Salvador, donde se fabrican los más diminutos pastores de barro que conocemos, pues aparte de este arte de miniaturistas cultivados en China, en ninguna otra parte hemos visto esta clase de figuritas humanas, animales y ángeles: las imágenes de retablo, que sólo se consigue admirar en toda su perfección con ayuda de una lupa.”

“Es, en verdad, más que una artesanía, una magia, y para cerciorarse de todo basta ir a Ilobasco, que se encuentra a unos sesenta kilómetros de San Salvador. El camino convertido en serpiente de asfalto va rodeando los cerros, al borde del abismo, como si él mismo tuviese temor de... caer en el vacío. Vuelta, vuelta y vuelta, hasta causar una especie de borrachera o de mareo en el viajero (...)”

Hace tantos años que Asturias escribió sus palabras. Ilobasco, de origen lenca, sigue su camino.

lunes, julio 12, 2010

Un esfuerzo por la educación ciudadana

Por Guillermo Mejía

El haber aprobado el decreto que obliga al sistema educativo nacional a dar un espacio a la lectura de la Biblia en las aulas puede deberse a dos cosas: ignorancia o desesperación de los llamados “padres de la Patria”. En el primer caso, porque parecen no comprender el significado histórico de la separación del Estado y la Iglesia, y en el segundo, desesperados ante el fracaso de la sociedad frente al crimen.

Parece una idea compartida el hecho que está muy bien el papel que desempeña la Iglesia y sus distintas denominaciones, pero que lo haga donde corresponde, mientras se tiene que dejar al sistema educativo nacional desarrollarse dentro de lo que establece la formación integral científica de los alumnos. Claro, ambos universos pueden ser –y deberían ser- complementarios.

No es posible que tras varios siglos de lucha constante por el establecimiento de un Estado laico, en El Salvador se vaya como el cangrejo, hacia atrás. No se puede entender, por mucho que en algunas mentes de la sociedad la idea sea bien vista de cara al futuro incierto de nuestros jóvenes, que abramos puertas ya cerradas.

Por eso cuesta entender cómo el gobierno y la persona del presidente Mauricio Funes no asumen el papel que les corresponde y, de una vez por todas, descartan esa posibilidad que muy poco contribuiría a combatir el estado de violencia que padecemos. Si bien se comprenden las buenas intenciones, no es cierto que nos resuelva el problema.

Así que hay que agradecerles a los pastores al preocuparse por la grey, pero resulta más útil que sigan su trabajo espiritual desde sus iglesias y con sus programas sociales. Por otro lado, hay que tomar en cuenta que, aunque microcosmos, El Salvador ya no solo se contempla cristiano sino que existen otras denominaciones, como por ejemplo los musulmanes, que no pueden ser discriminados por la ley.

En cuanto a la necesidad de potenciar el sistema educativo nacional, donde cabe la posibilidad de impartir de nuevo la asignatura Moral y Cívica, sería oportuno que las autoridades no cayeran en la visión tradicional sobre los valores, sino que se conceptualizara a partir de la época que nos toca vivir en el siglo XXI y la urgencia de nuevos paradigmas.

De esa forma, cabe recordar las reflexiones de la filósofa húngara Agnes Heller acerca de las virtudes cívicas que tienen que orientar el desarrollo de los ciudadanos en esta nueva sociedad, post-moderna e intimista, que permanece abierta al pensamiento débil frente a la caducidad del pensamiento fuerte.

Con relación a los valores, Heller propone: tolerancia radical, valentía cívica, solidaridad, justicia, y las virtudes intelectuales de la disponibilidad a la comunicación racional y fronesis (prudencia). “La práctica de tales virtudes hacen que la ‘ciudad’ sea lo que debe ser: la suma total de todos sus ciudadanos”, dice la intelectual europea.

La ciudadanización de la sociedad es el imperativo, para lograr el anhelado cambio en libertad, justicia y democracia. El sistema educativo nacional debe apostarle a la formación integral de los salvadoreños considerando esa nueva realidad. Y. en esa dirección, no se puede dejar de lado la educación o “deseducación” que se promueve dentro del sistema mediático.

En suma, muy sano sería para nuestro país y Centroamérica en general que las iglesias y los sistemas educativos hicieran su labor cívica, pero a la vez que desde los que tienen poder de decisión y usufructan la riqueza se haga lo que corresponde para atender a los respectivos pueblos y pensemos en Estados humanizados.

lunes, julio 05, 2010

La guerra secreta de Winton

Por Guillermo Mejía

Winton, veterano de la guerra, llegó molesto. Se dirigió a los parroquianos como indios al igual que en los años en que le tocó combatir a los guerrilleros. Ahora, con la experiencia macabra del microbús incinerado junto a sus ocupantes en Mejicanos, la rabia era incontenible en este fornido militar que fue entrenado por el ejército estadounidense.

“Llegó el tiempo de iniciar otra guerra”, dijo con tono amenazante. “A estos mareros se les tiene que acabar la fiesta… a los del micro quisiera tenerlos hincados. Y darles con todo, para que sientan en carne propia el daño que le hacen a la gente”. Nadie hizo comentarios, los de la mesa se miraron sorprendidos.

Advirtió que andaba un arma con sus cargadores. A ver con quién comenzamos –dijo- mientras su mirada retadora no era correspondida por los asistentes. “Nunca conocí el miedo y tengo por seguro que estos asesinos no pararían de llorar si los cojo, son cobardes”, expresó.

“Winton, ¿al igual que en la guerra civil?”, preguntó uno de los reunidos. “No, los guerrilleros eran otra cosa. Ellos tenían sus cosas como también nosotros teníamos las nuestras. Los mareros no tienen nada que ver con esa guerra, ahora necesitamos comenzar la otra guerra en contra de la delincuencia”, respondió.

Pero eso podría caer en acciones ilegales, murmuró otro de los presentes. La nueva ley contra las pandillas establece penas por ser miembro o partícipe de maras como la M-18 y MS, así como grupos de exterminio. El militar dice que no le preocupa, la gente está cansada de los delincuentes y en su desesperación comparte la idea de sanear la sociedad.

“Nadie nos ampara, ni los jueces, ni la fiscalía, ni la policía”, aseguró. “Para esta nueva guerra necesitamos combatientes. Si nos ponemos de taco a taco con los criminales no creo que nos aguanten, somos especiales”.

Su acompañante, de mediana edad, le sugirió que no hablara tonteras, una acción ilegal podría causarle problemas, pero Winton no pareció tomarlo en serio. “Ya no aguanto a los delincuentes y… no le temo a la muerte”, precisó. “Winton, dejá de hablar pendejadas, hombre”, refutó el amigo.

Las expresiones del ex combatiente incomodaron a los parroquianos, y él, para entrar en confianza, invitó a la mesa a disfrutar de refrescos en botella. “Ustedes, indios, no tienen que sentir miedo, nosotros podemos hacer un trabajo profesional en esa nueva guerra contra la delincuencia”, señaló.

Qué país. Las pandillas, ligadas al narcotráfico y el crimen organizado, representan un reto mayúsculo para el gobierno de turno. El mismo presidente Mauricio Funes advirtió recientemente que el Estado está permeado por los criminales, el aparato judicial y policial no se quedan atrás.

Solo Winton sabe si habló en serio, aunque es un hecho que la deshumanización de la sociedad salvadoreña abre puertas a otros infiernos. Cuántas voces coinciden en medidas extremas frente al descontrol social y la corrupción. De ahí la tentación de la guerra secreta de Winton.

lunes, junio 28, 2010

Honduras: Un año después del golpe de Estado

Por Guillermo Mejía

A un año de la expulsión del presidente Manuel “Mel” Zelaya el modelo profundizó su crisis política, social y económica. Las violaciones de los derechos humanos han significado la muerte de miembros de la resistencia hondureña contra el golpe, así como de colegas periodistas, mientras el gobierno de Porfirio “Pepe” Lobo pide cuartillo de aceite y lo mandan a la otra esquina.

No se avizora que el gobierno heredero del rompimiento constitucional –y que sustituyó al presidente de facto, Roberto Micheletti- entre en forma en la Comunidad Internacional, ya que aún espera la anuencia de Nicaragua en la región centroamericana, así como de buen número de naciones latinoamericanas en la OEA que demandan, entre otras cosas, el regreso de Zelaya como político.

Las declaraciones de los golpistas y sus seguidores no pasan de eso, porque la situación es irregular desde el 28 de junio de 2009, incluso ha movido a gobiernos y organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a mostrar su preocupación por el irrespeto a la vida y a las libertades ciudadanas en el país centroamericano.

La corrupción y la impunidad reinan a la orden del día. Muchos dirigentes y activistas de la resistencia hondureña contra el golpe de Estado han perdido la vida en claras ejecuciones de cuerpos paramilitares. El narcotráfico y el crimen organizado van ganando cancha cada vez más con la gravedad que han sido asesinados nueve colegas periodistas en los últimos meses.

Los poderes tradicionales del Estado son muestra de ineficacia e ilegitimidad, por cuanto representan a la anti democracia. Los magistrados que persiguieron a los golpistas por violaciones a la ley fueron destituidos de sus cargos sin derecho de respuesta, a la par de una campaña mediática que desinforma e infunde temor en la ciudadanía.

El Salvador en el caso hondureño

El gobierno de Mauricio Funes se convirtió de la noche a la mañana en el gestor diplomático del gobierno de Porfirio “Pepe” Lobo. Si bien al comienzo condenó el golpe de Estado y se unió a otros países de la región en el cierre temporal de fronteras, luego dio un giro con el ascenso de Lobo a quien reconoce como comprometido con la democracia.

Son claros los motivos políticos y económicos que provocaron tal actitud, en especial las presiones de sectores políticos y empresariales de la derecha salvadoreña que mantienen alianzas con los golpistas hondureños -también políticos y empresarios conservadores. La izquierda y sectores del movimiento social son los únicos que aún condenan el golpe y piden el regreso de Zelaya en el país.

El desafío más evidente fue la llegada pomposa del ex gobernante de facto, Roberto Micheletti, a San Salvador por invitación de la antigua y derechista Cruzada Pro Paz y Trabajo, para que una semana antes del primer aniversario de la asonada militar expusiera sus razones y voluntades del golpe (aunque no lo llaman como tal) ante los salvadoreños.

Pero no conforme con eso, el alcalde de San Salvador, Norman Quijano, lo reconoció como visitante distinguido y baluarte de la democracia hondureña, a la vez que figuras públicas del partido de oposición Alianza Republicana Nacionalista (Arena) advirtieron que en El Salvador están atentos al desarrollo de la situación política y que no descartan “defender a la patria” ante cualquier amenaza.

Sinnúmeros de expresiones se han cruzado en la sociedad salvadoreña ante la visita de Micheletti, que tuvo un excelente recibimiento en los medios de comunicación tradicionales con sendas entrevistas en papel y en audiovisuales. El presidente Mauricio Funes repudió la visita y la condecoración, aunque muchos no le perdonan su actuación de doble cara en los asuntos de Honduras.

lunes, junio 21, 2010

La dignificación laboral en “tiempos del cambio”

Por Guillermo Mejía

El presidente Mauricio Funes se comprometió a respetar el Estado social de derecho cuando anduvo en busca de votos. La gente que confió en su promesa asumió con entusiasmo que, una vez en el cargo, el mandatario respetaría la ley. Ahora, en los empleados públicos, existe malestar ante el incumplimiento de leyes de escalafón que están aprobadas.

Los reclamos se escuchan, por ejemplo, en el ministerio de Educación, la Secretaría de Cultura y la Universidad de El Salvador. Para muchos trabajadores, si se habla de cambio debe haber coherencia, por eso no hay lugar para falacias como las del ministro de Educación, Salvador Sánchez Cerén, quien dijo que los aumentos de salario no pueden sacrificar los uniformes y zapatos de los niños.

Las leyes de escalafón no son simples aumentos periódicos de salarios, sino que leyes de la República que tienen que ser cumplidas por las respectivas patronales. El gobierno, que dice comprometido con el respeto del Estado social de derecho, tiene la obligación moral y jurídica de corresponder con esos derechos conquistados.

Hay que recordar que ese recurso demagógico de Sánchez Cerén fue utilizado en los gobiernos de Alianza Republicana Nacionalista (Arena) en menoscabo de los trabajadores que vienen soportando la impaciente espera del cambio. El Estado social de derecho implica el imperio de la ley y la extensión de los beneficios de la actividad económica a la sociedad entera.

Claro que hay que reconocer los efectos de la crisis económica internacional en lo local, elevados al ser nuestra economía dependiente con tratados comerciales injustos, relaciones obrero-patronales oprobiosas y una moral detestable en cuanto los poderosos se embolsan el máximo nivel de ganancia frente a condiciones socio-económicas cada vez más críticas de los que trabajan.

Con el agravante que quienes tienen más no tributan como deberían, mientras a los empleados les sacan la tajada de sus salarios. Una sociedad solidaria implica que los que detentan el poder económico asuman también los costos de la crisis y, en ese caso, una forma de soportar esos costos serían los respectivos aumentos salariales.

Pero, al contrario, en El Salvador está permeando cada vez más la flexibilidad laboral con todo lo que significa en la profundización de relaciones de trabajo injustas, el aprovechamiento de la fuerza laboral de la gente y su condena a quedar paralizada por la pérdida de sus empleos. La empresa privada, acostumbrada a no pagar a cabalidad sus impuestos, insiste en ese tipo de medidas impopulares.

Si por el lado del “gobierno del cambio” se irrespetan los derechos de los empleados públicos y por el de la empresa privada se pretende implementar ese tipo de medidas impopulares, pues es tiempo que despierte el movimiento social y se haga sentir con fuerza. El Estado social de derecho también legitima la lucha de los trabajadores.

Lo irónico sería que más allá del marketing político con la venta de la idea del “cambio” realmente se esconda en la estructura social una muestra de la filosofía gatopardista que hay que cambiar todo, para que no cambie nada. Y que la balanza siempre se cargue a favor del poder y en contra de nuestra gente.

lunes, junio 07, 2010

La piedra en el zapato de Mauricio Funes

Por Guillermo Mejía

La inseguridad y la crisis económica fueron, son y serán los problemas que ensombrecerán la gestión de Mauricio Funes. Obvio, todo depende de cómo le haga frente a esos flagelos que, si bien heredados, en el transcurso de su segundo año no soportarán que sean explicados a través de medias verdades o a partir de frases demagógicas.

Por lo que dijo en su comparecencia ante el pleno legislativo y de cara a la nación resulta poco convincente que su gabinete de seguridad haya tenido mayores éxitos. Cuando se ejerce el poder (aunque formal) o se presentan situaciones concretas o se asumen los costos, no hay otra salida. El gobierno tiene una deuda pendiente que le debe preocupar.

¿Qué hacer frente a los que se lucran de la inseguridad?, ¿no será que con las 13 muertes diarias y demás fechorías le están diciendo a Funes y su gobierno que ellos tienen más cojones?, ¿hasta dónde el narcotráfico y el crimen organizado tienen permeado al Estado y sus instituciones que lo vuelven inoperante? Son muchas las interrogantes.

Y, al hablar de la crisis económica, si bien lo de los zapatos, uniformes y útiles ha sido una medida que ha ayudado a los pobres, no es cierto que se convierta en un avance trascendental frente al problema de la injusticia estructural. La asistencia monetaria, aunque modesta, a los ancianos es otro ejemplo que no está mal, pero no nos asegura mayor cosa hacia el futuro.

Sobre el tema hay mucha tela que cortar, pero vale la pena que sobresalga en el análisis el hecho que quienes solidariamente deberían asumir parte de los costos, como son los empresarios privados, tan solo se dedican a demandar del gobierno el “rumbo” que a ellos les conviene, pero sin sacrificar una pizca de sus ganancias.

Ahí debería funcionar una mejor y justa distribución carga tributaria. Los que tienen y ganan más que aporten más. Solo queda el recuerdo de lo que les dijo en su momento aquel embajador estadounidense a esos empresarios que se niegan a pagar los impuestos: gorrones. Claro que al gringo le dieron la razón, pero siguieron estafando al Estado.

Cuándo el gobierno de Funes les va a socar la pita. No sabemos, lo más seguro es que sigan igual. De ahí que –y tomando en cuenta cómo lo han tratado en el primer aniversario- los llamados del presidente a la unidad nacional se conviertan en frases huecas. El conservadurismo local tiene mucho espacio ganado en el imaginario colectivo con el drama de que Funes y el partido oficial no se entienden.

¿Y la izquierda dónde está? Por lo que se ve, la izquierda oficial representada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) anda preocupada por quiénes irán de candidatos en las próximas elecciones. El trabajo territorial es nulo, la desvinculación del partido con la gente es más que evidente. Los trucajes políticos de esa izquierda con la misma derecha es otro trago amargo.

En este segundo año de gestión, pues, el gobierno tiene que tomarse bien en serio la inseguridad inaguantable y la crisis económica también insoportable. Ahí está el futuro de lo que significa en el imaginario colectivo el primer gobierno de izquierda en El Salvador y el gobierno del cambio, frases propagandísticas que fueron bien vendidas en la campaña electoral.

Y, ojo, si quiere alejarse de las prácticas de la derecha, debe corresponder con el anhelo de muchos salvadoreños por el combate a la corrupción –pasada y presente-, someter la información de interés público al conocimiento de la ciudadanía, remendar lo de la partida secreta que como está resulta inmoral y coadyuvar desde el Estado a la democratización de la comunicación.

Se necesita también de un esfuerzo intelectual serio y constante ante el desarrollo de los acontecimientos, pero con menos pasión. El sistema mediático debería ponerse la mano en la conciencia ante la cantidad de absurdos que se publican como posturas serias, en especial en artículos de opinión. Claro que puede que estemos pidiendo peras al olmo, pero es nuestro deber demandarlo.

lunes, mayo 24, 2010

La práctica política y la ciudadanía ausente

Por Guillermo Mejía

Por lo que se desprende de formas cotidianas de actuación en la política, sin importar donde se verifiquen, se refleja que somos en la región uno de los Estados en que vale poco o nada la condición ciudadana. Los vicios se experimentan en cualquier instancia, sea en la máxima representación gubernamental o en las relaciones domésticas.

Dos casos particulares pueden orientar la exposición. En primer lugar, el encontronazo que se ha dado en la clase política ante la renuncia del ministro de Agricultura, Manuel Sevilla, porque no quiso prestarse al clientelismo político con la entrega de semilla mejorada. Según la queja, desde Casa Presidencial se ordenó favorecer a bases de los partidos Gana y PCN a cambio de acuerdos legislativos.

En segundo lugar, la inmovilidad ciudadana frente a la ola delincuencial que nos abate desde hace mucho tiempo atrás. El sistema mediático machaca las 13 muertes que suceden cada día, mientras las autoridades respectivas ya no encuentran qué decir. La población vive presa de la situación por la cantidad de fechorías, máxime que carece de una base organizativa para enfrentar el flagelo.

Ambos casos han dado pie a muchas interpretaciones, mas en el fondo se constata la fragilidad del sistema político que no ha dado el salto para viabilizar que otra forma de política es posible, a la vez que la ciudadanía –que debería mostrarse a cabalidad- aún carece de horizonte político y, por ende, de formas de organización y de expresión sociales.

Las serias advertencias que suenan en el ambiente ante la penetración del narcotráfico y el crimen organizado en la sociedad salvadoreña son el acabose. Al “gobierno del cambio” que lidera el presidente Mauricio Funes no le están saliendo las cosas como dice el libreto, más allá de la forma de relacionarse con su partido Fmln que también debe muchas explicaciones al conglomerado.

El reciente esfuerzo político aparecido alrededor del grupo de poder que acompaña al presidente Funes –titulado Movimiento Ciudadano por el Cambio- ha dado mucho qué pensar en la sociedad salvadoreña. No es posible que un movimiento ciudadano sea conducido por un presidente, mucho menos que la organización, como parece ser, esté montada en Casa Presidencial.

Configurada en movimientos sociales, la ciudadanía no debe ser cooptada por la política oficial o partidaria, porque ese tipo de esfuerzos es otra cosa. Los movimientos deben tener luz propia, proyectos de cara a la gente, etc., muy lejos del servilismo a que se puedan prestar al seguir al pie de la letra la consigna de un partido o de un caudillo.

Mucho se ha dicho y se puede seguir expresando en cuanto a la alta cuota que pagó el movimiento social salvadoreño porque se plegó, en el marco del conflicto armado, a lo establecido por la dirigencia del entonces guerrillero Fmln. La ausencia de autonomía llegó al grado que ahora, cuando es más que necesaria su existencia, nos encontramos ante un movimiento que está desdibujado.

Si bien es cierto hay expresiones sociales desde los microrrelatos, por ejemplo medio ambiente, género y participación ciudadana, entre otros, es notoria la ausencia de representaciones ciudadanas de arrastre y combativas paridas desde los barrios y colonias populares, instituciones educativas, iglesias, centros de trabajo, etc., que lideren las demandas ciudadanas frente a instancias de poder.

No está de más señalar la preocupación por la ausencia de un sistema mediático alterno que diera cauce a esas demandas ciudadanas que brotaran de esas representaciones ciudadanas de arrastre. Con el sistema mediático dominante no es posible que se escuchen otras voces, pues lo más que esperan de la ciudadanía es que vaya a depositar el voto cuando corresponde. Falta camino por recorrer.

lunes, mayo 17, 2010

Los asesinos de Roque Dalton no descansan en paz

Por Guillermo Mejía

Una conmovedora carta de nuestro colega y hermano, Juan José Dalton, director del periódico digital Contrapunto, puso la tapa al pomo. Los asesinos de su padre, el poeta nacional Roque Dalton, hace 35 años, no descansan en paz, y la única oportunidad que tienen de cara al pueblo es que asuman valientemente su responsabilidad y pidan perdón.

Juanjo dice con mucho valor: “Quisimos entablar un diálogo con el actual gobierno desde que Jorge Meléndez (Jonás), involucrado en el asesinato de Roque Dalton, fue juramentado en junio. Todavía más, antes del triunfo advertimos la inconsecuencia de incluir a Meléndez en el gobierno. Nuestro reclamo lo hacíamos con el derecho que nos protege la justicia universal y las leyes locales, aunque a diario se violan en El Salvador.

“Hay testigos en el entorno del Presidente de la República, Mauricio Funes, entre sus Secretarios y Asesores más cercanos, que pueden dar fe de nuestro reclamo, e incluso, nos manifestaron el derecho que nos asistía de ser escuchados.

“Quisimos sentarnos frente a frente con el Gobierno y no sólo para expresarles nuestro dolor, sino también que exploráramos salidas honorables, como debe ser en una democracia, aunque esto lógicamente no se trata de ninguna negociación política, sino de un acto de justicia y de respeto a la memoria de una personalidad relevante que fue martirizada.

“Nunca nos hicieron el más mínimo caso. Es aquel menosprecio a la memoria del Roque Dalton humano e integrante de una familia adolorida, que hemos recibido durante 35 años. En realidad, la reacción oficial fue una sorpresa nunca esperada.

“Nuestras reivindicaciones no han variado desde hace 35 años. Año con año hemos clamado lo mismo, y hemos sufrido desengaños por la capacidad de Joaquín Villalobos, especialmente, de intentar desmarcarse reiteradamente del crimen. Por otra parte, Jorge Meléndez, dice “saber todo, pero que lo dirá cuando él quiera”.

Luego Juanjo pone las demandas de él y su familia, demandas que son del pueblo salvadoreño:

“-Las circunstancias reales en que se dio la muerte de Roque Dalton y Armando Arteaga. Sabemos, por boca de los victimarios, que los asesinados fueron muchos más.
-Quiénes son los responsables intelectuales y materiales de la ejecución de Dalton y Arteaga.
-Cómo, cuándo y dónde los asesinaron.
-Dónde están sus restos, porque existen varias versiones sobre la sepultura.
-Si esta verdad es establecida, exigimos, por último, un humilde, sincero y valiente perdón.

“Tenemos desde hace 35 años el corazón desgarrado. Nuestras abuelas María García y Carmen Vda. de Cañas, murieron sin saber dónde estaba su hijo y yerno, respectivamente. Rezaron hincadas todas las noches para pedirle a Dios que aparecieran sus restos para que tuviéramos el consuelo de ir a enflorarlos. Mi madre llora a diario por sus dos Roques muertos: su esposo y su hijo. Como hermanos, Jorge y yo, también lloramos y no nos avergüenza hacerlo en público porque, como ocurrió en la misa ofrecida por el padre José María Tojeira, en Capilla de la UCA el pasado 10 de mayo, también lloran nuestros leales amigos y admiradores de Roque Dalton.

“Nuestro mensaje a la sociedad salvadoreña, pero en especial, a la izquierda social y política, es que tenemos que ser valientes para encarar la verdad: es lo moral y lo ético. No podemos aceptar enmascarar los crímenes y las injusticias. En nuestro mundo moderno hay dos símbolos de inhumanidad que por desgracia cruzaron nuestras fronteras y debemos hacer todo lo necesario para negarles la entrada, si es que quisieran volver: esos símbolos son Adolfo Hitler y José Stalin; la extrema-derecha que nos quitó a Monseñor Romero y la extrema-izquierda que nos quitó a Roque Dalton.

“También quiero ofrecerles unas palabras a los ex jefes, combatientes y masas del ERP. Ante ustedes, mil veces heroicos y sufridos hijos del pueblo salvadoreño, me arrodillo humildemente. Mi hermano Roquito cayó en la guerra, fue un guerrillero valiente como ustedes; hoy yace su cadáver confundido entre las piedras y los árboles de las montañas de Chalatenango; no tiene más flores que las siemprevivas silvestres de la campiña, pero allí está él reclamando justicia.

“Yo también fui guerrillero, con orgullo llevo en el pecho la única medalla que tengo de la guerra: es el hueco de una bala que casi me arranca el corazón. Mi Arcatao heroico fue testigo de las gestas de junio de 1981, cuando el conflicto recién comenzaba y el comandante Douglas me tenía que prestar su fusil hasta que me ganara el propio en los combates. Después de herido fui capturado; conozco las sádicas torturas, pero con ellas los esbirros no lograron arrancar ni mi verdadero nombre. Viví un exilio cruel que sólo fue soportable gracias al calor del pueblo cubano.

“A ustedes, ex militantes del ERP les digo: los asesinos de mi padre tienen nombre y apellido. Les agradezco en el alma a quienes han aportado datos para establecer la verdad y fortalecer las pruebas. Nuestro esfuerzo ayudará a lavar definitivamente la macha ingrata que Rivas Mira, Villalobos y Meléndez incrustaron en el alma del heroico ERP, al que con sus ideas mi padre también dio vida.

“Reitero con toda responsabilidad y derecho humanista que seguiremos como familia luchando por la verdad y la justicia. Sin embargo, también a partir de este 75 aniversario del natalicio de Roque Dalton, el 14 de mayo, fuimos a la Fiscalía General para poner a prueba el buen funcionamiento de la institucionalidad de El Salvador, brindándole la oportunidad de enmendar la falta de justicia y verdad de la cual hemos sido víctimas.

“A los victimarios de mi padre, les dijo: Si tuvieron hace 35 años la “valentía” de acabar con su vida y la de Arteaga, tengan hoy y en adelante, ante las leyes de El Salvador, el coraje y la dignidad de reconocer sus culpas, revelar la verdad y pedir perdón.

“A nosotros como familia se nos agotó la paciencia para seguir implorando en vano. Recalco: lo hemos hecho por 35 años (tres veces lo que duró la guerra civil). Lo que no se nos ha agotado es la voluntad de perdonar. El pueblo, desprovisto de su poeta, y Dios en el Cielo, también los van a perdonar, estoy seguro de ello. El derrame de amor de la poesía de mi padre terminará por llegar también hasta sus asesinos.

“Cuando aparezcan los restos de Roque Dalton y de Armando Arteaga, se los vamos a entregar a su amado pueblo. Entonces, el Estado y el pueblo entero deberán hacer lo necesario para colocarlos en un lugar donde acudamos todos y todas, sin excepción, al encuentro de aquel juglar que un día le cantó a su propia Poesía, como símbolo de pueblo, vida, lucha y profundo amor:

“Agradecido te saludo poesía
porque hoy al encontrarte
(en la vida y en los libros)
ya no eres sólo para el deslumbramiento
gran aderezo de la melancolía.

Hoy también puedes mejorarme
ayudarme a servir
en ésta larga y dura lucha del pueblo.

Ahora estás en tu lugar:
no eres ya la alternativa espléndida
que me apartaba de mi propio lugar

Y sigues siendo bella
compañera poesía
entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol
entre mis manos o sobre mi espalda

Sigues brillando
junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca
en las ciudades y los montes de mi país
de mi país que se levanta
desde la pequeñez y el olvido
para finalizar su vieja pre-historia
de dolor y de sangre.”

Todos te acompañamos en la demanda, Juanjo. Es apenas la punta del iceberg. Para la verdadera y auténtica reconciliación nacional hace falta conocer la verdad en busca de reivindicar a las víctimas de la locura de la guerra, sin sesgos, sin menosprecios, sin cobardía.

Los criminales de nuestro poeta nacional Roque Dalton no descansan en paz. La sombra de la poesía comprometida los agobia.

martes, mayo 11, 2010

El turno de Roque Dalton

Por Guillermo Mejía

Tuvo que ser la familia del poeta Roque Dalton, asesinado por sus ex camaradas hace 35 años, los que demandaran el conocimiento de la verdad y el perdón de sus victimarios, porque al igual que con miles de salvadoreños que perecieron en la vorágine fratricida desde el Estado no hubo la más mínima atención a su justicia.

Los hijos del poeta revolucionario, asesinado porque sus ex compañeros lo creyeron informante de la CIA gringa, fueron claros, hablaron sin tapujos. Uno de los señalados por el crimen, el ex comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Jorge Meléndez “Jonás”, está en la lista del primer gobierno de izquierda de El Salvador y los Dalton no aceptan tal aberración.

El gobierno de Mauricio Funes pidió perdón en nombre del Estado salvadoreño por los asesinatos del Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, y los seis padres jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA), gestos que fueron muy bien vistos en el país y en el exterior, pero ¿por qué no reconoció el craso error en el caso de Roque Dalton?

Bien dicho por el colega Juan José Dalton, uno de los hijos del poeta salvadoreño, el agravante del crimen de lesa humanidad fue que los criminales –uno de ellos el tristemente célebre ex comandante Joaquín Villalobos- fue que se cometió el Día de las Madres salvadoreñas. Fue el regalo que le obsequiaron a la madre de Roque Dalton y a su esposa. Qué nivel de humanismo.

A Roque Dalton y su familia les asiste el derecho a conocer la verdad y demandar que se haga justicia, es más eso es un derecho y una demanda de todos los salvadoreños, del mundo entero. Ojalá que algún día en este país se haga justicia por todas las víctimas sin importar cuál fue su postura ideológica. En nombre de la justicia y la libertad se cometieron horrendos crímenes en nuestro pasado reciente.

Nadie tiene las manos limpias de la locura de la guerra. Por ejemplo, cuándo tendremos claridad en el asesinato del Coronel Benjamín Mejía y su esposa, achacado a los escuadrones de la muerte ultraderechistas, o cuándo se asumirán sin sobresaltos los múltiples asesinatos de militantes de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) por sus mismos ex compañeros en la región paracentral.

Como estos son miles de casos de salvadoreños que perecieron antes, durante y después del conflicto armado, al igual que miles las personas que quedaron desaparecidas, situaciones ante las cuales nadie se puede hacer del ojo pacho. Son los errores que tienen consecuencias, sin importar la triste frase del verdugo Joaquín Villalobos que lo achacó a “errores de juventud”.

Lástima que la ocasión coincidió con el turno del primer gobierno de izquierda en El Salvador, aunque hay quienes no asumen del todo que lo sea, y que también coincida con las serias acusaciones de trances políticos del gobierno con el PCN y el movimiento Gana, hechas por el ministro de Agricultura, Manuel Sevilla, que puso su renuncia para no prestarse a la corrupción. Vamos mal, entonces.

lunes, mayo 03, 2010

Primero de Mayo: ¿Y los cambios?

Por Guillermo Mejía

La muestra principal de las conmemoraciones del Primero de Mayo en las calles de San Salvador fue que la gente, especialmente del partido de gobierno Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), demandó cambios al presidente Mauricio Funes. Al grado que le recordaron que ellos lo llevaron a la silla y también lo pueden sacar.

La quema de un muñeco de trapo, con la cara del mandatario y un sombrero del Tío Sam, quizás fue el golpe más contundente de las manifestaciones, aunque al escuchar a los dirigentes, entre ellos José Luis Merino y Salvador Sánchez Cerén, el vicepresidente, la cosa resultó más tibia, en cuanto que más que malestares mostraron confianza. Incluso dijeron el cambio amerita participación de la gente.

Durante la semana anterior, el presidente Funes supo esquivar los golpes de sus aliados de izquierda. Señaló que la gente tiene derecho de reclamar y que debe acostumbrarse a demandar los cambios, aunque para él estos cambios ya sentaron sus bases en su gobierno. Como siempre, enumeró varios casos, entre ellos lo de los útiles y zapatos a escolares.

Sin embargo, Funes no se puede quitar el estigma por haberse opuesto a la eliminación de las cuotas telefónicas y su malestar porque el Fmln insiste en que tienen derecho a presentar una terna para la elección del titular del Registro Nacional de las Personas Naturales, algo que antes disfrutó Alianza Republicana Nacionalista (Arena). El estira y encoje con el Frente sigue.

Como hemos señalado en otros comentarios, el primer gobierno de izquierda del país tiene un futuro incierto por problemas sumamente graves que, aunque heredados, no puede pasar por alto. La violencia exacerbada, aderezada con el narcotráfico y el crimen organizado, y la crisis económica que mantiene en zozobra a la familia salvadoreña.

Solo en el caso de la violencia es preocupante que ya se están volviendo cosa común las masacres contra pobladores por grupos de elementos armados, algunos vestidos de negro como los policías y con armas de grueso calibre. En menos de una semana se han dado dos casos con la muerte de por lo menos 10 personas. Las autoridades no esclarecen nada, por el momento.

Para malestar de la izquierda, también hay que señalar la forma en que el gobierno conduce su política exterior, muy atrapada por los intereses norteamericanos en la región, al grado que El Salvador representa el principal país que busca insertar al gobierno de Porfirio “Pepe” Lobo de Honduras a la comunidad internacional. Un régimen que vino después del golpe del 28 de junio pasado.

Cuando se cumpla el primer año del “gobierno del cambio”, en junio entrante, habrá oportunidad para valorar lo que es y posiblemente será en los cuatro años que le restan. Por el momento, vale la pena decir que no las tiene muy fácil por lo antes expuesto y las demostraciones del Primero de Mayo se convirtieron en un examen parcial.

lunes, abril 26, 2010

Honduras: Los periodistas obligados a usar chalecos antibalas

Por Guillermo Mejía

En este país centroamericano las cosas llegaron al extremo para los periodistas. El asesinato de seis colegas en los últimos tiempos obligó a que los comunicadores anden con chalecos antibalas por si a los criminales se les ocurre otro atentado, mientras las autoridades policiales hacen gala de su incapacidad por auxiliar a la justicia y, lo peor, en mucho se acusa a los gendarmes de andar en las movidas.

El gobierno de Porfirio “Pepe” Lobo, además de carecer de legitimidad por ser sucesor del golpe de Estado del 28 de junio, no haya qué decir cuando lo interpelan por la matancinga que a diario arrebata la vida de hondureños. En los periodistas, de adentro y de afuera, existe preocupación por la serie de crímenes, algunos de los cuales se les achacan al narcotráfico.

El matutino hondureño La Tribuna expuso en una nota periodística: “Ante la muerte de seis periodistas, entre ellos Jorge Orellana “Georgino”, el temor se ha apoderado de algunos reporteros sampedranos, quienes se han visto obligados a utilizar chalecos antibalas para proteger su vida. Diariamente los periodistas se exponen al peligro.”

“Pedro Rápalo, reportero gráfico de La Tribuna, considera que es necesario tomar medidas de seguridad, considerando que los fotógrafos y reporteros diariamente se miran obligados a participar en escenas peligrosas.”, continuó.

“Los atentados contra los comunicadores tienen con las barbas en remojo a los hombres y mujeres que se dedican a esa profesión, algunos de ellos hasta han anunciado que se van a retirar de este quehacer, particularmente los que participan en programas de opinión.”, añadió el rotativo.

Lamentablemente, no han existido mayores muestras de solidaridad por los asesinatos en los demás países centroamericanos. En el caso de El Salvador, por ejemplo, los periodistas y editores (dueños de los medios) se han preocupado más por acusar a una jueza de menores, ya que hizo cumplir la ley de menores al matutino La Prensa Gráfica. El periódico cometió el yerro de publicar la identidad de un menor acusado de un crimen.

De todos es conocido el asunto, pero las muertes en Honduras han pesado menos que la instrumentalización mediática que se ha hecho en torno al caso judicial. Los empresarios y políticos, junto a muchos colegas, han puesto el grito en el cielo por una situación que no cuesta entender, pero no han dicho esta boca es mía frente a los crímenes en Honduras.

Claro que el asesinato por sicarios se ha extendido desde la situación que se generó tras el golpe que expulsó a Manuel “Mel” Zelaya la mañana del 28 de junio antes de que se iniciara una consulta popular para oficializar si el pueblo catracho reconocía la posibilidad de llevar a cabo una Asamblea Constituyente a fin de afianzar una democracia participativa.

Irónicamente hasta el presidente estadounidense Barack Obama le pidió este 26 de abril a Porfirio “Pepe” Lobo que se ponga las pilas frente a los crímenes de periodistas y otras formas de violación a derechos humanos en el país, aunque de todos es conocido cómo se fraguó el golpe de Estado y que los gringos se metieron con todo.

Algo que sí hay que celebrar es el hecho que los colegas, principalmente de San Pedro Sula, están utilizando las redes sociales para compartir y denunciar los asesinatos. En Facebook existe un grupo, creado por la colega Dunia Orellana, llamado “No más asesinatos de periodistas en Honduras”. En hora buena, entonces, vaya nuestra solidaridad y participemos. Adelante colegas, no más crímenes.

lunes, abril 19, 2010

El Salvador: Atrapados en un “bache”

Por Guillermo Mejía

Por lo que vemos en el desenvolvimiento de la sociedad salvadoreña, especialmente en política, caemos en cuenta que metafóricamente nos encontramos atrapados en un inmenso “bache” o tal vez un “mega hoyo”. La coyuntura actual nos mantiene con el espíritu bajo, ya que el cambio sonado aparece desdibujado mientras la hegemonía de la derecha es manifiesta.

El presidente Mauricio Funes y el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), que lo condujo al Ejecutivo, cada vez se entienden menos frente a la alianza tácita del gobierno con expresiones conservadoras como el movimiento Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) que se catapulta con la asistencia del ex presidente Elías Antonio Saca.

Mientras tanto, el desgastado partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) pretende imponerse ante el gobierno de Funes con presiones varias, entre ellas la retoma de puestos claves en instancias estatales como seguridad pública y la Policía Nacional Civil (PNC) bajo el argumento que las autoridades de turno han fracasado frente a la delincuencia.

Los cantos de sirena –como el hecho de que cuentan con un plan de seguridad pública- son difundidos por el sistema mediático tradicional, a la par de al menos 12 asesinatos diarios, el problema del sicariato, las extorsiones, en fin, las plagas habidas y por haber dentro de una sociedad que capea una fuerte crisis económica. El colmo, dice la derecha, que no se ve un plan de contención.

El presidente Funes asumió su propio camino. Fuera de Estados Unidos y Brasil, como rumbos, no quiere alianzas con otras expresiones políticas, menos que tengan que ver con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), dirigida por el gobierno venezolano, aunque el mandatario salvadoreño aún no reciba aportes significativos de quienes ha elegido como mentores.

El pragmatismo político de las autoridades asume como variable condicionante el que estén subsistiendo en Estados Unidos miles de compatriotas que necesitan un permiso especial para trabajar cada 18 meses. Desde esa perspectiva, nadie puede inquietar al gobierno estadounidense, porque se pone en riesgo a los salvadoreños, algo que parece demasiado extremo o sumamente cómodo.

La máxima expresión de ese compromiso ha sido el papel que ha jugado el gobierno en la búsqueda del reconocimiento al régimen de Porfirio Lobo de Honduras. El blanqueo de un gobierno surgido de elecciones precedidas por un golpe de Estado se torna así en un trago amargo a partir de que se asume que es una ironía que el principal soporte sea un gobierno que llegó con banderas de izquierda.

El condimento lo pone el hecho que, cada vez más, el país camina al espectro político dominado por el narcotráfico y el crimen organizado, al igual que México, Guatemala y Honduras, situación que va mucho más allá de las palabras del presidente Funes sobre que los criminales han andado explorando en el territorio cuando a todas luces se conoce que ya tienen terreno ganado desde tiempo atrás.

Pero esa lamentable situación brilla por su ausencia en la discusión pública, similar a las tropelías que se dan entre la derecha que, sin embargo, busca consolidarse en una necesaria alianza con el gobierno de cara a los “peros” que el Fmln coloca frente a propuestas oficiales como, por ejemplo, los préstamos aprobados con dispensa de trámite.

Habrá que ir sacando conclusiones pues se acerca el aniversario del primer gobierno que asumió representando a la izquierda que, a la vez, se encuentra en una posición incómoda, víctima del anquilosamiento y la falta de proyección dentro de la sociedad salvadoreña. La gente, en medio de la orfandad, amerita que le aclaren los caminos. Veamos, pues.

lunes, abril 12, 2010

La comunicación en la educación (más allá de lo formal)

Por Guillermo Mejía

Con toda la discusión reciente en torno a la relación entre jueces y periodistas, cabe hablar sobre el papel de lo mediático en ese gran esfuerzo de los procesos de educación no formal que trasciende a lo enseñado-aprendido en las aulas. Las horas que pasa el alumno –o cualquier ciudadano- en los medios de información, potenciados por Internet, son muchas.

A lo largo de la historia contemporánea, los especialistas han ubicado las varias versiones del maestro en su función pedagógica: la comunicación como control, el papel del maestro-actor, el educador como tecnólogo, la incorporación de los recursos audiovisuales y ahora las nuevas tecnologías de información y comunicación.

El maestro y pedagogo argentino, Daniel Prieto Castillo, nos señala que, sin embargo, no debemos soslayar en esa relación comunicación-educación lo que significa la educación no formal: “Me refiero al intento de horizontalizar las interacciones, de romper el esquema del emisor privilegiado para dar lugar a la palabra y la relación de todos con todos”.

“El recurso más difundido en este sentido es el taller. Usamos el término ya con mucha soltura y nos preguntamos, frente a cualquier curso, si se lo organizará a la manera de un espacio en que todos trabajen y aporten lo suyo. El taller ha sido definido como un camino a la democratización, a la ruptura del poder, a la cooperación y a la construcción grupal de conocimientos y de sentido”, explica.

Se trata de un trabajo dinámico, dialógico, cooperativo, donde la posibilidad del aprendizaje está en el grupo no en los sujetos individuales. Todos podemos aportar, todos podemos aprender. “Se requiere el trabajo con los textos, con el contexto, con los aportes científicos para enriquecer lo que cada uno ha vivido y expresa en determinado momento”, nos dice el autor.

Con respecto a la función política de lo mediático, en su papel de actor privilegiado, qué bueno sería dentro de la educación no formal que los sujetos receptores tuvieran acceso a clarificar el sentido a partir de procesos comunicativos participativos, a fin de ser educados en la lectura de lo mediático y la urgente necesidad y derecho que tenemos como seres humanos a la comunicación.

De ahí que Prieto Castillo haga énfasis en la transformación: “No se construyen conocimientos como quien está haciendo un edificio o algo fuera de sí mismo. Uno construye precisamente en sí mismo. Por lo tanto, en el terreno de la educación, construir es construirse. Y uno se construye no sólo a través de conocimientos. Lo hace por el arte, por el juego con el propio cuerpo, por las interacciones (…)”.

En ese sentido, la transformación adquiere sentido en cuanto se sostiene en la apropiación de la propia historia personal y en una autovaloración, en la riqueza de las interacciones, en el aprendizaje con los demás, en la proyección hacia el futuro. La comunicación es la parte fundamental, lo demás son los recursos o medios tecnológicos para su acceso (recursos audiovisuales, nuevas tecnologías, etc.)

Prieto Castillo nos recuerda que el hecho educativo es profundo, esencialmente comunicacional, pues la relación pedagógica es en su fundamento una relación entre seres que se comunican, que interactúan, que se construyen en la interlocución. El eje de la educación es la comunicación humana, una relación con el otro. La educación está en relación con la comunicación.

“Cuando hago esta propuesta en torno a una comunicación que nos permita el autorreconocimiento, la interacción y la proyección, me sitúo en las críticas que se vienen haciendo en nuestro tiempo al intento de centrar transformaciones en el juego de las innovaciones tecnológicas o en la creencia, tan corriente, de que estar más informado es estar transformado”, nos advierte el especialista.

Aunque reconoce que es necesario actualizar conocimientos, sí hay que tomar en cuenta que “si a ellos no sumamos un trabajo directo con nuestra condición humana, difícilmente podamos llenar los vacíos de autovaloración, de interacción y de proyección con los mejores aportes de la ciencia”. La apropiación de los conocimientos debe ir a la par de un proceso de enriquecimiento de las relaciones sociales.

En fin, nos hace falta trecho para llegar al estadio en que los medios de comunicación superen la condición de emisores privilegiados y que, al contrario, coadyuven en los procesos de educación no formal fomentado la participación, la pluralidad, la construcción de ciudadanía y la opinión pública crítica. Y que también eso se refleje en las aulas.

lunes, abril 05, 2010

La soberanía del receptor en la construcción de la democracia

Por Guillermo Mejía

El derecho a la comunicación nos recuerda que la soberanía reside en el individuo como sujeto primordial de ese derecho. Desde ahí se incluye al periodista como ser humano, en primer lugar, y como designado por la sociedad para informar desde ésta, sobre ésta y para ésta, en segundo lugar, sin menoscabo de garantizar la construcción de la democracia.

Como etapa previa, el derecho a la información también reside en ese ser según el Art. 19 de la Declaración Universal, remozado en 1963 como “el derecho humano a la información”, que incluye “el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Pero el ejercicio del derecho a la información, etapa anterior del derecho a la comunicación, no está exento de responsabilidades, como el respeto al derecho a la vida, a la dignidad de la persona, a la privacidad. A eso se suma que los Estados también contemplaron sujetarlo a la protección de la “seguridad nacional, el orden público o a la salud o la moral públicas” (además de los citados).

Puestas así las cosas, sería más que beneficioso para la sociedad salvadoreña que los medios de comunicación dejaran de hacer trampas con respecto a la controversia suscitada entre los editores de La Prensa Gráfica y la jueza Segunda de Menores luego de la publicación de la identidad del menor infractor señalado como autor de la muerte de un alumno de bachillerato.

Uno de los editores escribe en La Prensa Gráfica que sus productos están sujetos a la elaboración cuidadosa y responsable, qué bueno que así sea además es su deber, pero –y cita el caso: “Ya encontrar la información y corroborarla da suficiente trabajo como para que aparezcan nuevas trabas, como la multa con que la jueza Segunda de Menores analiza para castigar a este periódico (…)”

Victimizarse de esa manera, máxime frente al público, además de inadecuado es un atentado contra la educación cívica de la gente, porque se le pretende tomar el pelo. La falta en que incurrió el periódico está estipulada en la Ley del Menor Infractor, no es problema individual de la jueza. Claro que había formas para publicar el suceso guardando la identidad del sujeto implicado, el diario no las usó.

Tal como fue hecha la publicación, da pie para preguntarse si –además de la carga publicitaria del periódico con su pavoneo- estuvo la decisión de los editores por demostrar con su falta que esa ley no es adecuada en las circunstancias especiales por la que atraviesa el país y, por ende, el sistema judicial no da una. Sí, pero se violó la ley. Sería mejor asumir, no disfrazar.

Lo cívico es sumamente importante para la sociedad, como el papel que tienen los medios de comunicación en la educación de las personas mucho más allá de los procesos de enseñanza aprendizaje en las aulas. La gente consume lo mediático, ahora apuntalado con el uso de las nuevas tecnologías e Internet. Los periodistas tenemos que asumir los retos.

Las quejas y lamentos de periodistas y editores contrasta con la resignada postura que adoptan cuando en la sociedad salvadoreña nos cae el veinte sobre la violenta, pésima y vulgar programación de algunos medios audiovisuales y el descaro de disfrazar eso con hacer “comunicación”. El experto colombiano Javier Darío Restrepo llama a esa condición “cretinización” de las audiencias.

La ausencia de lo cívico incluye la otra forma de vendernos el miedo en cápsulas gel. La sonada campaña de la llegada del Socialismo del Siglo XXI para coartar las libertades, de expresión, opinión e información, como que en El Salvador somos la panacea en cuanto al derecho a la comunicación, sin asumir que aún vivimos en un Estado en el que demandar ese derecho humano es subversión.

Una sociedad víctima de la manipulación ideológica, la mercantilización del derecho a la comunicación y que, el colmo de los colmos, aún los medios de difusión y sus editores consideran ser los titulares de ese derecho. Todavía en El Salvador somos víctimas del pensamiento mercantilista de los que usurparon el derecho a la expresión y opinión conquistados por la Revolución Francesa, en 1789.

La sociedad civil y sus diversas expresiones, incluidos nosotros como periodistas, debemos tomar conciencia sobre la gravedad del problema del derecho a la comunicación en el país. Es tiempo que también el Estado asuma el papel que le corresponde. Es tiempo de hacer valer la soberanía del receptor para la construcción democrática.

domingo, marzo 21, 2010

Las imágenes de la discordia y la publicidad

Por Guillermo Mejía

Las quejas de la prensa, en especial de empresarios y editores, han calado con la decisión de la jueza Segunda de Menores, María Isabel Ponce, de iniciar una investigación por la publicación del rostro y la identidad de un menor infractor que asesinó al estudiante Carlos Garay a plena luz del día.

La Ley Penal Juvenil no da pie para interpretaciones antojadizas. En uno de sus artículos prohíbe que los medios de comunicación publiciten las generales y el rostro de menores de edad, por debajo de los 18 años, aunque eso choca con el derecho a la información que ventila el conocimiento de los asuntos de interés público.

Y esa es la defensa de los colegas periodistas, en especial de La Prensa Gráfica, medio en el que apareció la secuencia del hecho de sangre. Como dicen, la labor periodística estima como conveniente la oportuna información y denuncia de sucesos que alteran la convivencia ciudadana.

El antecedente de hace unos años fue el del menor conocido como “El directo” que también fue presentado en el espacio público por la mayoría de medios de comunicación salvadoreños. En aquella oportunidad, periodistas, fotoperiodistas y editores fueron llamados por los tribunales. Al final, los administradores de justicia se retractaron.

Más allá de las razones que expongan abogados y periodistas, en el meollo del asunto debe estar la discusión sobre derechos y deberes de los comunicadores, la legislación respectiva y la situación excepcional que se vive en El Salvador donde al menos 13 compatriotas son asesinados cada día.

No vivimos en una situación normal, el país es uno de los más violentos del mundo que supera en la vorágine a México y Colombia, por ejemplo. De ahí que la discusión pública debe tomar en cuenta ese contexto. El aparato jurídico también debe estar acorde a la excepcionalidad sin caer en la simpleza de que con leyes duras se acabará la violencia.

Que el crimen organizado y el narcotráfico hayan invadido las diferentes instancias del Estado nos obliga a repensar un ataque integral de las causas y efectos de la delincuencia. Ya caímos en el vacío, no se puede negar. El gobierno de la República, junto a los demás sectores, tiene la obligación de responderle al conglomerado.

Desde el espacio mediático que nos corresponde, sería sumamente oportuno que se estableciera un estatuto profesional del periodista donde se recojan legalmente las posibilidades del buen hacer de la comunicación colectiva; es decir, las reglas claras, máxime en circunstancias tan excepcionales como las que vivimos.

Tampoco creemos oportuno que la prensa, en general, se haga la víctima. Más que enviar de manera sensacional una denuncia a foros internacionales sería de mayor provecho para la sociedad salvadoreña que los actores del proceso se sienten, discutan y den los cambios prudentes que amerita la situación.

A raíz del acontecimiento, es un hecho que los medios de comunicación hacen lo posible por publicitarse, por aparentar que son la mejor propuesta comunicativa, etc., con un deje de manipulación. Más de algún colega ha dicho que –tal como está la ley- bien pudieron los editores ocultar el apellido del menor infractor y desvanecer su imagen.

Entonces, bien podemos interpretar que en la mente de algunos colegas periodistas y editores cabe el criterio de oportunidad por el espectáculo más que la consecuencia de presentar un trabajo que, además de respetar a los ciudadanos, englobe la misión moralizadora que debe atender cada medio de comunicación.

lunes, marzo 15, 2010

Un año del triunfo electoral de la izquierda

Por Guillermo Mejía

Hace un año -por primera vez desde la década de los ochenta- la izquierda aglutinada en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) ganó las elecciones presidenciales con lo que se puso fin a veinte años de gobiernos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

El periodista Mauricio Funes celebró el triunfo junto a la cúpula del partido que lo llevó al Ejecutivo, en medio de llamados a la unidad nacional que levantaron muchas expectativas en sectores políticos, económicos y sociales. El programa de gobierno de Funes-Fmln trajo a cuenta necesidades muy sentidas del pueblo salvadoreño.

Hasta ahí las cosas resultaron novedosas, pero hay que revisar, aunque de manera amplia, los saltos y sobresaltos que han ocurrido a lo largo de 10 meses desde el uno de junio cuando Funes asumió el cargo. Las baterías no han faltado desde diversos ángulos, en especial de sus enemigos de la derecha y de sectores desconfiados de la izquierda.

Así las cosas, desde la derecha política y económica resalta el machaqueo mediático en torno a que existen diferencias claras entre el presidente Funes y el Fmln, máxime que desde un principio el mandatario se ha dado el lujo de regañar a miembros de su gabinete, algunos de los cuales ha desautorizado de manera pública.

A la vez, ha delimitado su accionar, especialmente en sus relaciones internacionales, en abierta sintonía con la política estadounidense y bajo el aura del gobierno brasileño, pero a distancia de gobiernos de izquierda como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, agrupados en la Alianza Bolivariana, algo que disgusta al Fmln.

Para el caso, es obvia la contradicción entre Funes y el partido frente al golpe de Estado en Honduras, el 28 de junio pasado, pues el presidente salvadoreño asumió la tarea de lograr que la comunidad internacional reconozca al gobierno de Pepe Lobo, pese a que la dirigencia del Fmln asegura que aún no se cumplen las condiciones.

Desde sectores de izquierda, se achaca al presidente Funes y a su gobierno un alejamiento de posiciones tradicionales del Fmln sobre el ejercicio del poder desde la gente –tal como fue la promesa de campaña- frente al privilegio por alianzas con familias pudientes y el abandono de medidas que minimicen la carga de los más pobres.

Sin embargo, el gobierno tiene como respuesta la eliminación de cuotas en los hospitales, la entrega de uniformes y útiles a los escolares, las pensiones a personas de la tercera edad, la entrega de títulos de propiedad a campesinos y gestos políticos como, por ejemplo, el perdón por el asesinato de los padres jesuitas y del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero.

El dolor de cabeza del gobierno de Funes realmente lo representa la incontrolable espiral de violencia cotidiana (con 13 muertes al día) y la crisis económica que abate a los salvadoreños. Si bien en las encuestas el mandatario aparece con puntajes altos, los rubros de seguridad y economía familiar son las asignaturas pendientes.

La penetración del crimen organizado y el narcotráfico a las esferas del Estado salvadoreño es otro ingrediente que preocupa al gobierno de izquierda. El espaldarazo reciente del presidente Barack Obama en su encuentro con Funes también está sujeto a acciones concretas de combate frontal del narco, un trago amargo en Centroamérica.

Mientras algunos sectores de la derecha local y la estadounidense insisten en que debe investigar el manejo de fondos en el gobierno de Elías Antonio Saca, desde la izquierda del Fmln le demandaron en un acto especial por el aniversario del triunfo electoral que trabaje cerca del partido y que escuche a la dirigencia. Funes ni asistió al acto.

Pero Mauricio Funes apareció desafiante en una carta dirigida “al pueblo de El Salvador” donde afirma: “El 52% de los votantes que me dieron el triunfo hace un año se ha transformado en una inmensa mayoría que aprueba los pasos dados por el gobierno y el desempeño de este Presidente”.

Y sigue: “Este respaldo me reafirma en mi decisión de ser el Presidente de todos los salvadoreños y salvadoreñas, gobernar para todos y con todos, por encima de banderas políticas y de los intereses de sectores”. Al final, agradece al pueblo salvadoreño y le reafirma que “mi único compromiso es precisamente con el pueblo”.